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Clínica Pérez-Vieco

Manual clínico · Solo para profesionales

Casi nadie pregunta. Y casi todos lo agradecen

Las dificultades sexuales son extraordinariamente frecuentes en consulta y extraordinariamente poco preguntadas. El motivo casi nunca es desinterés: es no saber cómo abrir el tema ni qué hacer con la respuesta. Aquí tienes el guion completo por bloques, el marco que decide hasta dónde llegar y el registro que convierte todo esto en práctica sostenida.

  • 48preguntas con su formulación
  • 8bloques de entrevista
  • 4niveles de intervención
  • CV07113revisión clínica colegiada
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El problema

El silencio no es del paciente

Hay una asimetría llamativa entre lo frecuentes que son las dificultades sexuales y lo poco que aparecen en la historia clínica. Y cuando se pregunta a los profesionales por qué no preguntan, las razones se repiten: no saber cómo formularlo, temer incomodar, y no saber qué hacer si la respuesta abre algo grande.

La tercera es la decisiva. Nadie abre una puerta que no sabe cerrar. Por eso este recurso no empieza por las preguntas: empieza por el marco que decide de antemano hasta dónde vas a llegar, que es lo que permite preguntar con tranquilidad.

Cuatro niveles, y no hay que llegar al cuarto
PPermiso. Normalizar, autorizar la conversación, transmitir que esto se puede hablar aquí. La mayoría de personas necesita solo esto.
IInformación limitada. Corregir mitos y aportar datos concretos sobre lo que la persona está viviendo.
SSugerencias específicas. Indicaciones concretas y adaptadas al caso: ejercicios, pautas, cambios en el contexto.
TTerapia intensiva. Tratamiento sexológico propiamente dicho, o derivación si excede tu formación.

Es el modelo clásico de niveles de intervención en sexología, y su virtud es práctica: establece que intervenir en el primer nivel ya es intervenir. Cualquier profesional sanitario puede dar permiso. No hace falta ser sexólogo para eso, y con frecuencia es lo único que hacía falta.

La versión ampliada del modelo añade un matiz importante: el permiso no es un escalón que se sube una vez y se abandona, sino algo que se revisita en cada nivel. Se vuelve a autorizar antes de informar, y antes de sugerir.

Modelo PLISSIT (Annon) y su revisión ampliada

Dónde te sitúas tú

Antes de usar el guion, conviene tener claro tu propio techo. No es una cuestión de valentía sino de competencia, y saberlo de antemano evita dos errores frecuentes: quedarse corto por precaución excesiva y meterse en terreno que no se domina.

Cómo se pregunta

Seis reglas que cambian la respuesta

1. Anuncia antes de preguntar. «Hay una parte que pregunto siempre y que a veces sorprende.» Avisar convierte la pregunta en rutina y no en sospecha.

2. Normaliza dentro de la propia pregunta. «Mucha gente en tu situación nota cambios en el deseo. ¿Te ha pasado?» Es más fácil responder que sí cuando el sí ya está previsto.

3. Pregunta abierto y luego cierra. Empieza por «¿cómo va esa parte?» y solo después concreta. El orden inverso produce monosílabos.

4. No des por hecho nada. Ni el género de la pareja, ni que hay pareja, ni el tipo de prácticas, ni que la persona es sexualmente activa. Preguntar en abierto no cuesta nada y cambia mucho la respuesta.

5. Usa las palabras de la persona. Si dice «hacerlo», di «hacerlo». Corregir el vocabulario en la primera entrevista introduce distancia justo donde no conviene.

6. Y aguanta el silencio. Aquí las pausas son más largas de lo habitual. Rellenarlas es el error más común.

La frase que más rinde de todo el guion: «Es una pregunta que hago a todo el mundo, no es por nada de tu caso.»

Desactiva la interpretación de que se pregunta porque se sospecha algo, que es la barrera más frecuente y la más silenciosa.

El guion completo

Ocho bloques, cuarenta y ocho preguntas con su formulación literal y una nota sobre por qué se plantean así. No es un cuestionario que haya que completar: es un repertorio del que se toma lo que el caso pida. Marca las que uses para tener tu propio mapa de cobertura.

Tu nivel de intervención

Marca hasta dónde llegas con tu formación actual. Ninguna respuesta es mejor que otra: lo que importa es que esté decidido antes de abrir la conversación y no durante.

Registro de entrevistas

Una línea por entrevista. Sirve para ver si de verdad estás preguntando o si el tema se sigue quedando fuera, que es lo que suele pasar sin registro.

Nunca nombres ni datos identificativos
Genérico, sin detalles
08
0 · no procedía4 · derivé
Este dato es más útil de lo que parece: la incomodidad propia baja con la práctica y se ve en la gráfica.
0 · muy incómodo10 · con naturalidad

Tu práctica, en datos

El indicador que importa: en qué porcentaje de tus entrevistas se aborda el tema. Casi todo el mundo cree que lo hace más de lo que lo hace.

Todavía no hay entrevistas Registra la primera. Con diez ya se ve tu tasa real de abordaje, que casi siempre sorprende.

Base y límites

De dónde sale esto

El modelo de niveles. PLISSIT fue propuesto por Annon en los años setenta y sigue siendo el marco más extendido para organizar la intervención sexológica según la profundidad requerida. Su revisión ampliada introdujo un cambio conceptual relevante: el permiso deja de ser el primer escalón y pasa a ser un elemento transversal que se retoma en cada nivel.

La entrevista. Los bloques recogen las dimensiones que aparecen de forma consistente en la literatura sobre evaluación sexológica: motivo y expectativas, desarrollo y aprendizaje, respuesta sexual en sus distintas fases, contexto relacional, salud y medicación, prácticas y contexto, identidad y orientación, y experiencias adversas.

El vínculo con la salud. Las dificultades sexuales son especialmente frecuentes en personas con enfermedad crónica y con determinadas medicaciones, y muy poco preguntadas en esos contextos. Ahí es donde una entrevista estructurada rinde más.

Los límites.

1. Esto no es un instrumento validado. Es un guion de entrevista y un registro de práctica, sin baremos ni propiedades psicométricas. Existen cuestionarios validados para dimensiones concretas y su uso corresponde al criterio del profesional.

2. La base empírica de PLISSIT es sobre todo conceptual. Es un marco organizativo ampliamente adoptado y útil, no un tratamiento con ensayos que lo respalden como tal. Conviene presentarlo así.

3. El guion no sustituye a la formación. Preguntar bien es la parte fácil; saber qué hacer con lo que aparece requiere formación específica y, en muchos casos, derivación.

4. Las formulaciones son culturalmente situadas. Están pensadas para consulta en español y en contexto español, y requieren adaptación en otros contextos.

Una advertencia sobre el bloque 8. Las preguntas sobre experiencias sexuales no consentidas están al final por un motivo: no se abren si no hay tiempo, vínculo y capacidad de contener lo que pueda aparecer.

Preguntar y no poder sostener la respuesta es peor que no preguntar. Si no dispones de ese margen en esa sesión, ese bloque se pospone.

  1. Annon JS. The PLISSIT model: a proposed conceptual scheme for the behavioral treatment of sexual problems. Journal of Sex Education and Therapy, 1976.
  2. Taylor B, Davis S. Revisión ampliada del modelo PLISSIT, con el permiso como elemento transversal a todos los niveles.
  3. Literatura sobre barreras del profesional sanitario para abordar la sexualidad en consulta: falta de formación, de tiempo y de recursos para gestionar la respuesta.
  4. Estudios sobre prevalencia de dificultades sexuales en personas con enfermedad crónica y su baja tasa de abordaje en consulta.
  5. Manuales de evaluación e historia clínica sexológica y sus dimensiones habituales.
Sergio Pérez Serer, psicólogo y sexólogo clínico colegiado CV07113
Sergio Pérez Serer · Colegiado CV07113

Psicólogo General Sanitario, sexólogo clínico y director de Clínica Pérez-Vieco. Registrar quién saca el tema es la parte que más incomoda de este recurso y la que más enseña: cuando el panel devuelve que en el ochenta por ciento de los casos lo sacó el paciente, la conclusión sobre la propia práctica es difícil de discutir. Última revisión clínica: septiembre de 2026.

Preguntas frecuentes

Dudas que aparecen siempre

No soy sexólogo. ¿Puedo preguntar igual?

Sí, y es justamente lo que propone el modelo de niveles. Dar permiso y normalizar es una intervención legítima que no requiere formación especializada, y para muchas personas es suficiente.

Lo que sí conviene es tener decidido de antemano tu techo. Preguntar sabiendo que vas a derivar si aparece algo complejo es perfectamente correcto; preguntar sin haberlo pensado es lo que genera la sensación de haber abierto algo que no se puede cerrar.

¿Y si la persona se incomoda?

Ocurre menos de lo que se teme, y cuando ocurre casi siempre es por la forma y no por el fondo. Anunciar la pregunta, normalizarla dentro del propio enunciado y aclarar que se hace a todo el mundo reduce mucho esa reacción.

Y si aun así incomoda, se acepta sin insistir: «lo dejamos, y si en algún momento quieres retomarlo, aquí se puede hablar». Eso ya es dar permiso, que es el primer nivel.

Se me olvida preguntarlo.

Es lo más habitual y no tiene que ver con el interés. Por eso el registro incluye el campo de quién sacó el tema: no es un reproche, es un espejo.

Lo que suele funcionar es anclarlo a un momento fijo de la entrevista, normalmente junto a la revisión de salud y medicación, donde encaja con naturalidad y no exige transición.

¿Cuántos bloques hay que cubrir?

Los que el caso pida. En una primera entrevista general puede bastar con dos o tres preguntas de los bloques de respuesta sexual y de salud. El guion completo tiene sentido cuando la consulta es específicamente sexológica.

Marcar las preguntas que usas sirve para ver tu patrón: casi todo el mundo descubre que hay bloques que no toca nunca.

¿Puedo registrar datos de pacientes?

Solo códigos. El almacenamiento es local, no está cifrado y cualquiera con acceso al navegador podría verlo. No introduzcas nombres, iniciales reconocibles ni detalles clínicos identificativos.

El registro está diseñado para medir tu práctica, no para documentar casos: los campos son deliberadamente genéricos.

¿Sirve fuera de la psicología?

Sí. Está pensado para cualquier profesional sanitario que atienda a personas cuya sexualidad pueda verse afectada, que en la práctica son casi todas: enfermería, medicina de familia, fisioterapia, oncología, rehabilitación, matronas.

En esos contextos el primer nivel es donde está casi todo el valor. Si detectas un error, escríbenos: se revisa, se corrige y se acredita a quien lo señala.

Preguntar es la parte fácil. Sostener la respuesta se aprende

Si te encuentras derivando siempre o quedándote en el primer nivel por precaución, esa es exactamente la situación en la que la supervisión rinde. Formación y supervisión en sexología clínica, presencial en Valencia y online.

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Aviso. Recurso técnico de Sexólogos Valencia · Clínica Pérez-Vieco, con dirección clínica de Sergio Pérez Serer, Psicólogo General Sanitario colegiado CV07113. Dirigido exclusivamente a profesionales sanitarios y de disciplinas afines. No es un instrumento validado, no tiene baremos y no sustituye a la formación específica ni a la supervisión. El guion es orientativo y culturalmente situado.

Protección de datos. Todo el procesamiento ocurre en el navegador y no se transmite nada a ningún servidor. Introduce únicamente códigos, nunca nombres ni datos identificativos: el almacenamiento local no está cifrado ni protegido por contraseña. La información sobre pacientes está sujeta a la normativa de protección de datos.

Última revisión clínica: septiembre de 2026 · Próxima revisión prevista: septiembre de 2027.

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