Tratamiento de la ansiedad ante los exámenes

¿Se puede resolver el problema de la ansiedad ante los exámenes?

Pregunta:
¿Se puede resolver el problema de la ansiedad ante los exámenes?
Respuesta:

Para resolver este problema de ansiedad ante los exámenes, en los últimos años se están desarrollando diversos programas de intervención psicológica cuyo objetivo es que los estudiantes aprendan técnicas para el control de la ansiedad ante los exámenes y que en definitiva, mejoren su rendimiento.

Desde hace varios años, en la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, se desarrollan programas de intervención dirigidos a la reducción de la ansiedad ante los exámenes que alcanzan niveles de eficacia superiores al 90% tanto en el control de los niveles de ansiedad como en la mejora del rendimiento académico. Estos programas son de carácter grupal, lo que reduce costes y fomenta la motivación entre sus participantes. Se pueden aplicar también de manera individual. Incluyen el aprendizaje de diversas técnicas psicológicas como entrenamiento en relajación muscular y respiración abdominal, técnicas de solución de problemas y autoinstrucciones, cambio en hábitos de vida…

El programa tipo consta de las siguientes fases:

  • una primera fase informativa;
  • una segunda de entrenamiento en relajación muscular progresiva;
  • una tercera de entrenamiento en auto-instrucciones;
  • una cuarta en la que se alternan desensibilización sistemática y solución de problemas (bien una técnica, bien la otra); y
  • una quinta sobre recomendaciones finales.

Se desarrolla en 14-16 sesiones y se obtienen excelentes resultados con disminuciones importantes del nivel de ansiedad, tanto en el ISRA como en el TAI, así como incrementos significativos en el rendimiento, evaluado éste por la nota media de las calificaciones escolares.

Como elegir un buen Psicólogo

Una de las consultas que me hacen frecuentemente es cómo diferenciar a un buen psicólogo de uno que no lo es. Como es sabido, en psicología existen diferentes escuelas, algunas científicas y otras no, algunas con terapias que han demostrado ser eficaces y otras que no. Muchas personas se sorprenden al descubrir que pueden estar pagando sesiones a una persona que está aplicando “tratamientos” que no están reconocidos por ninguna universidad, o acudiendo a consulta con personas que no son realmente psicólogos. Voy a dar diez claves básicas (por eso del gusto que le tenemos a los decálogos) que pueden ser útiles para decidir a qué psicólogo acudir y si vale la pena que sigamos en nuestra terapia actual.

¿Realmente es psicólogo?

Puede parecer estúpido plantearlo, pero no todo el mundo que abre una consulta tiene un título oficial de psicología. Sí, esas cosas ocurren. Recuerda que en España no existe la profesión de “psicoterapeuta” o “terapeuta psicológico”. Cuando alguien utiliza estos términos, en muchos casos lo hace porque no tiene la formación necesaria para ejercer de psicólogo. De cualquier manera, la mejor garantía de que esa persona es un psicólogo titulado es que tenga bien visible el número de colegiado de alguno de los Colegios Oficiales de Psicología. Un profesional colegiado garantiza que tiene la titulación necesaria y que se acoge al Código Deontológico del psicólogo (un conjunto de normas de ética profesional. La más conocida es la del llamado “secreto profesional” pero hay muchas más. La mayoría de los Colegios Oficiales de Psicología tienen directorios públicos de sus colegiados, por lo que no tienes más que entrar en la web del COP de tu zona y consultarlo (www.cop.es, apartado “Colegios”).

No sólo es necesario ser psicólogo para abrir una consulta

Una vez que has comprobado el número de colegiado, toca saber si tiene formación específica para ayudarnos con nuestro problema. En psicología hay varias especialidades, aunque sólo está reconocida la de Especialista en Psicología Clínica, necesaria para trabajar en la Sanidad Pública pero no en la clínica privada. Para trabajar en la privada hay que tener el título de Psicólogo General Sanitario. Tener ese título a la vista garantiza que la persona ha recibido formación clínica. Para la Psicología Educativa, Neuropsicología o Psicología Jurídica no hay ninguna titulación oficial, por lo que no está de más conocer si ha realizado formación de posgrado en estas subespecialidades (un Postgrado o Máster, recuerda que el Máster implica normalmente el doble de horas que un Experto).

Infórmate bien sobre el tipo de terapia que realiza

Comprobar que la persona que te atiende tiene la titulación necesaria para abrir una consulta o gabinete de psicología es lo mínimo para no ser víctima de un fraude. El siguiente paso es saber qué tipo de terapia realiza. No todas las terapias han demostrado ser efectivas, por lo que puede darse el caso de que encuentres a un psicólogo titulado que realiza un determinado tipo de tratamiento que no es eficaz para tratar un determinado problema. Seguro que a mucha gente le sorprenderá este punto, pero hay muchos profesionales que por haber recibido determinada formación o por gustos personales eligen realizar tratamientos sin evidencia, lo que supone una vulneración del Art. 6 del Código Deontológico, que obliga al principio de “solidez de la fundamentación objetiva y científica de sus intervenciones profesionales”. Pregúntale a tu psicólogo qué terapia realiza y qué evidencia hay de que su terapia es efectiva para un problema como el tuyo, cuántas sesiones durará aproximadamente y cómo será el método de trabajo. No te cortes, tienes todo el derecho a tener esta información, y si es necesario, pide referencias sobre el tipo de tratamiento que desarrolla.

Comprueba si en las primeras sesiones hay una evaluación, un diagnóstico y una propuesta tratamiento

Las terapias con evidencia científica comienzan con una evaluación del problema. Esta evaluación no debería llevar más de tres sesiones salvo excepciones (jamás debe superar las 5 sesiones, y eso debe estar absolutamente justificado. Pide explicaciones). Una vez realizada la evaluación, el psicólogo debe darte un diagnóstico del problema, que no necesariamente será el nombre de un trastorno (un trastorno es un conjunto de síntomas. Cuando una persona tiene todos esos síntomas le damos tal nombre, pero eso no nos da información de las causas que provocaron el problema y los factores que hacen que se mantenga a día de hoy. Por esta razón, muchas veces más que un nombre, el psicólogo te dará un diagnóstico del problema que llamamos “funcional”). Una vez tiene el diagnóstico, vendrá la propuesta de tratamiento. Tienes derecho de saber qué tipo de terapia va a utilizar e incluso a pedirle otras opciones de tratamiento. Asegúrate de que tiene formación en esas opciones (un psicólogo con un Máster en Psicoanálisis probablemente no tendrá la formación ni la experiencia para hacer Terapia de Aceptación y Compromiso, por ejemplo). Si no se cumple este procedimiento, pide explicaciones.

Número, duración y frecuencia de las sesiones

Pregunta cuántas sesiones serán necesarias aproximadamente. Normalmente, el número de sesiones necesarias para un tratamiento no superará las 20. Si es así, debe estar absolutamente justificado. Pide explicaciones. La duración media de una sesión es de 55 – 60 minutos. Hay terapias que hacen sesiones de 90 minutos. El tiempo de duración de una sesión no es un factor importante en la eficacia del tratamiento, pero en menos de 45 minutos es difícil realizar una terapia en condiciones. En la mayoría de los casos, las sesiones tendrán una frecuencia semanal. En casos excepcionales, y sólo durante las primeras sesiones, se podrá plantear una frecuencia de dos sesiones semanales. Si es así, pide explicaciones. Nos hemos encontrado profesionales que plantean más de dos sesiones por semana. Debes saber que los tratamientos con apoyo empírico no plantean en ningún caso más de dos sesiones semanales, así que si quieres pagarlas es tu decisión, pero eso no implica que el gasto extra se relacione con más eficacia o con resolver antes el problema. 

Qué NO es un tratamiento psicológico

Frecuentemente nos encontramos en consulta con personas que han ido a otros profesionales. Cuando les preguntamos qué hacían en las sesiones, nos cuentan que dedicaban el tiempo a hablar sobre lo que les pasa, y así hasta que se cansaron de ir. Los tratamientos psicológicos no consisten simplemente en hablar sobre lo que a uno le ocurre. Consiste en que el psicólogo explique cómo surgen las emociones, los pensamientos y los comportamientos desagradables y cómo afrontarlos y desarrollar una serie de técnicas para ello. Un dato importante: la mayoría de las personas se sienten mejor durante las primeras sesiones simplemente por hablar de su problema. No debes confundir ese alivio inicial con eficacia, ya que se disipará pronto. Es más, ir a consulta no siempre implica salir aliviado. A veces hay que enfrentarse a problemas duros para superarlos. Si tienes dudas sobre el proceso, pregunta siempre al psicólogo por qué hace lo que hace. Todo lo que un profesional hace en consulta debe estar justificado por la evidencia científica.

Tratamiento de las parafilias

Tratar las parafilias es un reto para la psicoterapia, la psiquiatría, la criminología y otras disciplinas, la finalidad es que el paciente abandone la parafilia que hace daño a terceras personas como lo son la paidofilia, exhibicionismo, frouterismo, voyeurismo etc.

Muchos pacientes pueden ser ayudados a vivir más satisfactoriamente que como se encuentran, alcanzando un mejor control consciente y autodisciplinado por medio de asesoramiento y de psicoterapia.

Medicamentos como antipsicóticos, antidepresivos o anti-androgénicos han dado buenos resultados en algunos pacientes. En la mayoría, el aislamiento social (cárcel) es lo único que evita se siga dañando a terceras personas.

Las parafilias que no hacen daño a terceras personas en donde ambas partes de la pareja lo disfrutan y están de acuerdo en llevarlas a cabo no necesitan tratamiento alguno.

Son conocidas como desviaciones sexuales, pues el placer sexual se alcanza con prácticas anormales de conducta. Existen tres grados de parafilias clasificadas por la Asociación Mundial de Psiquiatría.

Mínimo: obtención por medio de fantasías que no alteran las actividades sexuales normales.

Acentuado: Se busca de manera insistente la realización de la fantasía para alcanzar la satisfacción sexual.

Dependiente: La fantasía erótica afecta o interfiere en la relación sexual, de tal forma que se pierde la libertad de elegir y no se puede dejar de actuar de cierta manera.

Se da un carácter impulsivo cuando lo único que sacia la excitación es la realización de esa fantasía. De tal forma que la parafilia puede convertirse en una adicción, donde el individuo

solo llega a la excitación a través de esta.

El empleo del término «parafilias» para reemplazar el concepto de «perversiones» es un hallazgo de la sexología del siglo XX. No se trata meramente de una nueva denominación diagnóstica.

Presupone un enfoque humanístico científico que integra desde los descubrimientos del funcionamiento cerebral, según quiere la neurociencia, hasta las maniobras sistémicas de los terapeutas que tratamos la conducta sexual humana.

Conocer las variantes del erotismo en sus diversas formas de estimulación y su expresión comportamental acrecienta el conocimiento de la sexualidad llamada «normal».

Solemos emplear criterios estadísticos o ideológicos para clasificar las formas del deseo, la excitación y el orgasmo humano. Havelock Ellis, el eminente médico inglés, se refiere a las alternativas o variantes sexuales cuando expresa: «Todo el mundo no es como usted, ni como sus amigos y vecinos. Incluso sus amigos y vecinos puede que no sean tan semejantes a usted como usted supone». Comprender las parafilias implica saber hasta dónde los hechos del desarrollo del sexo y sus emociones pueden ser uniformes y constantes.

Delimitación del término «parafilias»

Denominación proveniente de la Sexología.

La Sexología es una ciencia proveniente del siglo XIX. Presupone el estudio de los seres humanos como individuos sexuados, en su carácter de varones, mujeres o ambiguos. Incluye sus sentimientos, en cuanto a sentirse varones, mujeres o ambiguos (identidad de género), y sus conductas, sentimientos, fantasías derivadas de su ser sexuados. También estudia las dificultades en sus actividades sexuales y la resolución de los problemas sexuales.

También la Sexología se ocupa de las diversas formas en que podemos ser sexuales. Es decir, de las variantes de la conducta sexual. Cuando esa conducta sexual varía, con referencia a una presunta norma, según una cantidad de condiciones que pasaré a considerar, hablamos de «parafilia».

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Bienvenid@ a Psicologos Valencia. La Clínica Pérez – Vieco está especializada en tratamientos de Psicología y Sexología Clínica. Puedes acceder a toda nuestra información de tratamientos, evaluación y diagnóstico.

Quiénes somos Psicólogos Valencia. Clínica de Psicología y Sexología Pérez Vieco.

Un psicólogo es un profesional de la salud mental especializado en un área determinada de la psicología, que es la ciencia que estudia los procesos mentales en sus tres dimensiones: cognitiva (pensamiento), afectiva (emociones) y comportamental (conducta).

«El psicólogo cree en la dignidad y en la valía del ser humano individualmente considerado. Queda comprometido a aumentar la comprensión que el hombre tiene de sí mismo y de los demás. Mientras prosigue esta empresa, procura el bienestar psicológico de cualquier persona que puede buscar sus servicios o de cualquier sujeto, humano o animal, que pueda ser objeto de su estudio. No emplea su posición ni sus relaciones profesionales para finalidades que no vayan de acuerdo con estos valores, ni debe permitir que ello suceda cuando sus propios servicios son empleados por otros. Si bien demanda para sí mismo la libertad de investigación y de comunicación, acepta también la responsabilidad que confiere esta libertad: de competencia, cuando la reclama; de objetividad, en el informe de sus hallazgos, y de consideración para los mejores intereses de sus colegas y su sociedad.»

Algunas de las exigencias éticas más destacadas por los colegios profesionales de psicólogos de España son las siguientes:

  • La intervención del psicólogo, ya sea por petición de asesoramiento de una persona o por parte de una sociedad, implica una confianza plena, y exige como contrapartida el secreto profesional.
  • La intervención del psicólogo nunca ha de pretender obtener información o conocimiento para conseguir beneficios sobre los sujetos a los que presta sus servicios.
  • El código ético del psicólogo exige siempre, como objetivo último, el servicio a la persona, la búsqueda de su salud mental y de su equilibrio psíquico.
  • El psicólogo nunca puede imponer sus objetivos, sino ayudar a descubrirlos al sujeto cliente de su intervención, puesto que todo sujeto es un ser libre.
  • El psicólogo no puede imponer pautas o normas de conducta a los sujetos sobre los que interviene, porque todo sujeto, además de ser libre, es responsable de sus actos.
  • El psicólogo no debe ayudar a los sujetos de su intervención a eludir sus responsabilidades, sino ayudarles a ser conscientes de ellas.
  • En situaciones de conflicto en su ejercicio profesional, como, por ejemplo, atender a los intereses de una empresa para la que trabaja al tiempo que debe preocuparse por los intereses de personas contratadas por dicha empresa y de las que también se encarga, debe atender principalmente al beneficio psicológico de las personas.
  • El psicólogo debe ser consciente de sus propios límites y carencias, tanto de sus limitaciones como persona como de los límites y lagunas de su formación, teniendo obligación moral de estar al día y perfeccionar sus conocimientos. Nunca debe prometer nada que no esté seguro que pueda cumplir y debe advertir sobre sus limitaciones siempre que la sociedad le pida más de lo que efectivamente pueda ofrecer.optimismo
  • El psicólogo no debe buscar entrar en conflicto con sus colegas, y en caso de producirse no ha de pretender hacerlo público y notorio, sino acudir al papel conciliador del Colegio Profesional.
  • El psicólogo ha de evitar rebajar o banalizar su profesión con sus actuaciones o con la imagen que de ella ofrece al público, máxime cuando se le solicite en medios públicos para interpretar acontecimientos y comportamientos o para ilustrar determinadas terapias psicológicas. Jamás debe ofrecer una imagen ligera de la profesión psicológica que la confunda con prácticas parapsicológicas de clarividencia, espiritistas y sensacionalistas sin base psicológica científica, actividades que, sin lugar a duda, no son respaldadas por los colegios profesionales de psicólogos.

En Psicólogos Valencia, somos especialistas en Psicología y Sexología Clínica. Psicólogos Valencia junto a la Clínica de Psicología y Sexología Pérez Vieco de Valencia trabajamos en la Psicología Clínica de Adultos, niños y adolescentes. Igualmente somos Especialistas en Sexología Clínica, junto a Sexólogos Valencia abordamos cualquier tipo de disfunción sexual, así como terapia Sexual y de pareja. Finalmente nos dedicamos a la formación continua tanto en Psicología Clínica como en Sexología Clínica, trabajando de forma conjunto con el Instituto Superior de Estudios Psicológicos, ISEP. Nuestra labor de formación consiste en la formación de futuros psicólogos y psicólogas en la realización de sus respectivos Máster en Sexología Clínica y Máster en Terapia Sexual y de Pareja.

 

Psicología Adultos en Psicólogos Valencia.

En el Tratamiento psicológico de adultos, somos especialistas en Trastornos de Ansiedad, (fobia social, crisis de angustia, agorafobia, trastorno obsesivo-compulsivo, ansiedad generalizada…), Depresión, Habilidades Sociales, Terapia y conflictos de pareja, Autoestima, Asertividad, etc.

Psicología Infantil y Adolescentes en Psicólogos Valencia.

En Psicología infantil y de adolescentes, somos especialistas en problemas de conducta, trastornos de la alimentación, problemas y dificultades en lo estudios, dificultades del aprendizaje escolar, habilidades sociales, etc…
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Terapia Cognitiva. Componentes de la Terapia Cognitiva

Los componentes básicos de la terapia cognitiva son:

Los Esquemas cognitivos constituyen una abstracción fruto de la experiencia previa. Son organizaciones de significado referentes a uno mismo, los otros, los eventos y las cosas.cerebro
Están organizados en la memoria a largo plazo, tanto de forma semántica como de manera episódica, mediante escenas de guiones. Contienen las creencias y los supuestos personales así como otros significados de desarrollo más tempranos de tipo pre-verbal. Aprendidos en la infancia y estables, lo que supone una vulnerabilidad específica a la depresión en concurrencia con eventos apropiados (son el núcleo de los trastornos cognitivos). Continue reading