Herramienta · 8 condiciones · Revisión clínica
Sexualidad y enfermedad crónica: casi nadie lo pregunta
Convivir con una enfermedad crónica cambia el deseo, la respuesta del cuerpo y la manera de relacionarse. Casi todo el mundo lo nota. Casi nadie lo habla en consulta, y eso deja sin tratar algo que muchas veces tiene solución.
- 82,5 %tenía alguna dificultad
- 2,2 %lo había hablado con un médico
- 8condiciones con ficha propia
- CV07113revisión clínica colegiada
El hallazgo
La distancia entre lo que ocurre y lo que se cuenta
En un estudio con 137 mujeres ingresadas con esclerosis múltiple se evaluó la función sexual con un cuestionario estructurado y una valoración neurológica. Los resultados describen bien lo que pasa en casi cualquier enfermedad crónica.
Las más frecuentes fueron el deseo sexual hipoactivo (57,7 %), la disminución de la sensación genital (47,3 %), la de la lubricación (48,4 %), la de la excitación subjetiva (45,2 %) y la dificultad orgásmica (39,8 %).
Las autoras concluyen que estas dificultades son muy comunes en esta población y que están sistemáticamente pasadas por alto por los profesionales sanitarios.
Estudio con 137 pacientes · cuestionario SFQ28 y valoración neurológicaUno de cada cuarenta y cinco. Ese es el orden de magnitud del silencio, y no ocurre porque a la gente no le importe: ocurre porque nadie abre la conversación. Los pacientes esperan a que pregunte el profesional, y el profesional a menudo no pregunta.
Y no es solo neurología
En enfermedad cardiovascular, un metaanálisis de 17 estudios estimó una prevalencia global de dificultades sexuales del 62,6 % (IC 95 %: 49,8–73,8). En diabetes, el estudio longitudinal de Olmsted, con 2.115 varones de 40 a 79 años, encontró trastornos de la eyaculación en el 31,4 % de los pacientes diabéticos frente al 6,6 % de la población general.
Conviene decir también lo que no está claro. Una revisión sobre función sexual femenina en enfermedad crónica señala que, en algunas condiciones como la diabetes, no todos los estudios encuentran un aumento respecto a los controles. La imagen es heterogénea y depende mucho de la condición concreta, de la edad y de la presencia de otras enfermedades.
Primera herramienta
Qué se sabe de tu condición
Elige una para ver qué se ha descrito, por qué mecanismos ocurre, qué suele ayudar y qué conviene preguntar en tu próxima consulta médica. No sustituye una valoración: sirve para llegar sabiendo qué preguntar.
El dato que da esperanza
La relación pesa más de lo que se supone
En un estudio con varones con diabetes se midieron los factores asociados a presentar dificultades sexuales. Aparecieron los esperables: la edad, los años de evolución, el mal control metabólico, las complicaciones y las enfermedades acompañantes.
Pero también aparecieron dos factores protectores. Estar físicamente activo se asoció a una probabilidad menor de dificultades sexuales (OR ajustada 0,41), y estar satisfecho con la propia relación de pareja, a una probabilidad bastante menor (OR ajustada 0,15; IC 95 %: 0,03–0,7).
Dicho de otro modo: en esa muestra, quienes valoraban bien su relación tenían alrededor de un 85 % menos de probabilidad de presentar disfunción sexual que quienes no. Con la misma enfermedad.
Es un estudio transversal, así que no demuestra dirección causal: puede que una buena relación proteja, que las dificultades sexuales deterioren la relación, o ambas cosas a la vez. Pero encaja con lo que se ve en consulta y con el resto de la literatura, y tiene una consecuencia práctica que merece decirse.
La enfermedad no la eliges. El contexto, en parte, sí. Sobre la neuropatía diabética o la fatiga de la esclerosis múltiple hay un margen limitado. Sobre cómo se habla en casa de esto, sobre si hay presión de resultado, sobre si el encuentro se ha reducido a una sola cosa que ahora falla, el margen es mucho mayor. Y ahí es donde trabaja la sexología.
Segunda herramienta
Prepara la frase para tu consulta
Si el 2,2 % lo habla, el problema no es de interés: es que cuesta empezar. Esta herramienta arma la frase por ti, para que la lleves escrita o memorizada. Nada de lo que escribas sale de tu dispositivo.
Antes de seguir
Tres reglas que gobiernan esto
1. Primero medicina. Muchas de estas dificultades tienen causa orgánica o farmacológica y se corrigen ajustando el tratamiento. Trabajar lo psicológico sin descartar lo médico es empezar por el tejado.
2. No abandones ni cambies un tratamiento por tu cuenta. Si sospechas que un fármaco está detrás, díselo a quien te lo prescribió. Hay alternativas y ajustes posibles, pero los decide quien conoce tu caso.
3. Con dolor no se avanza. Si aparece dolor, hay que valorarlo, no atravesarlo practicando.
Y una cuarta que no es una regla sino una constatación: que no te lo hayan preguntado no significa que no se pueda tratar. Significa que no te lo han preguntado.
Base científica y límites
Qué sabemos y con qué fuerza
El dato central. Estudio con 137 mujeres ingresadas con esclerosis múltiple, evaluadas con el cuestionario SFQ28 y valoración neurológica: el 82,5 % presentaba al menos una disfunción sexual y solo el 2,2 % lo había comentado alguna vez con un médico. El deseo hipoactivo (57,7 %) fue lo más frecuente. Las autoras señalan que la prevalencia hallada fue superior a la de la mayoría de estudios previos.
Cardiovascular. Revisión sistemática y metaanálisis de 17 estudios: prevalencia global de trastornos sexuales del 62,6 % (IC 95 %: 49,8–73,8 %).
Diabetes. Estudio longitudinal de Olmsted, 2.115 varones de 40 a 79 años: 31,4 % de trastornos eyaculatorios frente al 6,6 % de la población general. En un estudio con varones diabéticos, la actividad física (OR 0,41) y la satisfacción con la relación (OR 0,15) se asociaron a menor probabilidad de disfunción sexual.
Esclerosis múltiple, rango general. La literatura sitúa la afectación entre el 42 % y el 73 % de las personas con EM. En mujeres, una revisión describió un 63,6 % con disfunción sexual, siendo los trastornos del deseo lo más frecuente (49,3 %).
Los límites, que aquí importan mucho. Casi toda esta evidencia es transversal: describe qué se encuentra a la vez, no qué causa qué. Que la satisfacción de pareja se asocie a menos dificultades no demuestra que una cosa produzca la otra.
Las cifras de prevalencia varían enormemente entre estudios según cómo se mida, a quién se pregunte y con qué instrumento. El dato del 82,5 % procede de pacientes ingresadas, que no representan a toda la población con esclerosis múltiple.
Y en sentido contrario: una revisión sobre función sexual femenina en enfermedad crónica advierte de que en algunas condiciones, incluida la diabetes, no todos los estudios encuentran un aumento respecto a controles sanos. Presentar esto como «la enfermedad crónica arruina la sexualidad» sería tan falso como ignorarlo.
Sobre las herramientas de esta página. No son instrumentos validados ni tienen valor diagnóstico. La primera resume literatura de forma divulgativa; la segunda solo redacta una frase con lo que tú eliges. Ninguna sustituye una valoración médica.
- Estudio sobre prevalencia de disfunciones sexuales en mujeres con esclerosis múltiple, con 137 pacientes evaluadas mediante SFQ28 y valoración neurológica.
- Prevalencia global de disfunción sexual en pacientes cardiovasculares: revisión sistemática y metaanálisis de 17 estudios.
- Burke y cols. Estudio longitudinal de Olmsted sobre trastornos eyaculatorios en varones con y sin diabetes, 2007.
- Enzlin P y cols. Dificultades de excitación y lubricación en mujeres con diabetes, 2009.
- Basson R. Sexual function of women with chronic illness and cancer. Women's Health, 2010.
- Estudio transversal sobre factores asociados a disfunción sexual en varones con diabetes, con análisis multivariante ajustado.
- Gava G y cols. Revisión sobre disfunción sexual en mujeres con esclerosis múltiple, 2019.
- Revisión sobre sexualidad y enfermedad crónica en patología cardiovascular, respiratoria y oncológica, con estrategias de asesoramiento basadas en la evidencia.
Psicólogo General Sanitario, sexólogo clínico y director de Clínica Pérez-Vieco. Selección de condiciones, redacción de las fichas y declaración de límites a partir de la literatura citada y de su práctica clínica desde el año 2000. La decisión de encabezar cada ficha con la brecha entre prevalencia y consulta, y no con la cifra de prevalencia sola, es deliberada. Última revisión clínica: septiembre de 2026.
Preguntas frecuentes
Dudas que aparecen siempre
¿Es normal que nadie me haya preguntado por esto?
Es frecuente, aunque no debería serlo. En el estudio con mujeres con esclerosis múltiple, el 82,5 % tenía alguna dificultad y solo el 2,2 % lo había hablado con un médico. Las autoras lo describen como algo sistemáticamente pasado por alto.
Que no te lo hayan preguntado no significa que no se pueda tratar. Puedes abrir tú la conversación, y la segunda herramienta de esta página existe justo para eso.
¿Es cosa de la enfermedad o de la medicación?
Puede ser de cualquiera de las dos, y muchas veces de ambas más el contexto. Algunos grupos de fármacos muy usados en enfermedad crónica afectan al deseo o a la respuesta sexual, y en bastantes casos hay margen para ajustar.
La forma de averiguarlo es preguntarlo a quien prescribe, con el dato de cuándo empezó. Nunca modificando ni suspendiendo el tratamiento por cuenta propia.
Con mi enfermedad, ¿tiene sentido ir a sexología?
Sí, y sobre todo tras descartar y ajustar lo médico. Lo que se trabaja no es «arreglar el cuerpo»: es reducir la presión de resultado, ampliar el repertorio cuando algo concreto ya no funciona igual, y recuperar la conversación en la pareja.
Ese margen no es pequeño: en el estudio con varones diabéticos, la satisfacción con la relación se asoció a una probabilidad bastante menor de disfunción sexual, con la misma enfermedad.
Mi pareja no se atreve a sacar el tema. ¿Qué hago?
Es lo más habitual, y suele venir de un buen sitio: miedo a presionar o a hacer daño. El problema es que el silencio se interpreta como desinterés y acaba doliendo más que la conversación.
Empezar por lo que se echa de menos, y no por lo que falla, cambia bastante el tono. La frase que genera esta página sirve igual para casa que para la consulta.
¿Estas cifras significan que a todo el mundo le pasa?
No. Las prevalencias varían mucho según la condición, la edad, las enfermedades acompañantes y cómo se mida. El 82,5 % procede de pacientes ingresadas, que no representan a toda la población con esa enfermedad.
De hecho, en algunas condiciones como la diabetes no todos los estudios encuentran un aumento respecto a personas sanas. Lo que sí está claro es que cuando ocurre, casi nunca se habla.
Soy profesional sanitario. ¿Puedo usarlo con mis pacientes?
Sí, sin coste y citando la fuente. La segunda herramienta funciona bien como material para entregar en consulta a quien no sabe cómo abrir el tema.
La página declara que no es un instrumento validado. Si detectas un error o una formulación mejorable, escríbenos: se revisa, se corrige y se acredita a quien lo señala.
Con una enfermedad crónica, la sexualidad también se trata
Si nadie te lo ha preguntado, empieza tú. Valoramos qué parte corresponde a lo médico, qué parte al contexto y qué se puede trabajar. Presencial en Valencia y online en español.
Aviso. Contenido divulgativo de Sexólogos Valencia · Clínica Pérez-Vieco, con dirección clínica de Sergio Pérez Serer, Psicólogo General Sanitario colegiado CV07113. Esta página no es un diagnóstico, ni un tratamiento, ni un instrumento validado, y no sustituye la valoración de tu equipo médico. No modifiques ni suspendas ningún tratamiento por lo que leas aquí. Dirigido a personas adultas.
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Última revisión clínica: septiembre de 2026 · Próxima revisión prevista: septiembre de 2027.