El principal problema de la hipertensión es que, con frecuencia, no presenta ningún tipo de síntoma y, cuando aparece, el daño ya está hecho. Por eso, para detectarla hay que realizar controles periódicos a cualquier edad, pero sobre todo en mayores de 40 años, personas con predisposición familiar, con presencia previa de enfermedades cardiovasculares o embarazo y en tratamientos con ciertos medicamentos, como por ejemplo los anticonceptivos.
Uno de los motivos por los que es importante prestar atención a la disfunción eréctil es porque puede ser la primera señal de una enfermedad cardiovascular. La disfunción eréctil se considera un factor de riesgo cardiovascular, siendo un importante predictor de enfermedad coronaria, sobre todo en menores de 60 años. Además, hay un alto porcentaje de pacientes con enfermedad coronaria que sufren de disfunción eréctil.
El objetivo a nivel psicológico siempre va a ser la regulación emocional. Cuando la disfunción eréctil es psicológica hay una emoción (o varias a la vez, pero siempre suele ser una la que predomina más) la que bloquea la respuesta sexual. La emoción negativa que más relacionada está con la disfunción eréctil es la ansiedad. Por lo tanto, todo lo que pueda hacer el varón para regular su ansiedad ayudará a solucionar la disfunción eréctil.