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Clínica de Sexología y Psicología Pérez-Vieco

Aspectos Neurológicos en la Respuesta Sexual.


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El determinismo neurológico de la función sexual es algo más que la excitación de las vías nerviosas inferiores. Los reflejos sexuales de congestión vaso – motor, la excitación sensitiva localizada, etc., son los llamados circuitos cortos. Son solamente parte de una función más variable e imprevisible que ofrece cantidades de respuestas motoras posibles y de excitaciones complejas emanadas de todos los sentidos, de impresiones afectivas y de afinidades intelectuales.

Al estudiar los procesos neurológicos sexuales dejamos de lado los que incluyen zonas superiores de procesos asociativos que deben ser considerados al estudiar el fenómeno sexual en su totalidad. Al respecto, es poco conocido el sistema neuropsíquico superior de la actividad sexual, ya que los estudios con neurotransmisores son muy recientes. Los resultados, aunque algo apresurados, podrían indicar que la dopamina tiene una acción estimuladora de las respuestas sexuales mientras que la serotonina ejercería el efecto contrario. Quienes apoyan esta teoría han comprobado que niveles altos de prolactina (niveles altos de prolactina suele ir acompañado de una hipoactividad dopaminérgica) pueden producir impotencia en el varón.

De todos modos, debemos considerar como una unidad el sistema anátomo – fisiológico de la regulación nerviosa de la función sexual.

La excitación producida en cualquiera de las ramificaciones se esparce en todo el sistema y por lo tanto, una falla en el funcionamiento de un elemento se hará sentir en la actividad sexual en su totalidad.

Mujer-Ante-Disfuncion-Erectil

Las erecciones reflejas que aparecen como respuestas a estimulación táctil de las zonas erógenas aparecen sin discriminación entre un estímulo sexual y un estímulo no sexual. Por el contrario la erección psíquica se produce en respuesta a estímulos mediados por el sistema nervioso central y, por eso, probablemente no depende sólo de factores externos como los visuales, sino que la acompañan también procesos cognitivos. Los factores psíquicos usualmente juegan un papel importante en el acto sexual masculino y pueden iniciarlo – aún cuando no son lo único – puesto que tenemos que focalizar nuestra atención, desde un punto de vista neurológico, en tres factores:

Aparato periférico

Médula

Cerebro

El acto sexual en el hombre resulta de un mecanismo reflejo inherente integrado en la médula sacra lumbar y sus mecanismos pueden iniciarse de una estimulación sexual directa.

La erección es inducida por la estimulación de los nervios pre – sacros y pélvicos. Esta reacción es el resultado de la suma de estímulos psíquicos e impulsos afrentes llevados al sistema nervioso central a través del nervio pudendo.

Con relación a los órganos sexuales, el sistema simpático, y para – simpático desempeñan un importante papel para lo cual ambos se encuentran en homeostasis. El sistema nervioso simpático se compone de fibras que emergen de la porción tóraco – lumbar de la médula con comunicación de los centros superiores del cerebro. El sistema para – simpático actúa sobre los mismos tejidos y estructuras que el sistema simpático, pero su acción es opuesta. Se origina en núcleos específicos del cerebro asociados con determinados nervios craneanos y la región sacra de la médula.

En estados satisfactorios el sistema para – simpático juega un papel importante, mientras que bajo situaciones de miedo, preocupación y ansiedad, la sangre dirigida hacia las estructuras somáticas por la acción del simpático hace que se reduzca la irritabilidad de los órganos sexuales y resulte la disminución de la actividad o deseos sexuales.

La erección es acusada por estímulos para – simpáticos que son originados en el centro para simpático vasodilatador. Estos estímulos van de la región sacra de la médula hacia el pene a través de los nervios erectores. Esa función es influenciada por la inhibición del centro simpático vasoconstrictor. Como vemos, esta función, por el hecho de estar regulada por el sistema nervioso autónomo invalida cualquier esfuerzo del individuo por dominar el síntoma de impotencia, provocando, por el contrario, un aumento de la inhibición.

Normalmente el hombre que desea mantener una relación no focaliza su atención en la erección, o de hacerlo, el temor de no tenerla, lo afecta de tal punto que si esta se presenta,, va a ser débil. Se rompe así la armonía de la función sexual automática, surgiendo la inhibición cortical, que incluye componentes físicos y psicológicos y sugiere la existencia de una mediación controlada por el lóbulo temporal.

A pesar de las limitaciones para el estudio de la acción del sistema nervioso central, que se relaciona con el “conocimiento sexual” y posiblemente funciona en integrar, analizar e interpretar las diversas modalidades de sensaciones sexuales y para iniciar una respuesta.

En un sistema nervioso central íntegro la libido suficiente para sobrepasar el nivel atraviesa vías hipotalámicas y se dirige a los centros erectores de la médula, los cuales estimulan la erección del pene. Ésta, retroalimenta a través de los impulsos sensoriales, el lóbulo temporal, manteniendo y aumentando la carga libidinosa en un proceso que se denomina circuito reverberante, que mantiene el estado sexual y la acción del individuo.

La región hipotalámica – hipofisiaria es reconocida como ampliamente conectada con el comportamiento sexual.

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