Sexualidad en hombres y mujeres a partir de los 60 años.

¿Qué pasa con la sexualidad en la vejez? Mitos y verdades

La vejez se entiende como la franja de edad que se inicia a partir de los 60 años. En la actualidad 1/5 parte de la población española tiene más de 60 años. Vamos a ver qué pasa y que falsos mitos creamos en la sociedad que luego ellos mismos adoptan e influyen en cómo se ven de manera negativa…

Los cambios fisiológicos en la vejez:

En la mujer → Desaparece la capacidad reproductiva, tras la menopausia disminuye la cantidad de estrógenos y progesterona y hay cambios en la figura corporal y la distribución de la grasa. Puede tardarse más en conseguir la lubricación, hay menos contracciones orgásmicas y se produce una disminución del tamaño del útero y la vagina.

En el hombre → Los testículos se hacen más pequeños y más flácidos. Los niveles de testosterona y la producción de espermatozoides disminuyen. Hay menos volumen de líquido seminal y es menos viscoso. La fuerza eyaculatoria disminuye y la próstata aumenta de tamaño.

Y según las fases de sexuales encontramos que….

  • FASE DE EXCITACIÓN: En la mujer hay menos vasoconstricción y la lubricación puede tardar 10-15 minutos más de lo que tardaba antes. En el hombre puede incrementar el tiempo necesario para obtener una erección.
  • FASE DE MESETA: En la mujer la respuesta del clítoris no se modifica. Los labios mayores no se elevan. Disminuyen las contracciones uterinas. En el hombre esta fase se alarga, hay menos enrojecimiento, menor erección de los pezones y un menor aumento y elevación de los testículos, así mismo disminuye la cantidad de líquido preeyaculatorio.
  • FASE ORGÁSMICA: En la mujer se da una menor duración de las contracciones uterinas, siendo menos rítmicas. En el hombre aumenta el control eyaculatorio, y las contracciones se hacen más lentas y menos vigorosas.
  • FASE DE RESOLUCIÓN: En la mujer es más rápida y los labios palidecen antes. En el hombre hay una detumescencia (disminución de la erección) más rápida y un periodo refractario más largo (necesitan más tiempo para poder iniciar una nueva actividad sexual).

Por lo demás no hay grandes diferencias significativas.

Es importante considerar también las condiciones médicas que pueden darse a estas edades y que pueden incidir en la respuesta sexual, por ejemplo la diabetes, las enfermedades vasculares, la cirugía pélvica o de próstata, las lesiones medulares, el consumo de medicamentos y el consumo de alcohol.

Los cambios psicológicos en la vejez.

Muchas veces los factores que inciden psicológicamente sobre la sexualidad en la vejez se deben a prejuicios culturales o sociales del entorno en que se encuentran. Además hay que tener en cuenta los casos en los que hay viudedad o enfermedades en la pareja. Así mismo pueden sufrirse problemas sociales y económicos que incidan en el estado emocional y de ahí en la sexualidad.

Un aspecto que mucha gente no tiene en cuenta es que hay medicamentos que inciden sobre el deseo sexual (igual que los hay que disminuyen la capacidad de respuesta sexual más fisiológica del organismo), por ejemplo los antidepresivos disminuyen mucho el deseo sexual.

La falta de pareja sexual puede ser una dificultad, la historia previa de la persona (si ha tenido malas experiencias, si ha tenido una vida sexual activa, etc…).

Otro factor importante es la confianza en uno mismo, con la vejez puede aparecer la ansiedad de ejecución o el pensar que por ser mayores ya no lo van a hacer tan bien (algo que no tiene porque ser cierto). A veces esto se relaciona mucho con la condición física, uno puede tener problemas de movilidad, del corazón y tener miedo a que la relación sexual los agrave o a la inversa a que la relación sexual se vea resentida por ello. En cualquier caso esta suele ser una de las mayores presiones psicológicas para ambos sexos.

Muchas veces la actitud de los familiares también puede incidir de forma negativa (o positiva), por ejemplo, si se convive con los hijos puede haber dificultades de intimidad, en ocasiones los hijos pueden rechazar el cambio de pareja (alguien que no es el progenitor original), o si los hijos están en contra de las relaciones a estas edades también puede haber inhibición. La vergüenza es otro factor muy común. En el caso de las personas que están en residencias la actitud de los profesionales del centro y las propias dinámicas del mismo pueden influir muy negativamente, sobre todo por el papel de pasividad e invalidez que se les otorga.

Por supuesto las propias creencias y actitudes hacia la sexualidad serán de suma importancia.

Dos conceptos importantes son la ansiedad de ejecución y la conducta de rol de espectador (no dejarse llevar sino observar el acto como un mero espectador analizándolo desde fuera).

¿Cómo afecta todo esto a la sexualidad?

Sabemos que la capacidad multiorgásmica de la mujer se mantiene en la vejez, además el hombre es capaz de durar más en las relaciones dado a un mayor control sobre la eyaculación y a una necesidad de estimulación mayor, lo que hace posible una mayor duración del coito.

En realidad se entiende que la edad avanzada, cuando los hijos ya son independientes, se dispone de más tiempo para uno mismo, hay mayor autoconocimiento de los deseos y necesidades propios y de los demás y más experiencia, es una de las épocas con mayor potencialidad para una sexualidad satisfactoria, atrás se dejan los temores al embarazo, de inexperiencia, de vergüenza y se da paso a una sexualidad más madura, más plena, con más cariño. Es cierto que se tendrán que tener en cuenta aspectos como la condición física pero tenerlos en cuenta no implica que vayan a impedir la relación.

La sexualidad y la afectividad humanas son inherentes a las personas y finalizan con la muerte (y no antes).

Debemos tener en cuenta que ni el interés ni el deseo sexual desaparecen en personas mayores, la sexualidad se transforma en base a experiencias pasadas pero NO desaparece.

Se ha demostrado que la forma de ejercer la sexualidad en la vejez viene determinada por las actitudes hacia el sexo que el sujeto ha tenido a lo largo de su vida.

La sexualidad y el acto sexual implican una activación cerebral muy positiva, además son un buen ejercicio muscular y respiratorio (salvo en momentos agudos o bajo contraindicación médica).

Las investigaciones en sexualidad en la tercera edad han demostrado que si bien el interés y la actividad sexual van disminuyendo con los años, persisten en una gran mayoría de sujetos. Los factores que inciden tienen mucho que ver con la opinión de los demás y la situación en la que viven ya que influye una falta de oportunidades para ejercer los actos sexuales y una marginación social.

Los cambios en la fisiología sexual propios de esta época influyen en la respuesta sexual pero no la impiden, es cuestión de tenerlos presentes y compensarlos, por ejemplo dedicando más tiempo a los preliminares, utilizando lubricantes si hay dificultad en la lubricación y ejerciendo posturas que sean cómodas para ambos, también se debe encontrar la forma de tener privacidad, en general no tiene por qué tener más dificultad que eso (en la mayoría de casos).

Se trata de tener en cuenta los cambios y no intentar ocultarlos sino tener presentes las dificultades y así poder sortearlas. Si lo pensamos bien, la sexualidad implica problemas a todas las edades, cuando somos jóvenes por inexperiencia y por riesgos de embarazo o enfermedades, más adelante porque la vida en familia, el parto y los hijos las dificultan, cuando crecemos por la monotonía, etc… Por esto debemos ser conscientes que el modelo de comportamiento sexual tal y como se practica en la juventud no puede aplicarse en la vejez, pero en estas edades cobran más importancia la intimidad corporal y la cercanía.

Definiciones básicas en Sexualidad

Sexo

El término “sexo” en sexualidad, se refiere al conjunto de características biológicas que definen al espectro de humanos como hembras y machos.

Sexualidad

El término “sexualidad” se refiere a una dimensión fundamental del hecho de ser un ser humano: Basada en el sexo, incluye al género, las identidades de sexo y género, la orientación sexual, el erotismo, la vinculación afectiva y el amor, y la reproducción. Se experimenta o se expresa en forma de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones.

La sexualidad es el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos o espirituales.

Si bien la sexualidad puede abarcar todos estos aspectos, no es necesario que se experimenten ni se expresen todos. Sin embargo, en resumen, la sexualidad se experiencia y se expresa en todo lo que somos, sentimos, pensamos y hacemos.

Salud Sexual

La salud sexual es la experiencia del proceso permanente de consecución de bienestar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad.

La salud sexual se observa en las expresiones libres y responsables de las capacidades sexuales que propician un bienestar armonioso personal y social, enriqueciendo de esta manera la vida individual y social. No se trata simplemente de la ausencia de disfunción o enfermedad o de ambos. Para que la salud sexual se logre es necesario que los derechos sexuales de las personas se reconozcan y se garanticen.

Género

El género es la suma de valores, actitudes, papeles, prácticas o características culturales basadas en el sexo.

El género, tal como ha existido de manera histórica, transculturalmente, y en las sociedades contemporáneas, refleja y perpetúa las relaciones particulares de poder entre el hombre y la mujer.

Identidad de Género

La identidad de género define el grado en que cada persona se identifica como masculina o femenina o alguna combinación de ambos. Es el marco de referencia interno, construido a través del tiempo, que permite a los individuos organizar un autoconcepto y a comportarse socialmente en relación a la percepción de su propio sexo y género.

La identidad de género determina la forma en que las personas experimentan su género y contribuye al sentido de identidad, singularidad y pertenencia.

Orientación Sexual

La orientación sexual es la organización específica del erotismo y/o el vínculo emocional de un individuo en relación al género de la pareja involucrada en la actividad sexual.

La orientación sexual puede manifestarse en forma de comportamientos, pensamientos, fantasías o deseos sexuales, o en una combinación de estos elementos.

Identidad Sexual

La identidad sexual incluye la manera como la persona se identifica como hombre o mujer, o como una combinación de ambos, y la orientación sexual de la persona.

Es el marco de referencia interno que se forma con el correr de los años, que permite a un individuo formular un concepto de sí mismo sobre la base de su sexo, género y orientación sexual y desenvolverse socialmente conforme a la percepción que tiene de sus capacidades sexuales.

Erotismo

El erotismo es la capacidad humana de experimentar las respuestas subjetivas que evocan los fenómenos físicos percibidos como deseo sexual, excitación sexual y orgasmo y, que por lo general, se identifican con placer sexual.

El erotismo se construye tanto a nivel individual como social con significados simbólicos y concretos que lo vinculan a otros aspectos del ser humano.

Vínculo Afectivo

La vinculación afectiva es la capacidad humana de establecer lazos con otros seres humanos que se construyen y mantienen mediante las emociones.

El vínculo afectivo se establece tanto en el plano personal como en el de la sociedad mediante significados simbólicos y concretos que lo ligan a otros aspectos del ser humano. El amor representa una clase particularmente deseable de vínculo afectivo.

Actividad Sexual

La actividad sexual es una expresión conductual de la sexualidad personal donde el componente erótico de la sexualidad es el más evidente.

La actividad sexual se caracteriza por los comportamientos que buscan el erotismo y es sinónimo de comportamiento sexual.


Las prácticas sexuales son patrones de actividad sexual presentados por individuos o comunidades con suficiente consistencia como para ser predecibles.
Prácticas Sexuales

Relaciones Sexuales Sin Riesgo

La expresión “relaciones seguras sin riesgo “se emplea para especificar las prácticas y comportamientos sexuales que reducen el riesgo de contraer y transmitir infecciones de transmisión sexual, en particular el VIH.


El comportamiento sexual responsable se expresa en los planos personal, interpersonal y comunitario. Se caracteriza por autonomía, madurez, honestidad, respeto, consentimiento, protección, búsqueda de placer y bienestar.
Comportamientos Sexuales Responsables

La persona que practica un comportamiento sexual responsable no pretende causar daño y se abstiene de la explotación, acoso, manipulación y discriminación. Una comunidad fomenta los comportamientos sexuales responsables al proporcionar la información, recursos y derechos que las personas necesitan para participar en dichas prácticas.


Referencia: Promoción de la Salud Sexual.
Recomendaciones para la acción.
Organización panamericana de la salud, Organización Mundial de la Salud,
Asociación Mundial de Sexología. Guatemala, 2000.

Sexualidad responsable

Valores de una sexualidad responsable

  • La sexualidad es una dimensión natural y sana de la vida.
  • Todas las personas son sexuales.
  • La sexualidad incluye dimensiones físicas, éticas, espirituales, sociales, psicológicas y emocionales.
  • Todas las personas tienen dignidad y valor en sí mismas.
  • Los jóvenes deberían verse a sí mismos como individuos únicos y valiosos dentro del contexto de su herencia cultural.
  • Los individuos expresan su sexualidad de formas variadas.
  • Los niños deberían obtener su educación sexual primaria en la familia.
  • En una sociedad pluralista, las personas deben respetar y aceptar los diversos valores y creencias sobre la sexualidad.
  • Las relaciones sexuales nunca deben ser coercivas o explotadoras.
  • Todos los niños deben ser amados y cuidados.
  • Todas las decisiones sexuales tienen consecuencias.
  • Todas las personas tienen el derecho y la obligación de tomar decisiones responsables con respecto a su sexualidad.
  • Las familias y la sociedad se benefician cuando los niños son capaces de hablar sobre la sexualidad con sus padres y/u otros adultos de confianza.
  • Los jóvenes necesitan desarrollar sus propios valores sobre la sexualidad para volverse adultos.
  • Los jóvenes exploran su sexualidad como parte de un proceso natural de llegar a la madurez sexual.
  • Involucrarse de manera prematura en conductas sexuales implica riesgos.
  • Los jóvenes que tienen relaciones sexuales deben tener acceso a información sobre servicios de salud y prevención del embarazo y las ITS/VIH.