Deseo sexual inhibido
Descripción.
Falta de interés en las cuestiones sexuales, hasta tal punto que la persona no busca la gratificación sexual aunque se encuentre disponible y tenga intacta la capacidad física de respuesta sexual. Se caracteriza por pobreza o ausencia de fantasías y deseos de actividad sexual.
Es importante matizar que una falta de deseo sexual por si mismo no es disfuncional a no ser que la persona no acepte este sentimiento. Es decir, sólo se considera un problema cuando no es una opción voluntaria y provoca malestar personal o en la relación de pareja.
Se diferencian:
- Deseo sexual inhibido primario, cuando la falta de interés sexual siempre ha existido en la persona.
- Deseo sexual inhibido secundario, cuando se ha desarrollado con posterioridad y la persona ha experimentado deseo sexual alguna vez.
- Deseo sexual inhibido selectivo, cuando se inhibe la capacidad de desear a una pareja en especial, mientras que el interés sexual se mantiene con otras personas.
Por lo general las personas con una libido disminuida muestran escaso interés por iniciar una relación sexual, no puedan gozar y están apáticas; aunque en ocasiones se prestan a ellas motivadas por otro tipo de gratificaciones como el placer que se observa en la persona amada, el estrecho contacto de ese momento o para evitar problemas de pareja.
También es común que ante la insistencia de acercamiento íntimo de la pareja la persona empiece a evitar o postergar los encuentros sexuales ayudándose de maniobras distractoras, justificantes y excusas (cansancio, dolores de cabeza, molestias físicas…) ya sean de manera consciente o inconsciente.
En otras personas el rechazo y la inhibición es tan completa que hacen todo lo posible por evitar el contacto, eliminando la sexualidad de su vida cotidiana.
La inhibición del deseo sexual se da tanto en mujeres como en varones, aunque es menos frecuente en ellos y rara vez acuden a consulta por este problema
Causas de la ausencia de deseo
Orgánicas – Enfermedades que inhiben el interés por el contacto sexual ya que éste se reduce ante el malestar físico.
- Alteraciones en el nivel hormonal como el hipotiroidismo y el aumento de la prolactina, así como la producción insuficiente de estrógenos y testosterona (más usual durante la menopausia).
- Efectos producidos por el consumo de determinadas sustancias, como fármacos antihipertensivos, psicotropos, antidepresivos, alcohol, opiáceos, etc.
Psicológicas
Entre las causas psicológicas se pueden encontrar entre otros estados ansioso y depresivos, bajo nivel de autoestima y problemas con la imagen corporal.
El temor a la intimidad y el miedo al fracaso durante las relaciones sexuales también pueden llevar a una persona a decir “no tengo ganas” en vez de “tengo miedo”, sobre todo cuando existe otra disfunción sexual subyacente como la anorgasmia o la disfunción eréctil.
Situaciones de la vida relacionadas con pérdidas laborales, cambios de domicilio, cansancio extremo y estrés, así como un claro episodio precipitante como traumas sexuales anteriores, secuelas de violaciones, embarazos no deseados, depresiones y desengaños amorosos que también pueden ocasionar inhibición del deseo sexual.
En mujeres y varones que han sido intervenidos quirúrgicamente puede darse una vivencia mutilante de la operación (de mama, útero, ovarios, próstata, ligadura de trompas) acompañada de síntomas depresivos y sentimientos de desvalorización que pueden llevar a la disminución del deseo. En las cirugías cardiacas a esto se le une un temor residual al propio funcionamiento de los órganos operados.
La pérdida de interés sexual también puede deberse a discrepancias y crisis en la pareja, a medida que los problemas aumentan el interés sexual suele disminuir e incluso puede usarse como arma dentro de las propias disputas. Hay que hacer referencia al papel que dentro del funcionamiento de una pareja puede tener el aburrimiento sexual ya que la rutina en las conductas y hábitos sexuales pueden llevar a una disminución del deseo.
Tratamiento para la falta de deseo
Existen varios enfoques en el tratamiento en función de cual es la causa de la inhibición del deseo, aunque la gran mayoría requiere de una combinación de ellos:
- Tratamiento médico es pertinente cuando el trastorno se debe a una determinada medicación, a alteraciones del nivel hormonal o a otras enfermedades orgánicas.
- Terapia sexual cuando es debido a problemas situacionales o del vínculo en la pareja, para trabajar las dificultades de comunicación o cualquier otra alteración en la intimidad. Una vez solucionadas estas cuestiones el tratamiento iría dirigido concretamente a reestablecer el contacto sexual.
- La psicoterapia individual estaría más indicada en las personas con un trauma sexual previo, trastornos relacionados con la imagen corporal, problemas de autoestima, inseguridad o temor a la intimidad, así como trastornos depresivos subyacentes.
En general el tratamiento va encaminado a mejorar la salud en general y reducir la ansiedad, los síntomas depresivos o las disfunciones sexuales específicas que pueden estar provocando el problema, así como a un aumento de la identificación y toma de conciencia de las sensaciones y respuestas sexuales, facilitando las respuestas eróticas y mejorando las relaciones interpersonales.
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