El Aborto

El aborto, precisamente por sus complejidades dada las numerosas implicaciones que conlleva, hace del tema algo muy difícil de tratar.
Ninguna sociedad ha logrado eliminar el aborto, como un elemento del control de la natalidad. El aborto inducido es el más antiguo y, de acuerdo a algunos expertos, quizás el método de control de la natalidad más utilizado. En el mundo entero cerca de 55 millones de embarazos indeseados (entre un quinto y un tercio de todos los embarazos), son terminados por un aborto inducido cada año. De estos abortos, cerca de la mitad son ilegales y ocurren en los países en desarrollo.El aborto inducido es una práctica común en América. En los Estados Unidos el número de abortos inducidos se ha mantenido, desde 1980, cerca de 1.6 millón por año, con una tasa de aborto de 27 por cada 1,000 mujeres entre los 15 y 44 años de edad. En Cuba, al comienzo de la década del 80, una mujer experimentaba un promedio de 2,6 abortos durante el curso de su vida.

Debido a las restricciones puestas sobre el aborto en los países de América Latina y del Caribe, no existen datos estadísticos confiables sobre la incidencia de los abortos inducidos en estos países. No obstante, los datos que posee indican que la incidencia de los abortos inducidos son uno de lo más altos el mundo.

La pregunta que surge en todo momento es: Por qué una mujer se somete al aborto, si se dice que la maternidad es la tarea más noble y bella del mundo.
El hecho que las mujeres utilizan el aborto es una realidad que no desaparecerá, si continúan en el mundo las prácticas sociales de marginación hacia la mujer, la hostilidad frecuente que lesiona su dignidad, así como el penoso desequilibrio en la distribución de las riquezas terrenales, donde cada vez más se ensancha la brecha que separa a los ricos y pobres.
Una forma de escape poca segura
Está comprobado, como resultados de las encuestas de fecundidad en todos los países del mundo, que las dos razones fundamentales que impulsan a una mujer a someterse al aborto son de carácter social o económico. Si esto persiste a través de la historia, el aborto seguirá presentándosele a la mujer como una alternativa de escapar de las fieras censuras de una sociedad, que no le permite ni le admite conductas que, a juicio de esa misma sociedad, son lesivas a su escala de valores.

Por otro lado, la pobreza aumenta y presiona de manera constante a los más vulnerables y permite a la mujer también buscar en el aborto la manera o forma de eliminar su embarazo, para que el producto del mismo no llegue a vivir en un mundo de miseria, hambre y necesidades.

El aborto, precisamente por sus complejidades dada las numerosas implicaciones que conlleva, hace del tema algo muy difícil de tratar. No sólo puede vérsele desde una óptica moral (si es bueno o malo), o con un prisma legalista (si viola o no las leyes instituidas); o a través de una lupa ética (si es lícito o ilícito).

La realidad del aborto nos lleva a aceptar que la mujer presionada por las circunstancias emanadas del comportamiento rígido de una sociedad que le exige ser virgen hasta el matrimonio, o que le limita sus actividades sexuales dentro del marco matrimonial, o que a pesar de la pobreza crítica en la vive debe tener su hijo a toda costa, respetando el llamado biológico de la maternidad, se resistirá y luchará contra estas disposiciones, arriesgando, incluso su propia vida, sometiéndose a un aborto y, probablemente, poniéndose en manos de carniceros humanos que utilizando métodos inadecuados para la práctica del aborto, se lo efectuarán causándole todo tipo de daños físicos y psicológicos.

Siempre hemos creído en el respeto a la vida. Estamos convencidos que a través de un buen proyecto que incluya mecanismos educativos, por un lado, y servicios clínicos en materia de Planificación Familiar, se disminuiría y hasta desaparecería la práctica del aborto inducido, con fines de deshacer un embarazo indeseado.

Hay que fortalecer Los Programas de Planificación Familiar que erradiquen las prácticas del Control de la Natalidad. La Planificación Familiar es más digna, porque es más humana. Las parejas tienen el derecho a informarse de la existencia de todos los mecanismos que le ayuden a regular su fecundidad, de manera que puedan especiar los nacimientos de sus hijos, sin necesidad de tener que acudir al aborto. Recordemos que sólo cuando un hijo es planeado, tendrá todas las ventajas para ser un niño feliz.
No quiero ser mamá!
(Información sacada del artículo “No quiero ser mamá” de ©Diana Trzija, Revista 15 a 20, enero 2001, no.137)

Sí, ya sabemos que eres inteligente y madura, que tienes metas en la vida y que sabes tomar las decisiones correctas para tu futuro…pero hay un aspecto que quizá aún no te queda muy claro, el de tu sexualidad. Sin embargo, este último es determinante para tu bienestar ya que las consecuencias de tus actos podrían cambiar tu proyecto de vida, sobre todo si ya eres sexualmente activa (o piensas serlo pronto) porque…alguna vez te has preguntado ¿qué harías si tuvieras que enfrentar un embarazo no deseado? Muchas chicas como tú quizá nunca lo hicieron, o desconocían todo lo relacionado con la reproducción y su sexualidad, o bien fueron víctimas de abuso sexual. El caso es que ante un problema semejante, el miedo al qué dirán, a los padres o cualquier otro motivo las llevó a tomar una decisión desesperada: practicarse un aborto.

Entre los problemas de salud femeninos más serios aunque menos documentados, está el aborto, es decir, la interrupción del embarazo durante las primeras 20 semanas. En gran parte del mundo, el aborto es ilegal y alrededor de él se manejan muchos tabúes, sobre todo de índole religiosa, lo que no basta para evitarlo: se calcula que cada año en el mundo, alrededor de 15 millones de mujeres recurren a varias prácticas abortivas (la mayoría de algo riesgo y en condiciones insalubres) de las cuales por lo menos 200,000 fallecen a consecuencia de ellas, sin contar a un número importante que sufre complicaciones de salud graves y prolongadas.

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