Derechos Sexuales

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS SEXUALES*

La sexualidad es una parte integral de la personalidad de todo ser humano. Su desarrollo pleno depende de la satisfacción de las necesidades humanas básicas como el deseo de contacto, intimidad, expresión emocional, placer, ternura y amor. La sexualidad es construida a través de la interacción entre el individuo y las estructuras sociales.

El desarrollo pleno de la sexualidad es esencial para el bienestar individual, interpersonal y social. Los derechos sexuales son derechos humanos universales basados en la libertad inherente, dignidad e igualdad para todos los seres humanos.

Dado que la salud es un derecho humano fundamental, la salud sexual debe ser un derecho humano básico. Para asegurarnos que los seres humanos de las sociedades desarrollen una sexualidad saludable, los derechos sexuales siguientes deben ser reconocidos, promovidos, respetados y defendidos por todas las sociedades de todas las maneras.

La salud sexual es el resultado de un ambiente que reconoce, respeta y ejerce estos derechos sexuales:

1. El Derecho a la Libertad Sexual: La libertad sexual abarca la posibilidad de los individuos de expresar su potencial sexual. Sin embargo, esto excluye todas las formas de coerción sexual, explotación y abuso en cualquier tiempo y situaciones de la vida.

2. El Derecho a la Autonomía Sexual, Integridad Sexual y Seguridad del Cuerpo Sexual: Este Derecho involucra la habilidad de tomar decisiones autónomas sobre la vida sexual de uno dentro de un contexto de la propia ética personal y social. También incluye el control y el placer de nuestros cuerpos libres de tortura, mutilación y violencia de cualquier tipo.

3. El Derecho a la Privacidad Sexual: Este involucra el derecho a tomar decisiones individuales y conductas sobre la intimidad siempre que ellas no interfieran en los derechos sexuales de otros.

4. El Derecho a la Equidad Sexual: Este derecho se refiere a la oposición a todas las formas de discriminación, independientemente del sexo, género, orientación sexual, edad, raza, clase social, religión o invalidez física o emocional.

5. El Derecho al Placer Sexual: El placer sexual incluyendo el autoerotismo, es una fuente de bienestar físico, psicológico, intelectual y espiritual.

6. El Derecho a la Expresión Sexual Emocional: La expresión sexual es más que el placer erótico en los actos sexuales. Cada individuo tiene derecho a expresar su sexualidad a través de la comunicación, el contacto, la expresión emocional y el amor.

7. El Derecho a la Libre Asociación Sexual: Significa la posibilidad de casarse o no, de divorciarse y de establecer otros tipos de asociaciones sexuales.

8. El Derecho a Hacer Opciones Reproductivas, Libres y Responsables: Esto abarca el Derecho para decidir sobre tener niños o no, el número y el tiempo entre cada uno, y el derecho al acceso a los métodos de regulación de la fertilidad.

9. El Derecho a Información Basada en el Conocimiento Científico: La información sexual debe ser generada a través de un proceso científico y ético y difundido en formas apropiadas en todos los niveles sociales.

10. El Derecho a la Educación Sexual Comprensiva: Este es un proceso que dura toda la vida, desde el nacimiento y debería involucrar a todas las instituciones sociales.

11. El Derecho al Cuidado de la Salud Sexual: El cuidado de la salud sexual debe estar disponible para la prevención y el tratamiento de todos los problemas, preocupaciones y desórdenes sexuales.

LOS DERECHOS SEXUALES SON DERECHOS HUMANOS FUNDAMENTALES Y UNIVERSALES.

* Declaración del 13º Congreso Mundial de Sexología, Valencia, España, revisada y aprobada por la Asamblea General de la Asociación Mundial de Sexología (WAS) el 26 de agosto de 1999, en el 14º Congreso Mundial de Sexología, Hong Kong, República Popular China

Terapias sexuales

Publicado en: Revista Argentina de Psiquiatría Forense, Sexología y Praxis, de la Asociación Argentina De Psiquiatras, año I, Vol. 1, N° 1, 1994, Bs. As.

Delimitación del campo

Las (Psico)Terapias Sexuales entran, a nuestro entender, en el campo de las Psicoterapias Focalizadas, de objetivos limitados. Planteamos esto porque nos sirve para enmarcarlas y definirlas no como algo atípico y fuera de todo marco teórico (sólo basadas en el uso de unas cuantas técnicas probadas como eficaces) sino en un marco ideológico que, pudiendo ser variable de acuerdo a la formación del terapeuta, las sustenta y permite su instrumentación de manera sistemática y planificada. Hablamos de la formación del Terapeuta ya que, éste podrá tenerla predominantemente psicoanalítica o gestáltica, tanto como conductista o sistémica, aunque luego sus intervenciones técnicas se alejen de la ortodoxia.

Quizás podríamos definirlas entonces como Psicoterapias breves, entendidas así porque abarcan un lapso de unas 10 a 15 sesiones en la mayoría de los casos, con baja frecuencia (semanal o quincenal), focalizadas (ya que recortan el síntoma tratando de definir el problema con la mayor claridad posible), de objetivos limitados puesto que procuran la remisión sintomática, con un abordaje de la pareja desde un punto de vista sistémico, con la implementación de múltiples recursos técnicos: suministro de información, señalamientos y redefiniciones, intervenciones paradojales y prescripciones del síntoma, sugerencias específicas (las llamadas “tareas”), juego psicodramáticos o gestálticos, sueño dirigido, técnicas corporales y de relajación, hasta interpretaciones desde una perspectiva psicoanalítica o el uso de medicaciones específicas cuando esto se requiera. Sigue leyendo

Ensayo sobre la masturbación. Dr. Adrian Sapetti.

Publicado en: Revista Terapia Sexual, Vol. II (2), Sao Paulo, Brasil, 1999

Introducción

La masturbación es uno de los tabúes más acendrados en nuestra cultura; la palabra quizás provenga del vocablo latino manus stuprare, algo así como cometer estupro contra uno mismo utilizando las manos. Si tenemos presente que el término estupro conlleva una acción vergonzosa o infamante, queda a la vista la censura que la palabra masturbación lleva implícita. Ya que nos referimos al origen de los términos, podría citarse una curiosidad relacionada con la palabra onanismo que, como se sabe, es otra manera de nominarla. Deriva de Onán, personaje bíblico que, a la muerte de su hermano, le fue ordenado por mandato divino copular con la viuda. Para no embarazarla, el desdichado Onán, eyaculó fuera de la vagina de su cuñada; tras lo cual, por la pérdida de simiente y la desobediencia de la ley de Levirato, fue castigado por Yahvé (1) (2) (3) .

Podrá observarse que, en realidad, más que un acto masturbatorio fue el primer caso consignado de un método anticonceptivo -el coitus interruptus- que, como nos dice el historiador francés Philippe Ariès: “entre toda la panoplia de pócimas, de fundas fálicas, de tampones vaginales, de dispositivos y demás prácticas, sólo el coitus interruptus -el “crimen de Onán”- era responsable de la formidable inversión de la demografía contemporánea, de ese descenso de la natalidad” (4).

Algo de historia

En la Biblia no aparece una prohibición expresa de su práctica, pero sí en forma elíptica y alegórica como en el caso de la transgresión de Onán, ya que todo acto sexual no destinado a la procreación era castigado, pues el objetivo principal era el crecimiento y supervivencia del pueblo judío (“creced y multiplicaos” dice el precepto del Génesis) (2) (5) (6) .
En sociedades desarrolladas como la egipcia y la grecorromana existía –al menos entre las clases dominantes- un alto grado de liberalidad sexual: hay referencias a cultos fálicos y a masturbaciones en grupos en las fiestas (como las Saturnales romanas) (3) (4) (7) . Entre las civilizaciones precolombinas es difícil encontrar datos fehacientes sobre el tema, pero por ciertas producciones artístico-ornamentales (de neto corte fálico) cuando no educacionales, como es el caso de los huacos eróticos –vasijas- de Perú, y por las costumbres de algunos grupos indígenas de la actualidad, que guardan similitud con sus antecesores en la zona, puede inferirse que la masturbación era tolerada. En algunas poblaciones indígenas de Colombia aún se acostumbra que, cuando llega un invitado de otro lugar, sólo es aceptado como huésped si se deja estimular los genitales en forma manual por un miembro varón de la tribu (7). Sigue leyendo

Sexualidad Humana

La sexualidad humana de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) se define como:

“Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales.”

Se propone que la sexualidad es un sistema de la vida humana que se compone de cuatro características, que significan sistemas dentro de un sistema. Éstas características interactúan entre sí y con otros sistemas en todos los niveles del conocimiento, en particular en los niveles biológico, psicológico y social.

Las cuatro características son: el erotismo, la vinculación afectiva, la reproductividad y el sexo genetico (Genotipo) y físico (Fenotipo).

El erotismo es la capacidad de sentir placer a través de la respuesta sexual, es decir a través del deseo sexual, la excitación sexual y el orgasmo.

La vinculación afectiva es la capacidad de desarrollar y establecer relaciones interpersonales significativas.

La reproductividad es más que la capacidad de tener hijos y criarlos, incluye efectivamente los sentimientos de maternidad y paternidad, las actitudes de paternaje y maternaje, además de las actitudes favorecedoras del desarrollo y educación de otros seres.

La característica del sexo desarrollado, comprende el grado en que se vivencia la pertenencia a una de las categorías dimórficas (femenino o masculino). Es de suma importancia en la construcción de la identidad, parte de la estructura sexual, basado en el sexo, incluye todas las construcciones mentales y conductuales de ser hombre o mujer. Hay que tener en cuenta que es muy importante que sepamos cuales son nuestras actitudes más personales e íntimas hacia la sexualidad.

Uno de los productos de la interacción de estos holones es la orientación sexual. En efecto, cuando interactúan el erotismo (la capacidad de sentir deseo, excitación, orgasmo y placer), la vinculación afectiva (la capacidad de sentir, amar o enamorarse) y el género (lo que nos hace hombres o mujeres, masculinos o femeninos) obtenemos alguna de las orientaciones sexuales a saber: la bisexualidad, la heterosexualidad y la homosexualidad.

La definición de trabajo propuesta por la OMS(2006) orienta también la necesidad de atender y educar la sexualidad humana. Para esto es de suma importancia, reconocer los derechos sexuales (WAS, OPS,2000):

El derecho a la libertad sexual.
El derecho a la autonomía, integridad y seguridad sexuales del cuerpo.
El derecho a la privacidad sexual.
El derecho a la equidad sexual.
El derecho al placer sexual.
El derecho a la expresión sexual emocional.
El derecho a la libre asociación sexual.
El derecho a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables.
El derecho a información basada en el conocimiento científico.
El derecho a la educación sexual integral.
El derecho al atención de la salud sexual.
En la medida que estos Derechos sean reconocidos, ejercidos y respetados, tendremos sociedades más sanas sexualmente.

Es importante notar que la sexualidad se desarrolla y expresa de diferentes maneras a lo largo de la vida de forma que la sexualidad de un infante no será la misma que la de un adolescente o un adulto. Cada etapa de la vida necesita conocimientos y experiencias específicos para su óptimo desarrollo. En este sentido, para los niños es importante conocer su cuerpo, sus propias sensaciones y aprender a cuidarlo. Un niño o una niña que puede nombrar las partes de su cuerpo (incluyendo el pene, el escroto o la vulva) y que ha aceptado que es parte de él, es más capaz de cuidarlo y defenderlo. También es importante para ellos conocer las diferencias y aprender que tanto los niños como las niñas son valiosos y pueden realizar actividades similares. En esta étapa aprenden a amar a sus figuras importantes primero (los padres, los hermanos) y a las personas que los rodean, pueden tener sus primeros enamoramientos infantiles (que son diferentes de los enamoramientos de los adolescentes) y también viven las primeras separaciones o pérdidas, aprenden a manejar el dolor ante éstas. En cuanto a la reproductividad, empiezan a aprender a cuidar de los más pequeños (pueden empezar con muñecos o mascotas) y van desarrollando su capacidad reproductiva. También tienen grandes dudas sobre su origen, generalmente las dudas que tienen con respecto a la relación sexual necesitan la aclaración del sentido amoroso y del deseo de tenerlo que tuvieron sus padres. Les resulta interesante el embarazo y el nacimiento en un sentido de conocer su propio origen. Sobre todo será importante indagar la pregunta y responderla al nivel de conocimiento de acuerdo a la edad del menor.

La sexualidad adulta contiene los cuatro elementos en una interacción constante. Por ejemplo, si una mujer se siente satisfecha y orgullosa de ser mujer, es probable que se sienta más libre de sentir placer y de buscarlo ella misma. Esto genera un ambiente de cercanía afectiva y sexual con la pareja y un clima de mayor confianza que a su vez repercute en las actividades personales o familiares que expresan la reproductividad. En realidad podríamos empezar por cualquiera de las características en estas repercusiones positivas o también negativas.

Cada una de las carecteristicas presentará problemas muy específicos. Así, encontramos en el sexo, los problemas de homofobia, violencia contra la mujer, inequidad sexual etcetera. En la vinculación afectiva se encuentran las relaciones de amor/odio, la violencia en la pareja, los celos, el control de la pareja. El erotismo presentará problemas tales como disfunciones sexuales o las infecciones de transmisión sexual. En cuanto la reproductividad se observan desordenes de la fertilidad, violenciay maltrato infantil, abandono de los hijos, etc.

Al igual que los animales, los seres humanos utilizan la excitación sexual con fines reproductivos y para el mantenimiento de vínculos sociales, pero le agregan el goce y el placer propio y el del otro. El sexo también desarrolla facetas profundas de la afectividad y la conciencia de la personalidad. En relación a esto, muchas culturas dan un sentido religioso o espiritual al acto sexual, así como ven en ello un método para mejorar (o perder) la salud.

La complejidad de los comportamientos sexuales de los humanos es producto de su cultura, su inteligencia y de sus complejas sociedades, y no están gobernados enteramente por los instintos, como ocurre en casi todos los animales. Sin embargo, el motor base de gran parte del comportamiento sexual humano siguen siendo los impulsos biológicos, aunque su forma y expresión dependen de la cultura y de elecciones personales; esto da lugar a una gama muy compleja de comportamientos sexuales. En muchas culturas, la mujer lleva el peso de la preservación de la especie.

Desde el punto de vista psicológico, la sexualidad es la manera de vivir la propia situación. Es un concepto amplio que abarca todo lo relacionado con la realidad sexual. Cada persona tiene su propio modo de vivir el hecho de ser mujer u hombre, su propia manera de situarse en el mundo, mostrándose tal y como es. La sexualidad incluye la identidad sexual y de género que constituyen la conciencia de ser una persona sexuada, con el significado que cada persona dé a este hecho. La sexualidad se manifiesta a través de los roles genéricos que, a su vez, son la expresión de la propia identidad sexual y de género.

La diversidad sexual nos indica que existen muchos modos de ser mujer u hombre, más allá de los rígidos estereotipos, siendo el resultado de la propia biografía, que se desarrolla en un contexto sociocultural. Hoy en día se utilizan las siglas GLTB (o LGTB) para designar al colectivo de Gays, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales.

La sexualidad se manifiesta también a través del deseo erótico que genera la búsqueda de placer erótico a través de las relaciones sexuales, es decir, comportamientos sexuales tanto autoeróticos (masturbación), como heteroeróticos (dirigidos hacia otras personas, éstos a su vez pueden ser heterosexuales u homosexuales). El deseo erótico,(o libido) que es una emoción compleja, es la fuente motivacional de los comportamientos sexuales. El concepto de sexualidad, por tanto, no se refiere exclusivamente a las “relaciones sexuales”, sino que éstas son tan sólo una parte de aquel.

Terapia sexual

La terapia sexual es un conjunto de estrategias para tratar disfunciones del desempeño sexual cuando no hay etiología médica (fisiológica), o como complemento al tratamiento médico.

La terapia sexual requiere una evaluación rigurosa que incluye el examen médico y el psicológico. La razón de ello radica en que las disfunciones sexuales pueden tener base somática, base psicógena o ambas. Un ejemplo claro es la disfunción eréctil (a veces aún llamado “impotencia”), cuya etiología puede incluir, por un lado, problemas circulatorios, y por otro, ansiedad de desempeño.

Estrategias de tratamiento

Focalización sensorial: Una serie de ejercicios, durante los cuales se enfatiza las caricias sensuales no genitales. Es importante destacar que durante la implementación de esta estrategia, aunque haya excitación sexual, no ha de procederse genitalmente. Durante una segunda fase, las caricias llegan a los pechos y a los genitales, pero aún no hay coito.

Placereado (pleasuring): Es muy parecida a las fases avanzadas de la focalización sensorial. En él, uno de los miembros de la pareja acaricia los genitales de la otra sin haber coito. A discreción del terapeuta, puede variarse con uno de los miembros de la pareja auto-administrándose las caricias. Cabe notar que el placereado no sólo se puede usar de modo terapéutico, sino también como una forma de mejorar la comunicación sexual de una pareja sin que haya disfunción. Sigue leyendo

Orgasmo a lo largo de la historia.

Antigüedad

Los antiguos griegos le daban un alto valor al orgasmo, no importando si éste se alcanzaba a través de la masturbación o del sexo homo- o heterosexual. Los romanos reservaban el orgasmo al hombre; no era deseado que las mujeres tuvieran sentimientos agradables en el acto sexual. Un hombre que ayudaba a su esposa a llegar al orgasmo con técnicas como el cunnilingus era visto como impotente.

Sin embargo, en varias culturas – entre ellas también la griega y la romana – se ha comprobado la existencia de objetos que ayudaban a la mujer a llegar al orgasmo, la mayoría, en forma de falo. Los primeros de ellos se encontraron en Pakistán y datan de alrededor de 4.000 a.C. En Egipto, el orgasmo femenino tuvo una gran importancia ritual, por ejemplo, en la fiesta de Isis.

Medioevo y Edad Moderna

Los tabúes sexuales que se difundieron en la moral del Medioevo y en ciertos grupos culturales que influyen hasta hoy, derivaron de las religiones que asumieron el NeoPlatonismo como criterio de interpretación, justo en tales ideologías es donde lo corpóreo, material y genital era lo opuesto a lo bueno, celeste y espiritual dando lugar a su propia idea del sexo. El orgasmo, sobre todo el femenino, no era visto como algo “natural” sino como material, maligno, corpóreo y para algunos diabólico. Hasta épocas recientes algunas conductas que son vistas como “normales” en sociedades tolerantes de hoy eran entonces prohibidas, así por ejemplo, en Alemania, hasta 1994 era vigente el Artículo 175 que penaba relaciones homosexuales.

A partir del Siglo XV es documentado que los médicos europeos se valieron de la ayuda manual para que las mujeres con enfermedades catalogadas como “histeria” (por ejemplo, nerviosidad y dolores de cabeza) podían conseguir el orgasmo. En el Siglo XIX estas prácticas disminuyeron dado que se empezaron a comercializar otra vez aparatos como los primeros vibradores. En el mismo siglo, la literatura medicinal mencionaba varias veces al orgasmo femenino y lo describía – erróneamente – como necesario para una concepción exitosa. En Francia ya era común la expresión la petite mort, la muerte pequeña, para referirse al orgasmo femenino.

Siglo XX

Los cambios en las concepciones morales, la disminución de la influencia de la Iglesia y mejores métodos científicos hicieron posible investigar el fenómeno de manera más profunda y ayudaron a destabuizarlo.

Sigmund Freud y Wilhelm Reich

El psicólogo Sigmund Freud, uno de los pioneros del psicoanálisis, jugó un rol importante en el establecimiento de la sexualidad como objeto de estudios científicos serios. Según él, la tensión sexual (libido) incumplida era la responsable de las enfermedades psicológicas, mientras que desde la subliminación de ésta resultaban los logros culturales del hombre. Sin embargo, Freud no le concedió demasiada importancia al orgasmo mismo.

A partir de mediados de la década del 1920, el alumno de Freud Wilhelm Reich investigó la capacidad de alcanzar el orgasmo. En 1927 escribió la primera monografía sobre el tema, La función del orgasmo. En este trabajo propuso utilizar la potencia orgásmica como indicador para la salud mental, basándose en sus experiencias como terapeuta y estudios empíricos. Las enfermedades neuróticas, según Reich revelaban una impotencia de vivir un orgasmo “completo”, lo que bloqueaba a la líbido. Como meta para curar estas patologías, propuso lograr que el paciente acepte el “reflejo” del orgasmo. Estos estudios lo llevaron una década más tarde hacia la vegetoterapia, que incluía mente y cuerpo.

En los años 1950 otros psicólogos desarrollaron variantes de este tipo de terapia, incluyendo técnicas como el yoga, el cual había sido desaprobado por Reich ya que éste según él iba dirigido hacia un mayor autocontrol , lo que justo buscaba evitar. Un ejemplo es el neotantra de Margot Anand, una alumna de Osho. Un alumno de Reich, Alexander Lowen, modificó su vegetoterapia sin incluir a técnicas exóticas, llegando hacia el análisis bioenergético. Ninguno de estos tipos de psicoterapia tuvieron como meta la recuperación de la “potencia orgásmica” de Reich.

Reporte de Masters y Johnson

Masters y Johnson investigaron el orgasmo humano en la década del 1960 y crearon el término del ciclo de la respuesta sexual humana. En la investigación se recurrió a personas que aceptaron realizar el coito y otras estimulaciones sexuales en condiciones de laboratorio. Por lo tanto es cuestionada la representatividad del estudio, ya que se trataba de personas con un alto interés en la sexualidad y poco pudor al respecto. Masters y Johnson concluyeron que existía en el humano una permanente tensión sexual, que solamente debía ser estimulada para llegar al orgasmo. Hoy la mayoría de los científicos ya no concuerda con esta tesis, argumentando que la sexualidad humana no se puede reducir al hecho de alcanzar el orgasmo.

Estudios recientes

Desde el conocido reporte Kinsey de los años 50 han sido numerosas las encuestas y los estudios empíricos sobre la conducta sexual en general y la relación de las personas con el orgasmo en particular.

En el año 2004, una encuesta alemana reveló que la mayoría de las mujeres no distiguían orgasmos “clitorales” de orgasmos “vaginales”, solamente mencionaban diferencias respecto al tipo de estimulación, pero no respecto a la vivencia del orgasmo. Esto va conforme con estudios recientes que todos los orgasmos son producidos por el clítoris.
Un estudio publicado el 11 de junio de 2005 en el magazine New Scientist reveló que probablemente la capacidad de alcanzar orgasmos femenina es influenciada por los genes. Las encuestadas habían sido mellizas, y se encontró una importante correlación en las parejas de hermanas respecto a su capacidad de alcanzar orgasmos por medio del coito y por medio de la masturbación.

Fimosis

La fimosis (del griego phimos φῑμός) es una anomalia de los anexos cutáneos del pene que altera la mecánica de este órgano. La fimosis se debe a la estenosis del orificio prepucial que impide la retracción completa del prepucio para dejar el glande descubierto, activamente durante la flacidez del pene, o pasivamente durante la erección.

O aún más simple, la fimosis es la estrechez del prepucio, vale decir, el glande no se puede descubrir. Lo normal es que el glande pueda descubrirse para poder asearlo en estado flácido y para tener relaciones sexuales placenteras.

Cómo se produce la fimosis.

El prepucio se desarrolla como una pequeña capa de epitelio que rodea el glande, a partir de la duodécima semana de gestación. Para el momento del nacimiento, oculta completamente al glande y está adherido fuertemente a su epitelio. En el transcurso de los primeros cuatro a cinco años de edad, se produce la separación gradual del prepucio, mediante las erecciones intermitentes y la acumulación de células de descamación, las cuales no deben ser confundidas como esmegma.

Si no se puede retraer completamente el prepucio hasta detrás del glande, entonces habría fimosis. No todos los prepucios se retraen automáticamente al experimentar una erección del pene. Si se puede hacerlo manualmente, no se tiene fimosis.

La fimosis es bastante frecuente, sobre todo en niños, antes de la adolescencia. Se estima que sólo menos del 2% de los adolescentes de 17 años padecen fimosis. En el 95% de los recién nacidos es difícil la retracción prepucial. A los 6 meses sólo el 20% de los prepucios son retráctiles, al año el 50% son retráctiles y a los 3 años el 90% son retráctiles.

Clasificación.

Suele tener varios grados, desde una estrechez dolorosa durante la erección que deja descubrir el glande, hasta una estenosis puntiforme que dificulta hasta la micción. Se ha hecho una clasificación de la fimosis en 3 categorías:

Fimosis Puntiforme: aquella en la que el orificio prepucial es de un diámetro mínimo, apenas apreciable, con la piel circundante de aspecto y grosor normales.

Fimosis cicatricial o anular no retraible: aquella en que la piel que rodea el orificio prepucial está indurada o engrosada, habitualmente por balanopostitis previas.

Fimosis anular: aquellos casos que no puedan incluirse en ninguno de los dos grupos anteriores, estando el prepucio estrechado en mayor o menor medida y por alguna circunstancia existan complicaciones o fracaso para la retracción.

Se cree que la causa de la fimosis es congénita, pero también puede ser debida a retracciones forzadas del prepucio de los bebés durante su higiene por los padres, que crea anillos fibrosos en el prepucio y adherencias balanoprepuciales.

En los adultos las causas de fimosis suelen ser variadas, la balanopostitis crónica o recidivante, sobre todo en diabéticos, balanitis xerótica obliterante y traumatismos (directos, actos sexuales violentos, manipulaciones urológicas).

Fimosis y parafimosis.

Hay que diferenciar la fimosis de la parafimosis urgencia urológica producida por la inflamación o edema del prepucio, que impide el recubrimiento del glande tras su retracción forzada y que produce una constricción o estrangulamiento del glande por un anillo del prepucio que se ha retraído, con riesgo de necrosis del glande, que puede ocasionar su pérdida. Es relativamente frecuente en adultos con sondaje urinario y en niños tras sus primeras manipulaciones peneanas.

La peor complicación aguda es la parafimosis. En esta situación aguda, el glande está hinchado y adolorido, y el prepucio se encuentra inmovilizado por la inflamación, en una posición parcialmente retraída. La parte proximal del pene sigue flácida. La parafimosis es considerada una emergencia.

Complicaciones.

  • Coito doloroso: debido a la falta de deslizamiento del prepucio sobre el glande y el pene.
  • Balanitis: es la infección del pene, debido a la acumulación de esmegma en el espacio balanoprepucial.
  • Infecciones de orina: si la infección del esmegma asciende por la uretra.
  • Problemas en la micción: que oscilan desde disuria, hasta retenciones agudas de orina de repetición y que requieren sondaje urinario.
  • Adherencias balanoprepuciales: es la unión del prepucio con el glande, que complica más la fimosis y que pueden estar presentes en ausencia de fimosis.
  • Cáncer de pene: es una complicación rarísima, con una incidencia menor de 1/100.000 varones al año, que puede ser debida a la persistencia de fimosis después de la pubertad.
  • Parafimosis: se da cuando el glande pasa de forma forzada a través de un anillo fimótico estrecho, a continuación se edematiza, se inflama, y no puede regresar a la posición normal. Los cambios inflamatorios progresan en la parte retenida bajo presión (glande) y no cesarán hasta su reducción manual o quirúrgica. Debe evitarse con una manipulación adecuada ante la existencia de fimosis.

Tratamiento de la fimosis.

Generalmente la fimosis se trata con la circuncisión médica, realizada por un urólogo en condiciones de asepsia y con el material quirúrgico necesario.

Se suele realizar a partir de los tres años de edad, pues antes, la mayoría de las estrecheces prepuciales son reversibles. Después de los tres años, el propio niño en su higiene diaria y más tarde con la masturbación, permite la solución de la mayoría de las supuestas fimosis.

Antes de recurrir a la circuncisión, el tratamiento con corticoides tópicos indicados por el pediatra a partir de los tres años durante unos dos o tres meses y con la ayuda de retracciones suaves puede solucionar la fimosis.

El 2% o menos de los varones adultos que padecen fimosis, podría reducirse aún más, ya que el tratamiento carece de riesgos en la mayoría de los casos, porque no siempre es necesaria la circuncisión.

La Circuncisión.

La circuncisión es la extirpación o amputación del prepucio del pene, lo que deja al descubierto el glande. Las causas más frecuentes de circuncisión son los motivos religiosos, culturales o médicos. En 2006, según estimaciones de la OMS, el 30 % de los hombres del mundo era circunciso.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa de la ONU contra el Sida (ONUSIDA) recomendaron el 28 de marzo de 2007, por primera vez, la circuncisión masculina como una intervención importante adicional para reducir el riesgo de contagio del virus del Sida por vía heterosexual.

Origen de la circuncisión.

La circuncisión se menciona en el siglo V antes de Cristo por Heródoto, que la nombra en el segundo libro de sus Historias y le atribuye su origen a los egipcios. Este origen parece confirmado por los numerosos vestigios arqueológicos, el más antiguo es un grabado de la tumba de Ankhamahor (entre 2300 y 2200 antes de Cristo) que representa una circuncisión practicada con una piedra de sílex en un hombre de pie.

Esta práctica se encuentra extendida en el judaísmo, cuya realización es una práctica obligatoria desde hace más de 3.500 años, cuando el patriarca Abraham fue circuncidado por una orden divina, según los textos bíblicos.

Circuncisión y religión

La circuncisión se cita en numerosas ocasiones en el Tanaj (para los judíos) o Antiguo Testamento (para los cristianos) de la Biblia. Abraham y su familia fueron los primeros circuncidados, a partir de que Dios se apareciera a Abraham y le indicara las condiciones de su alianza con el pueblo judío (Génesis, XVII): “He aquí mi pacto contigo: serás padre de una muchedumbre de pueblos, de los que saldrán reyes. Tú, de tu parte y tu descendencia, circuncidad a todo varón, circuncidad la carne de vuestro prepucio y ésa será la señal de mi pacto entre mí y vosotros. A los ocho días de edad será circuncidado todo varón entre vosotros, de generación en generación, tanto el nacido en casa como el comprado por dinero a cualquier extranjero que no sea de tu linaje”.

A los 99 años, Abraham se circuncidó, impuso la práctica a su primogénito Ismael, así como a todos los hombres y niños de su casa. Repetirá la operación en su hijo pequeño Isaac a los ocho días de su nacimiento.

En el Nuevo Testamento, sólo uno de los cuatro evangelistas nombra de forma clara la circuncisión de Cristo. Se trata de Lucas (2:21) “Cuando se hubieron cumplido los ocho días para circuncidar al niño, le dieron el nombre de Jesús, impuesto por el ángel antes de ser concebido en el seno”. El primero de enero coincide con la circuncisión de Cristo.

Por el contrario, en la mayoría de sus epístolas, Pablo de Tarso, que vivía en diáspora y en el medio heleno, indica frecuentemente que la circuncisión no es necesaria (Corintios, VII:19): “Nada es la circuncisión, nada el prepucio, sino la guarda de los preceptos de Dios.”

La circuncisión fue objeto de una querella entre helenistas o judíos helenizados y los judíos ortodoxos. Esta querella había sido lanzada por la coronación del rey seléucida Archelaus IV Epifano que preconizaba la helenización a ultranza con:

  1. La efebía o preparación militar que suponía la gimnasia desnudos en la palestra.
  2. Abandono de la circuncisión entre los griegos, en contra de los judíos.
  3. La adopción de la lengua griega en detrimento del arameo.

Esta tentativa se estanca, pero dio lugar a la guerra de los Macabeos a la que hacen referencia dos libros del Antiguo Testamento y dos libros apócrifos. Uno de sus autores fue Jason de Cirene, judío de la diáspora helenizado.

  • Judaísmo:  fieles a la tradición de los hebreos, la mayoría de los judíos continúan practicando la circuncisión al octavo día después del nacimiento del niño, excepto en caso de contraindicación médica. El padre es el responsable de preparar la ceremonia, que debe realizarse por la mañana temprano y es precedida por una vigilia consagrada a los rezos. La circuncisión se llama en hebreo milah, pero la expresión completa es brit milah,[6] cuyo primera palabra significa alianza. En efecto, esta circuncisión se practica para recordar el pacto establecido entre Yavé y Abraham, en el que éste sería hecho “padre de muchedumbre de gentes” (Gén. 17:4). La personas gentil que ha culminado su preparación con vistas a su ingreso a la familia judía, y que ha sido aprobada por un bet-din (especie de tribunal con tres rabinos) competente, debe necesariamente además realizar tres pasos ceremoniales (dos si es mujer): Circuncisión (sólo varones),Inmersión en pileta ritual, Ofrenda en el Templo (este paso en la actualidad es omitido, pues al no existir Templo en Ierushalaim, está vedada la ofrenda de sacrificios).
  • Cristianismo: Pablo de Tarso fue el primer cristiano que propuso el abandono de la circuncisión, en contra de los judeocristianos. Sin embargo, la circuncisión continuó practicándose entre las iglesias coptas de Egipto y Etiopía. Entre los cristianos, destaca de forma anecdótica que en Inglaterra, la reina Victoria creía que la familia real descendía del Rey David. Hizo circuncidar a sus hijos y nietos, manteniéndose la costumbre hasta finales del siglo XX, cuando la princesa Diana se opuso a la circuncisión de sus hijos. Un país de mayoría católica, las Filipinas, presenta una tasa de circuncisión del 100%. Parece que esta práctica cultural se remonta a unos orígenes prehispánicos y que fue fortalecida por la colonización norteamericana (1898-1946).
  • Islam: la circuncisión es practicada por la mayoría de los musulmanes, aunque no se considera obligatoria ya que no está ordenada en el Corán. Es una tradición de origen bíblico, que ya se practicaba en tiempos preislámicos. En Irán, tiene lugar a menudo en el mismo momento del nacimiento. Sin embargo, la edad en la que se circuncida al niño es muy variable, incluso frecuentemente la edad de siete años se considera la mejor edad de la circuncisión. Lo más importante es que la operación sea realizada antes de la pubertad. La circuncisión de un niño se celebra con una fiesta familiar en la cual el circunciso recibe regalos. Los adultos incircuncisos que se convierten al islam no tienen por qué hacerse practicar esta operación.

El Pene.

Definiciones del miembro viril.

El pene (del latín penis, que significa “cola”) o falo (del griego φαλλός, transliterado phallós) es el órgano copulador masculino, que interviene, además, en la excreción urinaria.

El diccionario de la Real Academia Española (D.R.A.E.) indica que la palabra pene procede del latín penis. A su vez, se cree que este término latino deriva del griego πέος (transliterado péos).

El término falo proviene del latín phallus, y éste del griego φαλλός (phalós), según la R.A.E. Aunque en la actualidad falo es utilizado como sinónimo de pene, el vocablo phallus se usaba para describir imágenes de dicho órgano, ya sean pintadas o grabadas.

En lenguaje familiar o vulgar, tiene varios sinónimos en distintos idiomas. Camilo José Cela dedicó un volumen de su Diccionario secreto a los diversos nombres de este órgano.

El Pene humano

El pene humano alcanza su estado erecto llenándose de sangre, por lo cual carece de báculo, un hueso que se encuentra en el pene de muchas especies de mamíferos y cuya función es la de hacer posible la erección. En el ser humano, el pene no puede retirarse dentro de la ingle y es más largo que el promedio del reino animal, en proporción a la masa corporal.

En el desarrollo embrionario, el órgano que en el embrión de sexo masculino se convertirá en el pene es el equivalente al órgano que en el sexo femenino se convertirá en el clítoris. Y, en aquellos casos en los que se presenta alguna malformación durante dicho desarrollo, es posible que el bebé nazca en alguno de los llamados estados intersexuales, es decir, en etapas intermedias del desarrollo del pene o del clítoris, y es por ello que algunos individuos presentan, en la edad adulta e independientemente del sexo determinado por la concentración de las hormonas en la sangre, un pene demasiado pequeño o, por el contrario, un clítoris excesivamente grande.

Estructura del pene y eyaculación.

El pene humano está conformado por tres columnas de tejido eréctil: dos cuerpos cavernosos y un cuerpo esponjoso. Los primeros se encuentran uno al lado del otro en la parte superior del pene, mientras que el último se ubica en la parte inferior.

El glande, una zona muy sensible, constituye el final del cuerpo esponjoso y la parte más ancha del mismo. Tiene forma de cono y está recubierto por un pliegue de piel suelta, el prepucio, que puede ser retirado hacia atrás, para dejar el glande expuesto, o puede incluso eliminarse a través de una sencilla intervención quirúrgica (la circuncisión, muy útil en casos de fimosis o de parafimosis). El área de la parte inferior del pene de donde se sujeta el prepucio se llama frenillo. Sigue leyendo

Ablación del Clítoris.

La ablación de clítoris o mutilación genital femenina es la ablación o eliminación de tejido de cualquier parte de los genitales femeninos por razones culturales, religiosas o cualquier otra no médica.

Los Orígenes.

Es un ritual de iniciación en origen realizado a las niñas de algunos países de África, Oriente medio y otros. La costumbre es de procedencia incierta, localizada en la zona centro-africana y la práctica se ha extendido a todo el mundo por la emigración. Es destacable que la aplicación de la ablación es más común hoy en día de lo que lo era en periodos anteriores.

Practicada en muchos casos como rito de iniciación a la edad adulta, actualmente este motivo está disminuyendo debido a la prohibición de su realización en muchos países. En algunos casos se recurre a tradiciones religiosas para argumentar en su favor, pero lo cierto es que ni la doctrina musulmana ni la cristiana dicen nada sobre este tipo de mutilación.

La pérdida casi total de sensibilidad es la principal consecuencia para las afectadas, con el añadido trauma psicológico. Hay mujeres que mueren desangradas o por infección en las semanas posteriores a la intervención, ya que se realiza casi siempre de manera rudimentaria, a cargo de curanderas o mujeres mayores, y con herramientas no muy ortodoxas como cristales, cuchillos oxidados o cuchillas viejas de afeitar y nunca en centros sanitarios.

A la ablación se le conoce con distintos nombres:

  • Infibulación y escisión, son expresiones que se corresponden con el procedimiento empleado para efectuar la mutilación.
  • Mutilación genital femenina (MGF), que es la expresión oficial utilizada para referirse a esta práctica por la OMS (Organización Mundial de la Salud).

Definición

La ablación sexual es la mutilación de parte de los genitales externos femeninos para evitar sentir placer sexual, con la finalidad de que pueda llegar virgen al matrimonio, puesto que si no es de ese modo, la mujer puede ser rechazada. También se realiza para evitar la supuesta promiscuidad de la mujer y asegurar que solamente tenga hijos con el marido.

Existen varios tipos de ablación:

  • Amputación del prepucio del clítoris (circuncisión), pudiendo extirparse en parte o en su totalidad el clítoris (clitoridectomía).
  • Una forma más agresiva sería la escisión o mutilación del prepucio total o parcial, del clítoris y los labios menores, conservando los labios mayores.

  • La infibulación es la forma más agresiva y consiste en la extirpación del clítoris y labios mayores y menores. Después del acto, hay un cosido de ambos lados de la vulva hasta que queda prácticamente cerrada, dejando únicamente una abertura para la sangre menstrual y la orina. La infibulación también es llamada circuncisión faraónica.

Práctica en la Actualidad

Según las estadísticas, la práctica de la ablación afecta en la actualidad alrededor de unas 135 millones de mujeres y niñas en el mundo. Se cree que cada vez se practica a niñas con una edad mucho menor quienes sufren la mutilación para evitar que puedan juzgar la práctica por sí mismas al ser mayores.

El aumento de la inmigración ha traído ésta práctica a Europa. La mutilación genital femenina, en cualquiera de sus modalidades, se encuentra penada por la ley en los principales países del continente con algunas excepciones como Italia o Irlanda. No obstante, aunque existen en algunos países europeos normativas legales de control sobre el permiso de salida para las niñas en situación de riesgo por este tipo de costumbres, hay denuncias de que medio millón de mujeres y niñas han sufrido la MGF en Europa en los últimos tiempos, incluso en centros sanitarios bajo cuerda.

La embajadora de la Organización de las Naciones Unidas contra la ablación, la ex-modelo somalí Waris Dirie, quien sufrió infibulación a los 5 años, ha conseguido que ésta práctica sea ilegal en algunos países africanos, aunque se siga practicando de hecho. UNICEF, en un informe, afirma que ésta práctica se puede eliminar en una generación si hay un esfuerzo cultural.

La ablación es una costumbre extendida en una amplia región de África, donde es practicada indistintamente por musulmanes, cristianos, y animistas.

Ha despertado gran interés y sorpresa el hecho de que en fechas recientes, se encontraron claras evidencias de que la práctica de la ablación se ha difundido a tribus indígenas de la etnia embera-chamí que habitan en el suroccidente de Colombia. El hecho quedó en evidencia por las denuncias de autoridades a cargo de la defensa de los derechos humanos y la muerte de niñas indígenas por infecciones producto de operaciones quirúrgicas llevadas a cabo en precarias condición de asepsia.

Las autoridades indígenas, agremiadas en la Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC, han pedido que no se adelanten juicios sin conocer las realidades de las costumbres locales y alegan el derecho de los pueblos indígenas a su autodeterminación. El asunto es objeto de un profundo debate, pues quienes abogan por la defensa de los derechos de la mujer, que consideran violados con la mutilación, insisten que tal autodeterminación no puede estar por encima de lo dispuesto en la Constitución Nacional de Colombia, norma que prima sobre cualquier otra en el ámbito nacional y en ella se prohíbe claramente este tipo de prácticas.

El día mundial contra la ablación es el 6 de febrero.