Telf: 963.812.919 - 601.082.966 | Email: info@sexologosvalencia.es

Clínica de Sexología y Psicología Pérez-Vieco

Tecnicas de Masturbacion Masculina I.


MASTURBACION SECA

EJERCICIO 1

Estás sentado al borde del asiento, con los testículos parcialmente aprisionados entre los muslos apretados uno contra otro. Comienza la estimulación de la siguiente manera:
Los cinco dedos de tu mano derecha se colocan detrás de la corona del glande y la rodean, con el pulgar sobre el dorso y con el glande liberado por completo.
Dos dedos de la mano izquierda participan de esta estimulación colocándose en la base del pene: el índice a la derecha y el pulgar a la izquierda; estos dos dedos se encuentran en el punto de unión de las uñas.

Conviene que mantengas tus piernas cruzadas y dobladas; asimismo, has de permanecer con la espalda totalmente recta.
Los dos dedos de la mano izquierda comprimen el pene estirándolo hacia abajo. Los dedos derechos sujetan con firmeza el glande al tiempo que emprenden un movimiento clásico de arriba a abajo y de poca amplitud. Los dedos no se desplazan sobre el cuerpo del pene, sino que permanecen firmemente sujetos detrás de la corona, y mientras se alargan, la mano izquierda bien apoyada en el muslo no se mueve; se limita a mantener bloqueada la base con firmeza y ejerciendo una presión constante.

Este estiramiento del pene comienza a provocar que éste se hinche. Haz este movimiento con la suficiente lentitud: de cuatro a cinco idas y vueltas por segundo. Cada vez que los dedos llegan al punto superior se estrechan más que cuando se desplazan hacia abajo; estás ahora con una erección o al menos a punto de tenerla.
Es el momento de aumentar la velocidad de esta estimulación. Los dos dedos izquierdos se hunden, por medio de sacudidas regulares, en el interior del pene en el momento en que los dedos derechos están en el punto más alto de su desplazamiento.

La combinación de estas dos presiones aumenta considerablemente tus sensaciones. Has llegado al momento en que sientes mayores deseos de masturbarte con mucha rapidez y de la forma habitual. Resiste a este deseo ya que el objetivo es prolongar la excitación el mayor tiempo posible aumentando la presión sanguínea en el pene y, particularmente, en el glande.
Déjate ir contra el respaldo sin desplazar las nalgas y conservando las piernas en la misma posición. Este simple desplazamiento hace que el pene se endurezca, mientras que el glande se vuelve turgente. Irás a continuación cada vez más rápido, lo que te obliga a modificar este movimiento que se hace casi doloroso en el nivel en que descansa tu pulgar.
Mediante un juego muy ligero de muñeca proseguirás por vibraciones laterales que alternarás con el movimiento precedente. Sientes una oleada de comezón que se desplaza por el exterior de los muslos, desde las nalgas hasta las rodillas.
Entras ahora en la fase en la que puedes prolongar tus sensaciones de bienestar tanto como lo desees; para ello has de decirte que no sientes deseos de eyacular, sino sólo de recoger el placer que te produce esta manipulación.

Los dedos de la mano izquierda se encuentran formando un anillo al que desplazas lentamente a todo lo largo del cuerpo de tu pene, sin apretar, sino deslizándose de una manera un poco más apoyada en el momento del movimiento hacia arriba. Durante todo este ejercicio la mano derecha continúa sus vibraciones.
Sientes un placer cada vez más vivo y, a la vez, una especie de irritación. Te parece que va a sobrevenir la eyaculación, pero no debes darle importancia.

Detente medio minuto manteniendo las manos en la misma posición. Cierra los ojos, distiéndete, inspira profundamente. Retoma los movimientos, pero esta vez con más fuerza y más rapidez. Cuando sientas una nueva oleada que presagia lo que será la eyaculación, déjalo: estabiliza la respiración y cálmate.

En este instante constatas la aparición en el meato de ese famoso líquido preeyaculatorio que es el indicador de la tensión extrema de tu excitación. No te toques durante algo más de un minuto, hasta que tu erección disminuya; luego recomienza. Serán necesarios pocos segundos para que vuelvas a «trempar» intensamente.
La mano izquierda se aferra ahora por completo al pene; te masturbas lentamente conservando la posición de los tres dedos alrededor de tu glande, sin desplazarlos.
A partir de este momento deberías poder «retenerte» mucho más, pues esta estimulación puede proseguirse durante unos cuantos minutos antes de que sobrevenga una vez más el deseo de eyacular. A partir de que sientas otra vez esa necesidad, detente de inmediato y aprieta con fuerza el pene: el líquido de placer surge con mayor abundancia por tu glande: muy bien, ello prueba que has logrado conservar tu dominio en la excitación.

Después de dos o tres minutos, vuelve a la masturbacion clásica, pero sólo con la mano izquierda. Te aconsejo los desplazamientos cortos y una presión moderada.
Hazlo con lentitud y con mucha regularidad. Siempre con la espalda apoyada, completamente relajado, distiende bien las piernas, más separadas que juntas, con lo cual se liberan los testículos, que estaban parcialmente aprisionados entre los muslos. Los ojos están cerrados y te concentras en el placer que te invade; se trata de un punto fijo, ya no tienes deseos de eyacular, no deseas más que una cosa: que dure.

Entonces sigue este consejo: ten la voluntad de detenerte un buen cuarto de hora, de manera que tu erección desaparezca por completo. Este largo período de descanso es indispensable para que la excitación desaparezca del todo.
Vuelve entonces otra vez a estimular tu pene. Al cabo de muy poco tiempo vuelve la erección; en este momento sólo la mano izquierda masturba, siempre con lentitud. Para evitar una gran amplitud en el movimiento de vaivén, lo mejor es apoyar el antebrazo en el brazo del sillón o, a falta de éste, en el muslo; esto es extremadamente importante ya que su posición limita de forma obligada el juego de la muñeca. Cuida asimismo que la mano no vaya más allá de la corona del glande: el vaivén debe detenerse justamente debajo de ésta. Una tercera precaución: insensiblemente, a medida que crece tu placer y sin que lo adviertas, aprietas las nalgas o, dicho de otra manera, pones rígido tu cuerpo acumulando una gran tensión que, si continúas, precipitará el advenimiento de tu placer.

(more…)

Post from: Sexologia por Sexologos Valencia.

Tecnicas de Masturbacion Masculina I.

¿Tienes alguna pregunta o comentario?

Deja un comentario

Terapia Online

Categorías