Causas que originan una disfunción eréctil o impotencia

¿Qué es la disfunción eréctil o impotencia sexual masculina?

La disfunción eréctil se define como la incapacidad de conseguir mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria.

La mayoría de los hombres puede sufrir algún problema de erección a lo largo de su vida, por el consumo de algún medicamento, estrés o enfermedad, pero para considerarse disfunción eréctil debe prolongarse al menos tres meses.

Esta patología es más común en pacientes diabéticos, hipertensos, con problemas neurológicos o cardiovasculares, fumadores y consumidores de alcohol.

No hay que confundirla, pues no se trata de lo mismo, con una falta de deseo, ni una disminución de la libido, ni otros trastornos del orgasmo, como podría ser la eyaculación precoz.

  • Orgánica: puede ser secundaria a lesiones vasculares (lo más frecuente 60-80%), neurológicas (10-20%), hormonales (5-10%) o locales.
  • Psicógena: debido a una disfunción del mecanismo eréctil sin lesiones físicas.
  • Mixta: debida a la combinación de factores orgánicos y psíquicos.

Causas que originan una disfunción eréctil o impotencia

La disfunción eréctil o impotencia puede estar causada por diversos motivos:

Causas neurológicas

Cuando existen problemas en la transmisión de órdenes que el cerebro y la médula espinal envían al pene. Lesiones en la médula espinal o en el sistema nervioso, bien por traumas, por intervenciones quirúrgicas o por enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple, causan un trastorno de la comunicación entre el cerebro y las terminaciones nerviosas implicadas en las funciones del pene y pueden derivar en una disfunción eréctil.

Causas psicológicas

A menudo y a pesar de no existir ninguna alteración física, la ansiedad ante las relaciones sexuales, el estrés, la depresión y los problemas de pareja suelen estar detrás de una disfunción eréctil.

Causas hormonales

Aunque es poco frecuente, una disminución de los niveles de testosterona o la alteración de los niveles de otras hormonas, puede ser también el causante de una disminución o ausencia de erección.

Causas farmacológicas

Existen ciertos grupos farmacológicos que pueden afectar de manera negativa a la erección.

Causas vasculares

Es una de las causas más frecuentes que originan una disfunción eréctil o impotencia sexual masculina y se trata de la incapacidad del cuerpo de llenar y acumular la sangre necesaria en el pene para que se produzca una erección.

La gran mayoría de fármacos destinados a tratar la impotencia, actúan potenciando el flujo sanguíneo en el pene para facilitar la erección.

Factores de riesgo de sufrir un trastorno vascular:

  • Hipertensión arterial.
  • Diabetes.
  • Abuso de tabaco, alcohol o drogas.
  • Colesterol elevado.
  • Algunas enfermedades cardíacas.

Disfunción eréctil tras una prostatectomía

La intervención para extirpar parte o la totalidad de la próstata tiene frecuentemente asociada, como efecto secundario, la impotencia sexual o disfunción eréctil a quienes se les ha practicado, tal y como hemos comentado en numerosas ocasiones, el apoyo psicológico, principalmente por parte de la pareja, por una parte, y el trabajo junto a un fisioterapeuta especialista en suelo pélvico, por otra, dan unos resultados muy positivos y garantizan en gran medida unos niveles de recuperación muy altos tanto de la función eréctil, como de la intensidad de los orgasmos.

Ya sabes, ante cualquier síntoma que te haga sospechar que padeces una disfunción eréctil o impotencia sexual masculina, háblalo con tu pareja y consulta con tu médico quien te indicará el tratamiento más adecuado.

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Marihuana y Problemas Sexuales

 Efecto negativos de la marihuana en la sexualidad masculina

El consumo moderado de cannabis o de alcohol no solo parece tener efectos negativos mínimos o despreciables en la función sexual, sino que pueden producir, en dosis bajas, un efecto estimulante, aumentando la deshinibición y el apetito sexual,como mostró un artículo publicado en el Current Sexual Health. Por otra parte, el abuso de estas sustancias puede producir problemas en la función sexual, como dificultades en alcanzar el orgasmo o para lograr una erección. En el caso del cannabis, un estudio de 2012 publicado en la Journal of Psychoactive Drugs concluyó que la prevalencia de la disfunción eréctil es tres veces mayor entre los consumidores diarios de marihuana que entre los no consumidores.

Un estudio de la Journal of Sexual Medicine publicado en 2011, sugiere que existe una relación negativa entre el consumo de cannabis y la función eréctil. El estudio se realizó con animales en los que se constató que el cannabis producía efectos inhibitorios en determinados receptores del tejido eréctil del pene. Con todo, los autores no extraen conclusiones definitivas acerca de lo que implican estos hallazgos en la sexualidad masculina humana y recomiendan más investigaciones.

Otro estudio de la American Journal of Epidemiology publicado en 2012 encontró una relación entre el consumo de marihuana y un peor recuento y calidad del esperma. El 29% de los 215 sujetos de estudio daneses que consumieron marihuana durante tres meses desarrollaron este efecto, aunque todo sea dicho, parece que las cosas vuelven a su cauce cuando uno deja de consumir, por lo que se considera este hallazgo como una vía de estudio para tratamientos de control de natalidad.

Así es como afecta el consumo de marihuana.

El hombre que consume marihuana tiene altas posibilidades de sufrir disfunción eréctil debido a  que los componentes químicos de esta droga pueden afectar el neurotransmisor acetilcolina, junto al sistema nervioso parasimpático, son responsables de mantener la erección durante el sexo.

Los químicos de la marihuana «reemplazan» la acetilcolina en las sinapsis de los nervios, por lo que las funciones cerebrales del hombre se alteran y no pueden producir una erección ni un orgasmo. Y cuando los químicos de la marihuana están bien «instalados» en el cerebro, es muy difícil sacarlos de ahí.

Si el consumo continúa, esto te puedo llevar a la impotencia absoluta. Esto ocurre cuando la función del sistema parasimpático que controla el pene es cancelada por el cerebro debido a la deficiencia del neurotransmisor acetilcolina en las sinapsis de los nervios y las interneuronas.

Tampoco puedes alcanzar el orgasmo debido a que la deficiencia de acetilcolina en los ganglios y la médula adrenal, en los que este neurotransmisor ayuda a coordinar las funciones del sistema nervios parasimpático que se encargan de segregar, noradrenalina y adrenalina, que provocan las contracciones orgásmicas en las fibras contráctiles de la pelvis.

Y para rematar, la producción de semen y las funciones testiculares también decaerán, lo que hará que tus eyaculaciones disminuyan cada vez más hasta secarse, al igual que tu vida sexual.

Marihuana

Los términos cannabis y marihuana, entre muchos otros, hacen referencia a las sustancias psicoactivas que son consumidas de la planta Cannabis sativa con fines recreativos, religiosos y medicinales. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, se trata de “la sustancia ilícita más utilizada en el mundo”.
El compuesto químico psicoactivo predominante en el cannabis es el tetrahidrocannabinol, también conocido por sus siglas, THC. El cannabis contiene más de cuatrocientos compuestos químicos diferentes, entre ellos al menos sesenta y seis cannabinoides aparte del THC.
La marihuana, al igual que el alcohol, tiene efectos depresores, y las consideraciones sobre sus efectos de relajación física y mental y el sentimiento de bienestar, probablemente provengan del mismo tipo de desinhibición. Quizá por esto algunas personas hablan de la utilidad de la marihuana para enfrentarse a la ansiedad asociada a situaciones relacionadas con la conducta sexual. La desinhibición permite obviar los prejuicios sociales y los tabúes personales.
Está comprobado que como efectos inmediatos en la esfera sexual ayuda en la desinhibición, relaja y produce sensación de bienestar, aumenta la sensibilidad táctil y distorsiona la realidad.
Sin embargo, hay estudios que evidencian que el consumo frecuente, reduce los niveles de testosterona y puede causar disminución en la producción de espermatozoides. Igualmente disminuye el deseo sexual y provoca disfunción eréctil. El nivel de expectativas y sugestionabilidad de quien la consume, lo mismo que el alcohol, pueden ser muy importantes. Un consumo persistente suele concluir con un deseo sexual hipoactivo o inhibido.
En algunos casos se informa, en mujeres, de disminución de la lubricación vaginal, con la complicación de la dispareunia o coito doloroso. Entre los efectos a largo plazo, la mayoría de los autores están de acuerdo en que la marihuana inhibe la producción de hormonas sexuales (en el hombre provoca reducción en la producción de esperma, a la vez que un mayor número de espermatozoides anómalos, y en la mujer suprime la ovulación y facilita irregularidades en el ciclo menstrual).

Hasta hace un tiempo, se sabía poco sobre los mecanismos específicos de acción del THC en el nivel neuronal. Esto es en parte debido a la alta solubilidad en lípidos de THC (que conduce a la absorción de prácticamente todos los tejidos a altas concentraciones). Sin embargo, los investigadores han confirmado que el THC ejerce sus efectos más importantes a través de sus acciones en dos tipos de receptores cannabinoides, CB1 y CB2, los cuales están acoplados a proteína G. El receptor CB1 se encuentra principalmente en el cerebro así como en algunos tejidos periféricos, y el receptor CB2 se encuentra exclusivamente en los tejidos periféricos.

Pareja y su papel en la disfunción eréctil

En Pareja … Mantén relaciones sexuales satisfactorias

La existencia de disfunciones sexuales en uno de los miembros de la pareja impacta negativamente en la calidad de vida de ambos componentes.

Cuando aparecen los problemas de erección y la falta de deseo en el hombre, la pareja suele ser la primera en percatarse. Sin embargo, pocos hombres se atreven a tratar el tema abiertamente, debido al temor, la culpabilidad y el estrés que les produce «fallar» durante la relación sexual, y adoptan una falsa postura de desinterés hacia la sexualidad, lo que genera diferencias y, con frecuencia, el deterioro de la relación.

Y es justamente en ese momento cuando la pareja debe actuar para propiciar el abordaje del problema con naturalidad, a través de una comunicación fluida. En un estudio reciente , en el que participaron 512 hombres que habían experimentado en algún momento problemas de erección, sólo un 20% de ellos buscó solución. Además, el hombre tarda una media de 1,7 años en consultar con el médico y/o Sexólogo sobre sus dificultades de erección. Uno de cada 3 hombres que acudieron al Sexólogo y/o médico lo hicieron motivados por su parejas, lo cual revela el papel decisivo de ésta en la visita al sexólogo y/o médico y, por ende, en el diagnóstico y tratamiento oportuno de los problemas de erección y déficit de testosterona del hombre.

La disfunción eréctil en varones mayores de 50 años, suele asociarse irrefutablemente a la edad, cuando en realidad puede ser una señal de que hay otros aspectos en la salud general masculina que no están funcionando como deberían.

La pareja no solo debe fomentar la búsqueda de asistencia psicológica, sexológica y/o médica en estos casos: es fundamental hacerle comprender al hombre que las disfunciones sexuales muchas veces pueden ser motivadas por otros problemas de salud que deben ser tratados a tiempo, especialmente aquellos relacionados con la salud cardiovascular.

De igual manera, se estima que alrededor de la mitad de los hombres que experimentan problemas sexuales interrumpen la medicación , de allí que el apoyo de la pareja sea determinante en la adherencia(cumplimento) al tratamiento.

Como pareja, qué señales deben dar la alarma:

  • Cambios en la actividad sexual regular. Si la incapacidad para mantener una erección ha dejado de ser un hecho puntual o si notas que hay menor deseo sexual o incluso dificultad para alcanzar el orgasmo.
  • Perturbación del estado de ánimo. Estar irritable, ansioso o deprimido de manera habitual puede ser una reacción inconsciente para evadir el problema real.
  • Otros problemas de salud. La obesidad y la diabetes, la pérdida de vitalidad y hasta la falta de concentración pueden estar relacionados con disfunciones sexuales.

¿Cómo ayudar a tu pareja si padece de Disfunción eréctil?

Además de invitar a tu pareja a conversar sobre este tema, evitando los juicios negativos, es importante que le sugieras la búsqueda de información fiable sobre salud sexual, pues aceptar que su disfunción puede estar enmascarando otros problemas de salud podría ser el primer paso para que se anime a consultar a su médico y a preparar esa primera visita.

Disfunción Eréctil. Factores Psicológicos responsables

Factores psicológicos en la Disfunción Eréctil.

Toda disfunción eréctil, incluso las diagnosticadas claramente de causa orgánica, comparten componentes psicológicos. Es decir, de una u otra manera, los aspectos emocionales pueden predisponer, mantener o agravar los problemas de erección.

De manera general, la mayoría de las disfunciones eréctiles que aparecen por debajo de los 50 años se deben a causas de origen psicológico, mientras que a partir de esa edad, son provocadas por factores orgánicos con la implicación de aspectos también emocionales.

Una información y educación sexual inadecuada y basada en roles muy establecidos en los que el hombre siempre debe de estar preparado para el acto sexual en cualquier momento y con cualquier pareja, puede inducir a unas expectativas poco realistas y frustrantes. Por ejemplo, el cansancio o los problemas laborales pueden provocar la pérdida de la firmeza en la erección de manera puntual, o también no sentirse demasiado atraído por una pareja sexual ocasional.

La preocupación persistente por la calidad de la erección y el temor a fracasar puede generar tal ansiedad en el momento de la ejecución que inhibe o provoca la pérdida de la erección. Además esa necesidad de “control de la situación” desencadena la auto observación y evaluación constante de la propia respuesta sexual. Este llamado “rol del espectador” sitúa al hombre mentalmente fuera de la relación erótico-sexual y los estímulos externos se tornan insuficientes y provocan la disfunción.

Otro de los aspectos a tener en cuenta es la influencia de la relación de pareja, sobre todo si es estable: problemas de convivencia, escasa comunicación, falta de atracción entre los miembros, presencia de rutinas sexuales,… Si la pareja no es estable, pueden afectar el miedo al compromiso y a la intimidad, la falta de conocimiento sexual mutuo e incluso el miedo a un embarazo no deseado. En este apartado cabe resaltar algunos casos curiosos en los que el hombre puede tener problemas de erección selectivos: sí con la pareja estable y no con la pareja “extraoficial”, o al revés.

No hay que obviar tampoco la actitud excesivamente “altruista” de algunos hombres que están tan preocupados por complacer a la pareja que olvidan su propio deseo; tampoco a los que se sienten intimidados ante una pareja durante mucho tiempo deseada; ni a los que un estatus social o educativo más elevado de la pareja les provocan inseguridades en su rol psicosexual.

Otros factores psicológicos más profundos que pueden incidir en la consecución o el mantenimiento de la erección pueden ser: una experiencia sexual traumática durante la infancia, adolescencia o edad adulta; los trastornos mentales y los de personalidad.

Tratamientos para la Disfunción Eréctil o Impotencia.

Sabemos que las relaciones sexuales no se basan sólo en los genitales, pero también es un problema para muchos hombres el tener dificultades con la erección. Este artículo explica causas  y tratamientos.

Tan solo hace unos días que se han presentado los resultados del ATLAS de la disfunción eréctil en España, realizado por la Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva (ASESA). Este concluye que esta patología, podría afectar a un 18,9 por ciento de la población masculina de entre 25 y 70 años, y que está infradiagnosticada e infratratada.

La disfunción eréctil se produce cuando un varón no puede obtener o mantener una erección lo suficientemente para mantener relaciones sexuales. Las erecciones ocurren cuando hay un flujo de sangre en los vasos del pene. Cualquier cosa puede afectar a este flujo o al mantenimiento de la sangre en el pene, lo que puede llegar causar un problema de erección.

Estos cambios pueden ser causados ​​por medicamentos, que disminuyen la presión en sangre. También afectan algunas condiciones que pueden llevar a un estrechamiento de los vasos sanguíneos, tales como el colesterol alto, la diabetes o el tabaquismo. Para algunos hombres, la disfunción eréctil es el primer indicio de una enfermedad subyacente, como la diabetes o enfermedades del corazón, así que es importante informar a su médico para que pueda hacer las pruebas necesarias.

Aparte de la calidad del flujo de sangre, los problemas psicológicos también pueden tener un efecto significativo en la erección. Para algunos hombres, que la impotencia ya ha sido un problema, la ansiedad puede afectar de forma significativa haciendo que la situación empeore. Para otros, la depresión o la ansiedad, y los medicamentos que se utilizan para el tratamiento de estos problemas psicológicos pueden alterar la libido y la calidad de la erección.

El tratamiento siempre dependerá de cuál es la causa subyacente del problema. Así que, primero, se debe hacer un control para asegurar que la diabetes, el colesterol o las enfermedades del corazón no son parte de este problema. El médico también puede comprobar el nivel de testosterona para asegurarse de que está en el rango normal. Los hombres fumadores, deberían considerar la posibilidad de dejar de fumar, ya que no sólo mejorará sus posibilidades de fortalecer su erección, sino que protegerá el corazón y el cuerpo a largo plazo.

Una vez se eliminen estas causas el problema de erección desaparecerá, por tanto podemos considerar que normalmente los problemas de erección son temporales.

Disfunción Eréctil es un problema de Salud para la OMS

Para la OMS la Disfunción Eréctil es un problema de salud comparable a la artritis reumatoide o la angina de pecho.

La OMS reconoce a la Disfunción Eréctil como un problema de salud en el mismo grado de discapacidad y severidad que la infertilidad, la artritis reumatoide o la angina de pecho. La disfunción eréctil se define como la incapacidad persistente para conseguir y mantener una erección suficiente para la realización satisfactoria de la relación sexual.

Esta definición excluye por tanto a los trastornos del deseo sexual, de la eyaculación y del orgasmo. Quedan también excluidos de esta definición los fallos ocasionales de la erección que pueden ocurrir en determinadas situaciones y que no implican una alteración permanente de la erección.

Con el fin de descartar trastornos temporales, para su diagnóstico se considera que la duración del problema sea como mínimo de 3 meses, salvo en aquellos casos de disfunción eréctil secundaria a trauma o postquirúrgica o en la que el paciente lo viva de forma problemática. Por ello, la detección precoz de cualquier problema de salud sexual es de extraordinaria relevancia para así instaurar cuanto antes un tratamiento eficaz e individualizado para cada afectado.

Asimismo, es conveniente valorar si la disfunción eréctil se comporta como un síntoma centinela de otras enfermedades subyacentes importantes (como la diabetes mellitus, hipertensión arterial, cardiopatías, patologías neurológicas, cirugías prostáticas, etc.), y con una gran variedad de fármacos de frecuente utilización para el tratamiento de enfermedades muy comunes.

La disfunción eréctil  tiene una importante repercusión para la vida del varón afectado, así como para la de su pareja. No todo el mundo es consciente de que la salud sexual no sólo afecta a las relaciones de pareja, sino a muchas otras áreas de la salud y bienestar del paciente.

Muchas veces, la falta de información provoca un deterioro en la calidad de vida de los pacientes. Es conveniente recordar que la disfunción eréctil afecta al 52 por ciento de los hombres de entre 40 y 70 años y que en España, un 19 por ciento de hombres padece este problema. Un problema de salud en el que los profesionales farmacéuticos pueden colaborar muy activamente con el paciente aprovechando el clima de cercanía, confianza y asesoramiento sanitario que aporta la oficina de farmacia en su trabajo diario.