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Clínica Pérez-Vieco

Herramienta clínica · Modelo circular

Puede que no te falte deseo. Puede que llegue después

Mucha gente cree tener un problema de deseo porque no siente ganas antes de empezar. Hay un modelo, con décadas de respaldo clínico, que describe otro recorrido: el deseo aparece cuando la excitación ya está en marcha. Aquí puedes ver dónde se rompe tu ciclo.

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8 puntosdonde puede romperse
2 tiposde deseo, ninguno mejor
CV07113dirección clínica colegiada
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El malentendido de base

Hay dos formas de que aparezca el deseo

La idea que casi todo el mundo tiene del deseo es una sola: ganas que aparecen solas, sin motivo aparente, antes de que pase nada. Pensamientos, fantasías, un impulso consciente de buscar sexo. Eso existe y se llama deseo espontáneo.

Pero hay otra forma, igual de válida y probablemente más frecuente en relaciones de larga duración. Rosemary Basson describió un modelo que desplaza el foco desde ese impulso espontáneo hacia un ciclo inherentemente responsivo: se empieza desde una posición neutra, aparecen estímulos y contexto adecuados, llega la excitación, y entonces aparece el deseo de continuar.

Deseo espontáneo deseo excitación

Primero las ganas, luego el cuerpo

Aparece sin estímulo previo, en forma de pensamientos, fantasías o impulso de buscar sexo. Es muy visible al principio de una relación, cuando la novedad hace el trabajo. Con los años tiende a espaciarse, y eso no significa que algo se haya roto.

Deseo responsivo contexto excitación deseo

Primero el cuerpo, luego las ganas

Se parte de una neutralidad receptiva: no hay ganas, pero tampoco rechazo. Con estímulos adecuados y buen contexto llega la excitación, y con ella aparece el deseo de seguir. Esperar a tener ganas antes de empezar, en este patrón, es esperar algo que llega después.

Por qué esto importa tanto. Si tu deseo es principalmente responsivo y mides tu sexualidad con la vara del espontáneo, la conclusión inevitable es que algo va mal contigo. Y no va mal nada: estás midiendo con el instrumento equivocado.

La consecuencia práctica también cambia. Con deseo espontáneo tiene sentido esperar a tener ganas. Con deseo responsivo, esperar es precisamente lo que impide que aparezcan.

Y ahora el matiz honesto, que casi ninguna web incluye. No existe un modelo único que describa a todo el mundo. Brotto y Graham advierten expresamente de que ningún modelo sirvió de marco a los criterios diagnósticos del DSM-5, precisamente porque ninguno captura todas las experiencias. Y un estudio que examinó qué modelo respaldaban las mujeres encontró que la mayoría alternaba entre el lineal y el circular.

Así que esto no va de sustituir un dogma por otro. Va de que existen al menos dos recorridos, y de identificar cuál se parece más al tuyo.

El mapa

El ciclo, paso a paso

Pulsa cada punto del círculo para ver qué ocurre ahí y qué puede fallar. Si reconoces que en tu caso se rompe en alguno, márcalo: al final tendrás el mapa de tus roturas.

Pulsa un punto para ver qué ocurre ahí

La parte de dos

Casi nadie tiene «poco deseo». Hay diferencia

En consulta, la frase con la que llega mucha gente es «yo tengo el deseo bajo». Y casi siempre es una comparación disfrazada de diagnóstico: bajo respecto a la otra persona. Si esa misma persona viviera con alguien de frecuencia parecida, no habría motivo de consulta.

El mismo deseo, dos lecturas distintas

Nadie tiene la cantidad correcta. Lo que existe es una distancia entre dos personas, y esa distancia se puede acortar por los dos lados.

pareja A pareja B «tengo el deseo bajo» «tengo el deseo alto» La misma persona, exactamente el mismo deseo

Qué cambia esto en la práctica. Deja de haber alguien a quien arreglar. La conversación pasa de «tienes que tener más ganas» a «cómo organizamos esto entre los dos», que es una conversación en la que se puede avanzar.

Y aparece una pregunta que suele desbloquear bastante: ¿quién propone siempre? Cuando una persona propone y la otra acepta o declina, quien acepta pierde la posibilidad de que el deseo aparezca por su cuenta, porque la respuesta siempre llega antes que el impulso. Repartir quién inicia cambia más cosas de las que parece.

Un apunte sobre los frenos. Este recurso mira el recorrido del deseo. Para ver qué lo activa y qué lo apaga en tu caso concreto, el complemento natural es el mapa de frenos y aceleradores, que además permite compararlo con tu pareja.

Seguridad clínica

Qué descartar antes de darlo por psicológico

La medicación es la causa más frecuente y más pasada por alto. Los antidepresivos serotoninérgicos, varios antihipertensivos, los antipsicóticos que elevan la prolactina y los opioides afectan al deseo de forma marcada. Compruébalo en el buscador de efectos sexuales de los fármacos y llévalo a tu consulta. No modifiques nada por tu cuenta.

Si hay dolor, eso va primero. Un cuerpo que anticipa dolor apaga el deseo con toda la lógica del mundo, y ningún trabajo sobre el deseo funciona mientras el dolor siga ahí. Empieza por la guía sobre dolor y penetración y por una valoración médica.

Descarta también: cambios hormonales, incluidos posparto, lactancia y menopausia; enfermedad tiroidea; anemia; trastornos del sueño; depresión y ansiedad; y consumo de alcohol u otras sustancias. Todo eso tiene tratamiento y todo eso baja el deseo.

Y una situación que merece consulta específica: si el deseo desapareció de golpe en alguien que antes lo tenía, o si va acompañado de malestar importante, cansancio persistente o pérdida de interés también en otras áreas de la vida.

Y una condición que no es negociable: el trabajo sobre el deseo se hace porque quieres tú. Si lo estás haciendo para cumplir con la otra persona, o para evitar un conflicto, el resultado será más rechazo y no más deseo. Que alguien acceda a tener sexo sin querer no es un objetivo terapéutico: es un problema distinto y más serio.

Base científica

Qué sabemos y qué no

De dónde viene el modelo. Rosemary Basson propuso a comienzos de los años 2000 un modelo circular como alternativa al lineal clásico, en el que el ciclo se inicia por una motivación sexual basada sobre todo en la intimidad y la cercanía, y en el que el impulso espontáneo, cuando existe, se limita a reforzar ese ciclo. El deseo de continuar la experiencia se accede más tarde, después de la excitación.

Para qué sirve clínicamente. La propia autora señaló que el análisis de una o varias roturas en el ciclo tiene implicaciones terapéuticas, y que el trabajo puede centrarse con más provecho en la motivación, en la insuficiencia de los estímulos y del contexto, en la capacidad de excitarse o en que el resultado no resulte satisfactorio. Esa es exactamente la lógica de la herramienta de esta página.

Y esa lógica se ha investigado. Jabs y Brotto aplicaron el modelo circular para localizar las roturas —definidas como respuestas negativas o ausencia de respuestas positivas— en 53 mujeres que cumplían criterios diagnósticos de trastorno del interés y la excitación sexual, dentro de un ensayo aleatorizado de tratamiento psicológico. El método consistía en reconstruir un encuentro reciente sobre el esquema del ciclo.

Los límites, que aquí importan mucho. Brotto y Graham advierten expresamente de que ningún modelo único sirvió de marco a los criterios del DSM-5, y de que los criterios politéticos reflejan precisamente que ninguno captura todas las experiencias de deseo y excitación. El modelo circular destaca la importancia del deseo responsivo, que figura como uno de los criterios, pero no es el marco de referencia oficial.

Además, cuando se ha preguntado a mujeres qué modelo describe mejor su experiencia, la mayoría alternaba entre el lineal y el circular según el momento. Cualquiera que te presente uno de los dos como la verdad está simplificando.

Buena parte de la investigación se ha desarrollado además en mujeres y en relaciones de larga duración. El modelo se ha propuesto también para hombres, y hay datos de que el deseo responsivo opera igualmente en ellos, pero está mucho menos estudiado.

Qué tratamiento tiene respaldo. Las intervenciones psicológicas para las dificultades de deseo cuentan con evidencia favorable, y el ensayo eSense mostró que los programas en línea de mindfulness y de terapia cognitivo-conductual mejoraron el deseo y la excitación frente a lista de espera con tamaños de efecto grandes, mantenidos a los seis meses. El trabajo de atención a la sensación corporal tiene su propio recurso en nuestra guía de focalización sensorial.

  1. Basson R. Women's sexual desire — disordered or misunderstood? Journal of Sex & Marital Therapy, 2002;28(Suppl 1):17–28.
  2. Basson R. Biopsychosocial models of women's sexual response: applications to management of 'desire disorders'. Sexual and Relationship Therapy, 2003;18(1):107–115.
  3. Jabs F, Brotto LA. Identifying the disruptions in the sexual response cycles of women with sexual interest/arousal disorder. The Canadian Journal of Human Sexuality, 2018;27(2):123–132.
  4. Brotto LA, Graham CA. Is Basson's model of sexual response relevant? Yes, and so are other validated models of sexual response: a commentary on Balon (2021). Journal of Sex & Marital Therapy, 2022;48(1):13–16.
  5. Ferenidou F, Kirana PS, Fokas K, Hatzichristou D, Athanasiadis L. Sexual response models: toward a more flexible pattern of women's sexuality. The Journal of Sexual Medicine, 2016;13(9):1369–1376.
  6. Mahar EA, Stephenson KR, Brotto LA. A randomized controlled trial of online mindfulness and cognitive-behavioral interventions for sexual interest/arousal disorder in women: eSense. Behaviour Research and Therapy, 2025.
  7. American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5.ª ed. Washington: APA; 2013.
  8. Organización Mundial de la Salud. CIE-11, capítulo 17: Condiciones relativas a la salud sexual (HA00–HA8Z).
Sergio Pérez Serer, psicólogo y sexólogo clínico colegiado CV07113
Sergio Pérez Serer · Colegiado CV07113

Psicólogo General Sanitario, sexólogo clínico y director de Clínica Pérez-Vieco. El mapa de roturas de esta herramienta sigue la lógica descrita por Basson y aplicada por Jabs y Brotto, adaptada a partir de su práctica clínica en terapia sexual desde el año 2000. Última revisión clínica: septiembre de 2026.

Preguntas frecuentes

Dudas que aparecen siempre

¿Cuánto deseo es normal?

No hay una cifra, y quien te dé una está inventándosela. El deseo varía enormemente entre personas y a lo largo de la vida de cada una, y ninguna frecuencia es en sí misma correcta o incorrecta.

El criterio clínico no es cuánto, sino si genera malestar y si lleva tiempo. Sin malestar no hay problema, por baja que sea la frecuencia.

¿Es malo tener deseo responsivo?

No, y de hecho es muy común, especialmente en relaciones de larga duración. Lo que produce sufrimiento no es el patrón: es medirlo con la vara del deseo espontáneo y concluir que uno está roto.

La consecuencia práctica es distinta, eso sí. Con deseo responsivo, esperar a tener ganas antes de empezar equivale a esperar algo que, en ese patrón, llega después.

Entonces, ¿tengo que hacerlo sin ganas?

No. La diferencia es importante y conviene decirla con claridad: una cosa es partir de una neutralidad receptiva —no hay ganas, pero tampoco rechazo, y hay disposición a ver qué pasa— y otra muy distinta es acceder sin querer.

Lo primero es el punto de partida normal del ciclo responsivo. Lo segundo no es terapia de deseo: es un problema distinto, y más serio.

Mi deseo se fue cuando llegó la convivencia. ¿Se recupera?

Lo que suele ocurrir es que se apaga el componente espontáneo, que se alimenta mucho de la novedad y de la incertidumbre, y queda el responsivo, que necesita condiciones que la vida cotidiana rara vez ofrece por sí sola.

Se trabaja bien, pero no volviendo a esperar que aparezca solo. Se trabaja creando las condiciones: tiempo protegido, contexto, y contacto que no tenga que terminar en nada concreto.

¿Existe alguna pastilla para el deseo?

Hay fármacos aprobados en algunos países para el deseo sexual hipoactivo en mujeres, con eficacia modesta y efectos adversos que conviene valorar. No están disponibles ni indicados en todos los contextos, y no son la primera línea.

Lo primero, y con diferencia lo más rentable, es descartar causas médicas y revisar la medicación actual, que es la causa más frecuente y más pasada por alto. Cualquier decisión farmacológica corresponde a quien prescribe.

Mi pareja se lo toma como rechazo personal.

Es lo habitual, y suele ser lo que más deteriora la situación, porque añade culpa justo donde ya había presión. Nombrar la diferencia entre deseo espontáneo y responsivo ayuda mucho: no es que no te apetezca esa persona, es que las ganas llegan en otro momento del recorrido.

Y suele desbloquear bastante repartir quién propone. Cuando siempre inicia la misma persona, la otra pierde la posibilidad de que el impulso aparezca por su cuenta.

¿Se guarda lo que marco?

No. Todo el cálculo ocurre dentro de tu navegador. No hay cuenta, no hay servidor que reciba tus respuestas y no existe analítica sobre lo que marcas. Al cerrar la pestaña, se borra.

Soy profesional. ¿Puedo usarlo en consulta?

Sí, sin coste y citando la fuente. El mapa de roturas reproduce la lógica que Basson describió y que Jabs y Brotto aplicaron, y funciona bien como material de encuadre en las primeras sesiones de deseo discrepante.

La página indica expresamente que ningún modelo único describe a todo el mundo, para no sustituir un dogma por otro. Si detectas un error o una formulación mejorable, escríbenos: se revisa, se corrige y se acredita a quien lo señala.

Saber dónde se rompe el ciclo es la mitad. La otra mitad es repararlo

Identificar la rotura suele ser un alivio inmediato, y no siempre basta. Cuando hay discrepancia sostenida, resentimiento acumulado o una conversación que lleva años sin poder tenerse, ahí es donde entra la terapia. Presencial en Valencia y online en español.

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