Tecnicas de Control de la Eyaculacion IV

Tratamiento de la Eyaculación Precoz.

EJERCICIO 5

Pasamos al último ejercicio de masturbación seca referido al control permanente de la eyaculación. Será el más difícil. Si eres capaz de alcanzar la duración indicada, habrás hecho enormes progresos.
Tras obtener la erección comienzas por una breve masturbación a la altura del glande, primero de cara al espejo y manteniendo las piernas separadas a fin de permitir una cierta relajación muscular. La presión ejercida por el anillo de los dos dedos es débil, pero el movimiento es rápido.

Antes de que sobrevenga el comienzo de un verdadero placer, ponte de perfil de modo que puedas ver la totalidad del pene; con otras palabras, si el espejo está a tu izquierda, tu mano derecha masturba. Este modo de proceder permite que la mirada tenga un campo de visión más amplio al extenderse a todo el miembro, lo cual va creando un acostumbramiento.

Aumenta ahora la sequedad y la presión del anillo: pronto aparece el deseo de eyacular. Detente de inmediato adoptando la actitud ya indicada.
Conviene recordar aquí lo siguiente: ya que estás con las piernas separadas y que te masturbas con la mano derecha, abre las caderas haciendo que todo tu peso descanse en la pierna izquierda, rígida al máximo; la pierna derecha se mantiene completamente distendida y el ascenso de la eyaculación se detiene de forma instantánea.

Al mismo tiempo, y durante algunos segundos, la mano suelta el pene.
Reanuda entonces el gesto, pero esta vez con la izquierda, con la mirada dirigida sólo hacia el glande.
Cuando se presente un nuevo deseo, abre tus caderas una vez más del otro lado y procede de igual manera que antes.

Cuando vuelvas a utilizar la misma mano, adopta una masturbación lenta y menos firme: sobrevendrá un nuevo deseo, que controlarás de igual modo, pero esta vez continuando el vaivén, lo más lentamente posible y sin dejar de mirar el glande. Deja durante algunos instantes que la mente vaya a la deriva el tiempo necesario para tu apaciguamiento; es el momento de masturbarte completamente fijando la mirada en la mano y el pene. Si has seguido correctamente el proceso que ha precedido a esta nueva prolongación, entras en un período de calma en el que está prácticamente excluido que el deseo de eyacular reaparezca antes de mucho tiempo. Sin embargo, estás en erección y te masturbas.
Terminarás volviendo a gestos y a movimientos idénticos a los del comienzo del ejercicio, con la enorme diferencia, sin embargo, que representa tu mirada fija en el glande. Haz que tu masturbación, que era global, se convierta en un vaivén en retirada, insistiendo en los empujes hacia la turgencia del glande. Inclínate hacia delante, echa hacia atrás las nalgas, haz que el pene se mantenga lo más cerca posible de la horizontal: pronto se duplica el placer. Rectifica la posición; el placer se mantiene en el límite de lo que eres capaz de soportar.

Cúrvate flexionando un poco las piernas y haz menos rápido el movimiento durante el tiempo suficiente para que decaiga la excitación.
Vuelve a la posición inicial, con una masturbación más suave y después más masiva; combina el vaivén rectilíneo con un empuje hacia abajo de la mano sobre el pene. Apenas abandonas el pubis, con el fin de realizar correctamente esta sutil mutación, es del todo necesario que angules tu muñeca de modo que ya no prolongue el eje de tu brazo. El aumento del goce no tarda.
Por último, para acabar en un sublime orgasmo, vuelve a nivel de la corona (uno o dos centímetros), inclínate y haz que tu pene descienda.

Post from: Sexologia por Sexologos Valencia.

Tecnicas de Control de la Eyaculacion IV

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