Herramienta clínica · Comunicación en pareja
Lo que sí, lo que quizás, y lo que no hace falta explicar
Cada persona responde por separado. Al terminar, solo aparece aquello en lo que ambas personas han dicho que sí o que quizás. Lo que uno descarta no se muestra nunca en la pantalla del otro.
La mayoría de las parejas que llegan a consulta no tienen un problema de deseo: tienen un problema de conversación. Decir en voz alta qué te apetece implica arriesgarse al juicio, y ese riesgo se evita callando. Con los años, el repertorio se estrecha hasta lo que nadie tiene que pedir.
Esta lista rompe esa asimetría. Como ninguno de los dos ve lo que el otro ha rechazado, decir que no deja de tener coste. Y cuando decir que no es gratis, decir que sí se vuelve creíble.
Coincidir aquí no es consentir. Que algo aparezca en las coincidencias significa que ambas personas tienen interés, no que esté autorizado. El consentimiento se da en cada momento concreto, se puede retirar sin justificarse y no se hereda de una conversación previa.
Un no no se negocia. No hay que argumentarlo, ni compensarlo, ni revisarlo más adelante. Si al responder notas presión para marcar algo que no te apetece, eso es información relevante sobre la relación —más que cualquier resultado de esta lista— y merece la pena hablarlo con un profesional.
Qué no vas a encontrar. Hemos excluido de forma deliberada las prácticas con riesgo vital documentado, como las que implican restricción de la respiración. No es pudor: son prácticas que no se pueden hacer seguras con una lista y no tienen cabida en un recurso divulgativo.
Psicólogo General Sanitario colegiado CV07113, sexólogo clínico y director de Clínica Pérez-Vieco. El contenido, la secuencia de las secciones y los criterios de seguridad proceden de su práctica clínica en terapia sexual y de pareja.
Recurso para personas adultas. No sustituye una valoración clínica ni médica. Nada de lo que marques sale de este dispositivo.
Paso 1 de 3
¿Cómo vais a responder?
Las dos opciones dan el mismo resultado. La elección depende de si están juntos ahora mismo o no.
Paso 2 de 3
Cada uno por su lado
Una de las dos personas empieza y genera el código. El otro lo recibe, responde y ve el resultado.
Paso 2 de 3
Pega el código
Es una cadena larga de letras y números. Pégala completa, sin cortar el principio ni el final.
El código lleva las respuestas de la otra persona en formato codificado para que este navegador pueda cruzarlas con las tuyas. La herramienta no las muestra en ningún momento, pero conviene que lo sepas: es codificación, no cifrado. Trátalo como material íntimo y no lo reenvíes a nadie más.
Turno de la segunda persona
Las respuestas anteriores ya no están visibles. Pasa el dispositivo para que responda la otra persona sin mirar atrás.
Puedes dejar sin responder lo que prefieras. Lo que no respondas no aparecerá en los resultados.
Paso 3 de 3
Tu código
Envíaselo a la otra persona. Cuando lo pegue aquí y responda, verá las coincidencias.
Guárdalo si quieres ver el resultado tú también: cuando la otra persona termine, podrá enviarte su código y podrás cruzarlo desde Ya tengo un código. Si cierras esta página sin copiarlo, se pierde.
Resultado
Las coincidencias
Esto es todo lo que la herramienta va a mostrar. Lo que cualquiera de las dos personas ha descartado no aparece, ni aparecerá.
Coincidencias claras
Ambas personas han dicho que sí.
Por explorar
Al menos una persona ha dicho que quizás. Aquí es donde vale la pena hablar antes de hacer: qué haría falta, en qué condiciones y qué señal se usará para parar.
Qué hacer con esto
Un listado no es una conversación. Lo que cambia las cosas es la conversación que venga a partir de aquí, y conviene tenerla fuera del dormitorio y fuera del momento.
Dos preguntas que suelen abrir más que ninguna otra: de todo lo que aparece en por explorar, ¿qué tendría que pasar para que se moviera a un sí? Y de lo que ya forma parte de la relación, ¿hay algo que se haya vuelto rutina y valga la pena recuperar de otra forma?
Si la lista ha salido casi vacía, no significa que haya incompatibilidad. Suele significar que hay algo antes del deseo —cansancio, conflicto no resuelto, dolor durante las relaciones, un tratamiento farmacológico, una etapa vital— que ocupa todo el espacio. Es un motivo de consulta muy frecuente y responde bien al tratamiento.
Psicólogo General Sanitario, sexólogo clínico y director de Clínica Pérez-Vieco. Si esta lista ha abierto una conversación difícil de sostener, ese es exactamente el motivo por el que se pide una primera cita.