Avanafilo

Todavía no está a la venta. Ni siquiera tiene nombre comercial, pero su fama ya le precede. Bautizado por la sabiduría popular como ‘el hijo de Viagra, el compuesto del que se está hablando en varios foros científicos y que pasa de boca en boca es el avanafilo, un nuevo producto en desarrollo para tratar la disfunción eréctil. Sus resultados en un ensayo en fase III, con más de 600 pacientes, demuestran que permite lograr la erección en menos tiempo que los competidores que ya están en el mercado. Tan sólo necesita un cuarto de hora para hacer efecto.

“La magnitud de su eficacia en los primeros 15 minutos es realmente sorprendente”, ha declarado Leland Wilson, director ejecutivo de VIVUS Inc., la compañía biofarmacéutica que tiene esta ‘promesa’ entre las manos. “Su rapidez lo diferencia claramente de las otras terapias orales que existen para la disfunción eréctil”, ha comentado durante la publicación de los datos definitivos de uno de los cuatro ensayos en fase III que se están llevando a cabo con el avanafilo, pendiente aún de su aprobación por la FDA (la Agencia estadounidense del Medicamento).

De hecho, comparado con los fármacos que se utilizan en la actualidad para este trastorno de la sexualidad masculina, avanafilo es, sin duda, el más veloz. Sus 15 minutos contrastan con los entre 30 y 60 que hay que esperar tras tomar sildenafilo (la famosa Viagra comerzializada por Pfizer) y tadalafilo (Cialis, de Eli Lilly) y también supera los 25 minutos de espera que promete el vardenafilo (Levitra, de Bayer). Sigue leyendo

Sobre la Impotencia

La palabra “impotencia” también puede usarse para describir otros problemas que interfieren con la relación sexual y la reproducción, tales como la falta de deseo sexual y los problemas con la eyaculación o el orgasmo. El uso de las palabras disfunción eréctil deja en claro que esos otros problemas no están implicados.

La disfunción eréctil (o DE) puede ser una incapacidad total para lograr una erección, una capacidad inconsistente para hacerlo, o una tendencia a tener solamente erecciones breves. Estas variaciones hacen difícil definir la DE y calcular su incidencia.

Los cálculos varían desde 20 hasta 30 millones de casos, dependiendo de la definición usada. De acuerdo con la encuesta de Atención Médica Ambulatoria Nacional (NAMCS, siglas en inglés), por cada 1.000 hombres en EE. UU., se hicieron 7,7 visitas al consultorio médico por DE en 1985. En 1999, la frecuencia casi se había triplicado a 22,3. El aumento se produjo de modo gradual, presuntamente a medida que se pusieron a disposición más ampliamente tratamientos tales como los dispositivos de vacío y los medicamentos inyectables y comenzó a aceptarse la discusión de la disfunción eréctil. Es posible que el avance más publicitado fuera la introducción del medicamento oral citrato de sildenafil (Viagra) en marzo de 1998. Los datos de NAMCS sobre medicamentos nuevos muestran un cálculo de 2.6 millones de menciones de Viagra en visitas al consultorio médico en 1999, y un tercio de esas menciones tuvieron lugar durante visitas para un diagnóstico no relacionado con DE.

La Disfunción Eréctil

¿Qué es la disfunción eréctil?

Es el fracaso o dificultad parcial o completa, persistente o recurrente del hombre, en obtener o mantener una erección adecuada para llevar a cabo una relación sexual satisfactoria. Es una disfunción sexual de la fase de excitación.

¿Cómo se produce?

La Disfunción Eréctil afecta actualmente a más de 100 millones de hombres en todo el mundo y 1,5 millones en España. Su detección y diagnóstico, así cómo el tratamiento más eficaz, son necesarios para la salud general del varón.

La erección es el resultado de un proceso complejo que involucra vasos sanguíneos y sistema nervioso. La misma se produce por un acumulo de sangre en el pene.

El pene está compuesto por tres cuerpos cilíndricos: 2 cuerpos cavernosos y 1 cuerpo esponjoso. En su interior existen múltiples cavidades. Durante la erección se van rellenando de sangre hasta alcanzar una rigidez satisfactoria.

La erección es un fenómeno complejo que se produce en y por el tejido eréctil de los cuerpos cavernosos en función de un estímulo neurológico específico, con unas condiciones hormonales y vasculares correctas.

La erección se produce o bien de forma espontanea en algunas fases del sueño, o bien frente a una estimulación sexual donde se produce una excitación. Cuando el hombre experimenta esta excitación, ya sea de tipo mental o físico, el mensaje para que se produzca la erección es transportado por los nervios y existen una serie de sustancias químicas que son las que trasmiten la orden.

El sistema nervioso central es quien coordina y manda las instrucciones a favor o en contra de la entrada o salida sanguínea. Ante el estimulo sexual, las sustancias químicas abren los vasos sanguíneos y producen un aumento de la entrada de sangre, se llenan los cuerpos cavernosos (esponjas) y se cierra la salida lo que hace que el pene se ponga rígido.

¿Qué lo produce?

Las causas de la disfunción:

El varón con disfunción erectiva experimenta una serie de alteraciones en los mecanismos responsables de la erección, de forma que los vasos sanguíneos de los cuerpos cavernosos del pene, no se expanden lo suficiente y no pueden llenarse de sangre.

La disfunción eréctil puede ser de causa orgánica, psicógena o mixta Sigue leyendo

Disfuncion Erectil. Tratamientos.

Muchos médicos sugieren que la elección de los tratamientos contra la impotencia o disfunción eréctil que han de seguirse, deberían ir del menos al más invasivo. Primero, el abandono de drogas; segundo, psicoterapia y modificación de comportamientos; luego, aparatos de vacío o fármacos; y, por último, cirugía. – Ayuda psicológica: es recomendable en hombres de menos de 40 años, ya que en estos estados la causa de la enfermedad suele ser mental. Incluso en casos de impotencia por problemas físicos, muchos hombres necesitan ayuda psicológica para poder superar problemas de autoestima derivados de esta enfermedad.

Tratamiento farmacológico

El tadalafilo, que se comercializa como Cialis, actúa aumentando el flujo sanguíneo en el pene en presencia de estimulación sexual. Hay que ingerir este fármaco 30 minutos antes de mantener una relación sexual y su eficacia puede llegar a las 24 horas después de la administración. La ingesta alimenticia no afecta a la absorción del fármaco. Los efectos secundarios son en general leves o moderados: dolor de cabeza, rinitis, enrojecimiento facial o dolores musculares.

El vardenafilo, que recibe el nombre comercial de Levitra, actúa aumentando el flujo sanguíneo en el pene siempre en presencia de estimulación sexual. Su administración debe realizarse entre 25 y 60 minutos antes de comenzar la relación sexual y su efecto dura hasta 12 horas. Los efectos secundarios de esta medicación son leves, y van desde el dolor de cabeza y nauseas hasta mareos o rinitis. Hay que tener en cuenta que la concentración del fármaco en sangre se retrasa si se ingiere una comida con alto contenido en grasa.

El sildenafilo, conocido como Viagra, actúa potenciando el riego sanguíneo del pene, facilitando así la erección. Se ha comprobado su efecto positivo en un 40-80 por ciento de los hombres. Debe tomarse una hora antes de empezar la actividad sexual y no tiene ningún efecto indeseado sobre el deseo sexual. Sin embargo, puede provocar efectos secundarios, como dolor de cabeza, sofocos, trastornos gastrointestinales o visuales. No pueden tomarla hombres que sufran de retinitis pigmentosa o que estén tomando nitratos. En cualquier caso, antes de empezar a tomar esta píldora siempre hay que acudir al médico.

Otros tratamientos

Asesoramiento y tratamiento psicológico: es aconsejable si el paciente sufre depresiones u otros problemas psicológicos que puedan tener como resultado la impotencia. Sigue leyendo

Disfuncion Eréctil. La Impotencia

La impotencia sexual masculina o disfunción eréctil es la incapacidad persistente para conseguir o mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria.

Debe diferenciarse de otros problemas de la esfera sexual como son la falta de deseo, las alteraciones de la eyaculación (eyaculación prematura, eyaculación retrasada, ausencia de eyaculación) o los trastornos del orgasmo. La impotencia o disfunción eréctil es una enfermedad muy frecuente que puede afectar las relaciones de quien la padece con su pareja, con la familia, así como con el entorno laboral y social.

Existen una serie de factores de riesgo que pueden favorecer la impotencia o disfunción eréctil: diabetes, hipertensión arterial, consumo de tabaco y alcohol, niveles altos de colesterol, toma de determinados fármacos y depresión.

Causas de la Disfunción Eréctil:

La impotencia o disfunción eréctil puede ser causada por:

Causas psicológicas: son muy habituales. El pene no tiene ninguna alteración física, pero problemas psicológicos como la ansiedad (provocada con frecuencia por el miedo a no conseguir una erección o a defraudar a la mujer), la depresión, los problemas con la pareja e incluso el estrés pueden afectar al acto sexual. También la preocupación excesiva por los problemas laborales, sociales o familiares implican que no se dedique la atención necesaria al acto sexual. La fatiga, la inapetencia, la falta de ejercicio, el insomnio o un fracaso laboral también desequilibran los reflejos sexuales. Sigue leyendo

Sildenafil. VIAGRA.

Es el primer medicamento que salió al mercado en su grupo de actuación para la disfunción eréctil. En los estudios realizados, sildenafil mejoró las erecciones en 3 de cada 4 participantes (~75 %), comparado con sólo 1 de cada 4 que mejoraron al tomar un placebo; con sildenafil, 1 de cada tres intentos de coito fue un éxito -comparado con sólo 1 de cada 5 intentos en pacientes con placebo-. Viagra aumenta una sustancia llamada GMP cíclico, que se produce en el pene durante la actividad sexual y que aumenta el flujo sanguíneo.

Así, sildenafil aumenta el flujo del pene de forma natural, de modo que la estimulación sexual causa erección. Viagra no es, pues, un afrodisíaco, ni una hormona, ni un producto que cause per se erección, sino que sólo ayuda a conseguir una erección cuando existe estimulación sexual. Viagra se toma “a demanda” -sólo cuando se desea-, y su acción comienza en 30 minutos y dura hasta 8 horas. No se recomienda más de 1 tableta al día. Los efectos colaterales incluyen molestias digestivas, dolores de cabeza, enrojecimiento facial y dolores musculares, y, en un 3 % de los tratados, alteraciones de la visión. Como otras sustancias para tratar la DE, Viagra está contraindicado en caso de enfermedades cardíacas, y especialmente, jamás debe asociarse con los medicamentos llamados nitratos (por ejemplo, la nitroglicerina que se usa bajo la lengua para tratar la angina de pecho); en asociación con SILDENAFIL, los nitratos pueden bajar la tensión arterial bruscamente hasta niveles peligrosos.

Disfunción Eréctil o Impotencia. Tratamientos.

Muchos médicos sugieren que la elección de los tratamientos contra la impotencia o disfunción eréctil que han de seguirse, deberían ir del menos al más invasivo. Primero, el abandono de drogas; segundo, psicoterapia y modificación de comportamientos; luego, aparatos de vacío o fármacos; y, por último, cirugía. – Ayuda psicológica: es recomendable en hombres de menos de 40 años, ya que en estos estados la causa de la enfermedad suele ser mental. Incluso en casos de impotencia por problemas físicos, muchos hombres necesitan ayuda psicológica para poder superar problemas de autoestima derivados de esta enfermedad.

Tratamiento farmacológico

El tadalafilo, que se comercializa como Cialis, actúa aumentando el flujo sanguíneo en el pene en presencia de estimulación sexual. Hay que ingerir este fármaco 30 minutos antes de mantener una relación sexual y su eficacia puede llegar a las 24 horas después de la administración. La ingesta alimenticia no afecta a la absorción del fármaco. Los efectos secundarios son en general leves o moderados: dolor de cabeza, rinitis, enrojecimiento facial o dolores musculares.

El vardenafilo, que recibe el nombre comercial de Levitra, actúa aumentando el flujo sanguíneo en el pene siempre en presencia de estimulación sexual. Su administración debe realizarse entre 25 y 60 minutos antes de comenzar la relación sexual y su efecto dura hasta 12 horas. Los efectos secundarios de esta medicación son leves, y van desde el dolor de cabeza y nauseas hasta mareos o rinitis. Hay que tener en cuenta que la concentración del fármaco en sangre se retrasa si se ingiere una comida con alto contenido en grasa.

El sildenafilo, conocido como Viagra, actúa potenciando el riego sanguíneo del pene, facilitando así la erección. Se ha comprobado su efecto positivo en un 40-80 por ciento de los hombres. Debe tomarse una hora antes de empezar la actividad sexual y no tiene ningún efecto indeseado sobre el deseo sexual. Sin embargo, puede provocar efectos secundarios, como dolor de cabeza, sofocos, trastornos gastrointestinales o visuales. No pueden tomarla hombres que sufran de retinitis pigmentosa o que estén tomando nitratos. En cualquier caso, antes de empezar a tomar esta píldora siempre hay que acudir al médico.

Otros tratamientos

Asesoramiento y tratamiento psiquiátrico: es aconsejable si el paciente sufre depresiones u otros problemas psicológicos que puedan tener como resultado la impotencia.

Tratamiento hormonal: necesario cuando la impotencia viene originada por un problema hormonal. Se administra en forma de parches, píldoras o inyecciones. Es poco frecuente.

Terapia transuretral: consiste en la aplicación local de medicamentos a través de la uretra, el conducto por el que pasa la orina (es importante orinar inmediatamente después para facilitar la absorción del medicamento). La erección tarda entre diez y quince minutos en producirse y el fármaco resulta efectivo en un 43 por ciento de los pacientes.

Inyección intracavernosa: consiste en inyectar una dosis específica de un fármaco directamente en el pene mediante una aguja fina, para activar los procesos físicos que provocan la erección. Debe aplicarse diez o quince minutos antes de mantener relaciones sexuales; la dosis se ajusta para que la erección dure aproximadamente una hora.

Aparatos de vacío: un cilindro de plástico se coloca sobre el pene. Del cilindro se saca aire para realizar el vacío, provocando la entrada de sangre en el miembro para que se produzca la erección. Una anilla constrictora en la base del pene atrapa la sangre y mantiene la erección durante el acto sexual.

Implantes peneanos: en la actualidad se emplean tres tipos de implantes para el tratamiento de la impotencia: implantes hidráulicos, prótesis e implantes plásticos hinchables; todos ellos requieren intervención quirúrgica. Aunque muchos pacientes se han beneficiado de la cirugía del implante, éste es un procedimiento irreversible; el tejido eréctil se lesiona de forma permanente al implantar estos dispositivos, por lo que ha caído en relativo desuso, a expensas de métodos menos arriesgados y menos costosos.

Cirugía: la cirugía se utiliza en menos de un 1 por ciento de los casos de impotencia. La cirugía venosa es poco efectiva y casi no se usa. Consiste en bloquear las venas que permiten que la sangre abandone el miembro masculino. La cirugía arterial reconstruye arterias para aumentar el flujo y la presión de la sangre dentro del pene. Se practica en pacientes jóvenes que han sufrido un accidente que ha afectado al suministro normal de sangre. También se utiliza para implantar prótesis.

La Disfunción Eréctil

¿Qué puedo hacer si sufro de impotencia, no logro mantener la erección, o cuando penetro mi pene vuelve a la flacidez?

Diariamente son muchos los varones que acuden a consulta en nuestros centros de salud públicos y en clínicas privadas, aquejándose de problemas sexuales, o bien problemas de pareja relacionados con la sexualidad.

Entre los varones el principal motivo de consulta es la disfunción eréctil, seguido muy de cerca por la eyaculación precoz.

La disfunción eréctil se caracteriza por la incapacidad para poder alcanzar o tener una erección suficiente para llevar a cabo la penetración y realizar el coito.
Puede presentarse a cualquier edad aunque es más común a partir de los cuarenta años. Con la edad se producen cambios específicos en el hombre que no son necesariamente disfunción eréctil. El varón necesita más tiempo para excitarse y el pene requiere más estimulación directa y no alcanza la misma rigidez que en la juventud. Cualquier distracción puede resultar en la perdida de la erección y el orgasmo tiende a ser menos intenso.

Todos los hombres pueden tener problemas para alcanzar la erección en algún momento de sus vidas, especialmente cuando están cansados, sufren estrés, están bajo los efectos del alcohol o padecen una enfermedad grave.
La impotencia que aparece de forma persistente no es común en los hombres jóvenes, pero Sigue leyendo

Disfuncion Erectil. Dificultades en alcanzar la erección.

La disfunción eréctil es la incapacidad de alcanzar o mantener una erección bastante firme para realizar el coito (Masters y Johnson).

Es el problema más común de los hombres que acuden a consulta, se puede confirmar que hasta un 50% de hombres han sufrido algún periodo de disfunción eréctil, aunque esta haya sido de forma transitoria. Para que se considere que existe una disfunción eréctil este problema debe presentarse por lo menos en un 25% de los casos, por lo tanto que ocurra alguna vez de manera esporádica es algo “normal”.

Se trata de una afección frecuente que, según diversos estudios, padece en mayor o menor grado y con severidad variable el 52% de la población masculina de entre 40 y 70 años, y el 15-20% de los mayores de 70 años.

La disfunción eréctil no se presenta en todos los hombres de la misma manera: esta puede aparecer desde la primera relación, que sería primaria, o puede ser mas tarde cuando el hombre deja de ser capaz de mantener la erección. Puede limitarse a ciertas situaciones o puede ser generalizada. Puede ser total o parcial, es más común que consiga una erección parcial, pero insuficiente para el coito.

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Tratamientos Disfunción Eréctil.

Menos del 10 % de los hombres que sufren DE buscan ayuda médica. Al enfrentarse con la DE, es frecuente que se desmoralicen, se depriman o busquen tratamientos milagrosos. Existen innumerables remedios populares que se deben considerar con toda cautela y escepticismo. Actualmente existen muchos tratamientos eficaces y muy seguros, aunque en ningún caso mágicos.

La modalidad del tratamiento viene dictada por el problema específico que causa la disfunción eréctil. El primer paso es definir la causa, si es posible, y luego intentar la solución más sencilla y menos arriesgada. En síntesis, las distintas alternativas terapéuticas incluyen una o varias de las siguientes:

  1. Cambiar los hábitos de vida que afectan a la salud de las arterias y venas: dejar de fumar, moderar el consumo de alcohol y de grasas, hacer algo de ejercicio y aprender a relajarse.
  2. Cambiar o reducir los medicamentos que puedan estar provocando DE, como algunos antidepresivos, diuréticos y betabloqueantes.
  3. Psicoterapia y terapia conductual. Independientemente de la causa de la DE, se recomienda para todos los pacientes alguna forma de terapia psicológica, conductual, sexual o de combinación, generalmente asistidos por su pareja, sea ésta hombre o mujer.
  4. Terapia transuretral y de inyección. Consiste en inyectar medicamentos en el tejido eréctil para relajar los músculos lisos del pene y permitir que pueda tener lugar la erección. Está indicada en algunos casos de DE. Los medicamentos inyectados suelen ser asociaciones de papaverina-fentolamina, o bien alprostadil (prostaglandina E1). Las reacciones adversas son generalmente menores, pero pueden incluir erecciones prolongadas y dolorosas (priapismo; véase príapo). Una alternativa a las inyecciones es un dispositivo de plástico para aplicar estos medicamentos a través de la uretra. Aunque más seguras y menos costosas que los tratamientos quirúrgicos, estas terapias tienen una tasa alta de abandonos, ya que la pérdida de espontaneidad hace perder interés en el procedimiento. Las sustancias vasoactivas son sustancias que,, introducidas a través de la uretra o inyectadas en los cuerpos cavernosos del pene, producen una erección que permite una buena relación sexual. Pueden utilizarse 1 o 2 veces por semana. Antes de empezar el tratamiento es importante hacer las pruebas necesarias para conocer la respuesta a dichas sustancias.
  5. Los medicamentos orales que estimulan la actividad de la dopamina en el cerebro pueden aumentar el deseo sexual y con ello facilitar la erección. Con este fin se han comercializado pastillas sublinguales de apomorfina.
    Sildenafilo (Viagra). Aprobado para su uso en Europa y Estados Unidos, es el medicamento oral que ha mostrado resultados más prometedores en la DE. En los estudios realizados, el sildenafilo mejoró las erecciones en 3 de cada 4 participantes (~75%), comparado con sólo 1 de cada 4 que mejoraron al tomar un placebo; con sildenafilo, uno de cada tres intentos de coito fue un éxito —comparado con sólo 1 de cada 5 intentos en pacientes con placebo. Viagra® aumenta una sustancia llamada GMP cíclico, que se produce en el pene durante la actividad sexual y que incrementa el flujo sanguíneo. Así, el sildenafilo eleva el flujo peneano de forma natural, de modo que la estimulación sexual causa erección. Viagra® no es, pues, un afrodisíaco, ni una hormona, ni un producto que cause por sí mismo erección, sino que sólo ayuda a conseguir una erección cuando existe estimulación sexual. El Viagra® se toma “a demanda” –sólo cuando se desea–, y su acción comienza en 30 minutos y dura hasta 4 h. No se recomienda más de una tableta al día. Los efectos colaterales incluyen molestias digestivas, dolores de cabeza, enrojecimiento facial y dolores musculares, y, en un 3 % de los tratados, alteraciones de la visión. Como otras sustancias para tratar la DE, el Viagra® está contraindicado en caso de enfermedades cardíacas y, sobre todo, jamás debe asociarse con los medicamentos llamados nitratos (por ejemplo, la nitroglicerina que se usa bajo la lengua para tratar la angina de pecho); en asociación con sildenafilo, los nitratos pueden bajar la tensión arterial bruscamente hasta niveles peligrosos.
    Tadalafilo (Cialis®) y Vardenafilo (Levitra®). Dos fármacos de la misma familia que sildenafilo (inhibidores selectivos de la fosfodiesterasa tipo 5).
  6. Yohimbina. Empleado como medicina popular durante años, actualmente existe evidencia de que puede mejorar la potencia en un tercio de los hombres con DE leve, sobre todo en combinación con el antidepresivo trazodone.
  7. Tratamientos hormonales. La terapia con testosterona está indicada sólo en hombres con hipogonadismo (niveles bajos de testosterona, la hormona masculina). Puede utilizarse por vía oral o en parches. La testosterona no se recomienda nunca para hombres con niveles normales de hormona masculina; en éstos puede mejorar el impulso sexual, pero a costa de causar daños sobre la próstata y el hígado, a veces irreversibles. Cuando la DE se debe a niveles excesivos de la hormona prolactina, puede ser útil el medicamento bromocriptina.
  8. Otros: se han utilizado, con distintos grados de éxito, medicamentos como pentoxifilina (Elorgan®), naltrexona —un antídoto de la heroína y la morfina— o el antihipertensivo minoxidil.
  9. Dispositivos de aspiración (vacío). Colocación del pene en un cilindro plástico hermético, donde se crea a continuación un vacío, lo cual causa que la sangre fluya hacía el pene. Después se asegura una banda alrededor de la base del pene para retener la erección, y el cilindro se retira. La falta de espontaneidad de este método es el inconveniente principal.
  10. Implantes peneanos. Tres tipos de implantes se emplean actualmente para el tratamiento de la impotencia; todos ellos deben implantarse quirúrgicamente: implantes hidráulicos, prótesis e implantes plásticos hinchables. Aunque muchos pacientes se han beneficiado de la cirugía del implante, éste es un procedimiento irreversible; el tejido eréctil se lesiona de forma permanente cuando se implantan estos dispositivos. En el momento actual ha caído en relativo desuso, a expensas de métodos menos arriesgados y menos costosos. Son unos cilindros de silicona (sustancia no rechazada por el organismo), de estructura anatómica, que se introducen en número de dos dentro de los cuerpos cavernosos del pene y que producen la rigidez necesaria para una buena y adecuada relación sexual. Existen diferentes vías y técnicas para implantar la prótesis; la intervención dura aproximadamente 45 minutos. Mediante una incisión de la piel de 3-4 cm en la parte inferior del pene y en la raíz del escroto, se llega a los cuerpos cavernosos, donde se colocan las dos prótesis correspondientes, siendo mínimo el porcentaje de complicaciones. Todo ello con anestesia local o regional. Al ser una cirugía poco agresiva, el postoperatorio no requiere cuidados especiales; el paciente puede abandonar la clínica entre 12 y 24 horas después de la intervención, y a las 3 ó 4 semanas de adaptación se puede reiniciar la vida sexual normal.
  11. Cirugía vascular. Para los hombres cuya impotencia sea causada por problemas de las arterias o las venas del pene, la cirugía vascular puede ser una opción. Se practican dos tipos de operaciones:
  12. Cirugía de revascularización (anastomosis): conexión de una arteria de la pierna con las arterias del dorso del pene, desviando cualquier bloqueo y aumentando el flujo sanguíneo.
  13. Ligadura venosa: se realiza cuando el pene no puede almacenar una cantidad suficiente de sangre para mantener una erección. Se atan o extirpan las venas que están causando un drenaje excesivo de sangre del pene.
  14. Afrodisíacos y tratamientos alternativos. Los afrodisíacos son sustancias que supuestamente aumentan el impulso, el deseo y el desempeño sexual. La leyenda ha atribuido cualidades afrodisíacas a alimentos como los chiles, el chocolate, el regaliz, la manteca, las anchoas, las ostras y las vieiras. El “Spanish fly” o cantáridas, hecho de escarabajos secos, es el afrodisíaco más “famoso” y es particularmente inútil y nocivo.