Adolescencia y Sexualidad. Hablemos con nuestros hijos

La sexualidad de los adolescentes: hable antes de que comiencen su propio camino.

​La adolescencia puede ser muy difícil de atravesar si no se habla del sexo, la sexualidad y la identidad sexual. Aunque a los padres muchas veces sus adolescentes les parecen como de otro planeta, son seres humanos. Es fundamental abordar con franqueza las muy humanas preguntas sobre el desarrollo sexual, el deseo sexual y la naturaleza de la identidad sexual en el desarrollo del adolescente. Es muy importante compartir información objetiva con su hijo adolescente y brindarle una correcta orientación moral para que tenga herramientas que le permitan comprender lo que le está sucediendo. Con estos recursos, su hijo podrá evitar errores de juicio devastadores y que puedan poner en riesgo su vida.

«Sobre todas las cosas, es fundamental que los padres sean sinceros, honestos y estén a disposición de sus hijos»

«Los padres suelen tener sus propios intereses: no hagas esto ni aquello. Pero es necesario que tomen una pausa para analizar y dejen de lado las opiniones antes de entablar esta conversación»

«Lo más apropiado e importante para un padre y un niño o adolescente al abordar las preguntas sobre la sexualidad y la salud sexual es tener abierto el canal de la comunicación».

Los mensajes que reciben

En la cultura sobre sexualizada actual de los sitios de internet, los animadores de los medios masivos de comunicación y la programación durante las 24 horas del día, los 7 días de la semana, la charla tradicional de la «cigüeña» (o el folleto que se le entrega al niño para que lea por su cuenta) sobre los aspectos básicos de la reproducción es completamente inadecuada. La única manera de fomentar el bienestar y la seguridad de los padres y los hijos por igual es preparar con cuidado a los niños para los cambios normales en sus cuerpos, el ataque continúo ejercido por la presión de los compañeros, la glorificación mediática de la sexualidad irresponsable y los atractivos engañosos de la publicidad.

«Hay muchas cosas en los medios de comunicación que no son apropiadas para una edad determinada», dice el Dr. Wibbelsman, coautor de El libro del cuerpo del adolescente El crecimiento y los cambios (en inglés). «Nosotros, como padres, no soltamos a nuestros hijos en la calle y les deseamos suerte antes de mandarlos al mundo por su cuenta. Los tomamos de la mano. Les advertimos sobre los riesgos. Y confiamos en ellos dándoles más responsabilidad solamente cuando tienen la edad suficiente y demuestran que están listos para manejarla».

«Todo a nuestro alrededor, y los medios de comunicación en particular, hablan sobre el sexo. Es difícil evitarlo».

El único método infalible para lograr la seguridad sexual, por supuesto, es decir «no» y posponer la actividad sexual hasta que estén preparados. La buena noticia es que la mitad de todos los adolescentes lo hacen. Pero eso deja a la otra mitad en riesgo; muchos de ellos tienen relaciones sexuales sin protección, lo que los expone a enfermedades potencialmente graves y embarazos no deseados.

Lo más importante que debe enseñarle a su hijo es la responsabilidad, hable sobre cómo tomar decisiones y hágales entender cuáles serán las consecuencias de tales decisiones. Puede comenzar hablando sobre las decisiones y las consecuencias que no se relacionan con el sexo y luego llevar la conversación hacia la sexualidad. Después de todo, tener relaciones sexuales o no tenerlas tiene sus consecuencias y cada niño va a recibir mucha información falsa en su vida, tanto sea de sus amigos y compañeros, como de los medios de comunicación.

Las presiones que sufren los niños por parte de sus amigos y compañeros, al igual que de los medios de comunicación como se mencionó anteriormente, pueden ofrecer, en realidad, la manera más efectiva para iniciar lo que debe ser un diálogo continuo sobre el sexo y la sexualidad, no una sola charla o conversación. Entonces ¿qué debemos hacer? Es bueno convertir estas experiencias con los medios de comunicación en momentos didácticos.

Ver algo en los medios de comunicación con una obvia connotación sexual puede desatar una conversación entre un adolescente y sus padres. ¿El anuncio es bueno o malo? ¿Qué mensaje intenta transmitir el anuncio? Use este momento como una oportunidad de enseñar y motivar, no de dar una opinión dura y displicente. Al permitirle al niño participar y desarrollar su autoestima y su confianza en su capacidad para opinar, le demuestra que usted respeta lo que está aprendiendo y cómo está creciendo en el proceso de tomar decisiones.

Cómo iniciar la conversación

¿Cuándo es entonces el momento indicado para hablar con su hijo sobre el sexo? Es conveniente comenzar a preparar el terreno para estas conversaciones mucho antes del inicio de la pubertad. Cuanto más frecuentes y francas sean las conversaciones sobre temas sexuales, más probabilidades habrá de que tales conversaciones sean más fáciles e incluso más sinceras, a medida que ambos se sientan cómodos hablando de ello.

Reconozcamos que a todos nos da vergüenza hablar sobre el sexo con otras personas. La manera más fácil de comenzar es ser honesto con su hijo adolescente: «Realmente es difícil para mí hablar de esto y fue difícil hacerlo con mi papá cuando tenía tu edad. Pero es importante conversar y a veces debemos hablar sobre cosas incómodas».

No olvide recordarle a su hijo que siempre está de su lado. Nunca permita que se olvide de que su amor es incondicional. Dígale que usted lo apoya, que lo ama y que estará a su lado sin importar lo que suceda. Sí, es mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero no por eso es menos importante.

Si usted y su hijo conversan sobre el tema con delicadeza, es mucho más probable que puedan vencer las complejidades juntos.

Cómo mantener los canales de comunicación abiertos

A medida que su hijo madure física, mental y emocionalmente, surgirán oportunidades para que las conversaciones habituales sobre la sexualidad formen parte de su diálogo permanente. Obviamente, los cambios en el cuerpo de su hijo al comenzar la pubertad son indicadores cruciales para tener tales conversaciones.

Un área que debe recibir especial atención son los «mitos urbanos»; información falsa que «todos» conocen, que pasa de adolescente a adolescente (e incluso de generación en generación: no se sorprenda si descubre que su hijo ha escuchado algunos de los mismos mitos e información errónea que circulaban durante su adolescencia). Por ejemplo, aclárele que el sexo oral tiene sus riesgos y que tener relaciones sexuales sin protección, aunque no haya eyaculación, no es un método anticonceptivo eficaz, etc. «Es muy importante tener la información correcta desde el principio y compartir esa información con su hijo», «Eso estimula la confianza y esa confianza es fundamental para orientar a su hijo adolescente en estos momentos difíciles».

En particular, sea específico y preciso sobre los riesgos del embarazo, la eficacia (y las limitaciones) de los diferentes tipos de métodos anticonceptivos y las diversas enfermedades de transmisión sexual y sus efectos.

Cómo contrarrestar la presión

Uno de los temas clave que debe enfatizar es que nadie tiene el derecho de presionar a su hijo o hija a tener relaciones sexuales. Para afrontar la presión de amigos y compañeros (y la presión de los medios de comunicación que suele estimularla), puede empoderar a sus hijos con la capacidad que tienen para enfrentar esa presión, y con los valores que son más importantes que la gratificación inmediata y su libertad absoluta para compartir sus preocupaciones con usted.

Es totalmente natural que los adolescentes tengan preguntas sobre el sexo y la identidad sexual. Si bien las actitudes hacia la identidad sexual (entre otros temas) siguen siendo difíciles y complejas, lo importante es recordar que todos nosotros tenemos esas preguntas en algún momento. Es necesario que los padres sean receptivos al respecto, entiendan el espectro completo de la sexualidad y la orientación sexual, y no intenten canalizarlo en un sector o un área particulares. Acepte las preguntas del adolescente como parte del crecimiento, porque se trata de eso precisamente. Pero al mismo tiempo, permita que el adolescente sepa cuáles son sus opiniones y valores. Reconozca que existen diferencias entre los hechos y su opinión, y sea claro con respecto a ambos.

¿Pero cómo hacerlo de manera tal que los canales se mantengan abiertos? En realidad, se trata de una palabra de cuatro letras. La clave es decirles a sus hijos adolescentes que los aman sin importar en quiénes se conviertan. Pueden ser altos, bajos, gordos, delgados, saludables o estar enfermos, pero los amarán a pesar de todo, y de las decisiones que tomen. Para muchos padres, es más fácil decirlo que hacerlo, pero esa es la clave para criar a un adolescente saludable.

Y no dude en hablar sobre valores, moral y ética en relación con el sexo, sin dar sermones, sino brindando orientación. Al brindarle a su hijo un marco sólido de información y valores, ha dado un gran paso para asegurarse de que cuando sea alguien sexualmente activo, será con el conocimiento, la preparación y la madurez que marcará la transición a la actividad sexual como una elección informada y no un accidente peligroso.

Adolescencia. Pautas para las familias por Psicólogos Valencia

Adolescencia, el período del revuelo.

La adolescencia puede suponer un periodo de enorme revuelo en las familias. En algunos casos, implica un punto de inflexión por su especial repercusión en el funcionamiento familiar. Las relaciones familiares necesitan ajustarse para dar cabida a las necesidades particulares del desarrollo adolescente. Como figuras cuidadoras, entender las particularidades de esta etapa, puede ayudarnos a tomar las decisiones adecuadas para que suponga una saludable transición hacia la vida adulta.

adolescentes-300x200

Algunas características de la Pubertad en la Adolescencia:

  • Aparecen los cambios corporales y primeras experiencias y desengaños amorosos.
  • Las tormentas emocionales derivadas del aumento de secreciones hormonales que orientan la afectividad hacia el grupo de semejantes y del sexo contrario.
  • Los progresos cognitivos en la adolescencia, que permiten las primeras formas de razonamiento abstracto y, por lo tanto, la posibilidad de representarse una realidad distinta a la vivida, de emprender críticas y desacuerdos, discusiones a la experiencia cotidiana.
  • Reciben presiones del mundo adulto, llenas de mensajes ambivalentes “mayores para unas cosas y para otras no”.
  • En unos momentos parecen no necesitar a las figuras de apego e incluso desear que éstas estén lejos; en otros vuelven a necesitarlas de un modo infantil.
  • Comienzan a plantearse y cuestionarse quiénes son y quienes quieren ser.
  • Los amigos y amigas en la adolescencia, pasan a ser una fuente primordial de influencia y apoyo.
  • Necesitan sentir que pertenecen y son aceptados por otro grupo, además del núcleo familiar.
  • Las normas familiares, que hasta ese momento funcionaban, pueden ser discutidas por los y las adolescentes en la búsqueda de unas más flexibles en donde se vean reforzados en su identidad e independencia.
  • Las etiquetas y las críticas “destructivas” que reciban en la adolescencia, les afectan como una profecía, pudiendo ajustarse perfectamente a las expectativas negativas que tengamos sobre su comportamiento y futuro.
  • Puede parecer que no les influye lo que les digamos, sin embargo es una etapa de enorme susceptibilidad.
  • Los problemas conyugales, los trastornos físicos o emocionales paternos, la madurez emocional de los padres, los estilos educativos excesivamente rígidos o, por el contrario, excesivamente permisivos (carentes de límites), los problemas económicos familiares, problemas con su grupo de iguales, etc…son algunos ejemplos de situaciones que pueden ocasionar reacciones de rebeldía y un comportamiento inadecuado.

Pautas Familiares:

  1. Mayor negociación de las normas: flexibilizar no implica perder autoridad positiva, ni conceder todo lo que proponen, si no ajustarse a la situación y necesidades, buscando alternativas que den cabida a las suyas y a las nuestras, sin perder los valores de cuidado y protección.
  2. Fomentar autonomía y evitar la sobreprotección: enseñar “cómo”, “acompañarles”durante el aprendizaje y “delegar” la responsabilidad. Ante las dificultades, es importante que sugieran sus propias soluciones. La sobreprotección obstaculiza su desarrollo porque no permitimos que experimenten y practiquen sus capacidades y habilidades.
  3. El poder de las expectativas positivas: evitar “etiquetas negativas”(mal@, vag@, inútil…). “Creer que pueden”.
  4. Cambiar nuestro foco de atención hacia lo positivo: lo que “si” hacen, se les da “mejor” o “va bien”.
  5. Emplear el “refuerzo social” antes que cualquier otro refuerzo: reconocer sus méritos y logros refuerza su autoestima. Mucho cuidado con los refuerzos inmediatos de carácter material, no emplearlos como primer recurso, dosificar.
  6. Normalizar y explicar los cambios corporales: evitar los “comentarios juiciosos” sobre su aspecto físico, sobre todo los negativos, dando prioridad a cualidades y capacidades personales positivas.
  7. Enseñarles a tolerar la frustración: los errores son “positivos y necesarios” en cualquier proceso de aprendizaje. Mostrarles que la “inmediatez” no es lo más habitual.
  8. Enseñarles a gestionar sus emociones: no hay emociones “buenas o malas”, todas son humanas. Escuchar sus sentimientos, normalizarlos, aceptarlos aunque no los compartamos y elaborar conjuntamente alternativas para manejarlos.
  9. Fomentar su identidad: interesarnos por sus gustos e inquietudes, sin intentar imponer los nuestros. “La diferencia suma”. Respetar sus opiniones, no infravalorarlas porque estemos en discordancia con ellas.
  10. Mostrar incondicionalidad y disponibilidad, como figuras de apego, para reforzar sentimientos de seguridad que faciliten abrirse a las relaciones sociales.
  11. Respetar su intimidad: mostrar confianza y disponibilidad facilitará su apertura en caso de que necesiten nuestra ayuda o apoyo.
  12. Fomentar las relaciones con su entorno es una preparación fundamental para lo que será su vida adulta. El hecho de que, cada vez más, quieran pasar tiempo con otras personas, no significa que dejen de querernos.
  13. Dar respuesta a sus preguntas: no tener miedo a hablar de cuestiones relacionadas con su “sexualidad”, “consumo de sustancias”… Informar, NO amenazar.
  14. Adaptar y flexibilizar las rutinas para incorporar el repentino e importante peso que también tendrán el “grupo de iguales”.
  15. Prestar atención tanto a su comportamiento como al nuestro, pese a lo llamativa o escandalosa que pueda ser su conducta, con la intención de evitar “chivos expiatorios” de situaciones familiares, en ocasiones, complejas.