Tratamiento farmacologico de la impotencia o disfuncion erectil

La impotencia sexual masculina o disfunción eréctil es la incapacidad persistente para conseguir o mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria.

Debe diferenciarse de otros problemas sexuales, como son la falta de deseo, las alteraciones de la eyaculación (eyaculación prematura, eyaculación retrasada y ausencia de eyaculación) o los trastornos del orgasmo.

La impotencia o disfunción eréctil es una enfermedad frecuente que si no se trata puede llegar a afectar a las relaciones con la pareja, la familia, el entorno laboral y social. Todos los hombres pueden llegar a tener problemas para tener una erección en su vida, especialmente si están cansados, tienen estrés, una enfermedad grave o están bajo los efectos del alcohol y las drogas.

Síntomas de la Disfunción Eréctil

El principal síntoma de la disfunción eréctil es un cambio en la calidad de la erección, tanto en términos de rigidez, como en la capacidad de mantener una erección.

Si la impotencia se origina por causas físicas, uno de los principales indicadores en la incapacidad para tener o mantener una erección al despertarse por la mañana.

En cambio, si se origina por causas psicológicas, la impotencia suele producirse durante un periodo de tiempo concreto (mientras dure la situación de estrés, por ejemplo).

Diagnóstico de la Disfunción Eréctil

Para la elaboración de un diagnóstico correcto es necesario que el paciente se someta a revisiones médicas que permitan establecer un buen historial clínico.

Una entrevista con el afectado puede revelar factores psicológicos involucrados en el trastorno de la erección. Resulta fundamental descartar la depresión, que no siempre es aparente. La escala para la depresión de Beck y la escala de depresión geriátrica de Yesavage en los ancianos son sencillas y fáciles de realizar.

También se deben analizar las relaciones personales para determinar si existen conflictos o dificultades de comunicación con la pareja. Una entrevista con la pareja sexual del afectado puede revelar datos de suma importancia.

Por otro lado, en la actualidad existen varios test que ayudan a establecer el diagnóstico de disfunción eréctil. Los especialistas suelen utilizar principalmente dos: el IIEF (Índice Internacional de la Función Eréctil) o SHIM (Índice de salud sexual para el varón), variante reducida del IIEF que consta de 5 preguntas y presenta unas elevadas sensibilidad y especificidad. Una puntuación menor o igual a 21 demuestra signos de disfunción eréctil.

En la valoración médica general se debe incluir una historia sobre ingesta de fármacos, alcohol, tabaquismo, diabetes, hipertensión y ateroesclerosis, una exploración de los genitales externos para descartar presencia de bandas fibrosas y una valoración de los signos de enfermedades vasculares, hormonales o neurológicas.

Los especialistas recomiendan medir los niveles de testosterona, especialmente si la impotencia está asociada a la falta de deseo.

Entre las pruebas de laboratorio se debe incluir la valoración de la función tiroidea. También puede resultar útil determinar la hormona luteínica, ya que resulta difícil diagnosticar un hipogonadismo en función de los valores de testosterona exclusivamente.

En el caso de pacientes jóvenes con problemas específicos puede ser necesario realizar pruebas más complejas además del examen físico, como una medición-monitorización del pene durante la noche, la inyección de medicamentos en el pene, o una eco-Doppler.

Determinar los índices vasculares es especialmente beneficioso para realizar un diagnóstico correcto, como el índice de presión peneana-presión braquial que indica riesgo de otras alteraciones vasculares más graves, incluso en pacientes asintomáticos.

Cuando la causa no está clara puede resultar eficaz realizar una prueba de tumescencia nocturna del pene (TNP), aunque no suele funcionar en pacientes ancianos. Los episodios de TNP se suelen asociar con las fases de sueño REM. Se pueden controlar las erecciones del paciente en un laboratorio del sueño especial; la ausencia de las mismas es altamente sugestiva de causa orgánica, aunque su presencia no indica de forma necesaria que durante el día se tengan erecciones válidas.

Tratamientos farmacológico de la disfunción eréctil

Muchos médicos sugieren que la elección de los tratamientos para la impotencia o disfunción eréctil que han de seguirse deberían ir de menos a más invasivo. Empezando por llevar un estilo de vida saludable, continuando con ayuda psicológica y tratamiento farmacológico y/o dispositivos de vacío, por último, cirugía.

La ayuda psicológica es recomendable en hombres de menos de 40 años, ya que en estos casos la causa de la enfermedad suele ser psicológica. Incluso en casos de impotencia/disfunción eréctil por problemas físicos, muchos hombres necesitan ayuda psicológica para poder superar problemas de autoestima derivados de esta enfermedad.

Según las pautas de la Sociedad Americana de Urología y la Sociedad Europea de Urología, los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5, son la terapia en una primera línea y los siguientes agentes a tener en cuenta para un correcto tratamiento farmacológico. Antes de tomar cualquiera de estos tratamientos es importa consultar con el especialista:

  • El tadalafilo: Comercializado como Cialis, actúa aumentando el flujo sanguíneo en el pene siempre en presencia de estimulación sexual. Hay que ingerir este fármaco 30 minutos antes de mantener una relación sexual y su eficacia puede llegar a las 24 horas después de la administración. La ingesta alimenticia no afecta a la absorción del fármaco. Los efectos secundarios son en general leves o moderados: dolor de cabezarinitis, enrojecimiento facial o dolores musculares.
  • El vardenafilo: Comercializado como Levitra, actúa aumentando el flujo sanguíneo en el pene siempre en presencia de estimulación sexual. Su administración debe realizarse entre 25 y 60 minutos antes de comenzar la relación sexual y su efecto dura hasta 5 horas. Los efectos secundarios de esta medicación son leves y van desde el dolor de cabeza y náuseas hasta mareos o rinitis. Hay que tener en cuenta que la concentración del fármaco en sangre se retrasa si se ingiere una comida con alto contenido en grasa. Sin embargo, este retraso no se produce con la forma bucodispersable. La forma bucodispersable de vardenafilo permite la toma sin agua y las comidas grasas no interaccionan.
  • El sildenafilo: Conocido como Viagra, actúa aumentando el flujo sanguíneo en el pene siempre en presencia de estimulación sexual. Debe tomarse una hora antes de empezar la actividad sexual y  su efecto dura hasta 5 horas. Puede provocar efectos secundarios como dolor de cabeza, sofocos, trastornos gastrointestinales o visuales. No pueden tomarla hombres que sufran retinitis pigmentosa o que estén tomando nitratos (al igual que el resto de tratamientos). Al igual que el vardenafilo, su efecto se puede ver afectado si se consumen alimentos ricos en grasa.
  • El avanafilo: Cuyo nombre comercial es Spedra, actúa aumentando el flujo sanguíneo en el pene siempre en presencia de estimulación sexual. Debe tomarse 30 minutos antes de comenzar la relación sexual y su efecto puede durar hasta 6 horas. Al igual que los dos anteriores fármacos, su eficacia también se puede ver afectada por la ingesta de comidas ricas en grasas. Respecto a los efectos secundarios, son similares al resto de inhibidores de la fosfodiesterasa-5 (IPDE-5).

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Disfunción Eréctil. Incidencia

La Disfunción Eréctil ¿es muy común?

Las dificultades para tener y/o mantener una erección son muy comunes. Dos de cada diez hombres, sea cual sea su edad, padece disfunción eréctil en algún momento de sus vidas, sobre todo cuando están cansados, estresados, padecen alguna dolencia grave o están bajo los efectos del alcohol.

Aunque la disfunción eréctil no entiende de edad, la incidencia aumenta a medida que se van cumpliendo años, de forma que el problema de disfunción eréctil se hace más frecuente alrededor de los 40 años. Alrededor del 5% de los hombres en la cuarta década de su vida y aproximadamente el 25%-30% de los mayores 65 año experimentan problemas con sus erecciones. Ello no significa que la disfunción eréctil forme parte del proceso de envejecimiento ni que, necesariamente, deba sufrirse este trastorno con el paso del tiempo.

A esta situación pueden contribuir numerosos factores. Por ejemplo, es más frecuente la disfunción eréctil entre las personas fumadoras, entre los diabéticos, entre los consumidores de antidepresivos, entre los enfermos cardiacos o entre aquellos que presentan unos altos índices de colesterol. Continue reading

Cómo ayudar a tu pareja ante la impotencia sexual

Problemas de erección en el varón

A menudo los problemas de erección en el hombre son considerados como un tema que le compete a él de forma exclusiva. Pero nada más lejos de la realidad.

Los problemas de impotencia sexual afecta también a la mujer porque compromete la sexualidad y a las relaciones de la pareja.

Papel de la Pareja ante la Disfunción Eréctil

Por lo tanto, ante la impotencia sexual o disfunción eréctil, la mujer debe tomar una actitud activa. ¿Cómo?

  • Habla con él abiertamente, pero sin dramatizar. Intenta que te exprese sus sentimientos.
  • Hazle ver que el problema de su disfunción eréctil es de los dos y que juntos lo podéis solucionar.
  • Busca información suficiente sobre la impotencia o disfunción eréctil para hacerle ver que no es un “bicho raro” y que la disfunción eréctil es un trastorno bastante frecuente.
  • Aconséjele que visite al psicólogo sexólogo y, por supuesto, acompáñelo. Los tratamientos de disfunción eréctil necesitarán de su colaboración.
  • Sé paciente. El tratamiento de disfunción eréctil o impotencia sexual requiere de un tiempo, pronto pasará y las cosas volverán a ser como antes en vuestra relación de pareja. Anímate para que puedas animarle a él.
  • Recuerda que es posible que el padecimiento de la disfunción eréctil en numerosas ocasiones desencadenan un sentimiento de impotencia sexual que puede afectar en diferentes situaciones cotidianas, tanto en la pareja, como en la familia o el trabajo. No lo dejes y apoya a tu pareja en la búsqueda del profesional especialista en sexología, el Psicólogo – Sexólogo.

Además, algunos expertos recomiendan recordar a la mujer que si el médico de cabecera o bien el urólogo prescriben fármacos para la disfunción eréctil o impotencia, como Viagra, Cialis o Levitra, éstos no conseguirán por sí solos la erección de la pareja, puesto ninguno de ellos funciona sin estimulación sexual. Continue reading

Erección

Qué es la Erección

La erección (del latín erectio, acción de erguir o erigir) es el endurecimiento del pene, del clítoris, de los pezones, con agrandamiento y estado firme. Su consecución depende de complejas interacciones psicológicas, neurales, vasculares y endocrinas. El término también se aplica al proceso que lidera este estado. La erección del pene permite al varón el coito y la masturbación.

Cómo se produce la ERECCIÓN

El pene contiene dos cámaras llamadas cuerpos cavernosos, las cuales ocupan el largo del órgano (véase la figura). Un tejido esponjoso llena las cámaras. Los cuerpos cavernosos están rodeados por una membrana, llamada túnica albugínea. El tejido esponjoso contiene músculos lisos, tejidos fibrosos. La albugínea ayuda a atrapar la sangre en los cuerpos cavernosos y con ello sostiene la erección. Cuando los músculos del pene se contraen para parar el flujo de entrada de la sangre y abrir el flujo de salida de los canales, la erección  se revierte.

Mientras que los púberes experimentan y exploran sus erecciones privadas, sin causar ningún quebrantamiento social, una erección pública está severamente cuestionada y estigmatizada, aun en sociedades contemporáneas. Posiblemente se lo vincula a un desorden psicológico no deseado por la sociedad. Generalmente, la mayoría de los niños que están entrando a la pubertad son los máximos exponentes a experimentar una erección  descontrolada y que les produce intensa turbación. Pero puede ocurrir en cualquier momento de la vida, en el peor momento en público, debido a una reacción involuntaria, posiblemente exacerbada por la ropa interior excesivamente ceñida que cause estimulación por rozamiento. Con el tiempo los niveles hormonales bajan y los adultos y jóvenes dejan de ser tan sensibles a erecciones en momentos socialmente inoportunos, como primeras citas de pareja sin acercamiento sexual, en baños públicos o en cambiadores de clubes masculinos.

Existe una prevención e imposibilitación física directa de la erección  masculina, posible por el uso de ropa interior elástica apretada, shorts de compresión de atletas, suspensorios, y vaqueros apretados colocando el pene flácido en una posición descendente en la bolsa. Si ocurriera una erección , el tejido textil ajustado y elástico impide el aumento de la presión sanguínea interna, constriñendo su agrandamiento y alargamiento; así se previene que la erección  se haga visible, sin causar daño al pene restringido.

Causas de la Disfunción Erectil

Las causas de la Disfunción Eréctil

Éstas pueden darse de forma individual o bien pueden aparecer combinadas:

Orgánicas: son las de origen anatómico, genitourinario, urológico (lesiones congénitas del pene), endocrino (diabetes), infeccioso, neurológico (lesiones cerebrales, lesiones medulares), vascular (arteriosclerosis) o farmacológicas (por el consumo de sustancias adictivas: alcoholismo, tabaquismo, algunos medicamentos, sustancias adictivas ilegales) (constituyen el 15 por ciento de los casos).

Traumáticas: una fractura de la pelvis, por ejemplo.

Psicológicas: debido a factores afectivos, de desarrollo, interpersonales, de conocimientos, ansiedad, miedo al fracaso, sentimientos de culpa, infidelidad, eyaculación precoz previa, inseguridad emocional, etc.

Mecanismos Responsables de la Erección.

La Disfunción Eréctil se puede presentar por alteración de uno o varios de los tres mecanismos responsables de la erección: bloqueo de las arterias; incapacidad de los vasos sanguíneos dentro del pene para almacenar la sangre, o daño en los nervios del pene o del área pelviana. También pueden ser responsables de una DE otras disfunciones fisiológicas, como bajos niveles de hormona masculina (testosterona).

Las situaciones que más frecuentemente producen Disfunción Eréctil son: enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos y restringen el flujo sanguíneo hacia el pene, como la diabetes, la hipertensión (tensión arterial alta), el exceso de colesterol o las enfermedades cardíacas. Situaciones que interrumpen la conexión entre el sistema nervioso y el pene, como la cirugía de próstata o lesiones traumáticas en la zona. Muchos medicamentos (algunos de ellos empleados para tratar la hipertensión y las depresiones) causan Disfunción Eréctil entre los efectos secundarios no deseados. Depresión nerviosa.

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