Sexólogos y sexología

Sexólogos y sexología

El 67% de los españoles considera muy importante la actividad sexual; el 34% ha tenido algún problema de este tipo, pero sólo el 15% ha consultado con un profesional sexólogo. Convertir la sexología en una profesión institucionalizada con titulación oficial es el primer paso para encontrar soluciones.

La sexualidad humana es un asunto tan amplio que hace necesaria la existencia de profesionales especializados en su estudio y en su práctica clínica.

¿Qué es un sexólogo?

El sexólogo es, por tanto, el encargado de velar por la calidad de la vida afectivo-sexual de los individuos.

El primer Instituto de Sexología se fundó en Berlín en 1919, por lo que podemos decir que la sexología se trata de una disciplina joven, pese a ser casi centenaria.

En nuestro país, los profesionales de la sexología suelen ser principalmente psicólogos o médicos especializados vía Máster en esta materia.

Cómo te puede ayudar un sexólogo

El sexólogo te puede ayudar de dos maneras fundamentales:

1.- Proveyéndote de información sexual científica.

El sexólogo conoce a fondo el funcionamiento sexual humano y sabe distinguir entre la información veraz y aquella que forma parte de los -aún a día de hoy- numerosos mitos sexuales.

La labor divulgativa de los sexólogos, tanto en colegios e instituciones como en consultas, es de gran utilidad pública a la hora de resolver las dudas de la población en esta disciplina.

2.- Tratando diferentes disfunciones.

Cuando se producen problemas en alguna de las cuatro fases del ciclo sexual (excitación, meseta, orgasmo y resolución), el sexólogo se encarga de detectar sus causas y proponer las posibles soluciones.

Conviene tener en cuenta que la gran mayoría de los problemas sexuales tiene un origen psicológico y/o de aprendizaje.

No obstante, ante una disfunción pueden mezclarse tanto las causas psicológicas como las biológicas. De ahí la importancia que tiene el trabajo en equipo entre médicos y psicólogos para una mejor atención de los pacientes.

Sin embargo, no podemos perder de vista que “ir al sexólogo” sigue siendo una frase tabú para muchas personas. Acudimos al médico de cabecera sin ningún problema, pero cuando se trata del sexólogo la cosa cambia.

Tengamos en cuenta que somos herederos de una cultura que ha potenciado la reclusión (cuando no la represión) de la sexualidad humana durante cientos de años.

Además, el hecho de que la sexualidad pertenezca a la parte más íntima del individuo favorece que aún queden ciertos miedos por superar.

Por suerte, poco a poco vamos dejando que entre la luz de la normalidad en nuestra sexualidad y cada vez la vivimos con mayor naturalidad.

Prueba de ello es que el número de consultas a los especialistas en sexualidad aumenta año tras año.

Así que, si necesitas información sobre sexualidad o requieres de ayuda para solucionar un problema sexual, no dudes en acudir a un sexólogo especialista.

Podrás encontrarlo en las diferentes asociaciones que existen en nuestro país y que concentran a los mejores profesionales del sector.

Formulario de contacto con nuestro Sexólogos ahora:

 

Respuesta Sexual Humana

¿Qué sabemos sobre la respuesta sexual humana?

Son muchas las dudas en torno a la sexualidad que nos asaltan en nuestro día a día, lo seguimos considerando un tema tabú, pero buscamos cualquier excusa, momento o situación para hablar del tema. En muchas ocasiones nos aparecen dudas de la sexualidad entre hombres y mujeres, si somos iguales, si somos diferentes, en qué nos parecemos y en qué nos diferenciamos.

Para entender muchas de las cuestiones de la sexualidad humana, debemos partir de una base clara que puede sacarnos de muchas dudas, por ello debemos entender cómo funcionamos, cómo responde nuestro cuerpo a ciertos estímulos, qué pasa dentro de nosotros como hombres y como mujeres, es decir, ¿cómo es la respuesta sexual humana?

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Respuesta Sexual a través del ciclo vital

Teorías sobre la respuesta sexual

Son muchas las teorías y propuestas de modelos de Respuesta Sexual que han surgido a lo largo de los años. La más conocida y popular la propusieron los padres de la sexología científica, Masters y Johnson en 1966 (excitación-meseta-orgasmo-resolución) y fue en 1979 cuando H. Kaplan añadió el deseo como parte fundamental de la Respuesta SexualBasson en el año 2000, fue quién propuso dos modelos de respuesta sexual: una lineal para hombres y mujeres enamoradas o emparejadas desde hace poco tiempo, y un segundo caso circular para mujeres más complejo que ayuda a entender su deseo sexual.

¿Qué pasa en nuestro cuerpo?

Según la fase de la Respuesta Sexual en la que nos encontremos, se producen una serie de cambios a nivel fisiológico, de los cuales algunos somos conscientes y otros no: lubricación vaginal, erección del pene, aumento del tamaño de los labios mayores y menores, elevación de los testículos, sudoración, aumento de las palpitaciones, rubor… Y durante el orgasmo: contracciones uterinas y pélvicas, contracciones del pene, eyaculación del hombre y la mujer…

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Clínica de Sexologia y Psicología Pérez-Vieco en Valencia

Ahora bien¿hombres y mujeres funcionamos al mismo ritmo? La respuesta más rápida sería decir que no, pero sería generalizar demasiado, ya que hay hombres que puedan tener una respuesta sexual más lenta y mujeres con una respuesta sexual más rápida. Comentaremos estos aspectos siempre desde lo qué es más común, más habitual, teniendo en cuenta que siempre existen excepciones y que no todos funcionamos de la misma manera ni al mismo ritmo, independientemente de si las relaciones son homosexuales o heterosexuales.

Es aquí cuando nos paramos a pensar y entender algunas de las cosas que suceden cuando un hombre y una mujer mantienen relaciones sexuales:

  • La mujer tarda más en excitarse que el hombre: La excitación de la mujer no es tan evidente como la del hombre (erección del pene), la lubricación vaginal no siempre es un indicador de excitación ni que la mujer esté preparada o desee ser penetrada, a veces incluso la excitación y el deseo de ésta aparecen una vez iniciada la relación sexual.
  • La meseta suele ser más corta en el hombre: Hay hombres que se preocupan porque eyaculan “demasiado pronto”, pero hay que tener en cuenta que la excitación puede ser tan intensa que llegue el momento del clímax sin poderlo controlar, este no es un indicador ni mucho menos de eyaculación precoz. Por ende, la mujer necesita más tiempo de juegos eróticos para llegar al nivel del hombre.
  • Las mujeres pueden ser multiorgásmicas: Existen hombres que también pueden serlo, pero es mucho menos frecuente. Aquí podemos retomar el tema del “orgasmo simultáneo” (¡OJO! Esto no significa que sea imposible conseguir un orgasmo simultáneo, pero no debemos obsesionarnos al respecto, puede que el orgasmo no se alcance y no por ello ser una relación insatisfactoria) ya que si entendemos que vamos a diferentes ritmos y la mujer tarda más que el hombre en alcanzar el orgasmo, y si además éste sólo intenta proporcionárselo a través de la penetración, es cuando llegan las frustraciones. No olvidemos que el 75% aproximadamente de las mujeres alcanza el orgasmo mediante la estimulación del clítoris, por esto mismo, sabiendo que la mujer no necesita un período de descanso (período refractario que los hombres sí tienen) entre relación y relación y que pueden llegar a tener varios orgasmos seguidos, el juego erótico puede seguir después de la penetración y/o eyaculación del hombre.

¿Qué pasa cuando no nos entendemos correctamente?

A veces nos cuesta comprender como funciona sexualmente nuestra pareja, qué le gusta o disgusta, qué le resulta más o menos placentero, si llega o no al orgasmo, entre otras muchas. La comunicación siempre es una de las soluciones pero a veces no basta. La ansiedad, el estrés, las preocupaciones, las discusiones, la falta de empatía, falta de comunicación, desconocimiento del otro, etc. pueden afectar a nuestra salud sexual y pueden desencadenarse problemas, dificultades o disfunciones sexuales.

Cada dificultad, problema o disfunción sexual está asociada a una fase de la respuesta sexual humana: Deseo (deseo hipoactivo o falta de deseo), Excitación(disfunción eréctil, dispareunia, vaginismo), Orgasmo (anorgasmia, eyaculación precoz, eyaculación retardada, aneyaculación). Si descartamos que puedan ser por motivos orgánicos, todos ellos tienen solución mediante una terapia, un asesoramiento o reeducación, o unas pautas debidamente cumplidas.

Nos empeñamos en afirmar que hombres y mujeres somos diferentes y difíciles de comprender los unos a los otros, pero debemos tener presente que la comunicación, el conocimiento del otro y el autoconocimiento, el respeto, la comprensión, la empatía, entre muchos otros factores, son fundamentales para una salud sexual plena en pareja, algo que con mucha frecuencia tendemos a dejar de lado.

Disfunciones Sexuales Femeninas

¿Qué características tienen las disfunciones sexuales?

  • Son de naturaleza erótica. Es decir, son problemas relacionados con el deseo sexual, la excitación sexual y el orgasmo.
  • Son indeseables. Son un problemas de salud que afectan la calidad de vida y se consideran una enfermedad.
  • Son recurrentes y persistentes. Es necesario que se presenten durante un tiempo y por varias ocasiones.
  • Son un grupo de síntomas. Usualmente se presentan con diversos síntomas y pueden tener origen biológico, psicológico o cultural.

¿Qué tipo de disfunciones sexuales existen?

Existen 4 tipos generales de disfunciones sexuales en la mujer:

  • Las que afectan el deseo sexual de una persona, llamadas “Disfunciones del deseo
  • Las que impiden que una persona se excite, llamadas “Disfunciones de la excitación
  • Las que impiden que las personas logren el orgasmo: “Disfunciones del orgasmo”
  • Y otras que pueden afectar tanto el deseo, como la excitación o el orgasmo “Otras disfunciones”.

¿Cómo se presentan las disfunciones sexuales?

  • Pueden presentarse desde el inicio de la vida sexual, por lo que se llaman “primarias”.
  • O bien pueden aparecer después de que una persona vivía normalmente su sexualidad (sentía deseo, se excitaba y tenía orgasmos), llamándose entonces “secundarias”.

¿En qué circunstancias se presentan las disfunciones sexuales?

Una forma de presentarse es impidiendo la vida sexual (ya sea el deseo, la excitación o el orgasmo) tanto cuando la persona toca su cuerpo (masturbación, autoerotismo) como al estar sexualmente con su pareja. Esto se llama disfunción sexual “Global”.

O puede ser que solamente exista dificultad en la relación sexual y sin embargo todo funcione normalmente al tocarse, esto se llama “parcial”. Finalmente, puede ser que solo suceda en circunstancias específicas, como con una pareja en particular. Entonces se denomina “Selectiva”.

¿Cuáles son las causas de las disfunciones sexuales?

Pueden tener causas orgánicas. Entre ellas, las más frecuentes son los problemas de tiroides, otros problemas hormonales, la diabetes, la hipertensión, los problemas con el colesterol.

También pueden tener causas psicológicas. Por ejemplo la depresión, la ansiedad, problemas de personalidad, dificultades de pareja o el abuso.

causas educativas: Como la culpa, la vergüenza, la ignorancia u otras.

Con frecuencia las disfunciones sexuales tienen causas mixtas, es decir, tanto biológicas como psicológicas y/o educativas. Estas deben aclararse con precisión para aplicar el tratamiento adecuado.

¿Qué tratamiento requieren las disfunciones sexuales?

Las y los profesionales expertos en disfunciones sexuales son los sexólogos clínicos o terapeutas sexuales. Aunque es frecuente que además del terapeuta sexual, sea necesaria la intervención de otro especialista cuando existen causas orgánicas muy específicas.

¿Cuáles son las disfunciones sexuales en las mujeres?

Las mujeres, jóvenes y maduras, pueden presentar disfunciones de los cuatro tipos inicialmente mencionados, del deseo, de la excitación, del orgasmo u otras.

La mayoría de las personas con disfunciones sexuales tienen cuando menos dos disfunciones. Es importante que sepas que actualmente la gran mayoría de las disfunciones sexuales femeninas pueden solucionarse.

A continuación te explicamos más.

¿Cuáles son las disfunciones del deseo en las mujeres?

Son aquellas que afectan el apetito sexual o tus “ganas de tener una actividad sexual” y existen dos tipos de disfunciones del deseo:

  • El deseo sexual hipoactivo, y
  • El deseo sexual hiperactivo.

¿Qué sucede en el deseo sexual hipoactivo?

En este caso, la mujer:

  • Casi nunca o nunca siente las ganas de tener una experiencia erótica.
  • Casi nunca o nunca tiene fantasías o pensamientos sexuales o eróticos.
  • Si reflexiona, se da cuenta de que sus “ganas” o deseo ha disminuído respecto a
  • su frecuencia en el pasado.
  • Ha disminuido o es ausente la frecuencia con que la mujer inicia o promueve la actividad sexual.

Es importante que observe que en esta disfunción del deseo estamos hablando de las “ganas” y no de la “frecuencia” con que se tiene vida sexual. Es posible que una mujer tenga vida sexual frecuente y aun así no tenga “ganas” o deseo.

¿Qué sucede en el “deseo sexual hiperactivo”?

A diferencia del hipoactivo, aquí el nivel de deseo de la mujer sobrepasa los límites esperados. Esta disfunción se llama también “conducta sexual compulsiva”.

En general, quiere decir que el apetito sexual se presenta con tal frecuencia e intensidad que interfiere con las actividades cotidianas de la mujer.

La mujer que tiene esta disfunción:

  • Ve sus pensamientos y sentimientos invadidos por el deseo sexual, que permean su vida.
  • Siente un deseo sexual tan frecuente e intenso que tiene que dejar de trabajar o hacer otras actividades para satisfacerse.
  • Siente que no puede controlar su deseo sexual y postergar su satisfacción.
  • Continúa con esta conducta (que puede ser solo masturbación o en pareja) a pesar de que le genera problemas laborales, sociales y de pareja.

¿Cuáles son las disfunciones de la excitación en las mujeres?

Son aquellas en las que se presenta una dificultad en la mujer ya sea para “sentirse excitada” o para lograr que su “vagina lubrique” (emita líquidos lubricantes) o bien ambas cosas (excitación y lubricación) durante la actividad sexual.

¿Qué sucede en la “excitación sexual femenina inhibida”?

Es cuando una mujer le sucede:

  • Que durante la actividad sexual, su vagina produzca poco o nulo liquid lubricante, lo que puede dificultar la relación sexual.
  • Que durante la actividad sexual no se sienta excitada, como si estuviese “desconectada” de las sensaciones de su cuerpo.

Estas dos dificultades pueden mezclarse. Por ejemplo, sí lubricar y no excitarse, no lubricar y sí excitarse, o no lubricar y no excitarse. Todas estas diversidades son parte de la misma disfunción de la excitación.

¿Cuáles son las disfunciones del orgasmo en las mujeres?

Consisten en experimentar dificultad para tener orgasmos. Tanto para que el cuerpo exprese las reacciones físicas del orgasmo como para “sentir” que se ha tenido un orgasmo. Como otras disfunciones, puede presentarse tanto en el autoerotismo (tocándose), como en pareja o en ambas circunstancias.

Esta disfunción y el deseo sexual hipoactivo son los más frecuentes en las mujeres de todo el mundo, no solamente las mexicanas.

¿Qué sucede en la “anorgasmia” femenina?

En esta disfunción, la mujer:

  • No puede o le resulta sumamente difícil tener orgasmos, tanto en su respuesta física como en la sensación subjetiva.

Cuando sucede un orgasmo en una mujer, su vagina palpita rápidamente durante unos cuantos segundos. Además, usualmente experimenta al tiempo de las contracciones vaginales sensaciones placenteras muy intensas y posiblemente una sensación posterior de estar satisfecha sexualmente.

Estas dos dimensiones, la física y las sensaciones se ven alteradas y/o ausentes en la anorgasmia femenina.

¿Qué sucede en la “insensibilidad orgásmica”?

En la anorgasmia, explicada anteriormente, la mujer no tiene las contracciones vaginales y no siente que tuvo un orgasmo.

En esta disfunción, la mujer sí siente las contracciones de su vagina, pero no siente el placer del orgasmo, no siente haber terminado.

¿Cuáles son las otras disfunciones sexuales en las mujeres?

Existen otros tres problemas sexuales que pueden impedir que una mujer viva plenamente su respuesta sexual humana, es decir, su deseo, su excitación y su orgasmo. Estos son:

  • El vaginismo.
  • La dispareunia.
  • La evitación fóbica del encuentro sexual.

¿Qué es el vaginismo?

Cuando una mujer tiene vaginismo:

  • Los músculos que rodean a la vagina se contraen, “se aprietan”, de manera que es muy difícil o imposible la introducción del pene a la vagina.
  • Esta contracción no es voluntaria, no aparece como un intento de evitar la relación sexual por no quererla.
  • Es posible que la mujer se de cuenta o no de que se vagina está teniendo esa reacción.
  • Generalmente la mujer se siente angustiada en el encuentro sexual.
  • Puede ser que la mujer sí sienta deseo, sí pueda excitarse y sí pueda tener orgasmos o que el vaginismo genere problemas en alguna dimensión.

Esta es una causa frecuente de los matrimonios no consumados, y tiene solución.

¿Qué es la dispareunia?

Dispareunia significa dolor. La mujer con esta disfunción siente dolor físico en el área genital o sus alrededores ya sea durante o después de la actividad sexual.

¿Qué es la evitación fóbica de la respuesta erótica?

Sufre un intenso malestar, temor, angustia, sensación de dificultad para respirar, sudoración y otros síntomas, cuando se acerca la posibilidad de tener un encuentro erótico. Esto es independiente del amor y cercanía afectiva que sienta por su pareja sexual.

  • Se siente angustia intensa, fuera de proporción, ante la posibilidad de un encuentro erótico.
  • No existe control voluntario sobre la respuesta de angustia. No basta con que intente relajarse

¿Qué puede hacer la mujer con las disfunciones sexuales?

Las mujeres tienen derecho a una vida sexual plena, satisfactoria, saludable y enriquecedora. Si tienes problemas sexuales, busca ayuda profesional.

Las disfunciones sexuales dañan la salud integral de las mujeres, su autoestima, provocan malestar emocional, afectan la vida de la pareja e incluso de la familia. No hay razón para dejar sin atender un problema sexual.

Tratamiento de la eyaculación Precoz

Tratamiento etiológico de la eyaculación precoz

Debe tratarse el cuadro orgánico que está provo­cando la eyaculación precoz.

Tratamiento farmacológico de la eyaculación precoz

  • Los anestésicos tópicos están en desuso. Pueden causar reacciones cutáneas y una excesiva hipoestesia en el pene y en la vagina. No hay estudios fiables con estos fármacos.
  • Los antidepresivos tricíclicos, como la clo­rimipramina, empezaron a usarse a princi­pios de los años 70. Resultaron efectivos, pero hoy día, debido a sus efectos secun­darios, han caído en desuso.
  • Los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (IPDE-5) y bloqueadores alfa-1 adrenér­gicos no han sido aprobados para el tra­tamiento de la EP ni en EEUU (Food and Drug Administration [FDA]) ni en la Unión Europea (Agencia Europea del Medica­mento [EMEA]).
  • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). En 1994 Waldinger fue el primero en demostrar la eficacia de los ISRS en alargar el IELT.
  • La dapoxetina, un ISRS de acción corta, es el primer fármaco diseñado específica­mente para el tratamiento de la eyaculación precoz a demanda en varones de 18 a 64 años y el único aprobado para tal uso por las agencias internacionales del medica­mento. Actualmente está autorizada su co­mercialización en siete países de la Unión Europea (Finlandia, Suecia, Austria, Alema­nia, España, Italia y Portugal). Es un ISRS de acción corta, que ha demostrado inhibir de forma estadísticamente significativa el reflejo eyaculatorio a nivel supraespinal. No necesita, a diferencia de otros ISRS, de un periodo de impregnación, por lo que no es necesario administrarlo a diario, sino a demanda, en una dosis inicial de 30 mg de 1-3 horas antes del coito. Ha resultado igualmente efectivo tanto en la eyaculación primaria como en la secundaria. Se elimina principalmente por vía urinaria en 24 horas, sin otras sustancias activas. Esta farma­cocinética lo convierte en el fármaco ideal para el tratamiento a demanda. La eficacia de la dapoxetina ha sido probada en en­sayos clínicos, controlando los siguientes parámetros: el tiempo de latencia intrava­ginal hasta la eyaculación (IELT), el perfil de eyaculación prematura (PEP) y la percep­ción del control sobre la eyaculación (EP). Todo esto convierte a la dapoxetina en el fármaco que mayores datos aporta sobre la eficacia en el tratamiento de la eyacula­ción precoz.
  • Tramadol. Sin los efectos secundarios de los ISRS. Retrasa la eyaculación inhibiendo la recaptación de norepinefrina y de sero­tonina. Administrado a demanda, en dosis de 50 mg dos horas antes del coito, ha de­mostrado alargar el IELT muy significativa­mente, según el estudio llevado a cabo en casos de eyaculación primaria17,18. Usado a demanda ha mostrado muy pocos efectos adversos.

Terapia sexual de la eyaculación precoz

A nivel individual

  • Ejercicios de relajación.
  • Ejercicios de Kegel, practicando la contrac­ción y relajación de la musculatura bulbo­cavernosa e isquiocavernosa. Los estudios realizados han sido con pocos pacientes, pero confirman éxitos del 60% tras cuatro meses de practicarlos.
  • A estos ejercicios se ha añadido la elec­troestimulación del suelo pélvico para pro­vocar contracciones en la zona y fortalecer la musculatura e incrementar la discrimina­ción de sus contracciones. Estudios publi­cados refieren una mejoría en el 65% de los casos tras un año de tratamiento.

A nivel de pareja

  • Técnica de parada / arranque (stop/start). Mediante la masturbación en pareja en la eyaculacion precoz, se para cuando la excitación es tan alta que se percibe la inminencia eyaculatoria has­ta bajar la excitación y comenzar un nuevo ciclo. Después de cinco ciclos se permite la eyaculación. De esta manera el paciente aprende a reconocer las sensaciones pree­yaculatorias para poder después controlar­las.
  • Técnica de compresión del pene (squee­ze). Cuando el paciente percibe que va a eyacular, la pareja o él mismo, con los de­dos pulgar e índice, se comprime la región balano-prepucial hasta que desaparece la sensación. Bajado el nivel de excitación se reanuda la relación. El ciclo se repite cuatro o cinco veces para terminar eyaculando.
  • Penetración vaginal sin movimientos. La mujer encima sin moverse. El varón intro­duce el pene y aguanta el tiempo que pue­da, familiarizándose con las sensaciones sin eyacular.
  • Técnica cognitivo conductual de la exci­tación, en la que tiene gran importancia que la pareja se comunique sus fantasías sexuales, sus pensamientos, se cuide el escenario y la preparación de la relación, así como el grado de excitación que esto supone para cada miembro de la pareja.
  • Eliminación de las distorsiones cogniti­vas sobre la relación sexual. Rosen señala ocho tipos de distorsiones cognitivas.
  • Técnicas de focalización sensorial. En­trenan al paciente a ir más despacio y en centrarse en las sensaciones placenteras que le produce su pareja mediante la esti­mulación corporal, dejando para el final la estimulación en el área genital.

Francisco Cabello del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología propone su pro­pio modelo completo y exhaustivo de la eyaculación precoz en el que integra diferentes estrategias con dos modalidades:

  • 1º. Modelo simple, sin fármacos, que se compone de las siguientes fases: erotización sexual focalizada en mejorar la comunicación sexual de la pareja y propone ejercicios de autoestimulación erótica, pasando después a otra de erotización orgás­mica y por fin a una desensibiliza­ción intravaginal.
  • 2º. Modelo combinado. En el ante­rior modelo, en la fase de erotización orgásmica se introduce el tratamien­to con ISRS.

Tratamiento en grupos.

El objetivo debería ser reestructurar cogni­tivamente la interpretación individualista de la eyaculación precoz con la que acude el varón en solitario a la consulta de atención primaria y enfocarla como un problema de relación sexual de la pareja, que afecta a los dos y por lo tanto la solución ha de ve­nir desde la pareja. Son necesarios para aprender a hacer cambios en el tipo de re­lación sexual que han llegado a construir los dos: ampliar el guión sexual, mejorar la comunicación, derribar tabúes, así como ayudarse de los puntos propuestos en los tratamientos citados.

En definitiva, existen diferentes ofertas terapéuti­cas en lo que se refiere a la eyaculacion precoz, la mayoría centradas en retrasar el reflejo de eyaculación. Muchas lo consiguen. No está claro que la pareja solo y exclusivamente nos esté de­mandando retrasar el cronómetro, alargar la du­ración. Seguro que su demanda también incluye incrementar la satisfacción, por lo que el objetivo irrenunciable con cualquier terapia que se emplee, debería ser conseguir que la pareja llegue a “re-construir” otro tipo de relación sexual más satisfac­toria para ambos.