Ventajas de desarrollar la afectividad

El desarrollo de la afectividad enriquece a las personas porque se relaciona con toda la riqueza del mundo de los afectos y con la expresión de ellos, de diferentes maneras, a lo largo de la vida.

De todo lo hasta aquí visto se deduce que la vida se empobrece cuando no se desarrolla la capacidad afectiva. Nuestra cultura, desgraciadamente, sobrevalora el desarrollo intelectual y físico, dejando de lado el afectivo. Es más, se le da una connotación negativa a la persona muy expresiva o emotiva. Al hombre se le enseña a no expresar sus afectos como una manera de ser mas viril. Se logra así, formar personas fragmentadas que pierden en calidad de vida.

Esto hace que se pierda la capacidad de ternura y de expresión de afectos. Esta pérdida lleva a carencias afectivas, a egoísmos, a incomunicación y a soledades. Esta cadena pone en riesgo el desarrollo de niños y jóvenes y empobrece la vida adulta. Expresamos afectos a través de la comunicación, tanto verbal como no verbal. Más que las palabras, son los gestos, las actitudes, las miradas y aún los silencios, la mejor expresión de nuestra interioridad, de nuestra afectividad. Otra forma de comunicación que tenemos los seres humanos es nuestra sexualidad. Somos sexuados y tenemos una forma de ser, de sentir, de pensar y de actuar según sea nuestro sexo. Por supuesto que a lo largo de la vida tenemos distintas formas de expresar nuestra sexualidad.

La atracción erótica

En la pubertad comienza a sentirse atracción por otras personas. Esta atracción erótica es también parte de nuestra afectividad; es la forma como reaccionamos o podíamos reaccionar frente al otro. Al producirse esta “química del amor” emitimos señales no siempre conscientes.

El lenguaje no verbal, con toda la riqueza de sus matices, traduce nuestra intimidad.

Tenemos una riqueza comunicativa en la piel y en el cuerpo. Una relación sexual en que existe atracción erótica y sentimientos profundos de amor, será la máxima comunicación que una pareja puedan compartir; satisface las necesidades afectivas que se dan en todos los planos de la relación humana: corporal, emocional, intelectual y espiritual. Mientras más profunda y satisfactoria sea la relación afectiva, más pleno y placentero será el contacto físico.

De esta manera, encontramos que la sexualidad y la vida afectiva son elementos tan importantes como misteriosos de la experiencia humana. Probablemente, en la actividad sexual se ponen en juego todos los sectores de nuestra personalidad. La relación sexual puede ser mucho más gratificante cuando se da dentro de una relación significativa.

Estereotipos sociales y culturales

En relación a la sexualidad, nuestra cultura nos ofrece grandes contradicciones, lo sexual esta cargado de significados relativos al género y su forma de expresar y sentir, que generan estereotipos en las relaciones de pareja.

Entre ellos encontramos por ejemplo, el que para las mujeres, la relación sexual es un acto de entrega, mientras que para el hombre es un acto de conquista, una prueba de virilidad. La sexualidad masculina aparece ligada al status y al poder, mientras en la mujer se mantiene ligada a una necesidad emocional.

Además de estos estereotipos, se pueden mencionar ciertos mitos que también dificultan la expresión de sentimientos y emociones referentes a la sexualidad:

  • El orgasmo debe ser siempre simultáneo, de lo contrario existiría una anormalidad.
  • Creer que siempre es el hombre el que debe tomar la iniciativa en el encuentro sexual.
  • Creer que el sentido de virilidad en el hombre está en la destreza para permitir que la mujer llegue al orgasmo.

En la familia gran parte de la comunicación sobre afectividad y sexualidad es no verbal, como la interacción de los padres, la forma de expresar sus afectos, el respeto, la delicadeza, el pudor en la vida diaria y reacciones frente a mensajes de la televisión. Son muchos los incidentes que en el curso de la vida familiar sirven para enseñar a los hijos, tanto en el manejo de afectos como valores y roles sexuales. Esa fuente de información puede ser más potente y significativa que la transmisión verbal, por la gran susceptibilidad que tienen niños y adolescentes en este sentido. De lo que ellos ven en la familia obtendrán su formación para la vida.

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Respuesta Sexual Humana

¿Qué sabemos sobre la respuesta sexual humana?

Son muchas las dudas en torno a la sexualidad que nos asaltan en nuestro día a día, lo seguimos considerando un tema tabú, pero buscamos cualquier excusa, momento o situación para hablar del tema. En muchas ocasiones nos aparecen dudas de la sexualidad entre hombres y mujeres, si somos iguales, si somos diferentes, en qué nos parecemos y en qué nos diferenciamos.

Para entender muchas de las cuestiones de la sexualidad humana, debemos partir de una base clara que puede sacarnos de muchas dudas, por ello debemos entender cómo funcionamos, cómo responde nuestro cuerpo a ciertos estímulos, qué pasa dentro de nosotros como hombres y como mujeres, es decir, ¿cómo es la respuesta sexual humana?

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Respuesta Sexual a través del ciclo vital

Teorías sobre la respuesta sexual

Son muchas las teorías y propuestas de modelos de Respuesta Sexual que han surgido a lo largo de los años. La más conocida y popular la propusieron los padres de la sexología científica, Masters y Johnson en 1966 (excitación-meseta-orgasmo-resolución) y fue en 1979 cuando H. Kaplan añadió el deseo como parte fundamental de la Respuesta SexualBasson en el año 2000, fue quién propuso dos modelos de respuesta sexual: una lineal para hombres y mujeres enamoradas o emparejadas desde hace poco tiempo, y un segundo caso circular para mujeres más complejo que ayuda a entender su deseo sexual.

¿Qué pasa en nuestro cuerpo?

Según la fase de la Respuesta Sexual en la que nos encontremos, se producen una serie de cambios a nivel fisiológico, de los cuales algunos somos conscientes y otros no: lubricación vaginal, erección del pene, aumento del tamaño de los labios mayores y menores, elevación de los testículos, sudoración, aumento de las palpitaciones, rubor… Y durante el orgasmo: contracciones uterinas y pélvicas, contracciones del pene, eyaculación del hombre y la mujer…

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Clínica de Sexologia y Psicología Pérez-Vieco en Valencia

Ahora bien¿hombres y mujeres funcionamos al mismo ritmo? La respuesta más rápida sería decir que no, pero sería generalizar demasiado, ya que hay hombres que puedan tener una respuesta sexual más lenta y mujeres con una respuesta sexual más rápida. Comentaremos estos aspectos siempre desde lo qué es más común, más habitual, teniendo en cuenta que siempre existen excepciones y que no todos funcionamos de la misma manera ni al mismo ritmo, independientemente de si las relaciones son homosexuales o heterosexuales.

Es aquí cuando nos paramos a pensar y entender algunas de las cosas que suceden cuando un hombre y una mujer mantienen relaciones sexuales:

  • La mujer tarda más en excitarse que el hombre: La excitación de la mujer no es tan evidente como la del hombre (erección del pene), la lubricación vaginal no siempre es un indicador de excitación ni que la mujer esté preparada o desee ser penetrada, a veces incluso la excitación y el deseo de ésta aparecen una vez iniciada la relación sexual.
  • La meseta suele ser más corta en el hombre: Hay hombres que se preocupan porque eyaculan “demasiado pronto”, pero hay que tener en cuenta que la excitación puede ser tan intensa que llegue el momento del clímax sin poderlo controlar, este no es un indicador ni mucho menos de eyaculación precoz. Por ende, la mujer necesita más tiempo de juegos eróticos para llegar al nivel del hombre.
  • Las mujeres pueden ser multiorgásmicas: Existen hombres que también pueden serlo, pero es mucho menos frecuente. Aquí podemos retomar el tema del “orgasmo simultáneo” (¡OJO! Esto no significa que sea imposible conseguir un orgasmo simultáneo, pero no debemos obsesionarnos al respecto, puede que el orgasmo no se alcance y no por ello ser una relación insatisfactoria) ya que si entendemos que vamos a diferentes ritmos y la mujer tarda más que el hombre en alcanzar el orgasmo, y si además éste sólo intenta proporcionárselo a través de la penetración, es cuando llegan las frustraciones. No olvidemos que el 75% aproximadamente de las mujeres alcanza el orgasmo mediante la estimulación del clítoris, por esto mismo, sabiendo que la mujer no necesita un período de descanso (período refractario que los hombres sí tienen) entre relación y relación y que pueden llegar a tener varios orgasmos seguidos, el juego erótico puede seguir después de la penetración y/o eyaculación del hombre.

¿Qué pasa cuando no nos entendemos correctamente?

A veces nos cuesta comprender como funciona sexualmente nuestra pareja, qué le gusta o disgusta, qué le resulta más o menos placentero, si llega o no al orgasmo, entre otras muchas. La comunicación siempre es una de las soluciones pero a veces no basta. La ansiedad, el estrés, las preocupaciones, las discusiones, la falta de empatía, falta de comunicación, desconocimiento del otro, etc. pueden afectar a nuestra salud sexual y pueden desencadenarse problemas, dificultades o disfunciones sexuales.

Cada dificultad, problema o disfunción sexual está asociada a una fase de la respuesta sexual humana: Deseo (deseo hipoactivo o falta de deseo), Excitación(disfunción eréctil, dispareunia, vaginismo), Orgasmo (anorgasmia, eyaculación precoz, eyaculación retardada, aneyaculación). Si descartamos que puedan ser por motivos orgánicos, todos ellos tienen solución mediante una terapia, un asesoramiento o reeducación, o unas pautas debidamente cumplidas.

Nos empeñamos en afirmar que hombres y mujeres somos diferentes y difíciles de comprender los unos a los otros, pero debemos tener presente que la comunicación, el conocimiento del otro y el autoconocimiento, el respeto, la comprensión, la empatía, entre muchos otros factores, son fundamentales para una salud sexual plena en pareja, algo que con mucha frecuencia tendemos a dejar de lado.

Definiciones básicas en Sexualidad

Sexo

El término “sexo” en sexualidad, se refiere al conjunto de características biológicas que definen al espectro de humanos como hembras y machos.

Sexualidad

El término “sexualidad” se refiere a una dimensión fundamental del hecho de ser un ser humano: Basada en el sexo, incluye al género, las identidades de sexo y género, la orientación sexual, el erotismo, la vinculación afectiva y el amor, y la reproducción. Se experimenta o se expresa en forma de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones.

La sexualidad es el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos o espirituales.

Si bien la sexualidad puede abarcar todos estos aspectos, no es necesario que se experimenten ni se expresen todos. Sin embargo, en resumen, la sexualidad se experiencia y se expresa en todo lo que somos, sentimos, pensamos y hacemos.

Salud Sexual

La salud sexual es la experiencia del proceso permanente de consecución de bienestar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad.

La salud sexual se observa en las expresiones libres y responsables de las capacidades sexuales que propician un bienestar armonioso personal y social, enriqueciendo de esta manera la vida individual y social. No se trata simplemente de la ausencia de disfunción o enfermedad o de ambos. Para que la salud sexual se logre es necesario que los derechos sexuales de las personas se reconozcan y se garanticen.

Género

El género es la suma de valores, actitudes, papeles, prácticas o características culturales basadas en el sexo.

El género, tal como ha existido de manera histórica, transculturalmente, y en las sociedades contemporáneas, refleja y perpetúa las relaciones particulares de poder entre el hombre y la mujer.

Identidad de Género

La identidad de género define el grado en que cada persona se identifica como masculina o femenina o alguna combinación de ambos. Es el marco de referencia interno, construido a través del tiempo, que permite a los individuos organizar un autoconcepto y a comportarse socialmente en relación a la percepción de su propio sexo y género.

La identidad de género determina la forma en que las personas experimentan su género y contribuye al sentido de identidad, singularidad y pertenencia.

Orientación Sexual

La orientación sexual es la organización específica del erotismo y/o el vínculo emocional de un individuo en relación al género de la pareja involucrada en la actividad sexual.

La orientación sexual puede manifestarse en forma de comportamientos, pensamientos, fantasías o deseos sexuales, o en una combinación de estos elementos.

Identidad Sexual

La identidad sexual incluye la manera como la persona se identifica como hombre o mujer, o como una combinación de ambos, y la orientación sexual de la persona.

Es el marco de referencia interno que se forma con el correr de los años, que permite a un individuo formular un concepto de sí mismo sobre la base de su sexo, género y orientación sexual y desenvolverse socialmente conforme a la percepción que tiene de sus capacidades sexuales.

Erotismo

El erotismo es la capacidad humana de experimentar las respuestas subjetivas que evocan los fenómenos físicos percibidos como deseo sexual, excitación sexual y orgasmo y, que por lo general, se identifican con placer sexual.

El erotismo se construye tanto a nivel individual como social con significados simbólicos y concretos que lo vinculan a otros aspectos del ser humano.

Vínculo Afectivo

La vinculación afectiva es la capacidad humana de establecer lazos con otros seres humanos que se construyen y mantienen mediante las emociones.

El vínculo afectivo se establece tanto en el plano personal como en el de la sociedad mediante significados simbólicos y concretos que lo ligan a otros aspectos del ser humano. El amor representa una clase particularmente deseable de vínculo afectivo.

Actividad Sexual

La actividad sexual es una expresión conductual de la sexualidad personal donde el componente erótico de la sexualidad es el más evidente.

La actividad sexual se caracteriza por los comportamientos que buscan el erotismo y es sinónimo de comportamiento sexual.


Las prácticas sexuales son patrones de actividad sexual presentados por individuos o comunidades con suficiente consistencia como para ser predecibles.
Prácticas Sexuales

Relaciones Sexuales Sin Riesgo

La expresión “relaciones seguras sin riesgo “se emplea para especificar las prácticas y comportamientos sexuales que reducen el riesgo de contraer y transmitir infecciones de transmisión sexual, en particular el VIH.


El comportamiento sexual responsable se expresa en los planos personal, interpersonal y comunitario. Se caracteriza por autonomía, madurez, honestidad, respeto, consentimiento, protección, búsqueda de placer y bienestar.
Comportamientos Sexuales Responsables

La persona que practica un comportamiento sexual responsable no pretende causar daño y se abstiene de la explotación, acoso, manipulación y discriminación. Una comunidad fomenta los comportamientos sexuales responsables al proporcionar la información, recursos y derechos que las personas necesitan para participar en dichas prácticas.


Referencia: Promoción de la Salud Sexual.
Recomendaciones para la acción.
Organización panamericana de la salud, Organización Mundial de la Salud,
Asociación Mundial de Sexología. Guatemala, 2000.