El MNC (matrimonio no consumado) se define como el trastorno que presenta una pareja que, pese a intentar la realización del coito de manera regular (por lo menos una vez a la semana), no pudo lograr nunca la penetración intravaginal, luego de un lapso aproximado de cuatro meses. Los motivos de los MNC se clasifican en: de origen orgánico, por enfermedades o anomalías anatómicas, y por ansiedad sexual de causa psicosocial.
La expresión “matrimonio no consumado” o “matrimonio blanco” proviene de la literatura jurídica y religiosa (como una causa de disolución del vínculo marital para los católicos). El concepto privilegiaba el objetivo copulativo-procreador y se aplicaba con connotaciones descalificatorias del desempeño sexual de la pareja. Con la intención de utilizar una terminología menos humillante y más precisa, algunos autores emplean las expresiones de “pareja no consumada”, “noviazgo no consumado” o “imposibilidad coital vaginal”.
El matrimonio no consumado debería ser considerado como una nueva entidad clínica, y distinguirse de las tradicionales disfunciones sexuales. No se trataría de un vaginismo al que se le suma una disfunción erectiva reactiva, sino que consistiría en un vínculo disfuncional donde cada uno de los miembros de la pareja trae una historia individual de miedo a la intimidad, y una erotofobia compartida que justifican el síntoma.
Muchos pacientes llegan a la consulta cuando están interesados en tener un hijo. De hecho, apelando a la cultura y las normas, el término “matrimonio no consumado” o “matrimonio blanco”, proveniente de la literatura jurídica y religiosa, privilegiaba el objetivo copulativo-procreador y solía descalificar a las parejas que “no hayan logrado un buen desempeño sexual”.
Así como hay quienes han pasado Sigue leyendo