Tecnicas de Control de la Eyaculacion VI

Ejercicios para el Control de la Eyaculacion Precoz.

EJERCICIO 7

Las habilidades contenidas en este ejercicio convienen admirablemente cuando, por algún motivo, se desea una nueva masturbación (o un coito), si una primera eyaculación ha sucedido una o dos horas antes.
Si la satisfacción ha sido total resulta un pene perfectamente saciado y, por lo tanto, según la edad, más o menos «extinguido».

En la mayor parte de los casos, y sin un motivo muy poderoso de excitación exterior, el movimiento clásico de la masturbación sobre un pene ahíto no da resultados demasiado satisfactorios. Al resultar imposible cualquier forma de penetración, salvo una estimulación bucal (que también puede resultar inoperante), sólo restan las manos para que se produzca la erección. Sólo ellas pueden hacerla posible, ya que tienen la exclusividad de estimulaciones perfectamente únicas y originales.

Lo hemos repetido varias veces: la mejor manera de obtener una erección en semejantes circunstancias no radica en un movimiento de vaivén, sino en un movimiento vibratorio. Combinado con la lubricación, presenta garantías absolutas de eficacia.
Es preferible un comienzo de estimulación sobre el pene seco y lubricar sólo cuando se haya verificado una cierta hinchazón.
Descubre el glande, coloca los extremos de los cinco dedos de la mano derecha casi en la base del pene, sensiblemente entre su zona media y la raíz. El pene se halla pues en el interior de tus dedos extendidos. Estira bien la to-talidad de la piel hacia abajo y comienza con vibraciones muy rápidas transmitidas por el movimiento de báscula en rotación de corta amplitud de la muñeca.

Cabe precisar una vez más que ésta debe estar angulada respecto al antebrazo; lo mismo es aplicable si la estimulación es realizada por una pareja.

Cuanto más rápidas y continuas sean estas vibraciones, menos tiempo es necesario para que se produzca el cambio. Lo más usual son algunas decenas de segundos para que renazca un comienzo de erección.
En este momento se ha de lubricar el sexo en su totalidad y recomenzar luego la misma estimulación vibratoria. El pulgar y el índice se colocan en la raíz del pene, y con presiones descendentes hacen aumentar la erección.
Apenas ésta aparece, la mano derecha comienza el clásico movimiento de vaivén aplicado a la totalidad del pene, quedando retenida la piel en la base por obra de la mano izquierda. No pases sobre el glande hasta que la acumulación sanguínea sea absoluta, haz intervenir todas las variaciones en alternancia, piernas apretadas, músculos de las nalgas bloqueados, luego relajación muscular, velocidad y presión, todo ello según te lo dicten tus sensaciones. El placer es constante y fluctuante, la erección definitiva, y el deseo de eyacular, inexistente.
Sólo entonces la mano puede pasar alrededor del glande. A esa altura alterna vaivenes cortos y rápidos, mientras que el mismo movimiento ha de ser más corto en el cuerpo del pene, modificando alternativamente la presión en los dos casos.
Si hasta el momento has tenido los ojos cerrados, puedes ahora mirarte, pues es casi imposible que no puedas contenerte durante un tiempo casi indefinido, a pesar de la excitación suplementaria. Constatarás que la eyacula-ción depende de tu voluntad.

Texto Original de libro de Mark Emme: “Tecnicas de maturbación para el hombre”

Post from: Sexologia por Sexologos Valencia.

Tecnicas de Control de la Eyaculacion VI

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