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Clínica Pérez-Vieco

Herramienta clínica · Modelo de tres fases

El objetivo no es salvar la relación. Es decidir bien

El abordaje con más respaldo trata la infidelidad como un trauma relacional y persigue algo distinto de lo que promete internet: llegar a una decisión informada, se siga junto o separado. Aquí tienes las tres fases y el clasificador de preguntas que evita alargar el daño.

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3 fasescon criterios para avanzar
18preguntas clasificadas
CV07113dirección clínica colegiada
Cerodatos enviados a servidor

Lo primero, porque cambia el marco

No es una traición que hay que perdonar. Es un trauma que hay que procesar

La infidelidad es el motivo de divorcio que más se cita y uno de los problemas que los terapeutas de pareja describen como más difíciles de tratar. El abordaje con más desarrollo clínico lo explica así: se trata de un acontecimiento traumático en la relación que altera la forma en que cada persona procesa la información sobre la otra y rompe los patrones establecidos.

Ese marco no es una metáfora amable. Es la razón de que aparezcan síntomas que la gente no esperaba y que la asustan: pensamientos intrusivos que vuelven sin avisar, hipervigilancia, alteración del sueño, oscilaciones bruscas entre la rabia y el apego, incapacidad para concentrarse. No es debilidad de carácter. Es respuesta traumática, y se procesa como tal.

Y hay algo que casi nadie dice. La literatura señala que la infidelidad tiene el potencial de traumatizar a las dos partes: tanto a quien no estuvo implicado como a quien sí. Decirlo no reparte culpas ni las iguala. Simplemente explica por qué muchas veces quien tuvo la relación fuera tampoco está funcionando bien, y por qué eso no es un montaje ni una manipulación.

La decisión no se toma ahora

Es la regla más importante de todo este proceso y la que más se incumple. En las primeras semanas nadie está en condiciones de decidir el futuro de una relación: la respuesta traumática altera el juicio, y decisiones tomadas en ese estado —irse, quedarse, perdonar, contárselo a todo el mundo— se toman con una información y una capacidad que no son las de dentro de tres meses. El modelo clínico coloca la decisión en la tercera fase, no en la primera, y eso es deliberado.

Qué persigue realmente el tratamiento. Aquí está la diferencia más importante con lo que se encuentra en internet. El abordaje de tres fases se propone ayudar a superar la conmoción inicial, entender qué pasó y por qué, pensar con claridad sobre los propios intereses antes de actuar y seguir adelante emocionalmente, tanto si finalmente hay reconciliación como si no.

No es una terapia para salvar relaciones. Es una terapia para que la decisión, sea cual sea, se tome con la cabeza en su sitio y sin quedarse enganchado. Separarse bien también es un buen resultado.

El recorrido

Tres fases, y en este orden

Saltar de la primera a la tercera es el error más frecuente y el que más recaídas produce. Pulsa cada fase para ver qué se hace en ella y cómo saber si está lista para pasar a la siguiente.

La herramienta que más ahorra

Qué preguntar, y qué es mejor no preguntar

Después del descubrimiento aparece una necesidad enorme de saber. Parte de esa información es imprescindible para poder decidir. Otra parte, en cambio, se convierte en imágenes que vuelven durante meses y alargan la recuperación. Marca lo que necesitas preguntar y esta herramienta lo ordena.

Por qué importa esta distinción. Los detalles concretos y sensoriales se codifican con especial facilidad como imágenes intrusivas: una vez se conocen, vuelven solos, en momentos inesperados, durante mucho tiempo. Y a diferencia de la información que sirve para decidir, no aportan nada al proceso.

Nadie tiene derecho a decirte qué puedes preguntar. Lo que sí podemos decirte es qué suele ayudar y qué suele alargar el daño, para que elijas sabiendo.

Las primeras semanas

Qué sostiene el proceso y qué lo alarga

Casi todo lo que se hace en las primeras semanas es comprensible. No todo ayuda. Esta lista no juzga: describe lo que en la práctica clínica se ve una y otra vez.

Sostiene

  • Cortar el contacto por completo con la tercera persona, y que eso sea verificable sin necesidad de vigilar.
  • Transparencia ofrecida, no exigida. Que quien tuvo la relación fuera cuente sin que haya que arrancárselo cambia mucho las cosas.
  • Acordar cuándo se habla del tema y cuándo no. Sin acuerdo, ocupa las veinticuatro horas.
  • Mantener rutinas básicas: sueño, comida, trabajo. La respuesta traumática se agrava con el cuerpo desregulado.
  • Aplazar las decisiones grandes hasta la tercera fase.
  • Apoyo propio para cada uno, además del trabajo conjunto.

Alarga

  • Revisar el teléfono a diario. Calma diez minutos y refuerza la necesidad de comprobar. La confianza no se reconstruye vigilando.
  • Pedir detalles concretos una y otra vez. Cada nueva imagen se queda, y la siguiente pregunta llega igual.
  • Contárselo a todo el entorno de inmediato. Después es difícil recolocar la relación entre gente que ya tomó partido.
  • La infidelidad de respuesta. No equilibra nada y añade un segundo problema al primero.
  • Sexo para reafirmarse en los primeros días, sin haber hablado. Suele dejar peor a las dos personas.
  • Exigir una explicación que lo justifique todo. Casi nunca existe una razón única y esperarla mantiene el proceso parado.

Seguridad

Cuándo esto no es lo que hace falta

Si hay violencia, la terapia de pareja está contraindicada. Golpes, empujones, amenazas, control del dinero o del teléfono, aislamiento de tu entorno, o miedo a decir lo que piensas por lo que pueda pasar después. El descubrimiento de una infidelidad es además un momento de riesgo elevado, y eso hay que decirlo con claridad.

En España, el teléfono 016 atiende de forma gratuita, las veinticuatro horas, y no deja rastro en la factura. Cada país tiene su recurso equivalente.

Si la relación continúa en secreto, el trabajo de pareja no puede empezar. No es una cuestión moral: es que el proceso requiere una información que en esa situación no está sobre la mesa, y avanzar sobre datos falsos produce una reconstrucción que se derrumba después.

Lo mismo si una de las dos personas ya ha decidido irse y acude para amortiguar el golpe. Eso también se puede trabajar, pero es otro proceso y conviene nombrarlo desde el principio.

Y consulta cuanto antes si: hay pensamientos de hacerte daño; si no puedes dormir ni comer desde hace semanas; si los pensamientos intrusivos no bajan de intensidad con el paso de los meses; si hay consumo de alcohol o de otras sustancias para sobrellevarlo; o si hay hijos que están presenciando el conflicto.

El acompañamiento individual en la primera fase es tan legítimo como el de pareja, y a veces es lo que toca antes.

Base científica

Qué sabemos y qué no

El modelo. Gordon, Baucom y Snyder desarrollaron un tratamiento en tres fases dirigido a las consecuencias cognitivas, conductuales y emocionales de una relación fuera de la pareja, que integra estrategias cognitivo-conductuales y de orientación al insight con la literatura sobre respuesta traumática y sobre perdón.

Las tres fases son afrontar el impacto inicial, explorar los factores contribuyentes y encontrar un significado, y alcanzar una decisión informada sobre cómo seguir adelante, junto o por separado. Es la estructura que reproduce esta página.

El marco de trauma. El tratamiento conceptualiza la recuperación como análoga a la de un trauma interpersonal, e incorpora elementos de la literatura sobre supuestos vitales violados: la idea de que un acontecimiento así rompe las creencias básicas sobre la seguridad y la previsibilidad, y que la recuperación pasa por reconstruirlas, no por ignorarlas.

Y ahora el límite, que aquí es importante. La evidencia de eficacia de este modelo procede sobre todo de estudios de caso replicados y de datos iniciales, no de grandes ensayos aleatorizados. En el estudio disponible, quienes habían sido engañados informaron de mayor perdón respecto a lo ocurrido, pero se trata de datos preliminares.

Dicho de otro modo: es el abordaje más desarrollado y mejor fundamentado que existe para este problema, y su base empírica sigue siendo más estrecha de lo que su difusión sugiere. Quien te prometa porcentajes de éxito en la reconstrucción de parejas te está dando cifras que la literatura no respalda.

Sobre la parte sexual. Después de una infidelidad, la sexualidad de la pareja suele quedar afectada de formas que no siempre se anticipan: evitación, comparación intrusiva, dificultades de respuesta que antes no existían, o el extremo contrario, una intensidad repentina que después deja mal cuerpo. Es una parte del proceso que la terapia de pareja general a veces no aborda y que corresponde específicamente a la sexología clínica.

  1. Gordon KC, Baucom DH, Snyder DK. Treating couples recovering from infidelity: an integrative approach. Journal of Clinical Psychology, 2005;61(11):1393–1405.
  2. Snyder DK, Baucom DH, Gordon KC. An integrative approach to treating infidelity. The Family Journal, 2008;16(4):300–307.
  3. Gordon KC, Baucom DH, Snyder DK. An integrative intervention for promoting recovery from extramarital affairs. Journal of Marital and Family Therapy, 2004;30(2):213–231.
  4. Gordon KC, Baucom DH, Snyder DK. Optimal strategies in couple therapy: treating couples dealing with the trauma of infidelity. Journal of Contemporary Psychotherapy, 2008;38:151–160.
  5. Baucom DH, Snyder DK, Gordon KC. Helping Couples Get Past the Affair: A Clinician's Guide. Nueva York: Guilford Press; 2009.
  6. Janoff-Bulman R. Assumptive worlds and the stress of traumatic events: applications of the schema construct. Social Cognition, 1989;7(2):113–136.
  7. Organización Mundial de la Salud. CIE-11, capítulo 24: Factores que influyen en el estado de salud, problemas de relación de pareja.
Sergio Pérez Serer, psicólogo y sexólogo clínico colegiado CV07113
Sergio Pérez Serer · Colegiado CV07113

Psicólogo General Sanitario, sexólogo clínico, experto en terapia de pareja y director de Clínica Pérez-Vieco. La estructura de fases sigue el modelo integrador de Gordon, Baucom y Snyder; la clasificación de preguntas y el semáforo proceden de su práctica clínica en terapia de pareja desde el año 2000. Última revisión clínica: septiembre de 2026.

Preguntas frecuentes

Dudas que aparecen siempre

¿Cuánto tarda esto?

No hay una cifra fiable y desconfía de quien te la dé. Depende de la duración de la relación fuera, de cómo se descubrió, de lo que había antes y de si hay transparencia real. Lo que sí es constante es que las primeras semanas son las peores y que la intensidad baja, aunque en ese momento no lo parezca.

Lo que también es constante: intentar acelerarlo saltando fases lo alarga. La fase dos no se puede hacer con el cuerpo todavía en alarma.

¿Necesito saberlo todo?

Necesitas saber lo suficiente para poder decidir: si ha terminado, si hay riesgo para tu salud, qué alcance tuvo, y qué estaba pasando. Eso no es negociable y tienes derecho a ello.

Los detalles concretos y sensoriales son otra cosa. Se codifican con facilidad como imágenes que vuelven solas durante meses y no aportan nada a la decisión. La herramienta de arriba separa una cosa de la otra.

No puedo dejar de mirar su teléfono.

Es comprensible y muy frecuente. También es una de las conductas que más alarga el proceso: calma unos minutos y refuerza la necesidad de volver a comprobar, con lo que la ansiedad acaba siendo mayor y más frecuente.

Lo que sí funciona es sustituir la vigilancia por transparencia ofrecida: que la información llegue sin tener que buscarla. Eso se acuerda de forma explícita, con condiciones concretas, y es uno de los primeros trabajos de la fase uno.

¿Se puede volver a confiar?

Sí, aunque no volviendo a la confianza anterior. Lo que se construye es distinto: una confianza informada, que sabe lo que puede pasar y que se apoya en conductas verificables en lugar de en la suposición de que nunca ocurriría.

Mucha gente describe esa confianza como menos ingenua y, con el tiempo, más sólida. Pero no es la de antes, y esperar recuperar exactamente aquella es una de las cosas que más frustración genera.

¿Y si decido separarme?

Es un resultado válido del proceso, no un fracaso de la terapia. De hecho, el modelo está diseñado explícitamente para llegar a una decisión informada sobre cómo seguir adelante, junto o por separado.

Y hay una razón práctica para hacer el proceso aunque se vaya a separar: quien se va sin haber entendido qué pasó tiende a llevarse el asunto sin resolver a la relación siguiente.

Fui yo quien tuvo la relación fuera. ¿Esto también es para mí?

Sí. La literatura señala que la infidelidad puede traumatizar a las dos partes, incluida quien estuvo implicada. Eso no iguala responsabilidades ni sirve como defensa, pero explica por qué muchas veces esa persona tampoco está funcionando bien.

Y hay una parte del trabajo que solo te corresponde a ti: sostener la transparencia sin ponerte a la defensiva, aguantar preguntas repetidas sin exigir que se pase página, y entender qué te llevó ahí. Sin eso, la fase dos no ocurre.

¿Se guarda lo que marco?

No. Todo el procesamiento ocurre dentro de tu navegador. No hay cuenta, no hay servidor que reciba nada y no existe analítica sobre lo que marcas. Al cerrar la pestaña, se borra.

Es especialmente relevante en este tema: si estás usando un dispositivo compartido, ten en cuenta el historial del navegador, que sí queda.

Soy profesional. ¿Puedo usarlo en consulta?

Sí, sin coste y citando la fuente. El clasificador de preguntas funciona especialmente bien como tarea entre la primera y la segunda sesión, cuando la presión por conocer detalles está en su punto más alto.

La página indica expresamente que la evidencia del modelo procede de estudios de caso replicados y no de grandes ensayos. Si detectas un error o una formulación mejorable, escríbenos: se revisa, se corrige y se acredita a quien lo señala.

Este proceso es de los que peor salen sin ayuda

No por falta de voluntad: porque las tres fases requieren sostener conversaciones que en caliente se desbordan solas, y porque casi nadie consigue aplazar la decisión sin alguien que sujete el encuadre. Presencial en Valencia y online en español, en pareja o de forma individual.

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