Obesidad masculina y sexualidad sí están reñidas.

La obesidad puede influir en la vivencia sexual y la respuesta erótica de los varones por distintas causas. “Supone un doble problema: desde el punto de vista de la salud y de la estética. Los hombres obesos tienen unos factores de riesgo cardiovasculares y metabólicos que pueden afectar a sus relaciones sexuales. Por otra parte, algunos obesos evitan las relaciones sexuales para que no los vean desnudos con ese aspecto físico”.

Entrando en detalle, la obesidad, por sí misma, puede causar disfunción eréctil. “La causa son los trastornos endoteliales a nivel de los cuerpos cavernosos del pene, debido a las alteraciones vasculares y metabólicas (hipertensión arterialcolesterol y triglicéridos elevados, etc.)”.

Hoy sabemos de forma muy clara que la obesidad es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2. Es más, “la obesidad se asocia a resistencia a la insulina y a hipogonadismo con descenso de los niveles de la testosterona que producen disfunción eréctil. Esto se produce tanto por mecanismos hormonales como por daño vascular debido a la alteración de la secreción de sustancias que lesionan los vasos sanguíneos a nivel del pene”.

Con el descenso de hormonas también se produce una disminución del deseo sexual, que, junto con la impotencia, afectan mucho a la vida sexual de los pacientes”. Sobre la influencia de la obesidad en los niveles de testosterona, “se ha comprobado que el aumento de la grasa corporal central provoca una disminución de esta hormona por transformación de los andrógenos en estrógenos mediante numerosas enzimas que modifican los esteroides”.

Recientemente, “se han descrito también disfunciones sexuales asociadas al conocido como síndrome de apnea obstructiva del sueño, alteración también asociada con frecuencia al sobrepeso y la obesidad”

Además de estas causas orgánicas, “no debemos obviar el aspecto psicológico de la pérdida de autoestima por no adecuarse a los modelos estéticos exigidos en el juego de la seducción y el deseo”. Por tanto, es frecuente un deseo sexual inhibido.

Repercusión en la pareja

“No cabe duda que este escenario disfuncional, en caso de producirse, influye de una forma importante en la parejaPuede influir en el deseo ante la pérdida de atractivo. Pero además, y no menos importante, es la aparición de un cierto contagio en la pareja de la ansiedad de su compañero de juegos eróticos”. Lógicamente, todas estas alteraciones estéticas y de salud repercuten en las relaciones con su pareja.

¿Cómo pueden mejorar su salud sexual los obesos?

Es posible mejorar la salud sexual si eres obeso mediante la modificación integral de los factores orgánicos, psicosexuales y medicamentosos. “Los orgánicos, cambiando el estilo nutricional, repartiendo las comidas en menos cantidad y acortando los tiempos entre ellas. También es conveniente realizar actividades físicas controladas y modificar hábitos como tabaco y alcohol”.

En cuanto a los psicosexuales, aconsejamos promover el diálogo sexual con la pareja, así como aumentar la autoestima trabajando sobre las alteraciones del esquema corporal.

Finalmente, en el aspecto medicamentoso, se debe revisar y modificar -si es posible- la utilización de fármacos que inhiben la respuesta eréctil o que aumentan el peso corporal con un tratamiento de la disfunción sexual asociada a la obesidad.

Así pues, “la solución resulta tan obvia como compleja. La pérdida de peso es uno de los objetivos fundamentales, pero, en ocasiones, resulta tan difícil que obliga a recurrir a soluciones quirúrgicas como la cirugía bariátrica, el balón intragástrico o la reducción de tramos digestivos”.

En el caso de los varones con diabetes, lo más importante es bajar de peso, y, para ello, nada mejor que el ejercicio y la dieta. El estudio Look Ahead (Action For Health in Diabetes), llevado a cabo en Estados Unidos durante nueve años en 5.145 pacientes con diabetes tipo 2 y exceso de peso, demostró que la pérdida de peso reduce algo la disfunción eréctil. “Aunque lo mejor siempre es que no se llegue a producir el daño porque revertirlo es más difícil que evitarlo”.

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