Eyaculación Retardada

Eyaculación retardada y aneyaculación

Si bien las consultas más habituales en el varón son la eyaculación precoz y los problemas eréctiles o impotencia, también vemos numerosos casos de varones que, a pesar de un cierto tiempo de estimulación manual o de un coito, nunca logran llegar a la eyaculación o la consiguen con gran esfuerzo. A esto se llama eyaculación ausente (aneyaculación) y eyaculación retardada, respectivamente, y sería el símil masculino de la anorgasmia femenina.

Esta disfunción sexual que nos ocupa, la Eyaculación retardada, varía en el grado de dificultad. Vemos varones que no terminan nunca y con ninguna mujer; otros que sí lo logran por autoestimulación pero no lo hacen cuando están con su pareja, o si lo consiguen con una no lo logran con otra. Vemos casos que sólo tienen la eyaculación si “se frotan contra el colchón” pero nunca si se masturban tocándose con la mano. En el caso de aquellos que jamás han logrado, bajo ninguna circunstancia, llegar al orgasmo, hablamos de aneyaculación primaria. Cuando se dan en el marco de un matrimonio llevan a lo que se llama “esterilidad por factor coital”.

CAUSAS PSICOPATOLÓGICAS

Estas son algunas de las causas psiquiátricas más frecuentes que pueden ir asociadas con trastornos eyaculatorios:

El varón que padece esta situación vive un estado de ansiedad y exigencia que sólo logra agudizar el cuadro. Está muy pendiente de “si va a terminar o no”, y esto le impide relajarse y disfrutar de manera calma y placentera del encuentro amoroso. Suelen ser personas con alto grado de control en casi todas sus actividades, les cuesta aflojarse y dejarse llevar por las sensaciones placenteras, en muchos casos con un alto monto de angustia de castración con conductas evitativas y fóbicas. Así, en el momento de mayor goce previo al orgasmo está pensando en lograr la meta “tan ansiada”, se ponen rígidos y tensos, transpiran y aprietan sus mandíbulas: de esa manera pasan de una situación placentera a otra esforzada.

Si se obtiene el orgasmo por masturbación o coito oral y no se logra en la penetración es muy probable que no exista ninguna causa orgánica. Si, en cambio, un paciente que no padecía ningúnDSI problema comienza con esta sintomatología puede sospecharse, generalmente en personas mayores de 50, en algún correlato orgánico como puede ser una diabetes avanzada, depresión mayor, lesiones de la médula espinal, procesos quirúrgicos en la pelvis o abdomen, tumores, esclerosis múltiple, Parkinson, traumatismos severos, el uso de medicamentos (psicofármacos -especialmente ciertos antidepresivos-, betabloqueantes -atenolol, propanolol-, antiandrógenos como la ciproterona o el finasteride -de uso en patologías prostáticas-), alcoholismo y abuso de tóxicos, problemas hormonales (déficit de testosterona y DHEA, aumento de la prolactina), etc. Pero en todos estos casos son claros los antecedentes y de todos modos se impone un estudio clínico, urológico, sexológico y neurológico.

Aquí hay que saber diferenciar la eyaculación retardada del llamado orgasmo aneyaculatorio, donde el individuo siente que termina pero no sale el semen por la uretra. Algunos de estos casos pueden deberse a la llamada eyaculación retrógrada donde el líquido seminal va hacia la vejiga, y luego muchas veces lo encontramos en la orina. Las causas más comunes son las resecciones de próstata y el consumo de un psicofármaco (la tioridazina o “Meleril”). El orgasmo aneyaculatorio también puede deberse a una falta de producción de semen o por el bloqueo de los tubos que conducen el semen desde los testículos a la uretra; en este caso no aparece en orina.

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