Terapia Racional Emotiva

¿qué es la Terapia Racional Emotiva?

La Terapia Racional Emotiva, según su propio fundador, puede definirse como el sistema de psicoterapia destinado a ayudar a la gente a vivir más tiempo, minimizando sus problemas emocionales y sus conductas contraproducentes, y a autoactualizarse para poder vivir mejor. Su base filosófica queda resumida en la frase de Epícteto: “La gente está perturbada, no por las cosas, sino por la visión que se tiene de las mismas”.

Para la Terapia Racional Emotiva el postulado básico es la teoría del A-B-C, donde A representa los acontecimientos activadores; B, las creencias irracionales, y C, las consecuencias o estado emocional. Dentro de los acontecimientos activadores quedan incluidas las situaciones, pensamientos o sentimientos que se presentan antes de una perturbación emocional o una conducta contraproducente. Las consecuencias o estados son los sentimientos perturbadores o conductas contraproducentes que se generan a partir de aquellos y que podrían modificarse. Las creencias irracionales son aquellas ideas, pensamientos, conceptos o sentimientos preadquiridos sobre los A y responsables de la génesis de C.

Esta teoría del ABC se completa través de la terapia con la D, E y F, que serían: D, la discusión de las creencias; E, el reemplazo de las creencias irracionales por creencias racionales, y F el fortalecimiento de los cambios producidos.

Antes de continuar la exposición sobre la dinámica de la Terapia Racional Emotiva, expondremos con más detalle las características de estos dos tipos de creencias.

CREENCIAS RACIONALES E IRRACIONALES

Las creencias son todas las cogniciones, sentimientos, pensamientos, inferencias o evaluaciones que tenemos con respecto a algo que nos sucede. Las vamos adquiriendo desde la infancia y en todo el transcurso de nuestras vidas. Muchas se establecen como propias mientras que otras surgen del medio en que el individuo se mueve, y el individuo es quien se apropia de ellas. De todos modos más importante que cuándo o de dónde las adquirimos es la importancia que les consignamos y cómo a través de nuestra experiencia, podemos llegar a hacerlas propias.

Las creencias racionales son aquellas que permiten la conjunción de un sentimiento apropiado con una conducta funcional adecuada, posibilitándonos el logro de una meta determinada. Nos permiten una evaluación objetiva sobre lo que nos pasa y lo que sentimos. Esto nos permitirá aceptar, mejorar o modificar una situación determinada.

Las creencias irracionales por el contrario, son aquellas que debido a su irracionalidad nos impiden un análisis objetivo generando consecuencias contraproducentes y autodestructivas. Ellis pone de manifiesto que la forma de pensar, de emocionarnos o de comportarnos irracionalmente tiene una base de características biológicas. Por fundamento biológico, este autor entiende que “una característica o rasgo tiene unos orígenes marcadamente innatos (así como también adquiridos) y que en parte brotan de la fácil y natural predisposición del organismo a comportarse en una forma típica”. Esto no implica una base puramente instintiva, sino que como aclara Ellis se refiere a que, “a consecuencia de su naturaleza genética y/o congénita, una persona desarrolla fácilmente su rasgo y encuentra dificultad en modificarlo o eliminarlo”.

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