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Clínica Pérez-Vieco

Herramienta · 1.516 adultos · 55 fantasías

Fantasías sexuales: el contenido importa mucho menos de lo que crees

Casi nadie cuenta lo que fantasea, y quien lo hace suele empezar pidiendo perdón. Hay un estudio que midió cuántas fantasías son de verdad estadísticamente raras, y el resultado desmonta buena parte de esa vergüenza. Lo que sí importa es otra cosa, y también se puede revisar.

  • 55fantasías evaluadas
  • 2resultaron raras
  • 30resultaron comunes
  • CV07113revisión clínica colegiada

El hallazgo

Cuántas fantasías son de verdad raras

Durante décadas, muchas teorías y planes de tratamiento usaron las fantasías «inusuales» como indicio de desviación, sin explicar nunca en qué se basaban para llamarlas inusuales. En 2015, un equipo decidió comprobarlo con datos.

Encuestaron a 1.516 adultos —799 mujeres y 717 hombres— que puntuaron 55 fantasías distintas y describieron además su favorita con sus propias palabras. Después las clasificaron según su frecuencia real en la muestra.

De 55 fantasías, solo 2 resultaron estadísticamente raras
2raras
9inusuales
30comunes
5típicas

Las de sumisión y dominación no solo fueron comunes en ambos sexos: además aparecían relacionadas entre sí, y la presencia de una sola fantasía de sumisión predecía de forma significativa la puntuación global de fantasías en los dos grupos.

La conclusión de los autores es la frase que vertebra esta página: conviene ser muy prudente antes de etiquetar una fantasía como inusual, y no digamos como desviada. El foco debería estar en el efecto de la fantasía, no en su contenido.

Joyal, Cossette y Lapierre (2015) · The Journal of Sexual Medicine

Eso significa que si lo que fantaseas te avergüenza por ser «raro», lo estadísticamente probable es que no lo sea. Treinta de las cincuenta y cinco eran comunes en al menos uno de los dos grupos. Cinco lo eran tanto que se clasificaron como típicas.

Primera herramienta

¿Cuántas creías que eran raras?

Antes de seguir leyendo: de las 55 fantasías que se evaluaron, ¿cuántas dirías que resultaron estadísticamente raras? Elige un número.

La línea que sí existe

Dos excepciones donde la estadística deja de ser el criterio

Solo dos de las cincuenta y cinco resultaron raras: las relativas a mantener relaciones sexuales con un menor de doce años y con un animal.

Y aquí la frecuencia deja de ser el criterio, porque hay otro que pesa más. No se trata de si es común o no: se trata de que implican a alguien que no puede consentir y de que llevarlas a la práctica constituye un delito y produce un daño grave y real a una víctima.

Si es tu caso, hay algo que conviene que sepas y que casi nadie dice: tener ese pensamiento y no actuarlo son dos cosas distintas, y existe atención profesional confidencial para ello. Buscar ayuda antes de que ocurra nada es exactamente lo que hay que hacer, y no te convierte en culpable de nada.

La atención se presta en dispositivos de salud mental y en programas específicos. Un profesional de la sexología clínica o de la psicología puede orientarte sobre a dónde acudir. Callarlo es lo único que empeora el pronóstico.

Fuera de esas excepciones, la lógica cambia por completo. Y cambia hacia una pregunta mucho más útil.

Segunda herramienta

La pregunta que sí importa: qué efecto tiene

Siguiendo la conclusión del propio estudio, esto no pregunta qué fantaseas. Pregunta qué te hace. Cinco preguntas sobre el efecto, no sobre el contenido. Nada de lo que marques sale de tu dispositivo.

En la pareja

Contarla no siempre es buena idea, y tampoco es obligatorio

La idea de que en una pareja hay que contarlo todo suena bien y funciona mal. Una fantasía no es un secreto que se oculta: es un contenido mental privado, y tener vida mental propia no es una traición.

Dicho eso, compartir algunas puede abrir mucho. La pregunta útil antes de hacerlo no es «¿debería contárselo?», sino «¿para qué se lo cuento?».

Si es para acercaros, para conocerse mejor o porque quieres explorar algo juntos, suele ir bien. Conviene contarlo cuando haya calma, no en pleno encuentro ni durante una discusión, y dejar claro desde el principio si es algo que te apetece hacer o algo que solo te gusta imaginar. Son cosas muy distintas y se confunden todo el rato.

Si es para descargar culpa, para provocar, para comparar o porque sientes que se lo debes, casi nunca acaba bien. El alivio dura poco y el otro se queda con la carga.

Y al revés: si tu pareja te cuenta una, lo más útil que puedes hacer es preguntar antes de interpretar. Una fantasía no es una petición, ni una queja encubierta, ni un plan. Muchas veces es solo lo que es.

Base científica y límites

Qué sabemos y con qué fuerza

El estudio. Encuesta por internet a 1.516 adultos (799 mujeres y 717 hombres) que puntuaron 55 fantasías sexuales y describieron además su favorita en texto libre. Las fantasías se clasificaron en cuatro categorías según su frecuencia en la muestra. Resultado: 2 raras, 9 inusuales, 30 comunes para al menos uno de los dos grupos y 5 típicas. Los resultados se confirmaron con análisis cualitativos de las descripciones libres.

El hallazgo sobre sumisión y dominación. Ambos temas fueron comunes en los dos grupos y estaban significativamente relacionados entre sí. La presencia de una sola fantasía de sumisión predijo de forma significativa la puntuación global de fantasías en ambos sexos.

La recomendación de los autores. Prudencia extrema antes de etiquetar una fantasía como inusual o desviada, y desplazamiento del foco desde el contenido hacia el efecto. Un trabajo posterior del mismo autor examinó además hasta qué punto la definición de fantasía parafílica del DSM-5 se sostiene con datos poblacionales, señalando que hay pocos datos que la corroboren.

Los límites, que conviene tener presentes. Es una encuesta por internet, no una muestra probabilística de la población general. Quien responde a un cuestionario sobre fantasías sexuales probablemente no es idéntico a quien no responde, y eso puede inflar las prevalencias.

Los datos proceden de un contexto cultural concreto y de hace una década. Las cifras exactas no son trasladables sin más a cualquier país o momento.

Y sobre todo: que algo sea frecuente no lo convierte en obligatorio ni en recomendable. La estadística sirve para desmontar la vergüenza por rareza, no para decidir qué está bien hacer. Eso lo decide el consentimiento, y no la frecuencia.

Sobre las herramientas de esta página. No son instrumentos validados ni tienen valor diagnóstico. La primera es un ejercicio educativo con una sola cifra. La segunda organiza lo que tú marcas sobre el efecto de una fantasía, siguiendo la recomendación del estudio de mirar el efecto y no el contenido. Ninguna sustituye una valoración profesional.

  1. Joyal CC, Cossette A, Lapierre V. What exactly is an unusual sexual fantasy? The Journal of Sexual Medicine, 2015;12(2):328–340.
  2. Joyal CC. Defining «normophilic» and «paraphilic» sexual fantasies in a population-based sample: on the importance of considering subgroups. Sexual Medicine, 2015;3(4):321–330.
  3. Herbenick D y cols. Sexual diversity in the United States: results from a nationally representative probability sample of adult women and men. Datos de prevalencia de conductas sexuales en población general.
  4. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, quinta edición, para la definición de fantasía parafílica sometida a examen en la literatura citada.
Sergio Pérez Serer, psicólogo y sexólogo clínico colegiado CV07113
Sergio Pérez Serer · Colegiado CV07113

Psicólogo General Sanitario, sexólogo clínico y director de Clínica Pérez-Vieco. La decisión de construir la herramienta principal sobre el efecto y no sobre el contenido, y de no incluir ningún listado de fantasías, es deliberada: es lo que recomienda el propio estudio y lo que evita convertir un recurso clínico en otra cosa. Última revisión clínica: septiembre de 2026.

Preguntas frecuentes

Dudas que aparecen siempre

¿Es normal fantasear con algo que nunca haría?

Es de lo más común, y es probablemente la confusión que más sufrimiento genera. Una fantasía no es un deseo de que ocurra: es un contenido mental que produce excitación precisamente porque está fuera de la realidad y bajo control total.

De hecho, muchas personas describen que el atractivo desaparecería si la situación fuera real. Imaginar y querer son cosas distintas.

Fantaseo con otras personas estando en pareja. ¿Es infidelidad?

Fantasear con alguien distinto de la pareja es una de las fantasías más frecuentes que existen, y no dice nada por sí sola sobre el estado de la relación ni sobre lo que sientes por tu pareja.

Lo que sí conviene mirar es el efecto: si te aleja, si te impide estar presente en el encuentro o si te genera un malestar continuado, eso sí merece atención. El contenido, por sí solo, no.

Tengo fantasías de sumisión y me da vergüenza.

Los temas de sumisión y dominación fueron comunes en ambos sexos en el estudio citado, y no en un porcentaje pequeño. Es de lo más frecuente que hay.

Fantasear con perder el control en un contexto imaginario y totalmente seguro no dice nada sobre tu carácter, sobre tu autonomía ni sobre lo que aceptarías en la vida real. Son planos distintos.

¿Debería contarle mis fantasías a mi pareja?

No hay obligación. Una fantasía es contenido mental privado y tener vida mental propia no es ocultar nada.

Si decides contarla, la pregunta útil es para qué. Si es para acercaros o para explorar algo juntos, suele ir bien; si es para descargar culpa o para provocar, casi nunca. Y conviene dejar claro desde el principio si es algo que te apetece hacer o algo que solo te gusta imaginar.

¿Cuándo es un problema de verdad?

Cuando el efecto lo es. Si te genera malestar sostenido, si se ha vuelto la única vía posible para excitarte, si interfiere con tu vida o con tu relación, o si sientes que no la controlas, ahí hay algo que trabajar, sea cual sea el contenido.

Y hay una línea que no depende de la frecuencia: cuando implica a alguien que no puede consentir. Ahí conviene buscar ayuda profesional antes de que ocurra nada, y existe atención confidencial para ello.

Soy profesional. ¿Puedo usarlo con mis pacientes?

Sí, sin coste y citando la fuente. La herramienta del efecto funciona bien para desplazar la conversación desde el contenido, que suele traer vergüenza y bloqueo, hacia la dimensión que la literatura recomienda explorar.

La página no incluye ningún listado de fantasías, deliberadamente. Si detectas un error o una formulación mejorable, escríbenos: se revisa, se corrige y se acredita a quien lo señala.

Si hay vergüenza, casi nunca es por el contenido

Lo que más pesa suele ser el silencio que lo rodea, no la fantasía en sí. En consulta se puede hablar de esto sin que nadie ponga cara rara. Presencial en Valencia y online en español.

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Aviso. Contenido divulgativo de Sexólogos Valencia · Clínica Pérez-Vieco, con dirección clínica de Sergio Pérez Serer, Psicólogo General Sanitario colegiado CV07113. Esta página no diagnostica, no es un tratamiento y no es un instrumento validado. Las cifras proceden de una encuesta por internet con las limitaciones declaradas en la página. Que una fantasía sea frecuente no la hace recomendable: lo que decide qué es aceptable llevar a la práctica es el consentimiento, nunca la frecuencia. Dirigido a personas adultas.

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Última revisión clínica: septiembre de 2026 · Próxima revisión prevista: septiembre de 2027.

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