Vaginismo y Matrimonio no consumado

Se ha estimado que por lo menos la mitad de todas las parejas casadas experimentan algunas formas de disfunción o insatisfacción sexual. Considerando que la satisfacción sexual se relaciona intimadamente con la felicidad personal y matrimonial, la presencia de las disfunciones sexuales sugiere un terrible tributo en el sufrir humano.

Afortunadamente desde hace algún tiempo la sexualidad ha dejado de ser un tabú o prejuicio, para pasar a ocupar el lugar que realmente merece dentro del comportamiento humano, pues ella forma parte de la personalidad, constituyendo no sólo una dimensión biológica sino también social, histórico, cultural, conductual, matizada por el tinte personológico de cada individuo. Hoy existe una aceptación pública y profesional por la importancia que reviste esta temática desde el punto de vista científico, psicológico, médico, sociólogo, etc., donde juegan un rol muy importante todos los profesionales representantes de estas u otras ciencias.

Si nos guiamos por el concepto de salud dado por la OMS (Organización Mundial de Salud) “Salud no es sólo la ausencia de enfermedad física sino también el bienestar físico y mental” y si nos referimos concepto de Salud Sexual y Reproductiva que considera además de lo anterior el bienestar de los órganos reproductores, y implica que las personas tengan una vida sexual satisfactoria y segura, además de la capacidad de reproducirse libremente cuando y con la frecuencia que los desean.

La Disfunción Sexual es considerada como la falla persistente en la repuesta sexual humana que afecta a uno o ambos miembros de la pareja, podemos entonces considerar que el vaginismo (Contracción del tercio externa de la vagina que impide la penetración) se constituye en un problema de salud que afecta o limita no sólo la esfera del placer sino también la capacidad reproductiva de la mujer, área esta de un gran sentido personal por el alto significado que tienen lo hijos para la pareja y en la familia en general.

Motivados por el deber que como profesionales nos corresponde y guiamos por un pensamiento Martiano de que: “Ningún hombre tiene el derecho a dormir tranquilo mientras hay un sólo hombre infeliz”. Nuestra misión es de devolver a la sociedad a estas mujeres aquejadas de Disfunción Sexual (Vaginismo) y a su pareja actas psicológicamente para emprender la vida desde todos sus ángulos, con nuevas ópticas, nuevas perspectivas, proyectos de vida y ansias de vivir. Tomando en consideración los elementos antes abordado consideramos útil realizar una investigación que nos permitiera caracterizar psicológica, social y familiarmente a un grupo de mujeres portadoras de vaginismo que no han consumados el matrimonio.

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