Pareja y su papel en la disfunción eréctil

En Pareja … Mantén relaciones sexuales satisfactorias

La existencia de disfunciones sexuales en uno de los miembros de la pareja impacta negativamente en la calidad de vida de ambos componentes.

Cuando aparecen los problemas de erección y la falta de deseo en el hombre, la pareja suele ser la primera en percatarse. Sin embargo, pocos hombres se atreven a tratar el tema abiertamente, debido al temor, la culpabilidad y el estrés que les produce «fallar» durante la relación sexual, y adoptan una falsa postura de desinterés hacia la sexualidad, lo que genera diferencias y, con frecuencia, el deterioro de la relación.

Y es justamente en ese momento cuando la pareja debe actuar para propiciar el abordaje del problema con naturalidad, a través de una comunicación fluida. En un estudio reciente , en el que participaron 512 hombres que habían experimentado en algún momento problemas de erección, sólo un 20% de ellos buscó solución. Además, el hombre tarda una media de 1,7 años en consultar con el médico y/o Sexólogo sobre sus dificultades de erección. Uno de cada 3 hombres que acudieron al Sexólogo y/o médico lo hicieron motivados por su parejas, lo cual revela el papel decisivo de ésta en la visita al sexólogo y/o médico y, por ende, en el diagnóstico y tratamiento oportuno de los problemas de erección y déficit de testosterona del hombre.

La disfunción eréctil en varones mayores de 50 años, suele asociarse irrefutablemente a la edad, cuando en realidad puede ser una señal de que hay otros aspectos en la salud general masculina que no están funcionando como deberían.

La pareja no solo debe fomentar la búsqueda de asistencia psicológica, sexológica y/o médica en estos casos: es fundamental hacerle comprender al hombre que las disfunciones sexuales muchas veces pueden ser motivadas por otros problemas de salud que deben ser tratados a tiempo, especialmente aquellos relacionados con la salud cardiovascular.

De igual manera, se estima que alrededor de la mitad de los hombres que experimentan problemas sexuales interrumpen la medicación , de allí que el apoyo de la pareja sea determinante en la adherencia(cumplimento) al tratamiento.

Como pareja, qué señales deben dar la alarma:

  • Cambios en la actividad sexual regular. Si la incapacidad para mantener una erección ha dejado de ser un hecho puntual o si notas que hay menor deseo sexual o incluso dificultad para alcanzar el orgasmo.
  • Perturbación del estado de ánimo. Estar irritable, ansioso o deprimido de manera habitual puede ser una reacción inconsciente para evadir el problema real.
  • Otros problemas de salud. La obesidad y la diabetes, la pérdida de vitalidad y hasta la falta de concentración pueden estar relacionados con disfunciones sexuales.

¿Cómo ayudar a tu pareja si padece de Disfunción eréctil?

Además de invitar a tu pareja a conversar sobre este tema, evitando los juicios negativos, es importante que le sugieras la búsqueda de información fiable sobre salud sexual, pues aceptar que su disfunción puede estar enmascarando otros problemas de salud podría ser el primer paso para que se anime a consultar a su médico y a preparar esa primera visita.

Adolescencia y Sexualidad. Hablemos con nuestros hijos

La sexualidad de los adolescentes: hable antes de que comiencen su propio camino.

​La adolescencia puede ser muy difícil de atravesar si no se habla del sexo, la sexualidad y la identidad sexual. Aunque a los padres muchas veces sus adolescentes les parecen como de otro planeta, son seres humanos. Es fundamental abordar con franqueza las muy humanas preguntas sobre el desarrollo sexual, el deseo sexual y la naturaleza de la identidad sexual en el desarrollo del adolescente. Es muy importante compartir información objetiva con su hijo adolescente y brindarle una correcta orientación moral para que tenga herramientas que le permitan comprender lo que le está sucediendo. Con estos recursos, su hijo podrá evitar errores de juicio devastadores y que puedan poner en riesgo su vida.

«Sobre todas las cosas, es fundamental que los padres sean sinceros, honestos y estén a disposición de sus hijos»

«Los padres suelen tener sus propios intereses: no hagas esto ni aquello. Pero es necesario que tomen una pausa para analizar y dejen de lado las opiniones antes de entablar esta conversación»

«Lo más apropiado e importante para un padre y un niño o adolescente al abordar las preguntas sobre la sexualidad y la salud sexual es tener abierto el canal de la comunicación».

Los mensajes que reciben

En la cultura sobre sexualizada actual de los sitios de internet, los animadores de los medios masivos de comunicación y la programación durante las 24 horas del día, los 7 días de la semana, la charla tradicional de la «cigüeña» (o el folleto que se le entrega al niño para que lea por su cuenta) sobre los aspectos básicos de la reproducción es completamente inadecuada. La única manera de fomentar el bienestar y la seguridad de los padres y los hijos por igual es preparar con cuidado a los niños para los cambios normales en sus cuerpos, el ataque continúo ejercido por la presión de los compañeros, la glorificación mediática de la sexualidad irresponsable y los atractivos engañosos de la publicidad.

«Hay muchas cosas en los medios de comunicación que no son apropiadas para una edad determinada», dice el Dr. Wibbelsman, coautor de El libro del cuerpo del adolescente El crecimiento y los cambios (en inglés). «Nosotros, como padres, no soltamos a nuestros hijos en la calle y les deseamos suerte antes de mandarlos al mundo por su cuenta. Los tomamos de la mano. Les advertimos sobre los riesgos. Y confiamos en ellos dándoles más responsabilidad solamente cuando tienen la edad suficiente y demuestran que están listos para manejarla».

«Todo a nuestro alrededor, y los medios de comunicación en particular, hablan sobre el sexo. Es difícil evitarlo».

El único método infalible para lograr la seguridad sexual, por supuesto, es decir «no» y posponer la actividad sexual hasta que estén preparados. La buena noticia es que la mitad de todos los adolescentes lo hacen. Pero eso deja a la otra mitad en riesgo; muchos de ellos tienen relaciones sexuales sin protección, lo que los expone a enfermedades potencialmente graves y embarazos no deseados.

Lo más importante que debe enseñarle a su hijo es la responsabilidad, hable sobre cómo tomar decisiones y hágales entender cuáles serán las consecuencias de tales decisiones. Puede comenzar hablando sobre las decisiones y las consecuencias que no se relacionan con el sexo y luego llevar la conversación hacia la sexualidad. Después de todo, tener relaciones sexuales o no tenerlas tiene sus consecuencias y cada niño va a recibir mucha información falsa en su vida, tanto sea de sus amigos y compañeros, como de los medios de comunicación.

Las presiones que sufren los niños por parte de sus amigos y compañeros, al igual que de los medios de comunicación como se mencionó anteriormente, pueden ofrecer, en realidad, la manera más efectiva para iniciar lo que debe ser un diálogo continuo sobre el sexo y la sexualidad, no una sola charla o conversación. Entonces ¿qué debemos hacer? Es bueno convertir estas experiencias con los medios de comunicación en momentos didácticos.

Ver algo en los medios de comunicación con una obvia connotación sexual puede desatar una conversación entre un adolescente y sus padres. ¿El anuncio es bueno o malo? ¿Qué mensaje intenta transmitir el anuncio? Use este momento como una oportunidad de enseñar y motivar, no de dar una opinión dura y displicente. Al permitirle al niño participar y desarrollar su autoestima y su confianza en su capacidad para opinar, le demuestra que usted respeta lo que está aprendiendo y cómo está creciendo en el proceso de tomar decisiones.

Cómo iniciar la conversación

¿Cuándo es entonces el momento indicado para hablar con su hijo sobre el sexo? Es conveniente comenzar a preparar el terreno para estas conversaciones mucho antes del inicio de la pubertad. Cuanto más frecuentes y francas sean las conversaciones sobre temas sexuales, más probabilidades habrá de que tales conversaciones sean más fáciles e incluso más sinceras, a medida que ambos se sientan cómodos hablando de ello.

Reconozcamos que a todos nos da vergüenza hablar sobre el sexo con otras personas. La manera más fácil de comenzar es ser honesto con su hijo adolescente: «Realmente es difícil para mí hablar de esto y fue difícil hacerlo con mi papá cuando tenía tu edad. Pero es importante conversar y a veces debemos hablar sobre cosas incómodas».

No olvide recordarle a su hijo que siempre está de su lado. Nunca permita que se olvide de que su amor es incondicional. Dígale que usted lo apoya, que lo ama y que estará a su lado sin importar lo que suceda. Sí, es mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero no por eso es menos importante.

Si usted y su hijo conversan sobre el tema con delicadeza, es mucho más probable que puedan vencer las complejidades juntos.

Cómo mantener los canales de comunicación abiertos

A medida que su hijo madure física, mental y emocionalmente, surgirán oportunidades para que las conversaciones habituales sobre la sexualidad formen parte de su diálogo permanente. Obviamente, los cambios en el cuerpo de su hijo al comenzar la pubertad son indicadores cruciales para tener tales conversaciones.

Un área que debe recibir especial atención son los «mitos urbanos»; información falsa que «todos» conocen, que pasa de adolescente a adolescente (e incluso de generación en generación: no se sorprenda si descubre que su hijo ha escuchado algunos de los mismos mitos e información errónea que circulaban durante su adolescencia). Por ejemplo, aclárele que el sexo oral tiene sus riesgos y que tener relaciones sexuales sin protección, aunque no haya eyaculación, no es un método anticonceptivo eficaz, etc. «Es muy importante tener la información correcta desde el principio y compartir esa información con su hijo», «Eso estimula la confianza y esa confianza es fundamental para orientar a su hijo adolescente en estos momentos difíciles».

En particular, sea específico y preciso sobre los riesgos del embarazo, la eficacia (y las limitaciones) de los diferentes tipos de métodos anticonceptivos y las diversas enfermedades de transmisión sexual y sus efectos.

Cómo contrarrestar la presión

Uno de los temas clave que debe enfatizar es que nadie tiene el derecho de presionar a su hijo o hija a tener relaciones sexuales. Para afrontar la presión de amigos y compañeros (y la presión de los medios de comunicación que suele estimularla), puede empoderar a sus hijos con la capacidad que tienen para enfrentar esa presión, y con los valores que son más importantes que la gratificación inmediata y su libertad absoluta para compartir sus preocupaciones con usted.

Es totalmente natural que los adolescentes tengan preguntas sobre el sexo y la identidad sexual. Si bien las actitudes hacia la identidad sexual (entre otros temas) siguen siendo difíciles y complejas, lo importante es recordar que todos nosotros tenemos esas preguntas en algún momento. Es necesario que los padres sean receptivos al respecto, entiendan el espectro completo de la sexualidad y la orientación sexual, y no intenten canalizarlo en un sector o un área particulares. Acepte las preguntas del adolescente como parte del crecimiento, porque se trata de eso precisamente. Pero al mismo tiempo, permita que el adolescente sepa cuáles son sus opiniones y valores. Reconozca que existen diferencias entre los hechos y su opinión, y sea claro con respecto a ambos.

¿Pero cómo hacerlo de manera tal que los canales se mantengan abiertos? En realidad, se trata de una palabra de cuatro letras. La clave es decirles a sus hijos adolescentes que los aman sin importar en quiénes se conviertan. Pueden ser altos, bajos, gordos, delgados, saludables o estar enfermos, pero los amarán a pesar de todo, y de las decisiones que tomen. Para muchos padres, es más fácil decirlo que hacerlo, pero esa es la clave para criar a un adolescente saludable.

Y no dude en hablar sobre valores, moral y ética en relación con el sexo, sin dar sermones, sino brindando orientación. Al brindarle a su hijo un marco sólido de información y valores, ha dado un gran paso para asegurarse de que cuando sea alguien sexualmente activo, será con el conocimiento, la preparación y la madurez que marcará la transición a la actividad sexual como una elección informada y no un accidente peligroso.

Sexualidad en hombres y mujeres a partir de los 60 años.

¿Qué pasa con la sexualidad en la vejez? Mitos y verdades

La vejez se entiende como la franja de edad que se inicia a partir de los 60 años. En la actualidad 1/5 parte de la población española tiene más de 60 años. Vamos a ver qué pasa y que falsos mitos creamos en la sociedad que luego ellos mismos adoptan e influyen en cómo se ven de manera negativa…

Los cambios fisiológicos en la vejez:

En la mujer → Desaparece la capacidad reproductiva, tras la menopausia disminuye la cantidad de estrógenos y progesterona y hay cambios en la figura corporal y la distribución de la grasa. Puede tardarse más en conseguir la lubricación, hay menos contracciones orgásmicas y se produce una disminución del tamaño del útero y la vagina.

En el hombre → Los testículos se hacen más pequeños y más flácidos. Los niveles de testosterona y la producción de espermatozoides disminuyen. Hay menos volumen de líquido seminal y es menos viscoso. La fuerza eyaculatoria disminuye y la próstata aumenta de tamaño.

Y según las fases de sexuales encontramos que….

  • FASE DE EXCITACIÓN: En la mujer hay menos vasoconstricción y la lubricación puede tardar 10-15 minutos más de lo que tardaba antes. En el hombre puede incrementar el tiempo necesario para obtener una erección.
  • FASE DE MESETA: En la mujer la respuesta del clítoris no se modifica. Los labios mayores no se elevan. Disminuyen las contracciones uterinas. En el hombre esta fase se alarga, hay menos enrojecimiento, menor erección de los pezones y un menor aumento y elevación de los testículos, así mismo disminuye la cantidad de líquido preeyaculatorio.
  • FASE ORGÁSMICA: En la mujer se da una menor duración de las contracciones uterinas, siendo menos rítmicas. En el hombre aumenta el control eyaculatorio, y las contracciones se hacen más lentas y menos vigorosas.
  • FASE DE RESOLUCIÓN: En la mujer es más rápida y los labios palidecen antes. En el hombre hay una detumescencia (disminución de la erección) más rápida y un periodo refractario más largo (necesitan más tiempo para poder iniciar una nueva actividad sexual).

Por lo demás no hay grandes diferencias significativas.

Es importante considerar también las condiciones médicas que pueden darse a estas edades y que pueden incidir en la respuesta sexual, por ejemplo la diabetes, las enfermedades vasculares, la cirugía pélvica o de próstata, las lesiones medulares, el consumo de medicamentos y el consumo de alcohol.

Los cambios psicológicos en la vejez.

Muchas veces los factores que inciden psicológicamente sobre la sexualidad en la vejez se deben a prejuicios culturales o sociales del entorno en que se encuentran. Además hay que tener en cuenta los casos en los que hay viudedad o enfermedades en la pareja. Así mismo pueden sufrirse problemas sociales y económicos que incidan en el estado emocional y de ahí en la sexualidad.

Un aspecto que mucha gente no tiene en cuenta es que hay medicamentos que inciden sobre el deseo sexual (igual que los hay que disminuyen la capacidad de respuesta sexual más fisiológica del organismo), por ejemplo los antidepresivos disminuyen mucho el deseo sexual.

La falta de pareja sexual puede ser una dificultad, la historia previa de la persona (si ha tenido malas experiencias, si ha tenido una vida sexual activa, etc…).

Otro factor importante es la confianza en uno mismo, con la vejez puede aparecer la ansiedad de ejecución o el pensar que por ser mayores ya no lo van a hacer tan bien (algo que no tiene porque ser cierto). A veces esto se relaciona mucho con la condición física, uno puede tener problemas de movilidad, del corazón y tener miedo a que la relación sexual los agrave o a la inversa a que la relación sexual se vea resentida por ello. En cualquier caso esta suele ser una de las mayores presiones psicológicas para ambos sexos.

Muchas veces la actitud de los familiares también puede incidir de forma negativa (o positiva), por ejemplo, si se convive con los hijos puede haber dificultades de intimidad, en ocasiones los hijos pueden rechazar el cambio de pareja (alguien que no es el progenitor original), o si los hijos están en contra de las relaciones a estas edades también puede haber inhibición. La vergüenza es otro factor muy común. En el caso de las personas que están en residencias la actitud de los profesionales del centro y las propias dinámicas del mismo pueden influir muy negativamente, sobre todo por el papel de pasividad e invalidez que se les otorga.

Por supuesto las propias creencias y actitudes hacia la sexualidad serán de suma importancia.

Dos conceptos importantes son la ansiedad de ejecución y la conducta de rol de espectador (no dejarse llevar sino observar el acto como un mero espectador analizándolo desde fuera).

¿Cómo afecta todo esto a la sexualidad?

Sabemos que la capacidad multiorgásmica de la mujer se mantiene en la vejez, además el hombre es capaz de durar más en las relaciones dado a un mayor control sobre la eyaculación y a una necesidad de estimulación mayor, lo que hace posible una mayor duración del coito.

En realidad se entiende que la edad avanzada, cuando los hijos ya son independientes, se dispone de más tiempo para uno mismo, hay mayor autoconocimiento de los deseos y necesidades propios y de los demás y más experiencia, es una de las épocas con mayor potencialidad para una sexualidad satisfactoria, atrás se dejan los temores al embarazo, de inexperiencia, de vergüenza y se da paso a una sexualidad más madura, más plena, con más cariño. Es cierto que se tendrán que tener en cuenta aspectos como la condición física pero tenerlos en cuenta no implica que vayan a impedir la relación.

La sexualidad y la afectividad humanas son inherentes a las personas y finalizan con la muerte (y no antes).

Debemos tener en cuenta que ni el interés ni el deseo sexual desaparecen en personas mayores, la sexualidad se transforma en base a experiencias pasadas pero NO desaparece.

Se ha demostrado que la forma de ejercer la sexualidad en la vejez viene determinada por las actitudes hacia el sexo que el sujeto ha tenido a lo largo de su vida.

La sexualidad y el acto sexual implican una activación cerebral muy positiva, además son un buen ejercicio muscular y respiratorio (salvo en momentos agudos o bajo contraindicación médica).

Las investigaciones en sexualidad en la tercera edad han demostrado que si bien el interés y la actividad sexual van disminuyendo con los años, persisten en una gran mayoría de sujetos. Los factores que inciden tienen mucho que ver con la opinión de los demás y la situación en la que viven ya que influye una falta de oportunidades para ejercer los actos sexuales y una marginación social.

Los cambios en la fisiología sexual propios de esta época influyen en la respuesta sexual pero no la impiden, es cuestión de tenerlos presentes y compensarlos, por ejemplo dedicando más tiempo a los preliminares, utilizando lubricantes si hay dificultad en la lubricación y ejerciendo posturas que sean cómodas para ambos, también se debe encontrar la forma de tener privacidad, en general no tiene por qué tener más dificultad que eso (en la mayoría de casos).

Se trata de tener en cuenta los cambios y no intentar ocultarlos sino tener presentes las dificultades y así poder sortearlas. Si lo pensamos bien, la sexualidad implica problemas a todas las edades, cuando somos jóvenes por inexperiencia y por riesgos de embarazo o enfermedades, más adelante porque la vida en familia, el parto y los hijos las dificultan, cuando crecemos por la monotonía, etc… Por esto debemos ser conscientes que el modelo de comportamiento sexual tal y como se practica en la juventud no puede aplicarse en la vejez, pero en estas edades cobran más importancia la intimidad corporal y la cercanía.

Lubricación sexual en el hombre y en la mujer

Todo lo que tienes que saber sobre la lubricación sexual.

1.    Qué es la lubricación  sexual?

Se llama lubricación sexual a la manifestación característica de la excitación sexual femenina, se produce un incremento en la producción de líquido vaginal secundario a un aumento de la dilatación de los plexos vasculares subepiteliales (similar a la erección del pene en el hombre). Este proceso tiene como utilidad fisiológica facilitar el proceso de penetración y los movimientos del pene dentro de la vagina, así como mantener un pH neutro que facilite la supervivencia de los espermatozoides dentro de la misma; aunque no es imprescindible para la viabilidad espermática.

2.    Se le llama también lubricación vaginal, por qué?
Probablemente porque incluso sin un estímulo excitatorio, la vagina se encuentra humedecida por una película de liquido, la cual es favorecida por lo estrógenos y por las secreciones mucosas producidas por un tejido especializado que se encuentra en el cuello de la vagina y que le confiere un aspecto sedoso.

3.    Cómo se da la excitación en la mujer?
La excitación constituye la primera fase de la respuesta sexual tanto en hombres como en mujeres, y corresponde a un reflejo Neurovascular desencadenado por un estímulo sexual sea visual, psíquico o físico; en este proceso de desarrollan una serie de cambios genitales y extra genitales que son consecuencia de un mayor aflujo de sangre a los órganos genitales. En la mujer, inicia con la lubricación (en pocos segundos en mujeres jóvenes y en 2-4 min en maduras); se presenta aumento de tamaño y expansión de la vagina y del clítoris para facilitar su estimulación.

4.    Cómo se da en el hombre?

En el hombre la fase de excitación se corresponde con un aumento considerable de los niveles de testosterona en sangre; se produce como se menciona previamente un aumento de flujo sanguíneo a nivel genital, lo que conlleva a vasocongestión de los tejidos esponjosos del pene que se traduce con la erección del mismo; los testículos aumentan de tamaño ligeramente y se aproximan mas al cuerpo. Además debido al aumento del flujo los genitales oscurecen momentáneamente.

5.    Qué se denomina como Trastorno Excitatorio Femenino
Se denomina a un conjunto de entidades clínicas que reflejan una disfunción del reflejo Neurovascular en el proceso de excitación en la mujer. Se podría decir que es el equivalente a la disfunción eréctil masculina y comprende la disfunción lubricativa (falta de lubricación y resequedad vaginal, sin comprometer el deseo y el apetito sexual), y la disfunción eréctil clitoridiana (se reemplaza la reacción normal de placer y agrado con la estimulación del clítoris, por una reacción de dolor, intolerancia y finalmente anestesia)

6.    Por qué pasa que la lubricación es baja?
Las alteraciones en la excitación femenina pueden ser secundarias a diversas causas:

·    Orgánicas: por patologías locales genitales cono vagina inmadura, agenesia vaginal (ausencia de vagina), las cuales son raras, o por patologías sistémicas de carácter neurovascular como Diabetes Mellitus (por daño vascular), Hipertensión arterial (daño vascular + uso de medicamentos antihipertensivos) o hipotiroidismo. Al igual que por estilos de vida sedentario, hipercolesterolemia, estrés, tabaquismo, alcoholismo.

·    Farmacológicas: antihipertensivos, antidepresivos, anticonceptivos, abuso de sustancias (cocaína).

·    Psicológicas: constituye el 90% de los casos. Ansiedad, ignorancia, prejuicios, mitos.

No se puede dejar de lado, en el caso de la mujer, el período del climaterio (perimenopausia), que conlleva una serie de cambios hormonales que se ven reflejados en cambios anatómicos (reducción del vello y grasa pubiana y atrofia de labios mayores, disminución de la lubricación vaginal, adelgazamiento y pérdida de elasticidad de las paredes de la vagina), los cuales favorecen trastornos en la fase de excitación sexual.

7.    Algún cuidado de importancia que se deba que tener?
Basados en las causas expuestas previamente, los principales cuidados van encaminados a llevar una vida sana, realizarse controles médicos periódicos y principalmente evitar la formación y fortalecimiento de mitos y creencias por medio de la educación y el diálogo principalmente con la pareja.