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Clínica de Sexología y Psicología Pérez-Vieco

Alteración de la excitación sexual femenina


La alteración de la excitación sexual femenina es el fracaso repetido en la obtención o el mantenimiento de la excitación a pesar de una estimulación sexual adecuada. La alteración de la excitación sexual en mujeres es similar a la impotencia en los hombres, ambos trastornos tienen causas físicas o psicológicas.

El problema puede durar toda la vida o, más frecuentemente, suceder tras un período de funcionamiento normal. Los factores psicológicos como los conflictos maritales, la depresión y las situaciones estresantes son las causas predominantes. Una mujer puede asociar sexo con pecado y placer sexual con sentimientos de culpabilidad. Puede también ser un componente del trastorno el miedo a la intimidad. Algunas mujeres o sus compañeros no saben cómo funcionan los órganos genitales femeninos, especialmente el clítoris, y puede que no conozcan técnicas de excitación sexual.

Muchos problemas físicos pueden causar la alteración de la excitación sexual. El dolor de una endometriosis o de una infección de la vejiga (cistitis) o de la vagina (vaginitis) pueden afectar a la capacidad de la mujer de excitarse sexualmente. La deficiencia estrogénica que acompaña a la menopausia o la extracción quirúrgica de los ovarios generalmente causa sequedad y adelgazamiento de las paredes vaginales y puede producir una alteración de la excitación sexual. Una histerectomía o una mastectomía pueden afectar a la propia imagen sexual de la mujer.

Otras causas físicas de trastorno de la excitación sexual incluyen una glándula tiroides hipoactiva; una anatomía anormal de la vagina a consecuencia de un cáncer, cirugía o radioterapia; la pérdida de sensibilidad debida a alcoholismo, diabetes o ciertos trastornos del sistema nervioso como la esclerosis múltiple; y el uso de fármacos para tratar la ansiedad, la depresión o la hipertensión.

Diagnóstico y tratamiento de la excitación sexual femenina

Un historial médico y un examen físico ayudan al médico a determinar si la causa es primariamente psicológica o física. Se tratan los problemas físicos. Por ejemplo, se pueden prescribir antibióticos para una infección de la vejiga o de la vagina y hormonas para compensar una deficiencia. Resultan beneficiosos tanto el asesoramiento como la técnica focalizada en las sensaciones. Los ejercicios de Kegel pueden reforzar los músculos pélvicos y pueden ayudar a la mujer a sentir más placer. En estos ejercicios, la mujer contrae fuertemente los músculos vaginales (como para cerrar el meato urinario) de diez a quince veces por lo menos tres veces al día durante un período de dos a tres meses.

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