Posturas Sexuales. Mujer Encima

Las mujeres quieren y esperan tener una vida sexual satisfactoria y toman el mando de su cuerpo para hacerlo. Además, ahora las mujeres saben que tienen una capacidad orgásmica igual, si no mayor, que la del sexo masculino

En nuestros días, a la mayoría de las parejas les gusta intercambiar las posturas y los papeles sexuales, porque les permite experimentar todos los matices de su naturaleza sexual, que tendrán para ambos cualidades femeninas y masculinas, independientemente del género.

Puesto que nuestra sexualidad constituye una profunda expresión de quiénes somos, en cualquier relación sexual debe existir un amplio campo de acción para que quede reflejada toda nuestra diversidad.
En las últimas tres décadas, las mujeres han disfrutado de más libertad sexual que nunca. Esto se debe, en parte, a la disponibilidad de buenos anticonceptivos, lo que ha reducido sus temores a un embarazo no deseado liberándolas de sus limitaciones biológicas para que disfruten del sexo sólo por intimidad y placer. Además, ahora las mujeres saben que tienen una capacidad orgásmica igual, si no mayor, que la del sexo masculino. Están lejos los días en que a una mujer que alcanzaba el éxtasis sexual se la consideraba como una aberración de su sexo.
Las mujeres quieren y esperan tener una vida sexual satisfactoria y tomar el mando de su cuerpo para hacerlo. Aunque es muy cierto que para una mujer los aspectos emocional, sensual y nutritivo de una relación forman parte integrante de su felicidad sexual, también desea alcanzar, durante las relaciones sexuales, las cimas de un grato placer físico para el cual su cuerpo está especialmente creado.

Al colocarse encima del hombre, una mujer puede expresar su sensualidad y su erotismo innatos en mayor grado que cuando es él quien asume el papel activo, ya que posee más libertad de movimientos, no se siente tan abrumada por el peso y puede conseguir una estimulación máxima para la excitación orgásmica.

En la postura de la mujer encima, ella tiene que tomar algunas precauciones a medida que se introduce el pene. Los movimientos repentinos, bruscos y rápidos antes de encontrar un ajuste cómodo, pueden resultar dolorosos para el hombre si se doble el pene en ángulo agudo. Ella tiene también que preocuparse por la comodidad del hombre si se abandona a movimientos sin inhibiciones.

Estimulación del clítoris
Muchas mujeres se lamentan de que los hombres pasan por alto el clítoris centrándose excesivamente en el empuje vaginal, o bien se precipitan sobre el mismo excluyendo al resto del cuerpo. Esto, para el hombre, es como una situación en tablas. Afortunadamente, hay una forma de procurarle la estimulación del clítoris que ella necesita y sin la sensación de estar poniéndola a punto como a un coche antes de una carrera.

Es importante que la mujer siga recibiendo estimulación en el clítoris durante toda la relación y el orgasmo, lo cual puede lograrse mediante las posturas que adopte cada uno de los componentes y que den a la mujer libertad de movimientos y permitan que la vulva quede presionada contra el pubis del hombre. Durante el sexo con penetración, el hombre o la mujer pueden también presionar o estimular sexualmente el clítoris con la mano. Las caricias de los labios vaginales o en la zona pubiana estimularán también el clítoris, lo cual puede resultar más excitante y agradable que la presión directa sobre el mismo. No hay que olvidar que el clítoris es un órgano delicado, y un frotamiento frenético o una presión excesiva pueden resultar irritantes e incluso dolorosos.

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