Uso del Condon.

El condón protege contra las ETS.

Se debe promover el uso del condón entre las personas que corren el riesgo de contraer el VIH y otras ITS.

 

Network en español: 2001, Vol. 20, No. 4

 

Entre los anticonceptivos de barrera, el condón masculino de látex es el que más protege contra las infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH/SIDA. Cuando se usan sistemáticamente, los condones masculinos también son sumamente eficaces como anticonceptivos.

En teoría, el condón femenino debería también proteger contra las ITS, incluido el VIH/SIDA, pero se necesitan más investigaciones para confirmar la eficacia de este tipo de condón en la prevención de las enfermedades. Los métodos de barrera vaginales como el diafragma, el capuchón cervical, la esponja y los espermicidas son menos eficaces, incluso cuando se usa un dispositivo de barrera, como el diafragma, con un espermicida.

El desafío más grande de salud pública en el control de la infección por el VIH/SIDA y otras ITS es el de promover el mayor uso de los condones entre las personas que corren riesgos. Las mujeres y los hombres notifican que no usan los condones masculinos por muchas razones, entre ellas el temor a la reacción del compañero, la oposición del compañero, la falta de confianza en el producto, la falta de acceso a los condones o el menor placer que se siente al usarlos.1 Además, los programas de planificación familiar suelen animar a las clientas para que consideren el uso de anticonceptivos más eficaces, por ejemplo los inyectables, y desaniman el uso del condón como medio para prevenir el embarazo.

Pese a que el condón es muy eficaz contra las ITS, muchas personas que corren riesgos no lo utilizan. Algunas ITS bacterianas, como la gonorrea y la clamidiasis, se transmiten fácilmente, por lo cual el uso del condón es especialmente importante. La promoción de los condones entre los hombres y los jóvenes, y el fomento de mejores actitudes acerca del suministro de los mismos entre los proveedores de planificación familiar y otros profesionales de la salud pueden ayudar a reducir el número de infecciones nuevas.

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La atención que se da a los hombres.

Según una declaración conjunta de política hecha por la Organización Mundial de la Salud y otros organismos de las Naciones Unidas, «Dirigir la atención a los hombres es un aspecto crucial de toda estrategia para promover las relaciones sexuales sin riesgo y el uso correcto y sistemático del condón. Las actividades de los programas de planificación familiar deben ampliarse de modo que incluyan a los hombres y los jóvenes que corren riesgos, y a sus clientas tradicionales; es decir, las mujeres casadas.»2

Algunos programas de planificación familiar, incluida la Asociación de Planificación Familiar de Jamaica y otras afiliadas de la Federación Internacional de Planificación de la Familia, han promovido los condones entre los hombres por conducto de los trabajadores de los programas de extensión y ofreciendo horas de consulta especiales.3 Pero la mayoría de los programas de promoción de los condones que están dirigidos a los hombres son esfuerzos de prevención del SIDA entre los camioneros, los militares, los que trabajan en establecimientos comerciales dedicados al sexo y otros grupos de alto riesgo. Esos esfuerzos para que aumente el uso del condón han reducido las tasas de infección en unos cuanto casos notables, en especial la campaña del condón «100 por ciento» entre las trabajadoras del sexo en Tailandia.4

Según un estudio realizado entre los hombres que tenían compañeras sexuales ocasionales en Uganda, sólo cerca del 50% de ellos habían usado condones y, de casi todos los que los habían usado, sólo 6 de 10 de ellos usaban siempre el condón con compañeras ocasionales.5 En una intervención que duró un año, en 12 plantaciones de té en Kenia, el uso del condón aumentó considerablemente y las tasas de ITS disminuyeron en 25%. Sin embargo, hay muchos factores que pudieron haber causado esa reducción de ITS. El doctor Paul Feldblum, epidemiólogo de FHI que coordinó el estudio, declara: «El más importante de ellos es quizás el hecho de que encontramos y tratamos más infecciones que antes de realizar el estudio. Es muy probable que el uso del condón sea secundario al tratamiento para reducir la tasa de infecciones». Los participantes del estudio fueron examinados y tratados por tres enfermedades curables: gonorrea, clamidiasis y tricomoniasis.

Los investigadores debaten si las medidas del uso del condón y otros comportamientos explican con exactitud los cambios en las tasas de ITS, especialmente cuando las medidas se basan en comportamientos notificados por los entrevistados mismos. Según un análisis reciente de una intervención de comportamiento, las personas tienden a evitar el uso del condón si creen que «no hay riesgo» con el compañero. El análisis concluye: «El uso del comportamiento como sustituto del riesgo de ITS puede ser especialmente problemático cuando se estudia a personas que podrían modificar su uso de condones con compañeros que presentan diversos riesgos».6

Abordar las cuestiones de género puede ser tan importante como centrarse en el mayor uso del condón. El uso sostenido y sistemático del condón requiere un cambio de comportamiento. Los comportamientos sexuales de los hombres están vinculados a su sentido de masculinidad. En muchas culturas, las suposiciones acerca de la masculinidad pueden fomentar el consumo excesivo de alcohol o el comportamiento violento hacia las mujeres, lo cual puede hacer aumentar los comportamientos sexuales arriesgados. «Debemos ayudar a los hombres para que comiencen a cuestionar el valor que se da al comportamiento arriesgado como una característica que define la masculinidad. Para poder frenar la epidemia del VIH/SIDA, hay que abordar las cuestiones subyacentes del género», dice el doctor Benno de Keijzer, de Salud y Género, que es un organismo no gubernamental en México que trabaja con los hombres en cuestiones relativas a las funciones según el género.

Los adultos jóvenes

También es crucial alentar a los jóvenes a usar los condones y a desarrollar la capacidad de rechazar las relaciones sexuales no deseadas. Las infecciones por el VIH están aumentando con más rapidez entre los menores de 25 años, especialmente las mujeres. Con frecuencia, los jóvenes no tienen experiencia con los condones, se sienten invulnerables ante el riesgo, tienen relaciones sexuales espontáneas y les da vergüenza interrumpir el coito para ponerse el condón. Algunas jóvenes necesitan aptitudes para negarse a tener relaciones sexuales arriesgadas con hombres de más edad. Todos estos factores presentan desafíos a los programas dirigidos a los adolescentes y a las campañas de mercadeo social del condón.

Algunas campañas de mercadeo se han concebido especialmente para los adolescentes. Una campaña en siete países de Centroamérica dirigió recientemente los anuncios de radio y televisión a los adolescentes, haciendo hincapié en la forma en que los condones previenen la transmisión de enfermedades. Françoise Armand, gerente principal de mercadeo de Population Services International (PSI) y quien está coordinando la campaña, opina: «Nuestras investigaciones sobre el terreno nos hicieron ver que los muchachos, y especialmente las jovencitas, piensan en la prevención del embarazo, y no en la prevención de las infecciones de transmisión sexual. De modo que tuvimos que adaptar la campaña para que se centrara en las cualidades de protección doble que tienen los condones».

Por ejemplo, un mensaje televisivo, que se transmitió recientemente en los siete países, tiene el formato de un programa de juegos en el que parejas jóvenes responden a preguntas relativas al embarazo y las ITS, con el fin de eliminar el estigma del uso del condón. «Estamos tratando de cambiar las normas sociales para que las relaciones sexuales sin protección pasen de moda», dice Armand.

La mayor concienciación acerca de los riesgos de las ITS entre los adultos jóvenes puede ser difícil de lograr. En Camerún, PSI realizó una campaña de mercadeo del condón durante un año entre los jóvenes que incluía promociones por conducto de los medios de información, educación impartida por los compañeros y la participación de los clubes de jóvenes. Además del uso del condón, la campaña abordó la abstinencia, otros métodos anticonceptivos y la detección temprana de las ITS. A pesar de que los jóvenes notificaron un mayor uso de los condones y otros anticonceptivos para prevenir el embarazo, al parecer no se registró ningún aumento significativo en el uso del condón para prevenir las ITS.7 Del mismo modo, las campañas de PSI en Sudáfrica y Guinea no lograron que los jóvenes se hicieran más conscientes de los riesgos de las ITS.8

En algunos países, los programas de planificación familiar suelen no estar dispuestos a distribuir condones a los jóvenes solteros. La accesibilidad a los condones también puede ser difícil para los jóvenes debido al costo, el estigma, la vergüenza y otras barreras. Según un estudio realizado con adolescentes en Botswana, las jóvenes en particular temían que las estigmatizaran por obtener condones.9 Los jóvenes tienen más probabilidades de usar los condones que se consiguen más fácilmente en los almacenes, las tiendas de abarrotes y las máquinas automáticas.

Actitudes de los proveedores

Un estudio realizado en 11 países africanos reveló que muchos proveedores de planificación familiar no mencionaban los condones a los nuevos clientes, a pesar de las tasas elevadas de ITS en esos países. En Zimbabwe, por ejemplo, los proveedores hablaron de los condones únicamente con uno de cada cinco clientes nuevos, y en Senegal con uno de cada cuatro.10 Un análisis reciente de FHI relativo a la prestación de servicios en Kenia llegó a las mismas conclusiones. La doctora Theresa Hatzell, de FHI y coordinadora del estudio, opina: «La gran mayoría de los proveedores entrevistados demostraron correctamente casi todos los pasos esenciales en el uso del condón, pero lamentablemente no comparten ese conocimiento con sus clientes. Los proveedores presentaron un condón de muestra en sólo el 7% de las visitas de planificación familiar observadas».

Muchos proveedores no hacen hincapié en los condones como una buena opción para los clientes de planificación familiar debido a las tasas de eficacia anticonceptiva. Cuando se usa típicamente, la tasa de embarazo anual es de 14%. Si se usa en forma sistemática y correcta (uso perfecto), la tasa de embarazo es de 3%. En cambio, las tasas de embarazo de la píldora son de 5% (cuando se usa típicamente) y menos de 1% (cuando el uso es perfecto).11

Incluso si los proveedores asesoran a los clientes respecto a la necesidad de usar condones, éstos deben poderse conseguir fácilmente. Un estudio llevado a cabo en cuatro países africanos reveló que 41% de los proveedores en Kenia exigían el consentimiento del cónyuge para el uso del condón. Esta restricción se observaba entre el 14 y el 19% de los proveedores de Botswana, Burkina Faso y Senegal. Los investigadores concluyeron: «Estos hallazgos tal vez indiquen que no se quiere reconocer la frecuencia de transmisión del VIH entre las parejas de casados o que se teme que la mujer use los condones en relaciones extramaritales».12

Es importante que los farmacéuticos que venden condones den información fiable y que presten asistencia. En Ghana, un grupo de hombres que se hicieron pasar por clientes con exudado uretral visitaron 96 farmacias para obtener información para un estudio. La mitad de los farmacéuticos habían recibido capacitación en promoción de condones. Sin embargo, sólo seis de los 96 farmacéuticos aconsejaron a los clientes que participaron en el estudio que usaran condones hasta que hubiera cesado el exudado.13

Es posible que algunos proveedores no se sientan cómodos al abordar temas de prácticas sexuales y riesgos de ITS con sus clientes. No obstante, si los proveedores no preguntan a los clientes acerca de prácticas sexuales y la capacidad de controlar las circunstancias y el momento en que tienen relaciones sexuales, no podrán darse cuenta cuándo es apropiado el uso de condones. Los antecedentes sexuales de una pareja son importantes para evaluar el riesgo que existe, y los clientes deben entender este aspecto.

Mejores diseños

Los condones mejor diseñados, que a las mujeres y a los hombres les parezcan más aceptables, especialmente respecto a la medida en que influyen en el placer, pueden promover su uso. A diferencia de los condones de látex, los condones masculinos de poliuretano facilitan la transferencia del calor corporal, lo cual puede aumentar el placer. Algunos productos se han diseñado para hacer que sean más fáciles de colocar que los condones tradicionales de látex. Los condones sintéticos que no están hechos de látex también pueden usarse con una mayor variedad de lubricantes y no causan reacción alérgica al látex.

A pesar de que los científicos han supuesto que los productos que no están hechos de látex podrían ser más aceptables que los de látex, las investigaciones iniciales han dado resultados ambivalentes. En un estudio en el que participaron más de 800 parejas monógamas y a las que se asignó aleatoriamente el uso de condones de poliuretano o de látex durante seis meses, 15% de los que usaron poliuretano dijeron que no lo recomendarían a otras personas, comparados con 7% de los usuarios de látex, quienes no estaban dispuestos a recomendar este material. Comparado con el número de parejas que abandonaron el estudio por razones relacionadas con el condón de látex, el número de las que lo hicieron por razones relacionadas con el poliuretano fue de más del doble. Con todo, los hombres calificaron el condón de poliuretano mejor que el de látex respecto a varias categorías subjetivas; por ejemplo, sensibilidad y olor, y tuvieron menos probabilidades de quejarse de incomodidad por estrechez que los hombres que usaron condones de látex.14

Un estudio en el que participaron 54 parejas comparó la aceptabilidad del látex, del poliuretano y de un material nuevo llamado estireno etileno butileno estireno (SEBS). Cada pareja probó tres condones de cada material. Aproximadamente dos tercios de los hombres y las mujeres prefirieron uno de los dos materiales sintéticos al látex, «lo cual indica que los consumidores van a estar contentos si pueden obtener estos productos», concluyeron los autores.15

Las formas y los diseños nuevos posiblemente resuelvan otras cuestiones relacionadas con los condones tradicionales; por ejemplo, que queden ajustados. No obstante, basándose en las investigaciones iniciales, no está claro si la disponibilidad de esos diseños nuevos en realidad haga aumentar la aceptabilidad. Un estudio en el que participaron 443 parejas comparó resultados del uso de tres diseños nuevos de un condón de elastómero sintético, llamado Tactylon, y uno de látex. En cuanto a uso, ajuste, apariencia, comodidad y sensibilidad, un tipo de condón Tactylon recibió el mayor puntaje de los cuatro tipos de condones que se estudiaron. Sin embargo, un estilo holgado del condón Tactylon fue calificado como menos satisfactorio que el condón de látex.16

Los condones reversibles que se pueden desenrollar en cualquier sentido posiblemente resuelvan algunas inquietudes de que el condón es difícil de usar y que hace que el acto sexual pierda espontaneidad — factores que podrían conducir a un uso menos sistemático o al uso incorrecto. Si un hombre empieza a colocarse un condón de látex en el sentido contrario, debe deshacerse de él y abrir uno nuevo porque puede transferir agentes patógenos de su cuerpo al exterior del condón si le da vuelta. Los condones reversibles ayudarían a prevenir este error. Actualmente una compañía privada está fabricando en Europa y Canadá un condón holgado de poliuretano que puede colocarse en cualquier sentido y que tiene una amplia capacidad lubricante.

Referencias

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