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Clínica de Sexología y Psicología Pérez-Vieco

Orgasmo a lo largo de la historia.


Antigüedad

Los antiguos griegos le daban un alto valor al orgasmo, no importando si éste se alcanzaba a través de la masturbación o del sexo homo- o heterosexual. Los romanos reservaban el orgasmo al hombre; no era deseado que las mujeres tuvieran sentimientos agradables en el acto sexual. Un hombre que ayudaba a su esposa a llegar al orgasmo con técnicas como el cunnilingus era visto como impotente.

Sin embargo, en varias culturas – entre ellas también la griega y la romana – se ha comprobado la existencia de objetos que ayudaban a la mujer a llegar al orgasmo, la mayoría, en forma de falo. Los primeros de ellos se encontraron en Pakistán y datan de alrededor de 4.000 a.C. En Egipto, el orgasmo femenino tuvo una gran importancia ritual, por ejemplo, en la fiesta de Isis.

Medioevo y Edad Moderna

Los tabúes sexuales que se difundieron en la moral del Medioevo y en ciertos grupos culturales que influyen hasta hoy, derivaron de las religiones que asumieron el NeoPlatonismo como criterio de interpretación, justo en tales ideologías es donde lo corpóreo, material y genital era lo opuesto a lo bueno, celeste y espiritual dando lugar a su propia idea del sexo. El orgasmo, sobre todo el femenino, no era visto como algo “natural” sino como material, maligno, corpóreo y para algunos diabólico. Hasta épocas recientes algunas conductas que son vistas como “normales” en sociedades tolerantes de hoy eran entonces prohibidas, así por ejemplo, en Alemania, hasta 1994 era vigente el Artículo 175 que penaba relaciones homosexuales.

A partir del Siglo XV es documentado que los médicos europeos se valieron de la ayuda manual para que las mujeres con enfermedades catalogadas como “histeria” (por ejemplo, nerviosidad y dolores de cabeza) podían conseguir el orgasmo. En el Siglo XIX estas prácticas disminuyeron dado que se empezaron a comercializar otra vez aparatos como los primeros vibradores. En el mismo siglo, la literatura medicinal mencionaba varias veces al orgasmo femenino y lo describía – erróneamente – como necesario para una concepción exitosa. En Francia ya era común la expresión la petite mort, la muerte pequeña, para referirse al orgasmo femenino.

Siglo XX

Los cambios en las concepciones morales, la disminución de la influencia de la Iglesia y mejores métodos científicos hicieron posible investigar el fenómeno de manera más profunda y ayudaron a destabuizarlo.

Sigmund Freud y Wilhelm Reich

El psicólogo Sigmund Freud, uno de los pioneros del psicoanálisis, jugó un rol importante en el establecimiento de la sexualidad como objeto de estudios científicos serios. Según él, la tensión sexual (libido) incumplida era la responsable de las enfermedades psicológicas, mientras que desde la subliminación de ésta resultaban los logros culturales del hombre. Sin embargo, Freud no le concedió demasiada importancia al orgasmo mismo.

A partir de mediados de la década del 1920, el alumno de Freud Wilhelm Reich investigó la capacidad de alcanzar el orgasmo. En 1927 escribió la primera monografía sobre el tema, La función del orgasmo. En este trabajo propuso utilizar la potencia orgásmica como indicador para la salud mental, basándose en sus experiencias como terapeuta y estudios empíricos. Las enfermedades neuróticas, según Reich revelaban una impotencia de vivir un orgasmo “completo”, lo que bloqueaba a la líbido. Como meta para curar estas patologías, propuso lograr que el paciente acepte el “reflejo” del orgasmo. Estos estudios lo llevaron una década más tarde hacia la vegetoterapia, que incluía mente y cuerpo.

En los años 1950 otros psicólogos desarrollaron variantes de este tipo de terapia, incluyendo técnicas como el yoga, el cual había sido desaprobado por Reich ya que éste según él iba dirigido hacia un mayor autocontrol , lo que justo buscaba evitar. Un ejemplo es el neotantra de Margot Anand, una alumna de Osho. Un alumno de Reich, Alexander Lowen, modificó su vegetoterapia sin incluir a técnicas exóticas, llegando hacia el análisis bioenergético. Ninguno de estos tipos de psicoterapia tuvieron como meta la recuperación de la “potencia orgásmica” de Reich.

Reporte de Masters y Johnson

Masters y Johnson investigaron el orgasmo humano en la década del 1960 y crearon el término del ciclo de la respuesta sexual humana. En la investigación se recurrió a personas que aceptaron realizar el coito y otras estimulaciones sexuales en condiciones de laboratorio. Por lo tanto es cuestionada la representatividad del estudio, ya que se trataba de personas con un alto interés en la sexualidad y poco pudor al respecto. Masters y Johnson concluyeron que existía en el humano una permanente tensión sexual, que solamente debía ser estimulada para llegar al orgasmo. Hoy la mayoría de los científicos ya no concuerda con esta tesis, argumentando que la sexualidad humana no se puede reducir al hecho de alcanzar el orgasmo.

Estudios recientes

Desde el conocido reporte Kinsey de los años 50 han sido numerosas las encuestas y los estudios empíricos sobre la conducta sexual en general y la relación de las personas con el orgasmo en particular.

En el año 2004, una encuesta alemana reveló que la mayoría de las mujeres no distiguían orgasmos “clitorales” de orgasmos “vaginales”, solamente mencionaban diferencias respecto al tipo de estimulación, pero no respecto a la vivencia del orgasmo. Esto va conforme con estudios recientes que todos los orgasmos son producidos por el clítoris.
Un estudio publicado el 11 de junio de 2005 en el magazine New Scientist reveló que probablemente la capacidad de alcanzar orgasmos femenina es influenciada por los genes. Las encuestadas habían sido mellizas, y se encontró una importante correlación en las parejas de hermanas respecto a su capacidad de alcanzar orgasmos por medio del coito y por medio de la masturbación.

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