oct 20

Causas de la Disfunción Erectil

Las causas de la Disfunción Eréctil pueden darse de forma individual o bien pueden aparecer combinadas:

Orgánicas: son las de origen anatómico, genitourinario, urológico (lesiones congénitas del pene), endocrino (diabetes), infeccioso, neurológico (lesiones cerebrales, lesiones medulares), vascular (arteriosclerosis) o farmacológicas (por el consumo de sustancias adictivas: alcoholismo, tabaquismo, algunos medicamentos, sustancias adictivas ilegales) (constituyen el 15 por ciento de los casos).

Traumáticas: una fractura de la pelvis, por ejemplo.

Psicológicas: debido a factores afectivos, de desarrollo, interpersonales, de conocimientos, ansiedad, miedo al fracaso, sentimientos de culpa, infidelidad, eyaculación precoz previa, inseguridad emocional, etc.

Mecanismos Responsables de la Erección.

La Disfunción Eréctil se puede presentar por alteración de uno o varios de los tres mecanismos responsables de la erección: bloqueo de las arterias; incapacidad de los vasos sanguíneos dentro del pene para almacenar la sangre, o daño en los nervios del pene o del área pelviana. También pueden ser responsables de una DE otras disfunciones fisiológicas, como bajos niveles de hormona masculina (testosterona).

Las situaciones que más frecuentemente producen Disfunción Eréctil son: enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos y restringen el flujo sanguíneo hacia el pene, como la diabetes, la hipertensión (tensión arterial alta), el exceso de colesterol o las enfermedades cardíacas. Situaciones que interrumpen la conexión entre el sistema nervioso y el pene, como la cirugía de próstata o lesiones traumáticas en la zona. Muchos medicamentos (algunos de ellos empleados para tratar la hipertensión y las depresiones) causan Disfunción Eréctil entre los efectos secundarios no deseados. Depresión nerviosa.

oct 20

Impotencia y Disfuncion Erectil

Términos de Impotencia Sexual y Disfunción Eréctil

El término impotencia posee una raíz latina (impotens, no poder).

Es la incapacidad del varón para obtener o mantener una erección suficiente y realizar un coito satisfactorio.

La DE es una situación muy frecuente; se ha calculado que afecta en mayor o menor grado a la mitad de los hombres entre los 40 y los 70 años. Pero no es un tema que se trate abiertamente, pues forma parte de la vida íntima de los individuos y de las parejas. Mitos y expectativas culturales de la sexualidad masculina han impedido a muchos varones buscar ayuda para un trastorno que puede beneficiarse, en la mayoría de los casos, de un tratamiento relativamente sencillo.

Aunque puede decirse con seguridad que todo hombre experimenta de vez en cuando dificultades para mantener la erección, la disfunción eréctil se define como la incapacidad para mantener una erección suficiente para el coito al menos en el 25 por ciento de los intentos.

Impotencia sexual es el nombre con el que se sigue conociendo a la disfunción eréctil. Ya no se considera el nombre técnicamente correcto, sin embargo. Es la incapacidad constante de mantener la erección suficiente para el coito. Los hombres tensos, con ansiedad y sobreocupados en ocasiones no pueden lograr esa concentración necesaria, lo que genera dificultad para obtener y sostener la erección del pene. Existen otras causas, como los problemas vasculares. También sigue usándose el término latino impotencia erigendi, es decir, la incapacidad para la erección del pene. Continue reading

oct 20

La Impotencia o Disfunción Eréctil

La impotencia sexual masculina o disfunción eréctil es la incapacidad persistente para conseguir o mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria. Debe diferenciarse de otros problemas de la esfera sexual como son la falta de deseo, las alteraciones de la eyaculación (eyaculación prematura, eyaculación retrasada, ausencia de eyaculación) o los trastornos del orgasmo. La impotencia o disfunción eréctil es una enfermedad muy frecuente que puede afectar las relaciones de quien la padece con su pareja, con la familia, así como con el entorno laboral y social. Existen una serie de factores de riesgo que pueden favorecer la impotencia o disfunción eréctil: diabetes, hipertensión arterial, consumo de tabaco y alcohol, niveles altos de colesterol, toma de determinados fármacos y depresión.

La impotencia o disfunción eréctil puede ser causada por:

Causas psicológicas: el pene no tiene ninguna alteración física, pero problemas psicológicos como la ansiedad (provocada con frecuencia por el miedo a no conseguir una erección o a defraudar a la mujer), la depresión, los problemas con la pareja e incluso el estrés pueden afectar al acto sexual. También la preocupación excesiva por los problemas laborales, sociales o familiares implican que no se dedique la atención necesaria al acto sexual. La fatiga, la inapetencia, la falta de ejercicio, el insomnio o un fracaso laboral también desequilibran los reflejos sexuales.

Causas vasculares: son muy habituales. El pene no puede acumular la sangre necesaria para que se dé una erección, generalmente porque no llega en suficiente cantidad. Fumar, sufrir hipertensión arterial, diabetes, algunas enfermedades cardíacas y variaciones en los niveles de colesterol en sangre pueden provocar trastornos vasculares que dificulten la erección.

Causas neurológicas: en estos casos se produce una interrupción en la transferencia de mensajes del cerebro al pene porque existe una lesión en los nervios implicados. Esto ocurre con las lesiones de la médula espinal, la esclerosis múltiple o las intervenciones quirúrgicas en la pelvis.

Causas hormonales: son poco frecuentes. Generalmente se deben a una falta de hormonas sexuales masculinas.

Causas farmacológicas: existen varios medicamentos que tienen como efecto secundario disminuir la capacidad de tener una erección. Entre ellos hay algunos fármacos para tratar la hipertensión, las enfermedades cardíacas y los trastornos psiquiátricos. Continue reading

sep 16

Hiperinsulinismo. Cómo engordamos

Hiperinsulinismo ¿Cómo engordamos?

El exceso de secreción de insulina, provocado por un elevado consumo de hidratos de carbono, especialmente los procedentes de alimentos procesados y harinas refinadas, y una consecuente resistencia a la insulina, son nuestro enemigo público número 1 y el desencadenante fisiológico del sobrepeso, la obesidad y el síndrome X.

Si padeces sobrepeso, sea cuanto sea, más o menos, u obesidad puedo garantizarte casi al 100% que:

  • Tus células han desarrollado una resistencia a la insulina.
  • Tu dieta es demasiado rica en hidratos de carbono.
  • Tu páncreas está secretando demasiada insulina.

¿Cómo engordamos?

Repasemos el mecanismo insulínico que ponemos en marcha al comer:

Comemos.
Entre otras cosas, el aparato digestivo trabaja en la absorción de los hidratos de carbono que contienen todos los alimentos. Insisto en todos porque no debemos olvidar que la carne, el pescado, la verdura, la fruta, los frutos secos, la leche, etc. también contienen hidratos de carbono, y no sólo los cereales o las legumbres. Esto sucede principalmente en el intestino delgado, además de en la boca, pero no en el estómago -importante para comprender otras cositas más adelante-.
Sea cual sea la forma del hidrato de carbono -más simple o más compleja-, una vez han sido todos transformados en glucosa o fructosa, pasan directamente al torrente sanguíneo para dirigirse hacia el hígado.
La glucosa libre en nuestra circulación estimula la secreción de insulina por parte del páncreas. Ha llegado el momento de evaluar cuánta glucosa contiene nuestra sangre y dónde vamos a almacenarla.
Aquí el camino que podemos seguir se bifurca.

Por un lado, si la cantidad de hidratos de carbono es la adecuada, el proceso metabólico de la glucosa será el siguiente: Continue reading

sep 16

Anorgasmia femenina

Anorgasmia femenina: posibles causas

La anorgasmia es la dificultad o imposibilidad para llegar al orgasmo a pesar de existir un nivel de excitación adecuado, si esta condición no se cumple entonces hablaríamos de un trastorno de la excitación.

Durante años no se ha dado importancia a este problema por no tener influencia a nivel reproductivo pero ahora las mujeres reivindican su derecho al orgasmo y muchas veces miden la calidad de la relación sexual en la intensidad del clímax.

Tipos de anorgasmia.

Aunque los expertos no se ponen de acuerdo en una tipología común podemos decir que existen los siguientes:

  • Anorgasmia primaria. De toda la vida, la mujer nunca ha sentido un orgasmo.
  • Orgasmo solo en masturbación. La mujer solo llega al climax con la estimulación manual en solitario.
  • Orgasmo en pareja solo con algunas técnicas. Generalmente masturbación o sexo oral.
  • Orgasmo solo con unas parejas y no con otras.
  • Orgasmo de baja intensidad o “dudoso”. La mujer no tiene claro si llega al orgasmo y en todo caso lo define como muy débil.

Causas orgánicas de la anorgasmia

Solo un 5% de los casos de anorgasmia tienen causas de tipo médico o fisiológico, el resto tiene un origen psicológico. Las causas pueden ser:

  • Alteraciones neurológicas; lesiones medulares, tumores en la medula espinal, esclerosis lateral amiotrofia, esclerosis múltiple y problemas de inervación de la pelvis.
  • Diabetes. Esta es la causa orgánica más común, se estima que hasta un 33% de las mujeres diabéticas tienen dificultades para alcanzar el orgasmo entre 4-8 años después del diagnóstico.
  • Hipotiroidismo. Sobre todo afecta al deseo y, a largo plazo, al orgasmo. El hipertiroidismo por su parte puede aumentar la capacidad orgásmica o disminuirla.
  • Hiperaldosteronismo.
  • Uso excesivo de alcohol. El alcoholismo afecta a la excitabilidad y al orgasmo.
  • Uso de antidepresivos.
  • Enfermedades crónicas.
  • Trastornos de alimentación.

Causas psicológicas de la anorgasmia.

Hablaríamos más bien de causas psicosociales puesto que es en mucha medida la educación represiva en materia de sexualidad que reciben las niñas las que causan la mayoría de las disfunciones sexuales femeninas.

La forma en la que los padres se han relacionado entre sí, la manera de tratar el desnudo en la familia, los posibles miedos o culpas que la mujer ha adquirido durante su infancia acerca del sexo afectan negativamente a su vida sexual para siempre. Continue reading

sep 15

El Síndrome X

Es una realidad. Cada vez que nos enseñan los números se hace más evidente. De hecho no es que esté a la vista. Ya es una epidemia. En el caso de los EUA el 25% de los mayores de 20 años lo padecen. Y esta semana decían los periódicos que España no sólo ha alcanzado los números de obesidad infantil de Norteamérica, sino que los ha superado. Cada vez pesamos más, acumulamos más grasa y padecemos más personas y a una edad más temprana enfermedades como diabetes mellitus, cardiopatías y cáncer.

Por cierto, el sobrepeso y la obesidad no son el problema; son los síntomas. El problema se llama Síndrome X.

El Síndrome X, una enfermedad moderna

También conocido como Síndrome Metabólico o Síndrome de Insulinorresistencia, el Síndrome X no es más que la agrupación de diferentes disfunciones y desequilibrios que padece el organismo y que provocan en primer término la inflamación sistémica -inflamación de todo el organismo- para muy pronto predisponer al individuo a padecer principalmente diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y arteriosclerosis, y de rebote cáncer, infertilidad, hipotiroidismo, síndrome del hígado graso no alcohólico, cálculos renales, enfermedades degenerativas del sistema nervioso y deterioro del aparato locomotor -artrosis, osteoporosis, etc.-. Por si la lista no fuera lo suficientemente larga, preocupante y común -quién no conoce a alguien que padezca una o varias de estas enfermedades-, las consecuencias emocionales de tal epidemia son fácilmente traducidas también en una tendencia favorable a la depresión y la ansiedad.

El Síndrome X no existía, es algo nuevo. Es una enfermedad moderna que ha adquirido especial fuerza a partir de los años 50 del siglo pasado, los inicios de la Revolución Digital.
Eso hace pensar que la principal causa de esta epidemia puede ser, estrés y carencias emocionales aparte -de esto siempre ha habido-, la combinación de:

  • Una dieta rica en azúcares, cereales refinados y alimentos procesados y contaminados por la industria -todos: carne, pescado, verdura, fruta, cereales, legumbres, agua,…-.
  • Una sobreexposición a agentes químicos contaminantes presentes en el aire y en los productos que utilizamos diariamente, tales como la ropa, los productos higiénicos, los envases de nuestra comida, etc.
  • El sedentarismo.

Indicadores del Síndrome X

Y ahora que todos estamos alerta ante tanta enfermedad, ¿cómo sabemos si padecemos el Síndrome X? Los indicadores más utilizados por diversos estamentos sanitarios son:

  • Resistencia a la insulina y consecuente hiperinsulinemia.
  • Dislipidemia + hipertrigliceridemia -es decir, descompensación provocada por un exceso de triglicéridos en sangre sumada a un déficit de HDL, el colesterol bueno-.
  • Hipertensión arterial.
  • Obesidad central o abdominal -acumulación grasa alrededor de la cintura-.

A su vez también son indicadores de alta probabilidad a padecer el Síndrome X la hiperglucemia en ayunas, la resistencia a la insulina y el incremento del ácido úrico. Continue reading

sep 15

Dislipemia o Colesterol Alto

Qué es la Dislipemia o Colesterol Alto

La dislipemia (hipercolesterolemia y/o hipertrigliceridemia) es un conjunto de patologías caracterizadas por concentraciones de lípidos en la sangre muy elevadas.

Causas de la Dislipemia o Colesterol Alto

La dislipemia puede estar producida por una dieta rica en grasas y/o por una alteración del propio paciente en el metabolismo de las grasas, generalmente por un exceso en el consumo de carbohidratos.

Diagnóstico

El diagnóstico de dislipemia puede realizarse de manera muy sencilla mediante una determinación analítica midiendo el colesterol total, el HDL (conocido como colesterol bueno), colesterol LDL (colesterol malo) y los triglicéridos.

En algunos trabajos se ha demostrado que la dislipemia podría estar relacionada con niveles bajos de testosterona cuyo déficit puede producir numerosa sintomatología sexual y no sexual y alteraciones a largo plazo. Su diagnóstico también es muy sencillo pudiendo valorarse los niveles de testosterona en la misma analítica realizada.

La dislipemia está relacionada con el daño arterial (ya que se producen depósitos en las paredes de los vasos que hacen que en éstos se disminuya su diámetro), por lo que está relacionada con problemas cardiacos, cerebrovasculares y vasculares periféricos y por tanto también con disfunción eréctil. Por tanto, por un lado la disfunción eréctil, puede estar originada, entre otras causas, por una dislipemia pero además sabemos que la disfunción eréctil puede ser un síntoma centinela de enfermedad vascular y en algunos casos, puede llegar a predecir con 2-3 años de antelación la aparición de un infarto de miocardio. Continue reading

sep 15

Sobrepeso y Vida Sexual

El aumento del sobrepeso amenaza la vida sexual.

El incremento del sobrepeso en la población amenaza la vida sexual porque este factor reduce la producción de testosterona, afecta a la libido y multiplica los casos de disfunción eréctil, según un análisis del Instituto de Medicina Sexual.

La última Encuesta Nacional de Salud revela que el 17 % de adultos sufre obesidad, es decir, tiene un Índice de Masa Corporal (IMC) igual o superior a 30 kg/m2, lo que representa casi un 10 % más que hace 25 años. Si se tiene en cuenta también el sobrepeso el porcentaje de afectados alcanza el 53,7 %.

Se estima que el 79 % de los hombres que presentan disfunción eréctil tienen un IMC de 25 kg/m2 o mayor. Un IMC en el intervalo de 25-30 kg/m2 se asocia a 1,5 veces más riesgo de disfunción sexual, y en el rango de más de 30 kg/m2, a 3 veces mayor riesgo.

Los hombres con exceso de peso suelen sufrir “una reducción en la producción de testosterona, lo que afecta a la libido y a la calidad de la erección, además de que suelen llevar asociados otros trastornos que también contribuyen a la disfunción eréctil”

Se calcula que más de 2 millones de españoles sufren disfunción eréctil, aunque la prevalencia aumenta con la edad. Así, entre los 18 y los 40 años afecta al 17 % de los hombres; entre los 40 y los 70 años, al 47 %, y a partir de los 70 años, al 72 %.

Diagnóstico y factores de riesgo

Para el diagnóstico de estos problemas, se requiere de “un estudio multidisciplinario que abarca una minuciosa historia clínica para detectar factores de riesgo físicos y psicológicos con la participación de un Especialista en Sexología y/o Andrología que determinará el tratamiento adecuado para cada paciente”.

Una de las pruebas necesarias son los test vasculares con los que se mide la rigidez.

Los factores que más influyen son la hipertensión, alteraciones de los lípidos plasmáticos, diabetes, obesidad y el aumento de la masa grasa, sobre todo abdominal.

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