Terapia de Pareja Conductual Integrativa

Terapia de Pareja. Terapia de Pareja por Psicólogos – Sexólogos Valencia.

Terapia de Pareja, también denominada Psicoterapia de Pareja, es el tratamiento clínico psicológico que se brinda a ambos miembros de una relación sentimental, en su condición de enamorados, novios, esposos, convivientes, separados y/o divorciados, por parte de un psicoterapeuta o terapeuta profesional, debidamente capacitado y facultado por los respectivos organismos oficiales reguladores del país donde ejerce su profesión.

En una terapia de pareja, el psicoterapeuta se centrará fundamentalmente en mejorar la comunicación en la relación. De esta manera, se aprenderá a controlar los impulsos y emociones para afrontar y resolver los conflictos que puedan surgir de una manera más eficiente. Además, se enseñará a ver los problemas desde otra perspectiva, intentando relativizar los mismos sin que los personalismos, la soberbia u orgullo pueda distorsionar los juicios de valor.

Historia de las Terapias de Pareja

La consejería matrimonial se originó en Alemania en los años de 1920 como parte del movimiento eugenésico. Los primeros institutos de consejería matrimonial en los Estados Unidos de América se crearon en los años de 1930, parcialmente en respuesta a los centros médicos alemanes de consejería matrimonial para purificación racial. En los Estados Unidos de América, los promotores fueron Paul Popenoe, Robert Latou Dickinson, Abraham y Hannah Stone.

Entre otros pioneros en los EUA se incluye a Lena Levine y Margaret Sanger.

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No fue hasta los años de 1950 que los terapeutas empezaron a tratar los problemas psicológicos en el contexto de la familia. Por lo tanto, la terapia de pareja como un servicio profesional y discreto es un fenómeno reciente. Hasta finales del siglo XX, la labor de consejería para parejas la realizaban informalmente amigos cercanos, familiares o consejeros religiosos locales. Los psiquiatras, psicólogos, consejeros y trabajadoras sociales trataban principalmente problemas psicológicos individuales en un entorno médico y psicoanalítico.

A raíz de la creciente modernización u occidentalización en muchas partes del mundo, y el continuo cambio hacia familias nucleares aisladas, se está optando por recurrir a terapeutas de pareja o consejeros matrimoniales.

Enfoques Psicoterapéuticos de la Terapia de Pareja.

1. Enfoque sistémico
2. Enfoque cognitivo conductual
3. Enfoque psicoanalítico
4. Enfoque gestáltico
5. Enfoque del análisis transaccional
6. Enfoque de la terapia breve centrada en soluciones

El modelo que vamos a recorrer brevemente hoy es Terapia Conductual Integrativa de Pareja (IBCT, por las siglas en inglés). Es particularmente interesante porque si bien hay intervenciones para parejas desde los otros modelos de tercera ola (ACT y modelos basados en mindfulness, por ejemplo), IBCT es el único modelo dentro de tercera ola que expresamente está diseñado para ello.

Terapia Conductual Integrativa de Pareja.

El abordaje IBCT fue desarrollado por Andrew Christensen y Neil S. Jacobson durante la década de los 90 (de paso, este es el mismo Neil Jacobson que ha estado detrás del resurgimiento de Activación conductual). IBCT es un modelo que comparte el énfasis en la aceptación y apertura emocional que caracteriza a la mayoría de las terapias de tercera ola, pero dentro de una pareja en lugar de hacerlo de manera individual.

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Vale la pena detenernos e insistir en un punto: una característica que la Terapia Conductual Integrativa de Pareja IBCT comparte con otros modelos de tercera ola es que pertenece a la tradición empírica, no a la especulativa. Esto es importante porque si bien hay muchísimos modelos de terapia de pareja disponibles, en su gran mayoría se trata de modelos especulativos. Esto no los vuelve inútiles, por supuesto, pero como suele pasar, a los modelos puramente especulativos o intuitivos les resulta difícil cambiar o corregir sus errores.

IBCT ES UN MODELO DE TERAPIA DE PAREJA QUE COMPARTE EL ÉNFASIS EN LA ACEPTACIÓN Y APERTURA EMOCIONAL

IBCT entonces, no sólo pertenece a las terapias de tercera ola, sino además a las terapias de pareja basadas en evidencia, tales como Terapia Conductual de Pareja (TBCT por las siglas en inglés; Jacobson & Margolin, 1979), o Terapia Cognitivo-Conductual de Pareja (CBCT por las siglas en inglés; Baucom & Epstein, 1990).

¿Cómo funciona entonces la Terapia Cognitivo-Conductual de Pareja?

En primer lugar el terapeuta intenta generar y compartir una “formulación”, es decir, una explicación de por qué la pareja ha llegado a la situación actual, basándose en la evaluación de múltiples dimensiones durante las primeras entrevistas. La formulación tiene como finalidad proveer una idea organizadora de la situación de la pareja. Una formulación en Terapia Cognitivo-Conductual de Pareja IBCT tiene tres componentes:

El tema: El tema representa funciones comunes en una amplia gama de conductas problemáticas en una pareja; es decir, el tema resume cuál es el eje del conflicto en esa pareja. Por ejemplo, algunos temas que organizan los conflictos en una pareja son “cercanía-distancia”, en donde el foco de conflicto reside en que uno de los miembros busca cercanía y el otro busca autonomía, o bien “control-responsabilidad”, o “artista vs científico”, “convencionalidad-no convencionalidad”, entre varios otros.

EL TERAPEUTA INTENTA GENERAR Y COMPARTIR UNA “FORMULACIÓN”, ES DECIR, UNA EXPLICACIÓN DE POR QUÉ LA PAREJA HA LLEGADO A LA SITUACIÓN ACTUAL

El segundo punto de la formulación es la polarización. Ésta se refiere a cómo los intentos de lidiar con las diferencias que surgen a partir del tema llevan a que las posiciones se extremen y las diferencias se exacerben. Por ejemplo, frente a un tema de cercanía-distancia, el proceso de polarización podría ser que uno de los miembros se acerca buscando cercanía, el otro se aleja buscando distancia, que a su vez genera que el otro miembro busque cercanía, etc.

El último punto que se incluye en la formulación es la trampa mutua: se denomina así al resultado del proceso de polarización, y se refiere a la experiencia privada de cada uno de los miembros de la pareja de sentirse atascado y desesperanzado, una experiencia que puede describirse aproximadamente así: “He hecho todo lo que pude pensar para cambiar a esta persona. Y aun así, cuanto más lo intento, peor se ponen las cosas. Pero no sé qué otra cosa hacer. Si me rindo, la relación está condenada a ser de una manera que no quiero. Nada va a cambiar. Por eso no veo otra alternativa más que continuar mis esfuerzos, aún si no han servido de mucho hasta ahora (…) Pero no me siento optimista, así que estoy atascado/a. No puedo detenerme, pero continuar parece empeorar las cosas”. Es interesante mencionar que Jacobson y Christensen (1996), señalan que esta sensación de estar estancados raramente es explicitada y etiquetada y que las parejas que pueden explicitarla y discutirla por lo general no necesitan de la terapia de pareja.

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La formulación se realiza durante las primeras entrevistas; no se trata de una etiqueta fija e inamovible sino de un concepto más bien fluido y dinámico que puede modificarse durante el curso del tratamiento. Una vez que se llega a una formulación, el terapeuta formula un plan de tratamiento basándose en ésta.

Intervenciones en Terapia Cognitivo-Conductual de Pareja

A grandes rasgos hay dos tipos de intervenciones en Terapia Cognitivo-Conductual de Pareja IBCT: las intervenciones para generar aceptación y las intervenciones para generar cambio. Dentro de cada categoría hay estrategias generales y dentro de cada estrategia hay técnicas específicas.

Intervenciones de aceptación

Las intervenciones de aceptación comprenden dos estrategias generales: “Aceptación enfocada a la intimidad” y “Tolerancia”.

1. Aceptación enfocada a la intimidad esta estrategia se enfoca en aceptar para poder transformar las diferencias en oportunidades de construir intimidad y cercanía. Esta estrategia se encarna en diversas técnicas, como por ejemplo:

Acercamiento empático: consiste en generar aceptación a través de reencuadrar las conductas problemáticas en términos de la formulación general. Así las conductas negativas y los problemas se reformulan como una expresión del tema de la pareja y de la polarización de la lucha. Una reformulación más compasiva y desculpabilizante permite que las diferencias se transformen en puntos de encuentro.
Desapego unificado: esta técnica, similar a un análisis funcional “en frío”, consiste en promover una toma de perspectiva descriptiva y desapegada con respecto al problema. Tal como lo describen Jacobson y Christensen: “El terapeuta involucra a la pareja en una conversación acerca de la secuencia del conflicto entre ellos, acerca de lo que ‘dispara’ las reacciones de cada uno, y acerca de la interconexión de los incidentes específicos con cada uno y con su tema. En esas discusiones el terapeuta cuidadosamente evita cualquier análisis evaluativo que pueda asignar responsabilidad o culpa a una persona. El énfasis se pone en una descripción desapegada de la secuencia problemática.”

NO SE TRATA DE UNA ETIQUETA FIJA E INAMOVIBLE SINO DE UN CONCEPTO MÁS BIEN FLUIDO Y DINÁMICO

2. Tolerancia la meta es minimizar el impacto de las conductas negativas del cónyuge. La intención de las técnicas de tolerancia no es transformativa (como sí es en el caso anterior), sino de reducción del impacto. Se utilizan cuatro técnicas dentro de esta estrategia

Destacar las características positivas de la conducta negativa
Juegos de rol de la conducta negativa en sesión
Fingir conductas negativas entre sesiones (similar a prescripción del síntoma)
Auto-cuidados
Técnicas de cambio

Intercambio de conducta: estas son técnicas conductuales dirigidas directamente a aumentar las conductas positivas (definidas así en términos de la formulación), y disminuir las conductas negativas.

Entrenamiento en comunicación/resolución de problemas: esta estrategia abarca el entrenamiento en habilidades de comunicación. También se incluyen aquí estrategias de validación. Estas técnicas enseñan a las parejas a escuchar y a expresarse de manera directa pero no culpabilizante, de manera de complementar el trabajo de aceptación.

EL TERAPEUTA DE ICT TIENE QUE DESARROLLAR LA HABILIDAD DE ENCONTRAR COMPASIÓN Y SIMPATÍA POR LA HISTORIA DE CADA PERSONA

Es por la convivencia de estrategias de aceptación y cambio que esta terapia recibe su denominación de “Integrativa”. A lo largo del tratamiento, el terapeuta propondrá estrategias en una u otra dirección de acuerdo al progreso del tratamiento y la formulación realizada. En algunos casos, se utilizarán más las intervenciones de aceptación, en otros casos más las intervenciones de cambio, dependiendo de los avatares de la terapia.

Conductismo y compasión para dos

El proceso de IBCT, resumido, consiste entonces en lo siguiente:

Evaluar y llegar a una formulación compartida e integradora del problema
Utilizar integrativamente estrategias de aceptación y cambio según la formulación y los análisis funcionales que se van realizando.
Cabe señalar que este proceso sucede, necesariamente, en un contexto de sensibilidad hacia el malestar y compasión. La siguiente cita se refiere a una de las habilidades que se requieren de un terapeuta IBCT

“El terapeuta de ICT tiene que desarrollar la habilidad de encontrar compasión y simpatía por la historia de cada persona, sin importar que tan antipático o beligerante parezca ser uno de los conyuges. Nuestra posición es que la vasta mayoría de personas actúan disfuncionalmente en relaciones porque están sufriendo –a menudo de maneras que no llegan a percibir. “– Jacobson y Christensen, 1996

Encontramos nuevamente aquí el hilo que se enhebra en prácticamente todas las terapias de tercera ola: la utilización de tecnologías de cambio muy efectivas, siempre en un contexto de compasión y aceptación. La evidencia hasta el momento para IBCT es promisoria. Si bien es difícil evaluar la eficacia de una terapia de pareja, IBCT muestra una prometedora evidencia. En una serie de estudios, Christensen (2004), reporta que el tratamiento de IBCT mejoró la satisfacción con la pareja, la estabilidad y la comunicación, tanto a corto como a largo plazo (Baucom et al, 2011).

Referencias

  • Jacobson, N. S., & Christensen, A. (1996). Acceptance and change in couple therapy: A therapist’s guide to transforming relationships. New York, NY: Norton
  • Christensen, A., Atkins, D. S., Berns, S., Wheeler, J., Baucom, D. H. & Simpson, L. E. (2004). Traditional versus Integrative Behavioral Couple Therapy for Significantly and Chronically Distressed Married Couples, Journal of Consulting and Clinical Psychology, 72, 176-191
  • Baucom, K. J. W., Sevier, M., Eldridge, K. A., Doss, B. D., & Christensen, A. (2011). Observed communication in couples two years after integrative and traditional behavioral couple therapy: Outcome and link with five-year follow-up. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 79, 565-576

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