Tecnicas de Control de la Eyaculacion VIII

Ejercicios para el Control de la Eyaculacion Precoz.

EJERCICIO 9

En el ejercicio precedente se trataba de practicar la masturbación sobre la primera mitad del pene. A1 no haberse estimulado la parte anterior, hubieran bastado unos pocos pasos a su nivel para desencadenar la eyaculación.
Antes del último paso se debe transitar por el escalón intermedio que implica toda la longitud del pene, con la excepción del glande. A pesar de la acumulación sanguínea de éste, es importante habituarlo a retener una estimulación más larga en los alrededores de su punto más sensible.
La ventaja que procura la lubricación en relación con el pene masturbado en seco es crear una continuidad percibida con mayor nitidez, de modo que el acostumbramiento al placer se establece de una manera casi instintiva. La diferencia más neta consiste en una presión acrecentada por sensaciones más fuertes cuando ésta aporta al pene seco sensaciones quizás iguales pero netamente menos prolongadas.

La masturbación se realiza con la mano derecha, según el mismo procedimiento utilizado en el ejercicio anterior.
Esta diferencia de presión «contra natura» transmite el placer al tiempo que altera con ventajas el deseo de eyacular.
El movimiento se efectúa ahora en toda la longitud del pene, deteniéndose en la vecindad de la corona, donde el prepucio rebota.
Alterna este vaivén masivo con un movimiento más suave. De acuerdo con tus sensaciones siempre perfectamente localizadas, varía la velocidad y la longitud del vaivén.

Como en la primera parte del ejercicio, debes tener a raya tres alertas bastante cercanos para estar seguro de ingresar en una «fase de meseta» casi definitiva.
El encadenamiento preciso de estas manifestaciones en el mismo movimiento de masturbación hace del todo superfluo el tener que detenerse bruscamente. La sensaciones son perfectamente analizadas y dominadas con tal lucidez que pueden ser sometidas a todas la variaciones que se deseen.
Sólo a partir de este momento puedes actuar de manera natural, es decir, equilibrar en un primer tiempo la presión descendente de la mano en el ascenso para luego invertirla poco a poco.

También en este caso, la lubricación permite un deslizamiento que prolonga aún más el placer. Sin brusquedades e insensiblemente puedes dejar proseguir la estimulación a nivel del glande, al principio mediante el recubrimiento parcial con el prepucio, luego liberado por completo.

Texto Original de libro de Mark Emme: “Tecnicas de maturbación para el hombre”

Post from: Sexologia por Sexologos Valencia.

Tecnicas de Control de la Eyaculacion VIII

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