Disfunción Eréctil o Impotencia. Tratamientos.

Muchos médicos sugieren que la elección de los tratamientos contra la impotencia o disfunción eréctil que han de seguirse, deberían ir del menos al más invasivo. Primero, el abandono de drogas; segundo, psicoterapia y modificación de comportamientos; luego, aparatos de vacío o fármacos; y, por último, cirugía. – Ayuda psicológica: es recomendable en hombres de menos de 40 años, ya que en estos estados la causa de la enfermedad suele ser mental. Incluso en casos de impotencia por problemas físicos, muchos hombres necesitan ayuda psicológica para poder superar problemas de autoestima derivados de esta enfermedad.

Tratamiento farmacológico

El tadalafilo, que se comercializa como Cialis, actúa aumentando el flujo sanguíneo en el pene en presencia de estimulación sexual. Hay que ingerir este fármaco 30 minutos antes de mantener una relación sexual y su eficacia puede llegar a las 24 horas después de la administración. La ingesta alimenticia no afecta a la absorción del fármaco. Los efectos secundarios son en general leves o moderados: dolor de cabeza, rinitis, enrojecimiento facial o dolores musculares.

El vardenafilo, que recibe el nombre comercial de Levitra, actúa aumentando el flujo sanguíneo en el pene siempre en presencia de estimulación sexual. Su administración debe realizarse entre 25 y 60 minutos antes de comenzar la relación sexual y su efecto dura hasta 12 horas. Los efectos secundarios de esta medicación son leves, y van desde el dolor de cabeza y nauseas hasta mareos o rinitis. Hay que tener en cuenta que la concentración del fármaco en sangre se retrasa si se ingiere una comida con alto contenido en grasa.

El sildenafilo, conocido como Viagra, actúa potenciando el riego sanguíneo del pene, facilitando así la erección. Se ha comprobado su efecto positivo en un 40-80 por ciento de los hombres. Debe tomarse una hora antes de empezar la actividad sexual y no tiene ningún efecto indeseado sobre el deseo sexual. Sin embargo, puede provocar efectos secundarios, como dolor de cabeza, sofocos, trastornos gastrointestinales o visuales. No pueden tomarla hombres que sufran de retinitis pigmentosa o que estén tomando nitratos. En cualquier caso, antes de empezar a tomar esta píldora siempre hay que acudir al médico.

Otros tratamientos

Asesoramiento y tratamiento psiquiátrico: es aconsejable si el paciente sufre depresiones u otros problemas psicológicos que puedan tener como resultado la impotencia.

Tratamiento hormonal: necesario cuando la impotencia viene originada por un problema hormonal. Se administra en forma de parches, píldoras o inyecciones. Es poco frecuente.

Terapia transuretral: consiste en la aplicación local de medicamentos a través de la uretra, el conducto por el que pasa la orina (es importante orinar inmediatamente después para facilitar la absorción del medicamento). La erección tarda entre diez y quince minutos en producirse y el fármaco resulta efectivo en un 43 por ciento de los pacientes.

Inyección intracavernosa: consiste en inyectar una dosis específica de un fármaco directamente en el pene mediante una aguja fina, para activar los procesos físicos que provocan la erección. Debe aplicarse diez o quince minutos antes de mantener relaciones sexuales; la dosis se ajusta para que la erección dure aproximadamente una hora.

Aparatos de vacío: un cilindro de plástico se coloca sobre el pene. Del cilindro se saca aire para realizar el vacío, provocando la entrada de sangre en el miembro para que se produzca la erección. Una anilla constrictora en la base del pene atrapa la sangre y mantiene la erección durante el acto sexual.

Implantes peneanos: en la actualidad se emplean tres tipos de implantes para el tratamiento de la impotencia: implantes hidráulicos, prótesis e implantes plásticos hinchables; todos ellos requieren intervención quirúrgica. Aunque muchos pacientes se han beneficiado de la cirugía del implante, éste es un procedimiento irreversible; el tejido eréctil se lesiona de forma permanente al implantar estos dispositivos, por lo que ha caído en relativo desuso, a expensas de métodos menos arriesgados y menos costosos.

Cirugía: la cirugía se utiliza en menos de un 1 por ciento de los casos de impotencia. La cirugía venosa es poco efectiva y casi no se usa. Consiste en bloquear las venas que permiten que la sangre abandone el miembro masculino. La cirugía arterial reconstruye arterias para aumentar el flujo y la presión de la sangre dentro del pene. Se practica en pacientes jóvenes que han sufrido un accidente que ha afectado al suministro normal de sangre. También se utiliza para implantar prótesis.

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