Pareja y su papel en la disfunción eréctil

En Pareja … Mantén relaciones sexuales satisfactorias

La existencia de disfunciones sexuales en uno de los miembros de la pareja impacta negativamente en la calidad de vida de ambos componentes.

Cuando aparecen los problemas de erección y la falta de deseo en el hombre, la pareja suele ser la primera en percatarse. Sin embargo, pocos hombres se atreven a tratar el tema abiertamente, debido al temor, la culpabilidad y el estrés que les produce «fallar» durante la relación sexual, y adoptan una falsa postura de desinterés hacia la sexualidad, lo que genera diferencias y, con frecuencia, el deterioro de la relación.

Y es justamente en ese momento cuando la pareja debe actuar para propiciar el abordaje del problema con naturalidad, a través de una comunicación fluida. En un estudio reciente , en el que participaron 512 hombres que habían experimentado en algún momento problemas de erección, sólo un 20% de ellos buscó solución. Además, el hombre tarda una media de 1,7 años en consultar con el médico y/o Sexólogo sobre sus dificultades de erección. Uno de cada 3 hombres que acudieron al Sexólogo y/o médico lo hicieron motivados por su parejas, lo cual revela el papel decisivo de ésta en la visita al sexólogo y/o médico y, por ende, en el diagnóstico y tratamiento oportuno de los problemas de erección y déficit de testosterona del hombre.

La disfunción eréctil en varones mayores de 50 años, suele asociarse irrefutablemente a la edad, cuando en realidad puede ser una señal de que hay otros aspectos en la salud general masculina que no están funcionando como deberían.

La pareja no solo debe fomentar la búsqueda de asistencia psicológica, sexológica y/o médica en estos casos: es fundamental hacerle comprender al hombre que las disfunciones sexuales muchas veces pueden ser motivadas por otros problemas de salud que deben ser tratados a tiempo, especialmente aquellos relacionados con la salud cardiovascular.

De igual manera, se estima que alrededor de la mitad de los hombres que experimentan problemas sexuales interrumpen la medicación , de allí que el apoyo de la pareja sea determinante en la adherencia(cumplimento) al tratamiento.

Como pareja, qué señales deben dar la alarma:

  • Cambios en la actividad sexual regular. Si la incapacidad para mantener una erección ha dejado de ser un hecho puntual o si notas que hay menor deseo sexual o incluso dificultad para alcanzar el orgasmo.
  • Perturbación del estado de ánimo. Estar irritable, ansioso o deprimido de manera habitual puede ser una reacción inconsciente para evadir el problema real.
  • Otros problemas de salud. La obesidad y la diabetes, la pérdida de vitalidad y hasta la falta de concentración pueden estar relacionados con disfunciones sexuales.

¿Cómo ayudar a tu pareja si padece de Disfunción eréctil?

Además de invitar a tu pareja a conversar sobre este tema, evitando los juicios negativos, es importante que le sugieras la búsqueda de información fiable sobre salud sexual, pues aceptar que su disfunción puede estar enmascarando otros problemas de salud podría ser el primer paso para que se anime a consultar a su médico y a preparar esa primera visita.

Adolescencia y Sexualidad. Hablemos con nuestros hijos

La sexualidad de los adolescentes: hable antes de que comiencen su propio camino.

​La adolescencia puede ser muy difícil de atravesar si no se habla del sexo, la sexualidad y la identidad sexual. Aunque a los padres muchas veces sus adolescentes les parecen como de otro planeta, son seres humanos. Es fundamental abordar con franqueza las muy humanas preguntas sobre el desarrollo sexual, el deseo sexual y la naturaleza de la identidad sexual en el desarrollo del adolescente. Es muy importante compartir información objetiva con su hijo adolescente y brindarle una correcta orientación moral para que tenga herramientas que le permitan comprender lo que le está sucediendo. Con estos recursos, su hijo podrá evitar errores de juicio devastadores y que puedan poner en riesgo su vida.

«Sobre todas las cosas, es fundamental que los padres sean sinceros, honestos y estén a disposición de sus hijos»

«Los padres suelen tener sus propios intereses: no hagas esto ni aquello. Pero es necesario que tomen una pausa para analizar y dejen de lado las opiniones antes de entablar esta conversación»

«Lo más apropiado e importante para un padre y un niño o adolescente al abordar las preguntas sobre la sexualidad y la salud sexual es tener abierto el canal de la comunicación».

Los mensajes que reciben

En la cultura sobre sexualizada actual de los sitios de internet, los animadores de los medios masivos de comunicación y la programación durante las 24 horas del día, los 7 días de la semana, la charla tradicional de la «cigüeña» (o el folleto que se le entrega al niño para que lea por su cuenta) sobre los aspectos básicos de la reproducción es completamente inadecuada. La única manera de fomentar el bienestar y la seguridad de los padres y los hijos por igual es preparar con cuidado a los niños para los cambios normales en sus cuerpos, el ataque continúo ejercido por la presión de los compañeros, la glorificación mediática de la sexualidad irresponsable y los atractivos engañosos de la publicidad.

«Hay muchas cosas en los medios de comunicación que no son apropiadas para una edad determinada», dice el Dr. Wibbelsman, coautor de El libro del cuerpo del adolescente El crecimiento y los cambios (en inglés). «Nosotros, como padres, no soltamos a nuestros hijos en la calle y les deseamos suerte antes de mandarlos al mundo por su cuenta. Los tomamos de la mano. Les advertimos sobre los riesgos. Y confiamos en ellos dándoles más responsabilidad solamente cuando tienen la edad suficiente y demuestran que están listos para manejarla».

«Todo a nuestro alrededor, y los medios de comunicación en particular, hablan sobre el sexo. Es difícil evitarlo».

El único método infalible para lograr la seguridad sexual, por supuesto, es decir «no» y posponer la actividad sexual hasta que estén preparados. La buena noticia es que la mitad de todos los adolescentes lo hacen. Pero eso deja a la otra mitad en riesgo; muchos de ellos tienen relaciones sexuales sin protección, lo que los expone a enfermedades potencialmente graves y embarazos no deseados.

Lo más importante que debe enseñarle a su hijo es la responsabilidad, hable sobre cómo tomar decisiones y hágales entender cuáles serán las consecuencias de tales decisiones. Puede comenzar hablando sobre las decisiones y las consecuencias que no se relacionan con el sexo y luego llevar la conversación hacia la sexualidad. Después de todo, tener relaciones sexuales o no tenerlas tiene sus consecuencias y cada niño va a recibir mucha información falsa en su vida, tanto sea de sus amigos y compañeros, como de los medios de comunicación.

Las presiones que sufren los niños por parte de sus amigos y compañeros, al igual que de los medios de comunicación como se mencionó anteriormente, pueden ofrecer, en realidad, la manera más efectiva para iniciar lo que debe ser un diálogo continuo sobre el sexo y la sexualidad, no una sola charla o conversación. Entonces ¿qué debemos hacer? Es bueno convertir estas experiencias con los medios de comunicación en momentos didácticos.

Ver algo en los medios de comunicación con una obvia connotación sexual puede desatar una conversación entre un adolescente y sus padres. ¿El anuncio es bueno o malo? ¿Qué mensaje intenta transmitir el anuncio? Use este momento como una oportunidad de enseñar y motivar, no de dar una opinión dura y displicente. Al permitirle al niño participar y desarrollar su autoestima y su confianza en su capacidad para opinar, le demuestra que usted respeta lo que está aprendiendo y cómo está creciendo en el proceso de tomar decisiones.

Cómo iniciar la conversación

¿Cuándo es entonces el momento indicado para hablar con su hijo sobre el sexo? Es conveniente comenzar a preparar el terreno para estas conversaciones mucho antes del inicio de la pubertad. Cuanto más frecuentes y francas sean las conversaciones sobre temas sexuales, más probabilidades habrá de que tales conversaciones sean más fáciles e incluso más sinceras, a medida que ambos se sientan cómodos hablando de ello.

Reconozcamos que a todos nos da vergüenza hablar sobre el sexo con otras personas. La manera más fácil de comenzar es ser honesto con su hijo adolescente: «Realmente es difícil para mí hablar de esto y fue difícil hacerlo con mi papá cuando tenía tu edad. Pero es importante conversar y a veces debemos hablar sobre cosas incómodas».

No olvide recordarle a su hijo que siempre está de su lado. Nunca permita que se olvide de que su amor es incondicional. Dígale que usted lo apoya, que lo ama y que estará a su lado sin importar lo que suceda. Sí, es mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero no por eso es menos importante.

Si usted y su hijo conversan sobre el tema con delicadeza, es mucho más probable que puedan vencer las complejidades juntos.

Cómo mantener los canales de comunicación abiertos

A medida que su hijo madure física, mental y emocionalmente, surgirán oportunidades para que las conversaciones habituales sobre la sexualidad formen parte de su diálogo permanente. Obviamente, los cambios en el cuerpo de su hijo al comenzar la pubertad son indicadores cruciales para tener tales conversaciones.

Un área que debe recibir especial atención son los «mitos urbanos»; información falsa que «todos» conocen, que pasa de adolescente a adolescente (e incluso de generación en generación: no se sorprenda si descubre que su hijo ha escuchado algunos de los mismos mitos e información errónea que circulaban durante su adolescencia). Por ejemplo, aclárele que el sexo oral tiene sus riesgos y que tener relaciones sexuales sin protección, aunque no haya eyaculación, no es un método anticonceptivo eficaz, etc. «Es muy importante tener la información correcta desde el principio y compartir esa información con su hijo», «Eso estimula la confianza y esa confianza es fundamental para orientar a su hijo adolescente en estos momentos difíciles».

En particular, sea específico y preciso sobre los riesgos del embarazo, la eficacia (y las limitaciones) de los diferentes tipos de métodos anticonceptivos y las diversas enfermedades de transmisión sexual y sus efectos.

Cómo contrarrestar la presión

Uno de los temas clave que debe enfatizar es que nadie tiene el derecho de presionar a su hijo o hija a tener relaciones sexuales. Para afrontar la presión de amigos y compañeros (y la presión de los medios de comunicación que suele estimularla), puede empoderar a sus hijos con la capacidad que tienen para enfrentar esa presión, y con los valores que son más importantes que la gratificación inmediata y su libertad absoluta para compartir sus preocupaciones con usted.

Es totalmente natural que los adolescentes tengan preguntas sobre el sexo y la identidad sexual. Si bien las actitudes hacia la identidad sexual (entre otros temas) siguen siendo difíciles y complejas, lo importante es recordar que todos nosotros tenemos esas preguntas en algún momento. Es necesario que los padres sean receptivos al respecto, entiendan el espectro completo de la sexualidad y la orientación sexual, y no intenten canalizarlo en un sector o un área particulares. Acepte las preguntas del adolescente como parte del crecimiento, porque se trata de eso precisamente. Pero al mismo tiempo, permita que el adolescente sepa cuáles son sus opiniones y valores. Reconozca que existen diferencias entre los hechos y su opinión, y sea claro con respecto a ambos.

¿Pero cómo hacerlo de manera tal que los canales se mantengan abiertos? En realidad, se trata de una palabra de cuatro letras. La clave es decirles a sus hijos adolescentes que los aman sin importar en quiénes se conviertan. Pueden ser altos, bajos, gordos, delgados, saludables o estar enfermos, pero los amarán a pesar de todo, y de las decisiones que tomen. Para muchos padres, es más fácil decirlo que hacerlo, pero esa es la clave para criar a un adolescente saludable.

Y no dude en hablar sobre valores, moral y ética en relación con el sexo, sin dar sermones, sino brindando orientación. Al brindarle a su hijo un marco sólido de información y valores, ha dado un gran paso para asegurarse de que cuando sea alguien sexualmente activo, será con el conocimiento, la preparación y la madurez que marcará la transición a la actividad sexual como una elección informada y no un accidente peligroso.

Sexualidad en hombres y mujeres a partir de los 60 años.

¿Qué pasa con la sexualidad en la vejez? Mitos y verdades

La vejez se entiende como la franja de edad que se inicia a partir de los 60 años. En la actualidad 1/5 parte de la población española tiene más de 60 años. Vamos a ver qué pasa y que falsos mitos creamos en la sociedad que luego ellos mismos adoptan e influyen en cómo se ven de manera negativa…

Los cambios fisiológicos en la vejez:

En la mujer → Desaparece la capacidad reproductiva, tras la menopausia disminuye la cantidad de estrógenos y progesterona y hay cambios en la figura corporal y la distribución de la grasa. Puede tardarse más en conseguir la lubricación, hay menos contracciones orgásmicas y se produce una disminución del tamaño del útero y la vagina.

En el hombre → Los testículos se hacen más pequeños y más flácidos. Los niveles de testosterona y la producción de espermatozoides disminuyen. Hay menos volumen de líquido seminal y es menos viscoso. La fuerza eyaculatoria disminuye y la próstata aumenta de tamaño.

Y según las fases de sexuales encontramos que….

  • FASE DE EXCITACIÓN: En la mujer hay menos vasoconstricción y la lubricación puede tardar 10-15 minutos más de lo que tardaba antes. En el hombre puede incrementar el tiempo necesario para obtener una erección.
  • FASE DE MESETA: En la mujer la respuesta del clítoris no se modifica. Los labios mayores no se elevan. Disminuyen las contracciones uterinas. En el hombre esta fase se alarga, hay menos enrojecimiento, menor erección de los pezones y un menor aumento y elevación de los testículos, así mismo disminuye la cantidad de líquido preeyaculatorio.
  • FASE ORGÁSMICA: En la mujer se da una menor duración de las contracciones uterinas, siendo menos rítmicas. En el hombre aumenta el control eyaculatorio, y las contracciones se hacen más lentas y menos vigorosas.
  • FASE DE RESOLUCIÓN: En la mujer es más rápida y los labios palidecen antes. En el hombre hay una detumescencia (disminución de la erección) más rápida y un periodo refractario más largo (necesitan más tiempo para poder iniciar una nueva actividad sexual).

Por lo demás no hay grandes diferencias significativas.

Es importante considerar también las condiciones médicas que pueden darse a estas edades y que pueden incidir en la respuesta sexual, por ejemplo la diabetes, las enfermedades vasculares, la cirugía pélvica o de próstata, las lesiones medulares, el consumo de medicamentos y el consumo de alcohol.

Los cambios psicológicos en la vejez.

Muchas veces los factores que inciden psicológicamente sobre la sexualidad en la vejez se deben a prejuicios culturales o sociales del entorno en que se encuentran. Además hay que tener en cuenta los casos en los que hay viudedad o enfermedades en la pareja. Así mismo pueden sufrirse problemas sociales y económicos que incidan en el estado emocional y de ahí en la sexualidad.

Un aspecto que mucha gente no tiene en cuenta es que hay medicamentos que inciden sobre el deseo sexual (igual que los hay que disminuyen la capacidad de respuesta sexual más fisiológica del organismo), por ejemplo los antidepresivos disminuyen mucho el deseo sexual.

La falta de pareja sexual puede ser una dificultad, la historia previa de la persona (si ha tenido malas experiencias, si ha tenido una vida sexual activa, etc…).

Otro factor importante es la confianza en uno mismo, con la vejez puede aparecer la ansiedad de ejecución o el pensar que por ser mayores ya no lo van a hacer tan bien (algo que no tiene porque ser cierto). A veces esto se relaciona mucho con la condición física, uno puede tener problemas de movilidad, del corazón y tener miedo a que la relación sexual los agrave o a la inversa a que la relación sexual se vea resentida por ello. En cualquier caso esta suele ser una de las mayores presiones psicológicas para ambos sexos.

Muchas veces la actitud de los familiares también puede incidir de forma negativa (o positiva), por ejemplo, si se convive con los hijos puede haber dificultades de intimidad, en ocasiones los hijos pueden rechazar el cambio de pareja (alguien que no es el progenitor original), o si los hijos están en contra de las relaciones a estas edades también puede haber inhibición. La vergüenza es otro factor muy común. En el caso de las personas que están en residencias la actitud de los profesionales del centro y las propias dinámicas del mismo pueden influir muy negativamente, sobre todo por el papel de pasividad e invalidez que se les otorga.

Por supuesto las propias creencias y actitudes hacia la sexualidad serán de suma importancia.

Dos conceptos importantes son la ansiedad de ejecución y la conducta de rol de espectador (no dejarse llevar sino observar el acto como un mero espectador analizándolo desde fuera).

¿Cómo afecta todo esto a la sexualidad?

Sabemos que la capacidad multiorgásmica de la mujer se mantiene en la vejez, además el hombre es capaz de durar más en las relaciones dado a un mayor control sobre la eyaculación y a una necesidad de estimulación mayor, lo que hace posible una mayor duración del coito.

En realidad se entiende que la edad avanzada, cuando los hijos ya son independientes, se dispone de más tiempo para uno mismo, hay mayor autoconocimiento de los deseos y necesidades propios y de los demás y más experiencia, es una de las épocas con mayor potencialidad para una sexualidad satisfactoria, atrás se dejan los temores al embarazo, de inexperiencia, de vergüenza y se da paso a una sexualidad más madura, más plena, con más cariño. Es cierto que se tendrán que tener en cuenta aspectos como la condición física pero tenerlos en cuenta no implica que vayan a impedir la relación.

La sexualidad y la afectividad humanas son inherentes a las personas y finalizan con la muerte (y no antes).

Debemos tener en cuenta que ni el interés ni el deseo sexual desaparecen en personas mayores, la sexualidad se transforma en base a experiencias pasadas pero NO desaparece.

Se ha demostrado que la forma de ejercer la sexualidad en la vejez viene determinada por las actitudes hacia el sexo que el sujeto ha tenido a lo largo de su vida.

La sexualidad y el acto sexual implican una activación cerebral muy positiva, además son un buen ejercicio muscular y respiratorio (salvo en momentos agudos o bajo contraindicación médica).

Las investigaciones en sexualidad en la tercera edad han demostrado que si bien el interés y la actividad sexual van disminuyendo con los años, persisten en una gran mayoría de sujetos. Los factores que inciden tienen mucho que ver con la opinión de los demás y la situación en la que viven ya que influye una falta de oportunidades para ejercer los actos sexuales y una marginación social.

Los cambios en la fisiología sexual propios de esta época influyen en la respuesta sexual pero no la impiden, es cuestión de tenerlos presentes y compensarlos, por ejemplo dedicando más tiempo a los preliminares, utilizando lubricantes si hay dificultad en la lubricación y ejerciendo posturas que sean cómodas para ambos, también se debe encontrar la forma de tener privacidad, en general no tiene por qué tener más dificultad que eso (en la mayoría de casos).

Se trata de tener en cuenta los cambios y no intentar ocultarlos sino tener presentes las dificultades y así poder sortearlas. Si lo pensamos bien, la sexualidad implica problemas a todas las edades, cuando somos jóvenes por inexperiencia y por riesgos de embarazo o enfermedades, más adelante porque la vida en familia, el parto y los hijos las dificultan, cuando crecemos por la monotonía, etc… Por esto debemos ser conscientes que el modelo de comportamiento sexual tal y como se practica en la juventud no puede aplicarse en la vejez, pero en estas edades cobran más importancia la intimidad corporal y la cercanía.

Ejercicios de Kegel en el tratamiento de la Eyaculación Precoz

Ejercicios de Kegel, solución para controlar la eyaculación precoz.

Los ejercicios de Kegel, los cuales reciben el nombre de su creador Arnold Kegel, fueron diseñados por éste como tratamiento contra la incontinencia urinaria de las mujeres tras el parto. Son un tipo de entrenamiento que permite fortalecer los músculos de la región pélvica. Se pueden realizar en cualquier momento del día y en cualquier lugar, independientemente de si estamos de pie, sentados o caminando.

La mecánica de estos ejercicios es sencilla: contraer y fortalecer los músculos pélvicos.

Para saber a qué tipo de músculos nos estamos refiriendo, es necesario que imaginemos que nos estamos orinando mucho y queremos frenar la “salida” de esa orina. El músculo encargado de esa acción recibe el nombre de pubocoxígeo y es el que hay que relajar y contraer a la hora de hacer los ejercicios de Kegel.

Aunque, por norma general, estos ejercicios se relacionan más frecuentemente con las mujeres, lo cierto es que también se recomiendan a los hombres porque son un método para tratar tanto la eyaculación precoz, ya que ayudan a controlarla, como la disfunción eréctil.

Beneficios de los ejercicios Pélvicos en los hombres

Entre los beneficios para los hombres de seguir una rutina diaria incorporando estos ejercicios cabe destacar:

  • Contribuyen a controlar la eyaculación, por lo que ayuda a tratar la eyaculación precoz en los hombres.
  • Mejora la erección a la hora de mantener relaciones sexuales
  • Repercuten positivamente en los hombres que padecen disfunción eréctil
  • Mejoran la incontinencia urinaria o fecal

Los Especialistas en sexología o Sexólogos aconsejan realizar los ejercicios, al menos, tres veces al día, con una serie de 10 o 20 repeticiones. Los resultados se perciben al poco tiempo de empezar a practicarlos.

Ejercicios fortalecedores del suelo pélvico para hacer en pareja e individualmente que ayudan a combatir la eyaculación precoz.

La eyaculación precoz es un problema frecuente que afecta en algún momento a 1 de cada 4 hombres y que puede mejorar haciendo ejercicios con la pareja o de manera individual.

En la eyaculación precoz intervienen causas físicas y psicológicas, por tanto, dependiendo del origen el médico puede recomendarte usar medicamentos indicados para eyaculación precoz, asesoramiento psicológico, terapia conductual o una combinación de todo lo anterior.

Se dice que la práctica hace al maestro, así que es importante ser constante y paciente en la realización de los ejercicios para notar resultados, y si no se resuelve, pide ayuda a tu médico, los especialistas como urólogos, andrólogos o sexólogos son los profesionales mejor indicados para que el paciente con esta disfunción sexual pueda llegar a controlar su eyaculación.

Ejercicios que se pueden practicar individualmente para retardar la eyaculación

Estos ejercicios se basan en contraer y relajar la musculatura implicada en la eyaculación. El objetivo final es ayudarte a controlar de forma consciente esa musculatura para cuando estés preparado poder ponerlo en práctica con tu pareja.

Ejercicios Pubocoxígeos

Estos ejercicios sirven para identificar y fortalecer los músculos de la base de la pelvis. ¿En qué consisten? Te lo contamos paso a paso:

  • Para identificar los músculos del suelo pélvico, imagina que estás orinando y que cortas el paso del pis durante 10 segundos. Si lo haces bien, además notarás que se contrae el ano. Después suelta poco a poco. Se recomienda hacer series de 10-40 contracciones/relajaciones en 2 o 3 veces al día durante al menos 2-3 meses.
  • Contrae todos los músculos del suelo pélvico, mantén 3 segundos y vuelve al reposo poco a poco durante 3 segundos. Prueba a hacerlo varias veces seguidas y cuando lo controles bien podrás practicar estando de pie o andando.

Masturbación

Por ejemplo, se recomienda que recurras a libros eróticos para cambiar la forma y la velocidad con la que te estimulas. Mientras estás leyendo te acaricias el cuerpo sin ir de forma directa al pene, de manera que en cuanto sientas que estás cerca de eyacular debes parar y relajarte. Cuando no sientas excitación hay que repetir el proceso hasta cuatro veces. Y se recomienda hacerlo al menos dos veces por semana.

Y para practicar con tu pareja cuando te sientas preparado:

Técnica de parar y apretar

Para realizar esta técnica puedes seguir estos pasos:

  1. En los preliminares estimula el pene hasta que sientas que estás preparado para eyacular.
  2. Tu pareja debe apretar el punto en el que el glande (la cabeza del pene) se une a tu cuerpo durante unos segundos, hasta que se vayan las ganas de eyacular.
  3. Repetid el proceso varias veces hasta que puedas penetrar a tu pareja sin eyacular.

Técnica de empezar y parar

En aquellos casos en los que la técnica anterior provoque dolor o no funcione se puede recurrir a esta Técnica de empezar y parar”. En este caso se empieza la estimulación sexual hasta antes de la eyaculación y en ese momento se para hasta que la excitación se reduce. Después se vuelve a empezar.

Dieta, nutrición inadecuada y problemas sexuales

La dieta que sigues influye en tu rendimiento sexual

Seguir una correcta alimentación o dieta es vital, ya que ésta influye tanto directa como indirectamente en varios aspectos de nuestra salud, incluyendo la salud sexual.

Cuando la comida que ingerimos está carente de vitaminas y minerales, es rica en grasas saturadas (no hay que olvidar que los ácidos grasos reducen el nivel de testosterona en el hombre), o hay un exceso de consumo de sal y deficiencia de antioxidantes, pueden producirse episodios de disfunción sexual.

Si, además de esto, abusamos de comidas precocinadas, de carnes y tenemos hábitos poco saludables como fumar y beber alcohol, nuestra salud cardiovascular se verá afectada y, por tanto, la calidad de los encuentros sexuales.

Nutrición inadecuada y problemas sexuales

Uno de los aspectos más importantes de las relaciones en pareja es que éstas gocen de una buena salud sexual. Cuando se es joven se cumplen una serie de características físicas y hormonales que hacen que la libido se mantenga en unos niveles elevados. Sin embargo, a pesar de la juventud, hay una serie de factores que pueden influir en el descenso de nuestro deseo sexual afectando a la calidad de las relaciones sexuales.

El estrés, la falta de sueño, no realizar ejercicio físico o una mala alimentación afectan en la calidad de tus relaciones sexuales y pueden llegar a provocar disfunción eréctil o eyaculación precoz, entre otras consecuencias.

Recomendaciones nutricionales en tu dieta.

Entre las principales recomendaciones, cabe distinguir.

– Seguir una dieta equilibrada. A poder ser, rica en frutas, verduras y pescado. Consumir, en la medida de lo posible, dos litros y medio de agua al día y reducir el consumo de carnes a una vez por semana.

– Evitar alimentos precocinados. Las grasas saturadas, los fritos, los productos envasados, etc., aportan un exceso de calorías que favorecen la aparición de sobrepeso y obesidad. Además de esto, pueden aparecer problemas cardiovasculares en los que los vasos sanguíneos se ven afectados y, por tanto, la calidad de la erección será menor.

– Evitar los edulcorantes artificiales. Es aconsejable cambiar productos como el azúcar refinado o la sacarina por otros como la miel a la hora de endulzar. Los principales motivos de esto es que, por un lado, los edulcorantes inhiben la formación de serotonina, cuyos niveles están relacionadas con el deseo sexual; mientras que, por otro lado, los niveles altos de glucosa en el organismo provocan daños tanto en los nervios como en el tejido eréctil y los vasos sanguíneos del pene, fomentando, de esta manera, el desarrollo de disfunciones sexuales.

– Seguir hábitos saludables. Realizar ejercicio al menos dos veces por semana y evitar el consumo de tabaco y alcohol. La falta de ejercicio físico puede fomentar la aparición de diabetes, sobrepeso y obesidad, con las consecuentes dificultades sexuales que esto conlleva. En lo que respecta al tabaco, la nicotina afecta a la calidad de la erección, ya que actúa como vasoconstrictora, alterando la circulación de la sangre del pene. Por su parte, el exceso de consumo de alcohol provoca fallos en el correcto funcionamiento del sistema nervioso central, dificultando la erección.