Sexologos Valencia. Dispareunia.

DISPAREUNIA O DOLOR EN EL COITO.

El dolor en el coito es conocido como dispareunia y se presenta generalmente durante la penetración, pero existen personas que reportan sentir dolor antes, durante o después de la relación sexual. La causa puede ser un factor psicológico o un traumatismo local (laceración del himen, lesiones en la uretra, lesiones en la piel producto de una infección).

Otras causas pueden deberse a la falta de lubricación, la cual puede ser producto de una mala o poca estimulación previa al coito; presión vigorosa sobre una uretra sensible; penetración inapropiada; lesión del introito vaginal debido a alteraciones inflamatorias; infecciones; inflamación de las glándulas sudoríparas labiales; irritación por alergia a preservativos espumas y geles anticonceptivos; anomalías del tracto genital femenino (p. ej., tabique vaginal congénito, himen rígido) y enfermedades dermatológicas.

Existen causas de tipo psicológica que se denominan Dispareunia Adquirida.

La dispareunia adquirida (es aquella que se produce después de un periodo de haber tenido relaciones sin dolor), esta no se relaciona con el primer coito y con frecuencia se desarrolla años después del mismo. Sus causas incluyen los efectos derivados de la menopausia, alteraciones físicas producto de cirugías, así como por alteraciones de tipo físico y producto de enfermedades o medicamentos inapropiados. Sigue leyendo

Sexologos Valencia. Vaginismo.

Definición de Vaginismo.

La definición de vaginismo nos dice que es la imposibilidad de realizar el acto sexual por la contracción involuntaria de los músculos del tercio inferior de la vagina.

Algunas mujeres que padecen vaginismo pueden gozar de los juegos sexuales, e incluso alcanzar el orgasmo, por vía de la estimulación del clítoris, siempre que no se produzca el coito ni la introducción del pene en la vagina.

Generalmente la contracción involuntaria y condicionada (espasmo) de los músculos de la parte inferior de la vagina, son generados por un deseo inconsciente de la mujer de evitar la penetración.

El dolor por el vaginismo puede impedir que se logre la penetración, resultando casi siempre la ausencia de consumación del “acto sexual”.

 

Causas del Vaginismo.

El vaginismo se considera que es producto de una respuesta aprendida, con frecuencia debida a lo que se conoce médicamente como “dispareunia” (dolor a la penetración o al intento de la penetración). Incluso tras eliminar la causa del dolor (dispareunia), el solo recuerdo del dolor puede mantener el vaginismo (contracción involuntaria de los músculos de la vagina).

Otras posibles causas son el miedo de que se produzca un embarazo, temor a ser controlada por un hombre, temor a perder el control, miedo a sufrir dolor durante la penetración. Si la mujer tiene estos temores el vaginismo se cataloga como “vaginismo primario” (permanente).

Incluso, el miedo hace que al contacto del médico con la zona de la pelvis, la persona muestra una reacción de dolor o intenta evitar la revisión médica.

Es importante señalar que cuando en la revisión médica se observan espasmos en la vaginal durante la exploración pélvica confirma el diagnóstico.

La historia de la persona y su desarrollo psicológico y sexual y la exploración física pueden definir las causas del vaginismo. Las causas se pueden ubicar en dos generalidades, las físicas y las psicológicas o emocionales. En ocasiones se requiere del uso de anestesia local para evitar el espasmo y lograr la exploración médica, lo cual no es muy recomendable.

Tratamiento del Vaginismo.

Las técnicas de relajación muscular brindan una buena opción para tratar el vaginismo. La persona que lo padece tendrá que seguir una terapia de aprendizaje de relajación, y en algunos de los casos se llegan a usar dilatadores de goma o plástico de tamaño consecutivo; esto depende del origen del problema, lo que quiere decir que no en todos los casos es prudente usar estos instrumentos, ya que pueden causar un trauma mayor.

Se realizan ejercicios de relajación general y existen técnicas de ejercitación vaginal, las cuales pueden ser una buena alternativa de terapia para estos casos.

Es muy importante señalar que en estos casos es necesaria la supervisión de un especialista, ya que en la mayoría de los casos que se intenta auto manejar el problema, por lo general los resultados son generadores de un proceso que agudiza aún más el problema.

En el manejo de la terapia se busca reducir y eliminar la ansiedad en ambas personas de la pareja, ya que es muy común que existen factores emocionales negativos en ambos producto de la frustración por esta disfunción sexual.

La incidencia de este problema fue estimado con certeza por Masters y Johnson (1987) entre un 2 y 3%.

El vaginismo también puede apareces después de un problema orgánico que ha provocado dolores durante el coito, cuando estos remiten el reflejo aprendido que se mantiene.

La reacción de la pareja es importante ante este problema, hay quien no le da importancia, unos mantienen y fomentan el problema demostrando miedo a hacerlas daño y otros consideran que es la forma que tiene la pareja de estropear el acto sexual, lo que deteriora la relación.

Los sexólogos Masters y Johnson tratan el vaginismo ofreciendo a la pareja una indicación de la índole del reflejo espasmódico involuntario y mostrando el funcionamiento del reflejo en el curso de una exploración pélvica meticulosa en presencia del compañero, a la vez que se pide a la mujer que observe la exploración a través de un espejo. Después de este primer paso, el clínico enseña a la paciente varias técnicas para relajar los músculos que rodean la vagina. El método que mencionan como más eficaz, es el de hacer primero que la paciente tense deliberadamente estos músculos, dejando luego que se distiendan por si solos. Enseguida se entregan a la mujer un juego de dilatadores de plástico de diferentes tamaños. Se introduce e! más pequeño, poco más o menos del grosor de un dedo, en el interior de la vagina.

Otra sexóloga, Helen Kaplan, considera que el tratamiento del vaginismo es con base en la modificación de la causa inmediata de este trastorno, es decir, la respuesta condicionada que lo genera. Las causas más profundas se tratan sólo en el caso de que representen un obstáculo para la desensibilización corporal.

Para desensibilizar el introito vaginal espástico, el método más común es el descrito anteriormente. Kaplan opina que cuando la aprehensión y el temor de la paciente y su consiguiente evitación fóbica de la inserción representan obstáculos importantes para la aplicación de esta técnica terapéutica, el primer objetivo debe ser eliminar dicha fobia, ya que una vez conseguido esto, el procedimiento de extinción se realiza en cuestión de días.

Las fobias específicas suelen ceder ante un amplio espectro de técnicas terapéuticas. El psicoanálisis, la terapia de la conducta y la hipnosis, así como la farmacoterapia, son algunos de los métodos que parecen haber logrado éxitos en este campo. Los terapeutas de la conducta han informado de resultados excelentes en el tratamiento de fobias mediante la “desensibilización sistemática”. La sensibilización es otra excelente herramienta que puede utilizarse para desterrar las fobias.

El objetivo principal del tratamiento es aliviar la ansiedad de la paciente y para ello utilizan el formato que más conviene a cada paciente en particular. Así que puedes estar seguro o segura de que existen alternativas de solución y para eso solo debes hacer un espacio para visitar a un especialista y verás que pronto recuperarás la posibilidad de vivir con plenitud sexual.

 

Consideraciones en el Tratamiento del Vaginismo.

El tratamiento consiste en aconsejar que la pareja no intente practicar el coito durante algún tiempo y que la mujer vaya perdiendo el miedo mediante aproximaciones progresivas: primero el propio dedo y tampones vaginales de escaso tamaño, hasta llegar al coito dirigido por la mujer y ella arriba de el. Otro mecanismo, es el uso de dilatadores especiales mediante los cuales, la mujer se introduce los de menor tamaño y a medida que va creciendo la confianza que la penetración no es dolorosa, utiliza dilatadores de mayor tamaño

El vaginismo es un espasmo involuntario de los músculos que rodean la abertura vaginal, cerrando la entrada de la vagina y haciendo el coito doloroso o imposible. No es un problema muy frecuente, pero es humillante y frustrante para las mujeres. Sus compañeros se sientes rechazados e incompetentes y produce tensiones en la pareja. Muchas llegan a desarrollar una verdadera aversión a la relación sexual, por el miedo que les provoca la posible penetración, incluso llegan a transferir este miedo a otras situaciones que nada tienen que ver con lo sexual: tampones vaginales, los dedos propios, el examen ginecológico, etc.

Resulta curioso constatar que las parejas cuya mujer sufre de vaginismo tardan un promedio de cuatro años en consultar un especialista y se deciden solamente en el momento en que desean tener un hijo. Durante todo ese tiempo han prescindido del coito, por mutuo acuerdo, y han mantenido una sexualidad habitualmente sana y variada, alcanzando el orgasmo a través de la masturbación con su pareja.

Una vez evaluada por el ginecólogo, se deben valorar las posibles causas orgánicas. El hecho que el problema se resuelva a través de técnicas conductuales y cognitivas, hace pensar que las causas más frecuentes son de tipo Psicosocial como factores educativos negativos ante el sexo, factores traumáticos como la violación, conflictos conyugales, problemas de ansiedad, depresión, etc.

El tratamiento consiste en aconsejar que la pareja no intente practicar el coito durante algún tiempo y que la mujer vaya perdiendo el miedo mediante aproximaciones progresivas: primero el propio dedo y tampones vaginales de escaso tamaño, hasta llegar al coito dirigido por la mujer y ella arriba de el. Otro mecanismo, es el uso de dilatadores especiales mediante los cuales, la mujer se introduce los de menor tamaño y a medida que va creciendo la confianza que la penetración no es dolorosa, utiliza dilatadores de mayor tamaño.

Como esos dilatadores no son fáciles de conseguir, se puede lograr éxito recomendándole a la pareja que busque juguetes sexuales, de diversos diámetros, y los utilice de la misma manera que los dilatadores especiales. El tratamiento de afrontamiento progresivo realizado por los sexólogos es eficaz en más del 98% de los casos.

Dispareunia

Hombres y mujeres pueden padecer dolor en el coito (o antes y después). Aunque, por lo general, les sucede más a las mujeres por las múltiples causas que lo provocan. éstas se pueden deber tanto a factores orgánicos como psicológicos. Por lo que la visita al ginecólogo como al sexólogo podrán solucionar esta dolorosa molestia en el acto sexual con penetración.

De qué se trata la Dispareunia

El término dispareunia se emplea cuando el coito resulta doloroso. Se presenta, por lo general, durante la penetración, pero existen personas que sienten dolor antes, durante o después de la relación sexual. A pesar de que éste es un trastorno más habitual en la mujer, por las múltiples causas que lo originan, el hombre también puede sufrir dolor en el coito. Según especialistas, un 15% de mujeres experimenta molestias de este tipo. Sigue leyendo

Causas del Vaginismo.

Concepto de Vaginismo.

El vaginismo es una forma de disfunción sexual que se caracteriza por la contracción involuntaria de los músculos perivaginales. El vaginismo constituye una de las principales causas de no consumación del matrimonio.

Esto hay que tenerlo bien claro desde el principio, y debe ser asumido por ambos miembros de la pareja. Así pues, el vaginismo no depende de la voluntad de la mujer, sino que se trata de un acto reflejo. De hecho, las mujeres que sufren de vaginismo, suelen ser mujeres totalmente deseantes y orgásmicas que no pueden controlar su rechazo muscular a la penetración, ya sea por el pene, un dedo o un simple tampón. Sigue leyendo

Vaginismo. Qué es el Vaginismo.

Definicion de Vaginismo.

El vaginismo se clasifica dentro de los trastornos sexuales que implican dolor, junto con otra disfunción sexual llamada dispareunia (dolor en la penetración). Se caracteriza por la aparición persistente o recurrente de espasmos involuntarios de la musculatura del tercio externo vaginal frente a la introducción del pene o los dedos, y también frente a otros estímulos no sexuales como los tampones vaginales o la exploración ginecológica.

Las mujeres durante la relación sexual relajan la musculatura que rodea la entrada de la vagina para facilitar la penetración; cuando existe una contracción automática de esta musculatura se imposibilita la entrada del pene y a este fenómeno se le denomina vaginismo. La dificultad en conseguir una penetración normal es debida a que la vagina se contrae de forma involuntaria.

A diferencia de la dispareunia, los espasmos involuntarios no causan dolor en sí mismos, sino que solamente dificultan la entrada del pene. En la dispareunia, el dolor es mucho más intenso, pero no existen las conductas de evitación que sí pueden existir en el vaginismo.

El vaginismo no orgánico se asocia a un componente fóbico, a un miedo insuperable e irracional a la penetración, pudiendo extenderse a otras conductas sexuales como la autoestimulación. En algunas mujeres, sólo la idea de la penetración vaginal puede producir un espasmo muscular.

Cuando se padece este trastorno, la actividad sexual queda limitada porque generalmente el espasmo sexual impide el coito. Como consecuencia, puede haber un deterioro en las relaciones de pareja (aunque tanto el deseo, como el placer y la capacidad orgásmica pueden no estar afectados). La existencia de vaginismo no presupone ausencia de excitación. A menudo, en los casos más leves, la conducta sexual es satisfactoria mediante alternativas sexuales a la penetración (se potencian caricias y otro tipo de estimulación no intravaginal). Sigue leyendo

Vaginismo. Solución mediante terapia sexual.

El vaginismo se produce cuando existe una gran dificultad para conseguir una penetración normal debido a que la vagina se contrae involuntariamente, lo que no permite el paso del pene. Y no sólo es involuntaria, sino que quien la padece no suele saber a que se debe el dolor que surge cuando practica el coito.

Las causas de este trastorno son psicológicas: El vaginismo aparece cuando existe miedo, cuando la mujer teme dicha penetración, sea por causas que conozca o no. Es un sistema de defensa no siempre fácil de controlar por una misma.

 Hay que tener en cuenta que no siempre es porque efectivamente se haya dado un hecho anterior que explique ese miedo; puede resultar también de un temor irracional , ser la consecuencia de una educación estricta o de la inexperiencia como amante.

El tratamiento del vaginismo irá encaminado, así pues, a conseguir que la mujer aprenda a controlar los músculos de la vagina, a conocer sus reacciones y entenderlas, para así dominarlas y adiestrar su cuerpo. Sigue leyendo

El vaginismo

Adolfo, 30: Cuando quiero penetrar a mi mujer noto una obstrucción. ¿Es lo que llaman vagina estrecha?

Sergio, 26: Desde que comenzamos a tener relaciones con mi novia nunca pude penetrarla totalmente pues ella acusa un dolor insoportable. Esto impide que mi penetración sea completa. Los deseos de consumar el acto en los dos son normales, ya que no hay problemas de frigidez ni de lubricación. ¿Qué podemos hacer?

Ana, 26: ¿considera que un curso de control mental puede solucionar el vaginismo?, porque en mi caso no puedo hacerme el control ginecológico ni el Papanicolau y eso me preocupa mucho. A este paso que voy no podré tener hijos porque no tolero la introducción de nada en mi vagina.

Susi, 23: Yo deseo mantener relaciones con mi novio pero cuando él lo intenta siento que se me cierra la vagina. Él hace más fuerza y allí siento un dolor muy fuerte. Luego mi novio se enoja conmigo porque me acusa de que no quiero tener relaciones.

Roberto, 28: ¿Qué hacer cuando la vagina se cierra impidiendo totalmente la penetración?

Norma, 32: cuando la penetración es muy profunda siento un dolor, que después desaparece con la mayor excitación. El dolor vuelve después de la relación sexual. ¿A qué se debe?

Esta disfunción femenina consiste en una contracción espasmódica e involuntaria de los músculos vaginales, de manera recurrente y casi constante, que no permite la penetración en coito. Hay casos en que la contracción se presenta sólo ante el intento de penetrar con el pene; en otros, no permite la entrada de los dedos, ni de los tampones e incluso, como el caso de Ana, imposibilita el examen ginecológico.

Deberíamos diferenciar lo que llamamos coito doloroso o dispareunia (en el cual la penetración, a pesar de acarrear dolor o molestias, es posible en forma parcial o total) del vaginismo donde la penetración no es posible puesto que, ante la introducción del pene o de un dedo, los músculos de la vagina se contraen de manera no voluntaria.

El vaginismo no depende de la voluntad y no se regula conscientemente: no es “un mero cerrar las piernas”. Hay que destacar que la mujer puede excitarse y lubricar, pero cuando el compañero quiere realizar el coito percibe una resistencia, al punto que si hace demasiada fuerza ella comienza a sentir dolor.

Esta situación se puede mantener a través de los años y, a veces, hace crisis cuando la pareja desea tener hijos y esta dificultad se lo impide. Se han barajado varias causas para justificar esta disfunción: las orgánicas como las patologías vaginales que causen dolores (vaginitis, endometrosis, bartolinitis, etc.) pueden producir un cierto espasmo que impida la realización del acto. Pero, lo más frecuente, es que esté provocada por causas psicológicas. Desde fobias a la penetración (hay casos donde las mujeres fantasean que sin son penetradas van a sufrir desgarros o lastimaduras), conflictos infantiles y experiencias traumáticas del pasado (abuso sexual infantil), terror al embarazo y a la maternidad, hostilidad hacia el compañero, influencias familiares coercitivas.

Una de las consecuencias del vaginismo, acompañada muchas veces de una disfunción sexual masculina complementaria (impotencia, eyaculación precoz, fobias sexuales), es el llamado matrimonio no consumado.

No creo que sea bueno tratar de resolverlo con remedios caseros, como es el caso de las “pomadas especiales” o de la xilocaína, ni con cursos de control mental. El tratamiento del vaginismo es de sencilla resolución con las modernas Terapias Sexuales, que combinan intervenciones de tipo psicoterapéutico, incluyendo tareas a realizar por la mujer, tanto a solas como con su pareja, y también con suministro de información. En los casos donde la fobia a la penetración es irreductible con técnicas psicoterapéuticas es conveniente el uso de medicación antifóbica y antipánico.

Lubricacion Vaginal

Definición.

La lubricación vaginal se considera la primera fase de la respuesta sexual femenina y también la excitación (equivalente a la erección masculina), acompañada de la segregación de un líquido transparente característico, llamado flujo vaginal, producido por las glándulas de Bartolino, que se encuentran en las paredes vaginales, encargadas de lubricar los genitales, para facilitar la penetración de manera sencilla y sin dolor. El hombre posee glándulas análogas, llamadas glándulas bulbouretrales.

La lubricación vaginal fue descrita por primera vez por De Graaf. Más tarde, el amante incansable, Giacomo Casanova, en sus “Memorias y autobiografía” también destaca la importancia de la lubricación vaginal durante la relación sexual. Dos siglos después de las experiencias comentadas por Casanova fue estudiado científicamente el papel de la lubricación y sus efectos.

El flujo vaginal.

Este fluido es el que lubrica a la vagina, y se produce tanto en la preparación del órgano para el acto sexual, como en las fases inicial y final de la menstruación. Se caracteriza por un olor agrio que se intensifica si existen infecciones en el órgano.

Lubricación escasa o abundante.

Una lubricación escasa puede ser traba para una penetración cómoda, siendo al mismo tiempo dolorosa casi siempre. Una lubricación excesiva puede disminuir la sensibilidad durante el acto, tanto en el hombre como en la mujer.

La falta de lubricación se puede paliar por medio de lubricante íntimo; debiendo conocer, que en algunos casos esa escasez puede producirse por varios motivos personales como la desmotivación, posiblemente subsanable participando en juegos sexuales o haciendo realidad alguna fantasía sexual, o por enfermedad que requerirá la asistencia de un especialista.

Esta sequedad vaginal es una de las causas principales de la dispaurenia, dolor durante la relación sexual. Puede estar originada por múltiples causas, principalmente orgánicas o psíquicas.

Causas orgánicas. La falta de estrógenos en el organismo es la causa que suele darse con más frecuencia para que exista sequedad. Típico de las mujeres con menopausia o cerca de pasar a esta fase y también en las que tienen un ciclo menstrual alterado, éstas últimas suelen solucionar más fácilmente su problema debido a que responden mejor al tratamiento adecuado mezcla de estrógenos y lubricantes.

Algunos anticonceptivos también son responsables de la sequedad, según sus efectos secundarios, por ejemplo los que tienen entre sus componentes excesos androgénicos y son bajos en estrógenos a la vez. La solución está en cambiar de método anticonceptivo. Algunos medicamentos además de equilibrar desajustes corporales también son capaces de bajar la producción de lubricación vaginal.

Otras causas a las que se les da menos importancia pero que pueden motivar una disminucución de la lubricación son: el período post-parto, el período de lactancia, la diabetes, una intervención quirúrgica o una infección vaginal.

Causas psíquicas. El principal motivo es el conjunto de temores que se tengan respecto a la sexualidad, verdaderos o falsos, influyen en la facilidad para lubricar vaginalmente. Es importante saber que las mujeres a las que no les resulte agradable el sexo o la pareja (porque no esté totalmente satisfecha, sepa que sólo busca su placer masculino, no exista la preparación adecuada), serán las más propensas a tener sequedad vaginal, algunas veces el lugar de encuentro para realizar el acto sexual también influye.

Suele darse más en diversas culturas y religiones actuales donde el sexo sigue siendo tabú, algo que constituye pecado. Cuando estas mujeres están preparadas para realizar el acto sexual, superados los juegos preliminares y con una buena lubricación, debido a la educación y al temor que le provoca, son reacias a llegar hasta el final de manera inconsciente.

Otra causa puede ser la frecuencia con que se mantienen relaciones sexuales, las mujeres con relaciones esporádicas son más asiduas a tener sequedad que las que mantienen una vida sexual activa, independientemente de la edad u otro factor.

Disfunción Sexual

Definición de Disfunción Sexual.

Se llama disfunción sexual a la dificultad durante cualquier etapa del acto sexual (que incluye deseo, excitación, orgasmo y resolución) que evita al individuo o pareja el disfrute de la actividad sexual.

Las disfunciones sexuales pueden manifestarse al comienzo la vida sexual de la persona o pueden desarrollarse más adelante. Algunas de ellas puede desarrollarse paulatinamente con el tiempo, y otras pueden aparecer súbitamente como incapacidad total o parcial para participar de una o más etapas del acto sexual. Las causas de las disfunciones sexuales pueden ser físicas, psicológicas o ambas.

Causas de una Disfunción Sexual

Los factores emocionales que afectan a la vida sexual incluyen tanto problemas interpersonales (como problemas de pareja o falta de confianza y comunicación) como psicológicos del individuo (depresión, miedos y culpa, traumas, etcétera).

Los factores físicos incluyen drogas (alcohol, nicotina, narcóticos, estimulantes, antihipertensivos, antihistamínicos y algunos medicamentos psicoterapéuticos), lesiones de espalda, hiperplasia prostática benigna, problemas de riego sanguíneo, daños nerviosos (como heridas en la médula espinal), diversas enfermedades (neuropatía diabética, esclerosis múltiple, tumores y, raramente, sífilis terciaria), fallos en varios sistemas orgánicos (como el corazón y los pulmones), desórdenes endocrinos (problemas en tiroides, pituitaria o glándula suprarrenal), deficiencias hormonales (déficit de testosterona, estrógeno o andrógenos) y algunas enfermedades congénitas.

Clasificación de las Disfunciones sexuales.

Las disfunciones sexuales suelen clasificarse en cuatro categorías:

Desórdenes del deseo sexual o anafrodisia. Puede deberse a una bajada del nivel normal de producción del estrógeno (en las mujeres) o la testosterona. Otras causas pueden ser la edad, la fatiga, el embarazo, la medicación (como los SSRIs) o enfermedades psiquiátricas, como depresión o ansiedad.

Desórdenes de la excitación sexual, previamente llamados «impotencia» en los hombres y «frigidez» en las mujeres, aunque ahora se usan términos menos críticos: para los hombres, se emplea el de «disfunción eréctil» y para las mujeres se utilizan varios diferentes alusivos a los diversos problemas. Estos desórdenes se manifiestan como aversión o elusión del contacto sexual con la pareja. Puede haber causas médicas para estos problemas, como insuficiente riego sanguíneo o falta de lubricación vaginal. Las enfermedades crónicas también contribuyen, así como la naturaleza de la relación entre las partes.

Desórdenes orgásmicos, como el retraso persistente o la ausencia de orgasmo tras una fase normal de excitación sexual. Estos desórdenes ocurren tanto en hombre como en mujeres. De nuevo, los antidepresivos SSRI son con frecuencia culpables.

Desórdenes de dolor sexual, que afectan casi exclusivamente a las mujeres y se conocen como dispareunia (intercambio sexual doloroso) y vaginismo (espamos involuntarios de los músculos de la pared vaginal que dificultan o impiden el coito). La dispareunia puede ser provocada en las mujeres por una lubricación insuficiente (sequedad vaginal).
La lubricación inadecuada puede deberse a una excitación o estimulación insuficiente, o bien a cambios hormonales provocados por la menopausia, el embarazo o la lactancia. La irritación debida a cremas y espumas anticonceptivas puede también provocar sequedad, así como también el miedo y la ansiedad por el acto sexual.

No están claras cuáles son las causas exactas del vaginismo, pero se cree que un trauma sexual anterior (como una violación o abusos) pueden desempeñar un papel importante. Otro desorden sexual femenino doloroso se denomina vulvodynia o vestibulitis vulvar, que parece estar relacionado con problemas en la piel de las zonas vaginal y vulvar. Se desconocen sus causas.