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Clínica de Sexología y Psicología Pérez-Vieco

Eyaculación Precoz. El Agravamiento de la Disfunción Sexual.


Reconocer la Eyaculación Precoz.

El hecho de que la pareja reconozca la existencia del problema es un paso fundamental, pues esta situación muchas veces causa estragos en su relación. Los requerimientos, las dudas, la búsqueda de quién o qué tiene la culpa de los fracasos repetitivos es permanente.

Un hombre que presenta eyaculación precoz, por lo general no tendrá problemas con la erección, la cual muchas veces será extremadamente rápida; y sus preliminares serán cortos por temor a perder dicha erección, lo cual hace que la mujer no pueda alcanzar un estado elevado de excitación y, por tanto, que no pueda llegar al orgasmo a través de la penetración.

Producto del rol estereotipado sexual, muchas veces el hombre no querrá razonar y entender que la causa por la que su mujer no llega al orgasmo, es su propia ineficacia eyaculatoria. Es más, en muchos casos, el hombre no solamente no reconoce su cuota de responsabilidad en la insatisfacción de su pareja, sino que además le echa la culpa, diciéndole que ella “no es normal, está enferma”. En esta misma línea, algunos hasta llegan a convencer a sus mujeres de que el acto sexual fallido es por causa de ellas, ya que les dicen que deben tratarse, porque ellos funcionan perfectamente con otras mujeres.

Complicaciones en la Eyaculación Precoz

A muchos de los hombres les cuesta asumir su responsabilidad en este problema. Por lo que no es de extrañar que algunos eyaculadores precoces lleguen a la consulta después de haber desarrollado complicaciones más importantes como consecuencia de la eyaculación precoz, tales como la aparición de problemas de tipo erectivo, o bien sus parejas hayan buscado su solución orgásmica en otras relaciones sexuales.

La esposa, pareja o compañera del hombre con eyaculación precoz puede tener problemas para la consecución de un orgasmo, y tras la eyaculación prematura del varón “queda con ganas” de que el acto sexual continúe. Algunos, tras eyacular, recurren a la estimulación digital u oral de la zona clitoridiana, como conducta compensatoria y tras la excusa de que su mujer es “demasiado lenta”, pero la mayoría, escudándose en el mito de que la sexualidad debe ser espontánea y en antiguas concepciones psicológicas que consideraban como válido y maduro únicamente al orgasmo vaginal, no se preocupan de que su pareja tenga un orgasmo. Esta situación deja tensa a la mujer, nerviosa e irritable, especialmente hacia su marido, el cual es visto como “egoísta”. En estas mujeres, es posible de observar, con el paso del tiempo, la aparición de una inhibición en el orgasmo y un deseo sexual inhibido.

La Frustación de la eyaculación Precoz.

Las mujeres sienten malestar cuando un eyaculador precoz se les acerca, palpa sus senos y nalgas, apenas tiene una erección las penetra, eyacula casi inmediatamente, y se da vuelta a dormir. Por ello, algunas mujeres se sienten terriblemente dolidas, rechazadas y deprimidas por la falta de control eyaculatorio de su pareja.

Por su parte, el hombre también queda frustrado, con una sensación de fracaso, inseguro, con un sentimiento general de ineptitud y de culpabilidad, ansioso, y sintiendo su propio placer como limitado y demasiado breve. Especialmente si se trata de eyaculadores precoces “ad portas”.

La Ansiedad Anticipatoria en la Eyaculación Precoz.

Con posterioridad desarrollan una anticipación al fracaso en coitos venideros, mostrándose a la defensiva, culpabilizándose en exceso y llegando a la evitación de las relaciones sexuales. De ese modo, empiezan a dudar de su eficacia como amantes, de su desempeño sexual, de su propia masculinidad y con el tiempo, si no recurren a un especialista, aumenta este déficit de credibilidad en sí mismos, llegando a desarrollar, en casos extremos una disfunción erectiva.

Muchos hombres con eyaculación precoz se resisten a la eyaculación, pudiendo ellos estropear, de muchas maneras, aún más el acto sexual. Primero, tensamente separan su cuerpo del de su amante durante los preliminares y el juego erótico, porque temen excitarse demasiado y eyacular extravaginalmente; por lo que la reciprocidad sexual de la pareja se entorpece, pierde naturalidad y se mecaniza. Mientras que la mujer, que muchas veces no sabe el motivo de la frialdad y distancia de su pareja, se siente rechazada.

Otros hombres, por su parte, se concentran tanto en evitar su eyaculación que les resulta imposible disfrutar ellos mismos o dar placer a sus parejas. Muchos de estos hombres no permiten que su mujer les toque, acaricie o bese sus genitales, lo que produce una inhibición en la experiencia sexual. Los movimientos de penetración sexual son torpes y tensos, lo cual hace fracasar la relación.

La Obsesión en la eyaculación Precoz.

“Dos preocupaciones se tornan casi obsesivas en el caso del varón: la primera es la de dar satisfacción a su pareja, lo que lo lleva a depender en exceso del orgasmo femenino, que pasa a constituir el parámetro del ‘buen sexo’. La segunda consiste en el monitoreo constante del rendimiento durante la relación sexual, lo que produce el efecto inverso al deseado: en lugar de prolongar la duración del coito la reduce, ante todo porque así el juego sexual contempla muy escasas posibilidades e innovaciones, aparte de la autoobservación, de rasgos verdaderamente obsesivos”.[37]

“El hombre con problemas sexuales, ya sean eyaculatorios o eréctiles, no puede abandonarse, aflojarse, dispo­nerse a disfrutar de la experiencia. Posee una intensa preocupación que le ‘roba’ prácticamente toda la atención que su compañera necesita. Algunas esposas, sumamente sensibles y con muchos años de conocimiento del esposo, describen esto muy claramente: se sienten abandonadas, tienen un sentimiento de estar compartiendo la cama con dos perso­nas; una; el marido propiamente dicho, el otro, ‘el problema’ con el cual el marido está más íntimamente conectado que con ella”[38].

Evitación de las Relacines Sexuales.

A veces el hombre, se ha culpabilizado tanto de su eyaculación precoz, que empieza a evitar la relación sexual con su mujer y viceversa. De manera que las actividades sexuales se vuelven esporádicas, y como consecuencia el círculo vicioso para la próxima relación será más profundo. Ambos estarán más tensos, más ansiosos y, por consiguiente, la eyaculación viene más rápidamente, incrementándose cada vez más el problema.

El papel de la pareja radica en que tanto el hombre como la mujer deben evaluar la rapidez eyaculatoria del hombre. Si bien algunas mujeres tardan poco en obtener un orgasmo, es casi imposible para la mujer llegar al mismo, con tiempos de penetración de muy corta duración de parte de su pareja.

La ayuda y colaboración de la pareja es esencial para solucionar el problema de la eyaculación precoz. La mujer debe hacer notar al hombre la situación, el cual debe asumirla. En cualquier problemática sexual, lo más trascendente e importante, es que la pareja asuma la existencia de un problema y de los pasos necesarios para resolverlos. Por otro lado, la participación de la pareja en el proceso terapéutico es tan importante que se convierte en un instrumento esencial para aumentar el éxito del tratamiento.

Gindin y Huguet (1993) esbozan los distintos caminos de evolución natural que puede seguir la eyaculación precoz:

  • Mantenerse por toda la vida, sin más consecuencias que relaciones sexuales breves, ansiosas y poco placenteras para ambos miembros de la pareja.
  • Causar crisis en la pareja, apareciendo un conflicto marital producto del reclamo de la mujer para obtener placer sexual.
  • Provocar otras disfunciones, tales como disfunción erectiva por ansiedad.
  • Que uno o ambos miembros de la pareja eludan las relaciones sexuales.
  • Mejoría de la eyaculación precoz por el mero transcurrir del tiempo.
  • Búsqueda de uno o de ambos miembros de una relación simultánea.

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