Fantasias Sexuales

La mayoría de las parejas que conviven, ven como su actividad sexual se transforma en sexo rutinario con el correr de los años. Puede que sigan siendo relaciones muy afectivas en donde el amor puede incluso ser más intenso que en los inicios, pero absolutamente carentes de pasión.
Lo que sucede es que con el tiempo, lo que era novedad ya no lo es, y si a esto le sumamos la rutina diaria, es muy difícil conservar intactos la pasión y el romanticismo.
Importante aspecto de la relación de pareja, si consideramos que hoy cada vez son más los hombres y mujeres dispuestos a separarse antes que mantener un matrimonio en el que la pasión este ausente.

Es aquí entonces donde las fantasías, que no son más que simples excursiones de la mente, se transforman en una alternativa eficaz para derrocar la monotonía y recuperar la pasión y el erotismo.

La gracia de las fantasías sexuales, además de ser usadas para inducir o aumentar la excitación, es que promueven un ambiente seguro para dejar ir la imaginación, dejando surgir los sentimientos sexuales. La seguridad esta dada por su condición de privadas, lo que nos asegura que no serán descubiertas y como son ficticias, podemos suspenderlas si no nos gustan o bien darles otro rumbo.

Lo cierto es que las fantasías sexuales son algo normal que puede enriquecer mucho una relación de pareja basada en el respeto y la comprensión.

Las fantasías sexuales, por sobre todo, entretienen. Permiten que nos concentremos en las sensaciones placenteras, sin censuras y aumentando la posibilidad de excitación erótica.

Las fantasías no constituyen ninguna patología si la persona no se siente atrapada por ellas, de tal manera que pueda mantener una vida sexual normal sin tener que depender de las mismas. Además no hay que sentirse culpable por ninguna fantasía aparentemente aberrante, pues obedece a un espacio imaginario de lo prohibido y de lo que nunca hemos pensado hacer y como está demostrado, casi nunca haremos.


Fantasías en pareja

La psicoanalista Paola Duchên, apuntó que durante mucho tiempo existió la idea generalizada de que los hombres fantaseaban más a nivel sexual que las mujeres, pero desde el psicoanálisis se desmiente tal extremo.

Estudios posteriores han demostrado que las mujeres y los hombres fantasean en igual medida, pero de diferentes maneras.

Ella misma afirma que las fantasías sexuales tienen tanto valor como si hubiesen ocurrido realmente. “Tienen el valor de la realidad y por eso son tan importantes para la vida cotidiana. Hay que disfrutarlas, dejarlas surgir y no reprimirlas o censurarlas, porque pueden ser el origen de conflictos sexuales”.

“La fantasía y el deseo sexual a veces pueden aparecer juntos y ser el motor que enciende la escena sexual. Pero también se ha comprobado que las personas con bajo deseo sexual tienen pocas fantasías sexuales y muchas veces se benefician usando y construyendo fantasías de manera positiva”, argumenta por último la psicoanalista.

¿ Cómo partir ?

Lo primero que ha de tenerse presente es que el hecho de dar libre curso a la imaginación no implica el transformarse en un ser obsesionado por lo sexual. Más bien al contrario, el objetivo buscado al crear un medio donde sea posible compartir las fantasías mutuas, consiste en definitiva, en incorporar al juego sexual de la pareja los más íntimos deseos.

Desgraciadamente, aunque tengan una comunicación fluida con su pareja, la mayoría de las personas que cultivan en su interior fantasías sexuales, no las comparten por el temor a que ellas la conduzcan a un punto más allá de lo que la sociedad, la educación o las normas establecidas consideran “natural o adecuado”, también se las reprime por temor al rechazo o al ridículo, lo que es francamente una aberración, por cuanto la imaginación es el mejor afrodisíaco que existe y las fantasías son un importante complemento de unas relaciones sexuales sanas y satisfactorias.

Lo segundo que debe tenerse en cuenta, es que en el mundo de las fantasías sexuales está todo permitido… las caricias más prohibidas, las formas más variadas de erotismo, y como en pareja el alma de una fantasía es la complicidad y sobre todo el secreto, no tema en poner a rodar su imaginación más allá de lo que usted ha creído hasta ahora permitido.

El desafío consiste en atreverse a jugar.
¿ qué hacemos cuando nuestros hijos nos “molestan” porque están aburridos? Los mandamos a jugar y ellos generalmente se lo toman en serio, inventando e imaginando historias como si se las creyesen de verdad. Esa es la clave, quitarle la “seriedad” a la función sexual transformándola en un juego que combine la espontaneidad infantil con la planificación adulta.

Para que tenga una idea, las fantasías más comunes son el sexo en grupo o practicar el sexo con un desconocido. En los hombres las preferidas son las prácticas bucogenitales y las de las mujeres imaginar que está siendo dominada o manteniendo algún tipo de relación forzada.

Casi todos los heterosexuales que sueñan con tríos pone en la escena a un tercero del sexo opuesto. Así, una mujer soñará con tener en la cama a dos hombres que se dediquen solo a complacerla y algo parecido pasa por la cabeza de algunos hombres soñando con dos o más mujeres.

Lo importante es tener conciencia de las propias expectativas y luego no temer comunicárselo a su pareja iniciando de esta manera una relación en un plano distinto al habitual. Una relación muy intima por estar ligada a los más profundos deseos eróticos y por lo mismo generando un clima de complicidad muy intenso por lo secreto de las fantasías. Es un juego apasionante y a la vez apasionado si hacemos las cosas “como si nos las creyésemos”. Una idea que ha dado excelentes resultados consiste en imaginar una fantasía, desde los más pequeños detalles, la ropa, la música, el perfume, la ambientación y cada escena de lo que quisiera hacer o que le hicieran. Luego, escribirla paso a paso con detalle y compartirlo con su pareja. Le aseguramos tiene un alto poder afrodisíaco.


Fantasías hechas realidad

Pero también existen las fantasías que traspasan el mundo imaginario para transformarse en una realidad.

Son muy recurrentes las fantasías inspiradas en escenas de películas de antología como El Último Tango en París y Nueve Semanas y Media en las cuales el elemento erótico-gastronómico irrumpió con fuerza con productos untables tales como miel, mermelada, dulce de leche y frutas entre otros. Definitivamente, dejar a la pareja utilizar nuestro cuerpo como bandeja portadora de frutos exóticos o para ser ocupado en la producción de sensuales cascadas de champagne y viceversa, es una fantasía considerada por muchos, muy afrodisiaca. Otra fantasía recurrente es hacer el amor en lugares “prohibidos”. Los lugares elegidos por nuestros entrevistados van desde una playa solitaria hasta el baño de un avión comercial sobre el atlántico. Pero definitivamente, independiente del tenor de la fantasía, lo entretenido y emocionante es la planificación conjunta de la misma y sobretodo dejarse llevar más allá del plan.

Como conclusión debemos señalar entonces, que es de vital relevancia incorporar las fantasías sexuales, en cualquiera de sus grados, a la vida en pareja y de este modo evitar la monotonía siempre acechante. Imaginación, algo de locura, mucha inspiración y decisión para comenzar desde ahora, es la clave.

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